¿Qué hago con mis emociones?
Todos sabemos que la emoción se siente en el cuerpo, con el cuerpo. Y las emociones que se despiertan cuando enfermamos suelen ser sentimientos de impotencia, rabia, miedo, depresión, perdida de la autoestima y de la confianza en uno mismo y en nuestro propio cuerpo.
A veces los sentimientos se convierten en actitudes negativas como el delegar totalmente en otros la responsabilidad del tratamiento, no saber que remedios tomar, ni cuando, ni que está permitido comer, transgredir la dieta cuando no hay testigos, tener malhumor e irritación buscando descargar la rabia en otros, optar por la inactividad, el llanto y el desinterés por todo; o, en el otro extremo, vivir como si no hubiera cambiado nada, negando la enfermedad en una actitud de desafío..
Comprender por que sentimos lo que sentimos alivia, ayuda a dejar de “pelear” con la vida, con la enfermedad o con el cuerpo que nos “falló” y conduce a cuidarlo, cuidándonos.
La medicación, el régimen alimenticio, el ejercicio, los controles periódicos, deben convertirse poco a poco en una rutina como fuente de confianza en la que uno participa activamente haciendo suya la mejoría, que es el objetivo del tratamiento..
La terapia con el llamado “paciente”, y eventualmente con su familia, apunta a que esa persona que en este momento padece, siga considerándose por sobre todo como tal.... una persona, a quien caben muchos adjetivos que lo incluyen pero no lo abarcan y, entre ellos, el de paciente de este sector hospitalario.
Lcda. María Luz del Azar. Sección Insuficiencia Cardíaca