|
BIBLIA - CONFERENCIAS - DATOS DEL AUTOR - ESPIRITUALIDAD - ESPIRITUALIDAD IGNACIANA - FE Y POLÍTICA - LAICOS - MARÍA - PARÁBOLAS Y FÁBULAS - POESÍA - RELIGIOSOS - TEOLOGÍA
|
|
III. CAMINOS DE SAN IGNACIO.
CONTENIDO:
1) El Camino: Experiencia y Doctrina
2) Inseparabilidad del Camino de Ignacio y el camino ignaciano
Génesis e importancia de la Autobiografía
3) Sacramentos – Sacramentales – Sacramentariedad
El signo y su eficacia --- Sacramentariedad ---
4) Validez actual de la sacramentariedad del carisma de Ignacio
[Desde allí podrá pasar con ENLACES a cada capítulo]
==============================
El título que he elegido para el tema que quiero exponer aquí es, a la vez que delimitación del tema, el punto de partida de mi exposición.
Y voy a comenzarla explicando qué entiendo por Camino y por Sacramentario, porque creo que explicando el alcance que doy a estos dos términos, queda configurado globalmente el tema en forma sintética y podré proceder luego a exponer y fundamentar analíticamente – aunque por supuesto no mediante un análisis exhaustivo – lo que, a modo de tesis, adelanta el título: que el Camino de Ignacio es un camino Sacramentario.
1) El Camino: Experiencia y Doctrina
Por Camino de San Ignacio, entiendo tanto su Vida como su Doctrina espiritual.
El Camino de Ignacio es ante todo su itinerario existencial, su experiencia de fe, su biografía, su vida, desde la conversión hasta su muerte en Roma. Lo conocemos a través de su Autobiografía y por el fragmento que se conserva de su Diario Espiritual, así como por los recuerdos de sus primeros compañeros.
En una segunda acepción, el Camino de Ignacio, designa el camino que Ignacio propone a las almas a las que quiso aprovechar. Es el camino ignaciano, con el que se granjeó seguidores. Este camino quedó reflejado en los Ejercicios Espirituales, en numerosas Cartas y en las Constituciones.
2 Inseparabilidad del Camino de Ignacio y el camino ignaciano
El camino de Ignacio se refleja fielmente en el camino ignaciano. Su vida y su doctrina espiritual están tan íntimamente y armónicamente unidas que no es posible separarlas. Es que la vida y experiencia espiritual de Ignacio es la sustancia que Ignacio comunica a las almas para su bien. La vida de Ignacio sirve a los estudiosos de su espiritualidad como norma de interpretación para aclarar puntos discutidos de su doctrina.
El mismo San Ignacio nos ha dejado su testimonio de que los Ejercicios Espirituales nacieron de su experiencia espiritual. Preguntado por el P. Luis Gonçalves da Camara cómo había hecho los Ejercicios Espirituales, le respondió:
"...que los Ejercicios no los había hecho de una sola vez, sino que algunas cosas que él observaba en su alma y las encontraba útiles, le parescía que podrían ser también útiles a otros y así las ponía por escrito, verbi gratia, del examinar la conciencia con aquel modo de las líneas, etc. Las elecciones especialmente me dijo que las había sacado de aquella variedad de espíritu y pensamientos que tenía cuando estaba en Loyola, estando todavía enfermo de una pierna"
(Aut. 99)Desde los comienzos mismos de su conversión comenzó Ignacio a sacar de su vida enseñanza y doctrina para otros, y a comunicar con los demás sus bienes espirituales para hacerlos participantes de ellos:
"Así su hermano como los demás de casa fueron conociendo por lo exterior la mudanza que se había hecho en su ánima interiormente. El, no se curando de nada, perseveraba en su lección y en sus buenos propósitos: y el tiempo que con los de casa conversaba, todo lo gastaba en cosas de Dios, con lo cual hacía provecho a sus ánimas".( Aut. 10-11)
Génesis e importancia de la AutobiografíaEl P. Nadal, uno de los primeros compañeros, había comprendido la importancia de la vida de Ignacio para asimilar cabalmente su doctrina. Y quería convencerlo de que dejara relatada su vida antes de morir:
"...le pedí instantemente que quisiese exponernos el modo cómo Dios le había dirigido desde el principio de su conversión, a fin de que aquella relación pudiese servirnos a nosotros de testamento y enseñanza paterna...:"Hace ya casi cuatro años desde que os vengo pidiendo, Padre, no sólo en mi nombre, sino en el de los demás, que nos expongáis el modo de cómo el Señor os fue llevando desde el principio de vuestra conversión; porque confiamos que saber esto será sumamente útil para nosotros y para la Compañía" ( Prólogo del Padre Nadal a la Autobiografía 2-3).
Más explícito y elocuente aún, es el argumento que el Padre Nadal le sugirió al P. Luis Gonçalves de Camara que usara para convencer a Ignacio de relatar su vida:
"...el P. Nadal... me mandó que importunase al Padre, diciéndome muchas veces que en ninguna cosa podía el Padre hacer más bien a la Compañía que en hacer esto, y que esto era fundar verdaderamente la Compañía".(Prólogo del P. G. da Camara a la Autobiografía, 4).
Voy a explicar ahora lo que entiendo por sacramentario, cuando uso este término para calificar el camino de San Ignacio y el camino ignaciano que– como acabamos de ver– en él se inspira y de él deriva.
3) Sacramentos – Sacramentales – Sacramentariedad
Con el adjetivo sacramentario, califico no solamente y en primer lugar lo que se refiere a la importancia de los sacramentos en la vida y la enseñanza de San Ignacio; sino también – y en segundo lugar – el puesto que ocupan en su vida y su doctrina los así llamados sacramentales. Pero también, en tercer lugar y por fin, califico un dominio más amplio, al que quiero apuntar con la palabra sacramentariedad. Un ámbito que, abarcando los sacramentos y los sacramentales, sin embargo no se agota en ellos, sino que los excede.
Con la teología común llamo sacramentos a esos signos sensibles y eficaces de la gracia, que dispensa la Iglesia, entendiéndolos y creyéndolos como actos de Dios mismo. Llamo sacramentales, con el Código de Derecho Canónico, a esos "signos sagrados, por los que, a imitación en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtienen por intercesión de la Iglesia unos efectos principalmente espirituales" (CDC 1166)
Estos sacramentales pueden consistir en cosas o en acciones: 1) Cosas sacramentales son el agua bendita, velas benditas, ramos de olivo bendito, cenizas benditas, estampas, medallas e imágenes benditas, etc. 2) Son acciones sacramentales las consagraciones, las profesiones y votos religiosos, la bendición del Abad, la consagración de las vírgenes, las dedicaciones de iglesias y de altares, las bendiciones de niños, enfermos, campos, utensilios; los exorcismos; las indulgencias.
Los sacramentos son signos de institución divina y deben directamente a Dios su eficacia. Los sacramentales son signos de institución eclesial y obtienen su eficacia de la oración y de la fe de la Iglesia, que impetra de Dios efectos espirituales.
Caracterizan a los sacramentos y a los sacramentales dos aspectos: el ser signos y el desplegar una cierta eficacia. El signo es un aspecto cognoscitivo, la eficacia un aspecto dinámico. El signo es el aspecto revelador, la eficacia el aspecto santificador. El signo ilustra la inteligencia, la eficacia mueve la voluntad.
La significatividad espiritual de lo sensible y su eficacia espiritual no se limita ni es exclusiva de los sacramentos y sacramentales. 1) En cuanto que, de algún modo, la Creación entera y la Iglesia son signos de Dios y tienen una eficacia santificadora – aunque sea potencial – son realidades "sacramentarias". 2) Es también la sacramentariedad una propiedad o una estructura constitutiva de la vida de fe católica.
Entendemos por sacramentariedad una manera característicamente católica, de vivir en forma integrada y armónica, la relación de lo sensible con lo espiritual, de lo visible con lo invisible, de lo histórico-temporal con lo eterno, de lo creado con el Creador, de lo divino con lo humano. La sacramentariedad es una actitud positiva ante la creación, la historia y la materia, vividas como mediaciones eficaces para revelar a Dios y unir con Dios. "Todas las cosas son vuestras, vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios" (1 Cor 3,21-22).
La sacramentariedad católica tiene su raíz en el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y su plenitud en el misterio Pascual. La Encarnación funda la confianza católica en la posibilidad de la percepción sensible de lo espiritual. El signo de la Cruz y la fuerza de la misma, fundan la sabiduría y la eficacia propias de la fe católica y las claves de lo que llamamos sacramentariedad.
De esta actitud sacramentaria brota el optimismo gnoseológico, que se expresa en la afirmación de la analogía, tanto en filosofía como en teología; la convicción de que es posible elevarse al conocimiento de Dios a partir del conocimiento de las creaturas.
Quiero mostrar cómo y por qué son sacramentarias las ideas ignacianas del Principio y Fundamento, de las elecciones mientras se contemplan conjuntamente los misterios de la Vida de Cristo; los tres grados de humildad, el discernimiento de espíritus, el andamiaje de las Adiciones en los Ejercicios, la Contemplación para alcanzar Amor.
Más evidentemente sacramentarias son las formas populares de la devoción y religiosidad de Iñigo: peregrinaciones, ayunos, penitencias, limosnas y demás obras de misericordia espirituales y corporales.
Podríamos incluso decir que es sacramentaria la constitución de un cuerpo apostólico, la Compañía de Jesús, a imitación del grupo de Jesús y los doce.
La ciencia del discernimiento – por fin – en que Ignacio fue experto y de la que fue maestro y fundó escuela – haciéndose por ello acreedor del título de Doctor de la Iglesia, que confiamos se le discernirá algún día –, es una ciencia que interpreta los signos y su sentido, atendiendo a sus efectos espirituales. Y es por lo mismo una ciencia de la sacramentariedad. Si es que acaso no se la puede considerar la ciencia sacramentaria por excelencia.
4) Validez actual de la sacramentariedad del carisma de Ignacio
Al calificar como sacramentario el camino de Ignacio y el camino ignaciano, queríamos referirnos a estos tres niveles de lo sacramental: los sacramentos, los sacramentales y la sacramentariedad.
La sacramentariedad así entendida, es tan típica del alma católica, que hizo – y sigue haciendo – de nuestro San Ignacio, un santo católico y de su camino un camino católico.
Tanto los sacramentos en el designio divino, como los sacramentales en el designio de la Iglesia, son escuela donde el creyente aprende una actitud sacramentaria de toda su vida. Cuando esto no sucede, cuando la práctica sacramental no alcanza a educar e impregnar toda la vida – la praxis existencial o el ejercicio de las virtudes o como quiera llamársele – entonces se hace acreedora a los conocidos reproches e impugnaciones y hasta de los ataques indiscretos. Se suscita la crítica social y hasta el cuestionamiento en sede teológica.
Ignacio fue apóstol de los sacramentos y de los sacramentales porque experimentó en sí mismo su eficacia para conducir a una existencia sacramentaria integrada, e integradora del sentido y de la eficacia espirituales.
Su ejemplo y su doctrina mantienen su validez para conducir a las almas por su camino sacramental. A través de la recepción – bien preparada, frecuente y fructuosa – de los sacramentos y ayudándose libre y discretamente de los sacramentales, se llega a una cultura sacramentaria de la vida creyente que Ignacio dejó descrita en el Principio y Fundamento y la Contemplación para alcanzar Amor. Esta pastoral sacramental mantiene plena validez.
En tiempos de San Ignacio, como es sabido, tanto los reformadores como los que dieron en llamarse humanistas, así como también corrientes de espiritualidad platonizantes, aún las ortodoxas, pero notoriamente las heterodoxas, tropezaban, como contra una piedra de escándalo, en las mediaciones; tropezaban con la sacramentariedad en todas sus dimensiones: comenzando por la Humanidad de Cristo, siguiendo por la Iglesia con su orden institucional, jerárquico; sacramentos y sacramentales y hasta virtudes y buenas obras.
Hay que reconocer también que si humanistas, reformados y alumbrados impugnan el orden que llamamos sacramentario, también dentro de la Iglesia había frialdad o desidia en la recepción de los sacramentos, relajación de la vida claustral en algunos conventos y abusos en los sacramentales. Es sintomático que el Concilio de Trento haya debido prestar tanta atención a la doctrina y a la disciplina sacramental.
Precisamente por ser una escuela de sacramentariedad, el camino de Ignacio sigue siendo una medicina frente a la secularización y mantiene hoy su plena validez cuando la nueva evangelización de la cultura nos aboca a la tarea de ayudar a las ánimas, en nuestros días en que "la adveniente cultura" reinstaura, con poderosos medios de moderna tecnología, en particular de la tecnología de la información y de la imagen, una ingeniería social empeñada en crear un hombre escindido. Un hombre que ha perdido el sentido del signo sagrado y niega su eficacia. Así vuelve hoy a ponerse en crisis la sacramentariedad, que es dinamismo integrador de la fe y cultura de la fe.
La escuela ignaciana y su camino de exámenes. Confesión y Eucaristía, ejercicios espirituales y búsqueda de la voluntad divina en la disposición de la propia vida, sin determinarse por afección alguna que desordenada sea, mantiene su plena validez para ayudar a las ánimas a que pasen, como Ignacio pasó, del servicio desgarrado y vano – o lo que es lo mismo – desgarrador, desintegrador y alienante del mundo, al servicio de Dios, "a él en todas las cosas amando y a todas en El" como prescribe a los jesuitas en las Constituciones (Constituciones 288) y enseña a todos en los Ejercicios. (Contemplación para alcanzar Amor EE. 230-237).
Por unir e integrar lo sensible y lo espiritual, lo humano y lo divino, el camino sacramentario de Ignacio es católico en el pleno sentido etimológico del término kata holos: según la totalidad, fiel a la integridad; fiel al hombre y a Dios, al mundo y a Dios; integrador de todos los extremos que las herejías – las hairesis o manías de elegir – suelen separar y afirmar en forma exclusivista, excluyendo, destruyendo con su énfasis la paz del conjunto e incluso mutilándolo. Es un camino restaurador del hombre desintegrado, reducido y dimidiado.
En lo que sigue de mi exposición procederé desarrollando tres puntos de dos partes cada uno:
1) SACRAMENTOS
1. Los Sacramentos en el Camino de San Ignacio
2. Los sacramentales en el Camino de San Ignacio
2.1 Aprecio de Ignacio por los sacramentales
2.2 Defensa de los sacramentos frente a impugnaciones y abusos.
3. Sacramentariedad: nota distintiva del Camino Ignaciano
3.1 Sacramentariedad en la conciencia de San Ignacio.
3.2 Sacramentariedad de las enseñanzas de Ignacio en los Ejercicios
Espirituales.