el amor acaba, bien... no acaba

Capítulo 8

La semana había pasado con rapidez y las vacaciones apenas comenzaban, los chicos me llamaban al menos una vez al día para preguntarme como estaba, mi aislamiento parcial no funcionaria si no dejaban de llamarme, o al menos eso les deje en claro a la mayoría.

Todos los días me levantaba exhausto de no haber hecho nada el día anterior, nada mas que pensar, aquel tiempo solo (y eso que solo comenzaba) me hacia sentirme terriblemente mal, aun así, no deseaba ser molestado. Haciendo cuenta de los últimos 10 años podía darme cuenta que nunca había estado solo en todo ese tiempo, nunca, y del cuan vació me sentía al verme totalmente solo.

Después de aquel día en el estudio los chicos me habían dejado con mas en que pensar de lo que ya estaba pensando desde días antes.

Primero comencé a ver que había hecho mal en todo este tiempo, pero simplemente me venia a la mente aquel tumulto de cosas que los chicos me habían dicho. Todo. Todo lo había hecho mal, de principio a final.

Mire durante unos segundos el reloj, eran ya las 11 de la noche y había algo en ese momento en mi cabeza que me rondaba tal y a como solía hacerlo todos los días, Mariel. ¿Y si la iba a ver?, ¿Y si le pedía disculpas?, no, seguramente no querría hablar conmigo y siquiera me vería a la cara. El tiempo siguió transcurriendo y después fije mis pensamientos en Lucia, era verdad que no le amaba, mas sin embargo me había dejado un gran vació, necesitaba de su compañía, sabia que con ella nunca estaría solo.

En realidad. Muchos pensamientos rondaban mi mente, haciendo todo parecer una gran bola de problemas y preocupaciones, algo que nunca antes había sentido en mi vida, ¿acaso era tan egoísta como para no ver siquiera que era demasiado insensible?, comencé a desechar aquel pensamiento. Yo nunca había actuado de forma egoísta, no, no lo había hecho. Después de meditarlo unos minutos me di de golpes contra el sofá, si lo había hecho, en demasiadas ocasiones, y mientras mas crecía, realmente tenia razón Shane, parecía ser más infantil, con la edad solía serlo con mas frecuencia, solía ser mas egoísta, entonces me remonte a probablemente el momento cumbre de todo mi egoísmo, el primer momento que sentí fui realmente egoísta, el momento en que deje a Mariel.

~*~*~

Llevaba meses diciendo que no era lo mismo y realmente sentía no lo era, pero nunca me había puesto realmente a pensar si el del problema era yo. Directamente la culpe a ella, en todo momento, aun si no se lo dije, lo pensé en mas de una ocasión.

A momentos sentía que ella se daba cuenta de todo, pero prefería hacerme el que no veía, ni oía nada. Así todo estaría mejor. Pero llego el momento en que no pude fingir, Lucia estaba dentro de mi vida cada vez mas y cada vez menos sentía que Mariel formase parte de mi vida, cuando decidí abordar el tema. No pensé en nada mas que en mi, en mi y en mi.

“Necesito hablar contigo seriamente Mariel.”

Llevaba una semana planeando como decirle que quería el divorcio, en mi mente había pensado en todo, estaba todo fríamente calculado, saldría sin problemas de eso, estaba conciente de que estábamos a solo unos días de cumplir años de casados pero en aquel momento realmente no me importo.

“Si dime cariño.”

Su voz sonó un tanto animada, tal vez esperaba le dijese sobre algún tipo de viaje para celebrar nuestro aniversario, sentí una pequeña punzada de miedo y frustración mezclados con culpa, por un momento dude en decírselo, pero después rectifique, llevaba mucho pensándolo, ya no podía cambiarlo, era en ese momento o nunca.

“Necesito decirte algo, algo muy importante, algo que cambiara todo.”

Ella me miro asustada después de aquellas palabras, tal vez ella sentía lo mismo, si era así todo seria mas fácil, si seguramente era eso, así que podía abordar el tema mas de golpe.

“¿Sí?”

“Quiero divorciarme de ti.”

Al fin lo había dicho, era un alivio poder decirlo, ella me miró con fuerza a los ojos, estaba seguro de que buscaba algo en ellos, la conocía demasiado bien, lo que me dijo después no me lo esperaba.

“¡No juegues con eso Kian!, no querrás que me infarte ¿o sí?.”

¿Broma?, ¿pensaba que estaba bromeando?, ¿Por quien me tomaba?, bueno si, era cierto que no era un mal mentiroso especialmente si se trataba de las bromas, Mark y yo le habíamos hecho mas de una juntos, pero nunca jugaría con este tipo de cosas, no pude responder nada por que ella me ganó.

“Dime que pasa realmente.”

Me miro con aquella mirada que los que la conocíamos sabíamos era una mirada de ‘quiero saber la verdad’, en ese momento me sentí un poco ofendido por su creencia de ser una broma, estaba siendo serio y no me gustaba que me tomase a juego.

“No estoy bromeando Mariel, realmente quiero el divorcio.”

Pude ver el miedo y el dolor mezclados en su mirada, después sus ojos se llenaron de lagrimas, ¿acaso ella no quería también el divorcio?, después de su siguiente reacción, pude ver que no, pero ya no podía cambiar las cosas, me divorciaría de ella, y mientras más pronto mejor.

“Pero, ¿por qué Kian?.”

Se puso de pie con gran rapidez y se alejo un poco de la cama, vi como una lagrima salía de sus ojos pero la limpiaba con rapidez, no quería mostrarme lo mal que se sentía en aquel momento, pero era demasiado tarde, la conocía demasiado bien. La había lastimado.

“Esto Mariel, ya no tiene solución. Son tantas cosas, simplemente ya no tenemos esa chispa.”

Intente arreglar un poco las cosas con un dejo de preocupación, no le diría nada de Lucia, solo la lastimaría mas y además de esa manera me ahorraba mas rollos y llegábamos pronto al punto en que me iba y decía adiós, pero después de haberlo dicho, lo creí una estúpida excusa, ¡Mariel no se creería eso!.

“Jaja, no Kian, no me mentiras, chispas nada, ¿no me chupo el dedo sabes?” No, no se lo había creído, pero no se lo diría, no. Ella y yo ya no teníamos chispa, eso era todo.

“¿Cómo se llama Egan?.”

“¿Quién?.”

Era demasiado buena sacando conclusiones, ¿por qué lo tenia que preguntar?, al decir aquellas palabras deje ver el nerviosismo de verme atrapado en la mentira de las chispas, sentía que comenzaba a arruinarse todo y que no podría huir tan fácilmente.

“¡Ohh vamos Egan!, tiene que ser alguien. Si vas a divorciarte de mí, ¡al menos se lo suficiente hombre como para decirme que carajos pasa realmente!.”

¿Lo suficiente hombre?, ¡Era lo suficiente hombre!, pero tampoco era tan estúpido como para dejarle ver el por que la dejaba, especialmente su sabia que solo se alargaría mi huida y que le lastimaría, después de todo no me gustaría verla herida, aunque ya lo estaba.

“Egan, te eh hecho una pregunta. Y no me moveré de aquí y dejare de insistir hasta que me lo digas... ¿cómo se llama?.”

Ella se derrumbó después de esas palabras, la mire llorar con fuerza, pero yo no diría nada, lo que vino después fue un poco fuerte para mí.

“¿Kian?, por el amor de Dios... ¡Dime!” se podía oír en su voz la frustración y el dolor, si ella así lo quería se lo diría, si ella quería sufrir mas, era su problema, deje salir su nombre sin muchas ganas de que fuese oído.

“Lucia.”

“¿Cómo?.”

¿Por qué solo no podía decir? Si ya lo oí... ¿por qué tenia que hacerse la sorda hasta que se lo dijera en un tono apropiado?.

“Lucia se llama Lucia.”

Al fin logre mirarla a los ojos de nuevo y casi se lo grito. ¿quería oírlo no?, ahí estaba lo que tanto quería, Lucia, su nombre es Lucia, es Lucia. Pensé mientras ella se quedaba estática. Pero realmente no le tome mucha importancia, era el momento perfecto para la huida que tanto había planeado, mientras ella se quedaba parada en aquel mismo lugar yo hacia mi maleta, camine hacia la salida y antes de salir tenia que decirlo, tal vez así enmendaría el dolor y seria totalmente libre, sin arrepentimientos ni culpas. Era lo correcto.

“Lo siento Mariel, pero creo que lo mejor es que me vaya.”

Estaba por salir cuando escuche su voz, era firme, pero a la vez algo dudosa.

“Kian, ¿ya no me amas?, dime que no por que si dices lo contrario, después de esto no creo poder creerlo.”

¿Por qué tenia que preguntarlo? ¿Acaso no era obvio?, no quería quedarme mas tiempo ahí viéndola sufrir, comenzaba a afectarme verla así, si me quedaba mas probablemente le diría que lo sentía y corría a abrazarle, pero no. No debía. Así que solo me limite a ser lo mas frió que podía.

“No, el amor por ti se me ah acabado. Te haré llegar los papeles del divorcio lo más rápido. Adiós”

Salí con rapidez de la habitación y el lugar sin mirar atrás. Una vez que pise el acelerador del auto. Me sentí libre, libre de ella, libre de todo. Nunca espere arrepentirme tiempo después.

~*~*~

Así fue como comenzamos toda esta situación, por mi egoísmo, por mi estúpido egoísmo. Por ser quien era, por ser Kian Egan. Pero tal vez ahora tendría el tiempo para enmendarme y lo aprovecharía, después de pensar en eso tome mi chaqueta y salí del lugar. Iría a ver a Mariel.

Una vez en el bar no sabia que le diría, no había pensado en eso, solo en el hecho de que deseaba verle. Una vez que iba camino a la barra divise a Mark en medio de la multitud bailando con Diana, se les veía divertidos, intente ponerme lo mas espaldas posible de él, no querría que me descubriera y se pusiera a reclamarme que no acosara a Mariel, mire al frente y vi que alguien estaba detrás de la barra agachado, iba a preguntarle donde podía hablar con la dueña del bar cuando oí su voz.

“Voy.”

Debió sentir mi presencia, yo sonreía en un dejo de emoción, se estaba poniendo de pie mientras decía algo.

“¿Qué te sir--.”

Cuando estaba a la mitad se quedo callada y solo me miró, no me quedaría callado, llegar hasta ella era un gran paso para mi.

“Hola Mariel” Ella no respondió, se había quedado callada, estaba a punto de agregar algo cuando contesto con voz fría y firme.

“Hola Sr. Egan, ¿Desea algo de tomar?.”

Me miro molesta, conocía mucho sus gestos, así que no me costo trabajo reconocer este gesto de molestia, después de todo no me esperaba menos pero aun así la necesitaba cerca, o al menos charlar con ella, dije lo primero que me vino a la mente.

“Nada, gracias. Pero si necesito algo de ti” Ella me miro confundida antes de contestar y regresar a aquel tono frío y firme.

“Pues siento decírselo Sr. Egan, pero, de mi no podrá obtener nada, ahora si me disculpa, tengo clientes que atender.””

No me dejo decir mas nada, se fue a atender a un cliente y mientras estaba de espaldas a mi y le servia su bebida, hice algo que no había hecho desde hacia demasiado tiempo.

“Mariel, Mariel, por favor voltea” Suplique.

Yo Kian Egan no había suplicado casi nunca en mi vida y ahora lo estaba haciendo. Pero ella no me miro siquiera, me sentí un poco humillado ante su gesto y en su cara note que se sentía satisfecha con lo que estaba sucediendo, le daba gusto verme suplicar, no le permitiría burlarse de mi.

Me quede callado nuevamente observándola caminar de un lado a otro atendiendo a todos sus clientes, creía saber por que llegaban tantos clientes, mientras mas la observaba mas bella me parecía, cuando volví a reaccionar ella ya había terminado y la mire esperando a que ella me atendiera, pero no me miro siquiera.

“Lidia, ven por favor.”

Había llamado a una mesera de unos 21 años mínimo, muy guapa, con ojos negros y cabello largo y negro por debajo de los hombros, la observe en silencio mientras veía que sucedía, la voz de Mariel me saco de estos pensamientos.

“¿No estas atendiendo a nadie?.”

“No, ¿necesitas algo Mari?” Después de decir eso la chica me miro por unos segundos antes de dirigirse a Mariel.

“Si, necesito que te quedes en la barra y atiendas a los clientes, creo que me voy a descansar.”

No dejo siquiera contestar a la chica y tomo su bolso y salió de la barra con rapidez, tuve intención de seguirle, pero entonces aquella chica me pregunto con fuerza.

“¿Necesita algo señor?.”

Al voltearla a ver perdí de vista hacia donde se había dirigido Mariel, mire a la chica un poco disgustado, pero ella sonrió abiertamente, seguramente eso era lo que deseaba, que perdiese de vista a Mariel.

“No gracias. Ya me iba.”

Me puse de pie y cuando estaba por salir sentí que Mark se acercaba con rapidez a mi. Me había visto, tenia que salir pronto, lo oír gritar mi nombre unas cuantas veces antes de salir del bar. Pero no me había seguido, seguramente había ido con Mariel.

Al llegar a mi auto me senté y me puse a pensar en lo sucedido esa noche, probablemente había sido un error lo que había hecho. Estaba por arrancar cuando decidí que tenia que hablar esa misma noche con Mariel, no me iría de ahí sin hablar con ella, salí del estacionamiento y acomode mi auto a dos cuadras. Después regrese al bar. Pero esta vez no entre, me quede fuera esperando.

No lo había divisado antes, pero al auto de Mark estaba ahí. Aun no se iba. Espere un rato mas y después lo vi salir solo, se metió en el auto mientras lo arrancaba y golpeaba con fuerza el volante, parecía molesto, después vi que Diana salió con una sonrisa en su rostro, se dirigió al auto de Mark y subió. Ella le dirigió unas palabras que a este que lo hicieron sonreír un poco, mientras que la respuesta de él, parecería no ser del gusto de ella. Después de eso se fueron con velocidad del lugar.

Llevaba mucho tiempo en aquel lugar esperando verla salir, probablemente se quedaría hasta el final, estaba cansado, cansado realmente, mi cuerpo me comenzaba a doler de encontrarme en la posición desde hacia mas de una hora, camine un rato de un lado a otro en la espera, pero lo bueno es que cada vez veía mas gente salir, probablemente ya estaban por salir, eso esperaba por que el cuerpo me dolía. Estaba recargado en un poste en la esquina del bar, pero no lo suficiente cerca de la entrada para ser notado, cuando vi salir a Mariel con un chico, me escondí en algún lugar obscuro mientras los observaba, ella reía de todo lo que él le decía, ¡la estaba tratando de conquistar!, como que no me llamaba Kian Egan si no era así.

Después, ella se despidió de él de beso en la mejilla, sentí que la sangre me subió a la cabeza y él respondió con un abrazo, después se fue en su auto, ella suspiro con fuerza y entro en el bar, ¿acaso le gustaba esa cosa?.

Media hora después la vi salir del bar mientas cerraba la puerta, ya todos sus empleados se habían ido, fue directo a su auto y en un dejo de desesperación por no dejarla ir hasta hablar con ella me acerque en silencio por su espalda, puse mi mano en su hombro y la voltee hacia a mi, ella estaba por gritar, no quería un espectáculo, así que le tape la boca con las manos mientras ella forcejeaba por soltarse.

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