Prospectiva
 
Trabajo 5  
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Incertidumbre
¿Qué hacer con ella? ¿Cómo manejarla? ¿Puedo evitarla?

 

La Planificación estratégica constituye una poderosa herramienta para los gerentes y encargados de tomar las decisiones dentro de una organización. Sin embargo, en un mundo sometido a constantes cambios, muchos de los cuales afectan de manera directa las empresas y a todos sus componentes, la incertidumbre al momento decidir  constituye uno de los factores que más puede influir en el futuro de dichas organizaciones.
En los siguientes párrafos se tratará el tema de la incertidumbre, ¿qué hacer con ella? ¿cómo manejarla? ¿es posible evitarla? En primer lugar, se darán definiciones respecto al tema principal (incertidumbre), para abordar luego las interrogantes desde el punto de vista de algunos autores y organizaciones expertos en la materia, se cerrará cada apartado con una aproximación personal crítica y que, se espera, sirva como una primera conclusión para cada uno de los puntos y subpuntos tratados en este ensayo. Más adelante, y siguiendo la misma metodología, se abordará otro tema de gran interés e íntimamente ligado al primero; la prospectiva, la cual pareciera ser una posible solución al problema que representa la incertidumbre.

Para empezar, se definirá lo que se entiende por Incertidumbre, para ello se emplearán tres conceptos de autores diferente; para el Banco Central de Venezuela, en el apartado llamado “ABC Económico” de su sitio web, la incertidumbre es una “situación bajo la cual se desconocen las probabilidades de ocurrencia asociadas a los diferentes resultados de un determinado evento”.

Otra definición, tomada del Glosario de un organismo de la ONU (Organización de Naciones Unidas) llamado “Evaluación de Ecosistemas del Milenio (Me)” y conseguido en el sitio de internet de este ente llamado GreenFacts,
“La incertidumbre puede derivarse de una falta de información o incluso por que exista desacuerdo sobre lo que se sabe o lo que podría saberse. Puede tener varios tipos de origen, desde errores cuantificables en los datos hasta terminología definida de forma ambigua o previsiones inciertas del comportamiento humano. La incertidumbre puede, por lo tanto, ser representada por medidas cuantitativas (por ejemplo, un rango de valores calculados según distintos modelos) o por afirmaciones cualitativas (por ejemplo, al reflejar el juicio de un grupo de expertos).”

F. Knight (1921) opina que “las situaciones de incertidumbre se caracterizan por el hecho de que no solo se desconoce el resultado final, sino que tampoco es posible predecirlo en términos de probabilidades objetivas”.

Podría decirse entonces que la incertidumbre es una condición que se da a diversos niveles (empresariales, personales, sociales, políticos, etc.), y es una situación incierta que se caracteriza por la poca o nula información al respecto y cuyos resultados son, por lo menos, impredecibles de forma objetiva.
Ahora bien, dado que, como se dijo al comienzo,  la incertidumbre se da en todos los niveles, resulta lógico pensar que también afecta las decisiones que se toman dentro de la organización. Dada esta condición de inevitabilidad, cabe plantearse la pregunta de ¿qué hacer con ella? Es decir, ¿cómo manejar el grado de incertidumbre que inevitablemente se incorpora al proceso de toma de decisiones?

El tipo de decisión que se tome dependerá en una gran medida de la experiencia y la actitud  de liderazgo del encargado de dicha tarea, estos factores hacen que se introduzca un cierto grado de variabilidad adicional en cada decisión, lo que conlleva a diferentes grados y tipos de incertidumbre. John L. Herrman y Nobumasa Nakashima (2000), establecen la necesidad de delinear cuidadosamente la incertidumbre asociada a cualquier decisión para minimizar los riesgos inherentes de ésta. Una vez establecidas y delineadas todas las fuentes de incertidumbre, se debería determinar el riesgo que cada una de ellas supone para la organización.

Para Cornelis de Kluyver (2001) una de las forma de lidiar con la incertidumbre es evaluar el grado de ésta y procurar determinar su impacto en la posición competitiva futura de la compañía. En ese mismo orden de ideas, Brunsson (1985) dice que, dado que la incertidumbre afecta el compromiso, la motivación y las expectativas para la acción generando una parálisis para la innovación, el directivo debería actuar “a partir de lo que se llama ideología organizativa, un marco de referencia amplio con grandes orientaciones que debe traducirse en cada situación específica”.

Michael Crozier (1976) piensa que “existe una manera de reducir la incertidumbre y es a través de normas, reglas y procedimientos y esto se encuentra “democráticamente distribuido en toda la organización” cubriendo tanto a superiores como a subordinados […]”

Como ya se había planteado, la incertidumbre es un componente insoslayable en el proceso de toma decisiones, lo que lleva a la necesidad de lidiar con ella y minimizar la forma en que afecta las metas de la organización. Manejar la incertidumbre implica determinar su grado, delinear la forma en que afecta  la empresa y el riesgo que supone para ésta. Ahora bien, lo antes expuesto lleva a responder la otra pregunta planteada al comienzo de este tema ¿puedo evitarla? La respuesta sería que no es posible evitar, por lo menos, un pequeño grado de incertidumbre dentro del proceso planificador de la empresa, siempre habrá factores que afecten las decisiones que se tomen. Entonces, ¿existirá alguna forma eficiente de manejar la incertidumbre? Los autores citados en los párrafos anteriores proponen estrategias generales para su determinación y manejo, pero existe una que pareciera ser  la posible respuesta a esa interrogante: la prospectiva, ese es el tema que se abordará a continuación.

 
Realizado por Jorge Eliecer Jaimes Jimenez - Noviembre de 2007
 
 
 
             
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