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Hay que apuntar que las formas de hacer la música se
vieron afectadas por la adopción del sistema diatónico
europeo, que condiciono el oído para escuchar y reproducir
distancias no menores al semitono e implanto el sistema
mayor-menor. Es imposible por tanto, adivinar como era
la música antes de la llegada de los españoles, en los
ejemplos que escuchamos mas de cinco siglos después
de injertado el sistema diatónico. Sin embargo, apostamos
al hallazgo de elementos musicales y extramusicales
que coinciden con las descripciones de areítos (rituales
prehispánicos con música y baile), de otros ritos de
las culturas precolombinas y también por su diferencia
con el legado europeo.
Aún mas antiguo que el canto, fue el grito, como los
que representaban animales. El Tigre y el Venado de
San Juan Nonualco recuperan el grito ancestral. La maestría
de la persona que encarna al ciervo está en la imitación
de su aullido. Este elemento y todo el rito de cacería
y destazo del tigre encaja con los areítos que representaban
oficios diversos.
Como ejemplo de canto, el Santo Tingo es el único que
refleja una manera de hacer coincidente con las expresiones
prehispánicas relatadas por los cronistas europeos.
Hablamos del desarrollo que se basa en una reiteración
invariable, en este caso de una formula rítmica y una
frase melódica. Las formas de ejecución de percusiones
observadas en este video se acoplan generalmente a los
patrones europeos (Santo Tingo, Tigre y Venado, Tabal
y otros).
Caso especial son los “toques” de tambor de Historiantes
de Cuisnahuat de San pedro Nonualco que se apartan de
los moldes métricos; desplazan el acento de compás con
lo cual rompen las métricas europeas tradicionales.
Algunos “toques“ de pito como el registrado en el Cuche
de Monte de Izalco, en los Historiantes de Cuisnahuat
y de San Pedro Nonualco, revelan un desarrollo “Motívico
en patrones” que se renuevan con mínimas variaciones.
Las melodías presentan cromatismos en el caso de los
historiantes, no así en los demás ejemplos.

Un aspecto importante reflejado en las entrevistas de
esta investigación es la desaparición de artesanos que
fabrican instrumentos como el teponahuaste y los tamborcillos
a la usanza antigua, como los que se encuentran en Sensembra,
Cuisnahuat, Izalco y Cacaopera.
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