Relatos :


Almas Gemelas


Quejas de Zampoña


Tiempos de Ausencia


Luz Eterna


xxx


xxx


xxx

Gabriela Cuba
Exposición de
«Esculturas en Cerámica» y
«Obra Literaria»


«A Travez de mi Ventana»

Este relato ganó el 1er. premio literario de AMPIA 1996, Madrid-España


Hace tiempo que nadie me visita y la tristeza quiere apoderarse de mí. Estoy más cerca del olvido que del recuerdo de mis seres queridos. Mi único consuelo es mirar a través de la ventana y ver que el mundo sigue existiendo, que cada primavera los campos reverdecen, los árboles extienden sus ramas apoderándose del espacio y las flores cubren de mil colores los prados cercanos. La nieve se va derritiendo y poco a poco los ríos crecen y sus aguas riegan las orillas, fecundando sus riberas.

Los animales salen de sus escondites o cuevas invernales a buscar alimento fresco y las aves en su continuo migrar, regresan como todos los años. Algunas más osadas se acercan a mi ventana a buscar ramitas para sus nidos o picotear algún insecto apetitoso.

El aire transporta en sus vibraciones los cantos rítmicos de algún pueblo cercano, la alegría se expande como un susurro, la luz es plena y la presencia de algo sobrecogedor brota del silencio y se refugia suavemente en la inmensidad del cielo. Es la vida misma que así se deja sentir, con toda su fuerza, con todo su esplendor.

Cuando llega el invierno, todos se van y me dejan sola, sé que deben continuar su camino, cumplir su ciclo de vida, pero no puedo evitar que un velo de tristeza se empoce en mi alma.

Pero a pesar de la soledad que habita en estos parajes durante los meses de frío, me reconfortan esos tenues rayos de sol que logran entibiar mi alma y así subsisto hasta la otra estación, llenando los vacíos de mi mente con los recuerdos de mis vivencias más queridas.

En ese instante me sorprende la memoria al recordar que ¡hoy es mi cumpleaños!, así que me arreglo con mucho esmero y trato de estar agradable, pues es seguro que mis hijos vendrán a visitarme. Me traerán flores como todos los años, me preguntarán cómo estoy - yo les contestaré que estoy bien, que los extraño mucho - y como todos los años les pediré que vengan más seguido, que me gusta saberlos bien, que mis ojos desean ver el crecimiento de mis nietos; pero sé asimismo que ellos no me responderán, siempre los justifico : ¡tienen tantas ocupaciones!

Ya estoy ansiosa de verlos, de mirarme en sus rostros, de escucharme en sus palabras. Sé que se nublarán nuestros ojos pero nuestras lágrimas no se mezclarán; habrá silencios prolongados, unas pocas palabras y la emoción no me permitirá hablar. ¡Qué ironía!, tanto tiempo esperándolos para no decirles nada.

Después ... ellos se irán y como todos los años cuando partan, sentiré la nostalgia prematura de su ausencia, el dolor de la separación, el resentimiento hacia esas palabras que les quise decir y que no salieron de mi interior y la eterna pregunta que quedará prendida en el aire de ¿cuándo los volveré a ver?, sólo se convertirá en un ahogado gemido que mi garganta no dejará salir.

Ahora, ahora ya pasó todo y se dio como suele suceder año tras año.

Mientras los observo cómo se alejan, a paso lento, apesadumbrados, transpiran mis manos y late fuertemente mi corazón y es en ese último momento en que se rompe mi mutismo y los llamo a viva voz; trato de salir para pedirles, para implorarles que me lleven consigo, que no me dejen sola, que tengo miedo, que tengo frío, pero ya están lejos y no me escuchan.

Me desespero y quiero salir, pero la puerta está cerrada, trato de abrirla golpeándola primero con mis puños cerrados y luego con las palmas de mis manos hasta hacerme daño, pero es inútil porque parece atascada y no logro que ceda ni un solo milímetro.

Después de mi inútil e infructuosa lucha, me desmorono y caigo al suelo como desmadejada, casi sin fuerzas ni aliento y solo repito en forma mecánica para mí misma, una y otra vez : la culpable es aquella señora vestida de blanco, que no la conmueven ni mis lágrimas, ni mis súplicas, aquella que murmura que me calme y que vuelva a dormir, aquella que yace cerrándome el paso sin inmutarse ..... ¡aquella lápida imperturbable!



Comentarios : [email protected]

Hosted by www.Geocities.ws

1