REHABILITACIÓN CARDÍACA

Se ha comprobado que la rehabilitación cardíaca, en pacientes que han sufrido un infarto agudo del miocardio o que fueron sometidos a una cirugía cadiovascular, constituye un complemento habitual y beneficioso del tratamiento médico. Pero, hasta hace pocos años, en los pacientes con insuficiencia cardíaca estaba contraindicada; de hecho se le aconsejaba al paciente guardar reposo.
En la última década se demostró que estos períodos de reposo no sólo no son beneficiosos sino que hasta resultan perjudiciales para el paciente, ya que producen debilidad y atrofia muscular. Es por ello que se han iniciado programas de rehabilitación adecuados, que permiten mejorar la capacidad de ejercicio de estos enfermos. En la actualidad el paciente solo guarda reposo si existe descompensación.
Los mayores beneficios se producen como consecuencia de un aumento en la tolerancia al esfuerzo, lo que le permite realizar una tarea determinada con menor trabajo y sin presentar los síntomas que antes lo limitaban. En muchos casos esto se traduce en individuos que dejan de requerir compañía permante y algunos pueden retomar tareas laborales.
La actividad física se prescribe en forma individual, luego de realizar una serie de estudios complementarios y es controlada por personal capacitado. A través de estas pruebas podemos establecer que tipo de actividad, como y cuanto ejercicio puede realizar.
En términos mas sencillos lo que hacemos es realizar una prueba de esfuerzo (en bicicleta o en banda) con la cual obtenemos los valores máximos de frecuencia cardíaca y tensión arterial. Con estos valores indicamos el plan de trabajo a realizar, con caminatas o bicicleta, que le permita al paciente trabajar a un 60 % de los valores obtenidos en la prueba, y que además nos va a permitir comparaciones con pruebas posteriores, en las que podrá llegar a igual grado de ejercicio con menor frecuencia cardiaca y tensión arterial o tolerar mayor carga y/o tiempo de ejercicio (efecto entrenamiento).

Es importante que el paciente se mantenga lo más activo posible, para lo cual estas sesiones de rehabilitación son complementadas con caminatas diarias que son sumamente beneficiosas.
El plan de ejercicio debería hacerse no menos de 2 veces, en secciones de 40 minutos cada una, complementadas con dos caminatas semanales de por lo menos 30 minutos. Si el entrenamiento consiste solo en caminatas estas deben llevarse a cabo por lo menos 3 veces por semana.


Pacientes durante una sesión de rehabilitación cardiovascular. Htal Argerich.
Como con todos los medicamentos, no se autoprescriba. Si decide iniciar una actividad física deje que su médico verifique la estabilidad de su enfermedad y le indique como y cuanto ejercicio desarrollar.