COMPOSICIÓN
QUÍMICA
La composición química de las estrellas es muy simple comparada con todos los cuerpos terrestres que conocemos. Dadas su elevada presión y temperatura, en el interior de una estrella no hay prácticamente elementos complejos superiores al hierro ni compuestos químicos, a no ser que la estrella sea de segunda generación, y la mayoría de los átomos están ionizados.
Una estrella está prácticamente compuesta por dos elementos, hidrógeno y Helio, siendo este último un producto de la reacción de fusión del hidrógeno. El hidrógeno es el elemento principal de toda la materia conocida del Universo, y como no, de las estrellas. A partir de el, o mejor dicho, a partir de sus reacciones de fusión, surgen los demás elementos, y como no, en el interior de una estrella, que son, las "incubadoras de los elementos".
Se puede denotar la fracción de masa para el hidrógeno, el helio y el resto de elementos como:
X:XH Y:XHe Z:1-X-Y
Esto requiere una convención adicional para la relativa distribución de los elementos en Z, en particular, en la cantidad de C, N y O, que son importantes para la combustión del hidrogeno.
Las estrellas jóvenes, así como la mayoría de las cortezas de las estrellas, contienen una proporción aproximada de hidrógeno y helio:
X= 0,6...0,7 Y=0,36...0,3 Z=0,04...0,001
Pero claro, las reacciones nucleares cambian esta proporción. Así, el aumento de helio está compensado con una disminución de hidrógeno. Los restantes elementos van surgiendo también por procesos de fusión, pero siempre en comparación ínfima con respecto al hidrógeno y al helio.
Las estrellas son, por así decirlo, la fuente de todos los elementos, la Madre, la incubadora que prepara los elementos en su seno para luego, expulsarlos del "hogar materno" y hacer que vivan en sus respectivos sistemas, o bien formando planetas, asteroides, cometas...
De este modo, toda la materia del universo, quizá a excepción del hidrógeno, surgió de las estrellas. No hay nada que no halla estado antes en una estrella. De acuerdo a la ecuación de Einstein, la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. De acuerdo con esto, todos los átomos de nuestro cuerpo, estuvieron alguna vez, hace eones, en el interior de una estrella. Es por eso, que todos deberíamos sentirnos parte de las estrellas, y saber apreciarlas un poco mas, pues de una manera u otra, son las madres de los ladrillos que forman nuestro cuerpo. Si algunas religiones dicen que Dios es el Padre de nuestro espíritu, indudablemente, las estrellas son las Madres de nuestros cuerpos. De ahí que el hombre sienta esa fascinación al contemplar las estrellas, pues de una manera u otra, se siente identificado con ellas, aunque sólo sea subconscientemente.