el amor acaba, bien... no acaba
Capítulo 9
“Por favor Mariel, no grites.
Solo no grites. Quiero hablar contigo” ella me miraba un poco asustada “Prometo
que te suelto pero antes, prométeme que no gritas” ella asintió y después la
solté, ella suspiro y se arreglo sus ropas, me miro directo a los ojos.
“Ok Kian, ¿que es lo que quieres?” Bueno, una vez que estaba en la situación me
había quedado en blanco, ella estaba por voltearse y subir al auto.
“¡No espera!, no te vayas” dije tomando su mano antes de tomar la manija del
auto.
“Ok, pero ni pienses que me voy a quedar aquí esperando a ver a que hora el
cerebro se te prende, por que yo no estoy aquí para soportar que tu vengas e
intentes--”
Pero no pude oírla hablar durante mas tiempo, mientras ella me hablaba molesta y
se encargaba de reprocharme 2 enteros años de sufrimiento yo estaba pensando en
sus suaves y delicados labios y en el como se sentirían al tocar los míos, de
pronto ya estaba ella entre mis brazos y yo la besaba con ansias mientras ella
no me respondía al beso que yo le daba, probablemente no estaba esforzándome lo
suficiente por que le gustase, así que comencé a intentar que el beso fuese mas
intenso mientras introducía mi lengua en su boca, de pronto ella me respondía
con la misma intensidad.
Hacia mucho que no recordaba haber sido besado así, de pronto sentí como ella me
empujaba con fuerza y yo caía al suelo mientras ella me miraba enfadada.
“¿Qué demonio te pasa?, ¿¡crees que puedes aparecerte dos años después y besarme
como si todo fuese a como lo fue hace mas de dos años!?, ¡pues no!, déjame
decirte algo Kian Egan. ¡No puede ser así!, por que así a como tu me hiciste a
un lado de tu vida, ¡yo lo hice! Y no pienso regresar a un capitulo de mi vida
que solo me hace sentir dolor. ¡No lo haré!”
Abrió la puerta de su auto y estaba por irse, pero la tome del brazo y la
detuve.
“¿Qué demonios te pasa ahora?” dijo ella con furia mientras intentaba soltarse.
“Mariel, escúchame” dije intentando que ella dejara de forcejear y la soltaba
delicadamente.
“La ultima vez que intente escucharte no hablaste” dijo ella cruzándose de
brazos y mirándome directo a los ojos.
“Si, tienes razón, pero esta vez si voy a hablar” Ella me miro un poco mas
relajada.
“Ok Egan, ¿quieres hablar?, lo haremos, no ahora. Te veo hoy a las 3 de la tarde
en el café al cual solíamos ir cuando llegamos a vivir aquí” dijo ella mientras
se subía al auto.
“¿Quieres ir a ese café?” dije mirándola un poco asustado.
“Si quieres hablar conmigo realmente, iras, si no, solo no te presentes, te
recuerdo que ese café antes solías adorarlo. ¿Cómo cambian las cosas no?, ahora
mencionarlo te aterra. Adiós Egan.”
Realmente no tuve ocasión para contestarle, solo me quede en aquel mismo punto
mientras la observaba irse, una vez que su auto desapareció me encontré a mi
mismo tocándome los labios, mientras recordaba una vez mas aquella suavidad,
inmediatamente después preferí dejar aquel pensamiento a un lado. Era tarde y
debería irme a casa a descansar. Había sido una noche muy larga.
A la siguiente mañana me levante con una terrible jaqueca, aun lo lograba
entender a que se debía ya que la noche anterior no había bebido nada. Después
de ponerme de pie con mucha dificultad me asee y me dirigí directo a la cocina
por una pastilla para ese dolor, mientras la tomaba, veía que podía desayunar.
Cuando había llegado a Dublín al poco tiempo Mariel se mudo conmigo así que
realmente nunca había aprendido a cocinar algo, una vez que nos separamos Lucia
se encargaba de hacerme la comida, llaméenme afortunado, pero así era, en mi
vida había tocado una sartén y la idea no me apetecía, así que todos los días
desayunaba lo mismo, un plato de cereal, pero comenzaba a hartarme de desayunar
lo mismo, busque en las gavetas algo para desayunar y no halle nada.
“Creo que tendré que ir al supermercado para surtir la casa.”
Comencé a llenar un vaso con agua para tomarme una aspirina cuando el teléfono
sonó.
“¿Si?” dije una vez que conteste.
“Hey Kian, soy yo Mark” Trague saliva antes de contestar, lo conocía demasiado
bien, seguro que quería hablar de lo sucedido la noche anterior.
“Hola Mark.”
“¿Estas bien?, suenas cansado” dijo el con un dejo de preocupación en su voz.
“¿Yo?, si en perfectas condiciones. Y, ¿a que se debe tu llamada?.”
Espere con el auricular en mi mano, pero no escuchaba nada del otro lado de la
línea, comenzaba a asustarme.
“¿Mark?” dije después de unos segundos.
“¿Kian?” dijo el a su vez.
“Si Mark, dime que paso” dije esperando que al fin hablara.
“Kian, los chicos y yo planeamos salir esta tarde todos juntos a tomar unas
copas, ¿qué dices?”
Unas copas... ¡Mariel!, no, no podía ir esa tarde a tomar unas copas con ellos,
había quedado con Mariel a ir a tomar un café.
“¿A que hora?” pregunte esperando que fuera temprano.
“No muy temprano, ¿te parece a las siete?, como a esa hora nos veremos en al
lugar de siempre, ¿si puedes ir verdad?.”
Respire tranquilo una vez que Mark me dijo a que hora serian las copas.
“Si, si puedo, me parece bien. Entonces, ¿nos vemos a las siete?.”
“Si, nos vemos a las siete, bye Kian.”
“Bye Mark.”
Los dos colgamos mientras yo respiraba aliviado de no haber sido interrogado, no
hasta ese momento. El resto del día paso sin por mayores, me dedique a ir al
supermercado por algo para la casa.
Media hora antes de la hora citada estaba saliendo de la casa rumbo al café pero
había demasiado trafico, para poder llegar hasta aquel café tenia que atravesar
media ciudad, si en el camino hasta mis destino no sufría percances llegaba
rápido, pero justo ese día había mucho trafico.
Para cuando logre al fin llegar hasta el café me estacione en el primer lugar
que hallé cerca de este y corrí con rapidez hacia la puerta, sabia que iba
retrasado. Una vez que llegue a la puerta respire con fuerza, entre en este y
mire a todas partes para encontrarla, peor no fue difícil, estaba sentada en una
de las mesas del fondo, mire el reloj 3:30, tenia media hora esperándome, me
acerque con rapidez a donde ella, no se había percatado de mi presencia mientras
recogía sus cosas parecía lista para irse.
Cuando tomo su bolso e iba rumbo a la puerta la aborde, solo pude sonreír... lo
había logrado, estaba ahí.
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