el amor acaba, bien... no acaba

Capítulo 7

Una semana había pasado desde aquella nota periodística y casi toda mi vida estaba de cabeza, no era que ahora fuese un desastre, sino todo lo contrario, después de aquella nota todo mundo deseaba venir a mi bar, como había dicho alguna vez, era ya bastante conocido, pero su mención y la mía propia en el periódico le había dado mas auge y desde ese día la gente no dejaba de venir a mi bar en las noches.

Por una parte era una cosa que tanto a mi como Diana nos daba gusto, por otro, sinceramente no me lo daba. Muchas de las chicas que aparecían por el bar, aparecían ante mí como si me conociesen de años y me bombardeaban abruptamente sobre el si era verdad lo mío con Kian, o del por que habíamos terminado, que si eran ciertos los rumores de que lo engañe, o si eran ciertos los que decían que era él quien me engaño (el cual resultaba siempre ser cierto), pero yo optaba por huir de ese tipo de conversaciones.

Esa parte de la fama del bar no era nada agradable, ¿acaso no podían olvidar el hecho de que había sido la esposa de Kian?, yo comenzaba a olvidarlo cuando todo esto sucedió.

“¿Qué tal la noche?” Me preguntó una voz mas que conocida por mí detrás de la barra, era Mark.

Dos días después de la nota había aparecido con una gran sonrisa y un gran abrazo para mí. Extrañaba a Mark, después de todo lo sucedido, aun estaba ahí para mí y era después de todo mi mejor amigo, el mejor de todos, así que verle después de todo había sido de gran emoción para mí

~*~*~

Estaba en mi despacho terminando de hacer unas cuentas para unos papeleos del bar cuando tocaron a la puerta.

“¿Quién es?” Dije un tanto irritada, ya todos sabían que cuando me encontraba haciendo ese tipo de cosas mi humor no era el mejor. Lo mejor era dejar a la bestia en paz.

“Soy yo Diana” dijo asomando la cabeza un poco para poder verla, la mire con un gesto de desaprobación, pero aun así ella continuo “Siento interrumpirte prima, ya sé que no te gusta cuando estas haciendo lo que estas haciendo ahora, pero vino alguien muy importante a verte” dijo ella dejando ver un de sus mejores sonrisas.

“Ah... y precisamente, ¿de quien estamos hablando?” dije un poco mas relajada, sinceramente esa sonrisa por parte de mi prima demostraba que era algo importante, si no, no me habría interrumpido, pero antes de que ella contestara algo la puerta se abrió por completo y lo pude ver.

“¡Mark!” grite de emoción, pero el tono tiro a ser un tono que podría haber llegado a ser confundido con uno de susto, él se acercó con rapidez a mí y me abrazo con fuerza.

“Mariel, ¿por qué no me habías mencionado que habías vuelto?” Sabia que había hecho mal al no avisarle, pero no quería causarle problemas con Kian.

“Bueno, yo...” dije intentando buscar las palabras, él me cortó antes de que dijera algo mas.

“Bueno, ya no importa, ¡lo que importa es que estas aquí!” mire a la puerta y divise a mi prima aun en ella, su cara estaba demostrando lo que hacia tiempo me pedía, 'preséntalo', la mire y después a Mark.

“Mark, quiero presentarte a alguien muy importante” lo tome de la mano y nos acerque a la puerta mientras mi prima permanecía algo estática en aquel lugar “Mark, te presento a mi prima Diana, Diana, él es Mark, mi mejor amigo” ambos se miraron y asintieron amablemente, Mark después agrego.

“Ya te conocía” ella lo miro algo asombrado y de pronto pareció ponerse roja.

“¿Me… me conocías?” dijo tartamudeando débilmente.

“Si, tu bailaste con Kian en su fiesta ¿no es así?.”

Aquel comentario hizo que mi prima palideciera de pronto seguido este palidecimiento por un tono rojo tirando a escarlata en sus mejillas.

“Si, digo, él había dicho aquello y pues tuve que bailar con él era parte de su castigo” ella procuro no mirar al frente mientras Mark sonreía divertido ante su repentino nerviosismo, corte aquella escena antes de que mi prima desease desaparecer.

“Bueno Mark, con ella es con quien pase todo este tiempo, pero dime, ¿qué te trae por acá?.”

Mark dejo de mirarle y Diana se despidió con un gesto con la mano mientras salía tranquilamente, Mark se acerco a la silla y se sentó.

“¿Acaso no es obvio?, ¡Estoy aquí por ti!.”

Lo mire divertida antes de entrar en una amena conversación. Después de esa tarde vendría el resto de los días de la semana a visitarme al bar.

~*~*~

“Bien Mark, todo bien” dije recogiendo unos vasos y sirviendo unas bebidas para unos clientes. “¿Deseas algo de tomar?.”

“No, gracias, creo que te esperare un rato en lo que te desocupas para charlar un rato.”

“Ok” dije mientras me movía al otro extremo de la barra, me distraje unos minutos atendiendo a algunos clientes, el DJ comenzaba a tocar la música en el bar y cuando me desocupe regrese donde Mark, pero ya no estaba.

Lo busque con la mirada hasta encontrarlo, estaba en una esquina del bar, en una mesa charlando con Diana, a lo largo de los días que tenia viniendo él y Diana habían comenzado esta amistad y parecían a mi parecer muy lindos juntos, los mire una vez mas sonriendo antes de continuar mi trabajo, por esa noche… Mark seria de Diana, después de todo yo tenia cosas que hacer.

Pase dos horas mas atendiendo gente en la barra y cada determinado tiempo volteaba a ver a Diana y Mark charlando y tomando unos tragos, después de una hora estaban muy animados, tanto que después, cuando volví a mirarlos, ya no estaban en el mismo lugar, estaban en la pista de baile, así que mejor me detuve a ponerme a pensar en mis propias cosas que observarles, sino comenzaría a parecer algún tipo de acosadora, reí un poco ante mi grandiosa idea y después continué con mi trabajo, no había pasado ni media hora de haberles visto en la pista cuando, mientras ponía unos vasos debajo de la barra recién lavados para el cliente que llegase, sentí la presencia de alguien delante de mi en la barra, probablemente esperando ser atendido.

“Voy” dije antes de levantar la mirada mientras terminaba de acomodar ultimo vaso, después mientras me levantaba pregunte amablemente. “¿Qué te sir--”

No termine mi sentencia, parpadee un par de veces tratando de convencerme de que la persona frente a mis ojos no era aquella que veía y que los sucesos anteriores me estaban afectando.

“Hola Mariel”

Pero no, no era mi imaginación, era Kian, a vivo y a todo color, frente a mí, hablándome. ¿Qué le daba derecho a presentarse así tan campante frente a mí después de todo?, por un momento sentí que me derrumbaría, pero después solo sentí coraje, ¿Quién se creía que era?, lo mire molesta, pero obviando eso por la gran cantidad de gente a nuestro alrededor.

“Hola Sr. Egan, ¿Desea algo de tomar?” lo miré de la manera más fría que podía, pero después de todo no me costaba trabajo, después de todo ya estaba molesta.

“Nada, gracias. Pero si necesito algo de ti” Lo mire con un dejo de confusión y molestia a la vez, ¿Qué podría el necesitar de mí?, ¿Qué después de todo?.

“Pues siento decírselo Sr. Egan, pero, de mi no podrá obtener nada, ahora si me disculpa, tengo clientes que atender” Me encamine al cliente más cercano y comencé a atenderle, mientras le servia un vaso de Coñac, Kian me llamo.

“Mariel, Mariel, por favor voltea.”

Mis oídos no podían creerlo, Kian Egan estaba suplicándome a mí que le prestara atención, sonreí orgullosa. Aun así no le daría gusto. No era un trapo que podías desechar y reutilizar cada que se te antojara. Así que continué haciendo lo que llevaba horas haciendo, atender a mis clientes, sin prestarle atención a Kian. Cuando ya no quedaba ni uno mas en la barra lo observe esperando si lo iban a atender o no. Yo por mi parte mire hacia el frente.

“Lidia, ven por favor” En poco tiempo ella estaba justo delante de mí, la mire y antes de que pudieses preguntarme algo la aborde.

“¿No estas atendiendo a nadie?” pregunte.

“No, ¿necesitas algo Mari?” miro por unos segundos a Kian y después dirigió su mirada nuevamente a mí.

“Si, necesito que te quedes en la barra y atiendas a los clientes, creo que me voy a descansar.”

Tome mi bolso de debajo de la barra y salí de la barra mientras Lidia entraba, sin mirar atrás me dirigí hacia mi despacho. No sabia siquiera si aun estaba él ahí, o si Mark seguía ahí. En realidad no me importo nada mas que huir de esa situación, entre en mi despacho y cerré la puerta detrás de mí, me deje caer en la silla del escritorio y respire honda y profundamente. Cuando alguien toco de pronto a la puerta.

“¿Quién es?” pregunte esperando no oír a Kian del otro lado.

“Soy yo Mariel, ¿estas ahí?” le di gracias a Dios de que era Mark.

“Si, Mark pasa” él entró con rapidez y me miro preocupado.

“¿Estas bien?, acabo de ver a Kian salir del bar enojado, ¿has charlado o algo con él?” Detrás de él entro una Diana consternada.

“No, no hable con él. Bueno, si hable con él, pero de nada importante no te preocupes. ¿Qué hora es?” Ambos miraron a su reloj.

“Son la 1” respondió Diana “¿Quieres ir a casa?, podemos dejar a Jake a cargo de todo, no creo que tenga algún problema.”

“No, no se preocupen, estaré bien, no creo que se atreva a regresar. No sé que querrá, pero ese tono de voz de suplica en él me hizo pensar que era algo importante. Mark, ¿sabes algo?” Él me miró con el semblante serio y a la vez nervioso.

“No, no se” dijo él mirándome a los ojos. No podía estarme mintiendo. No lo haría, o eso esperaba.

“Ok, bueno creo que es algo tarde para ti que estés despierta Diana, son la 1, mañana a la 1 de la tarde tienes una entrevista. Creo que deberías irte a dormir. Mark, ¿podrías hacerme el favor de llevar a Diana a casa?” Ella estaba por renegar pero Mark contesto antes que ella.

“Si, si eso deseas la llevare. ¿Estas segura de que no quieres ir a descansar?”

Lo mire con mi mirada de ‘¿Acaso no me has oído?’, Él rió por un segundo y luego agrego.

“Ok, entiendo, te veré dentro de unos días, estamos de vacaciones, si, pero no creo poder venir mañana, tengo una entrevista con una revista” rolo los ojos, si había algo que a Mark no le agradaba mucho eran las entrevistas “Y tengo intención de ir a visitar a la familia.”

“Ok, no te preocupes, tomate tu tiempo” Mark miro a Diana y después a mí.

“Bueno, creo que... deberíamos irnos, ¿nos vamos Diana?” Ella me miró suplicante, yo solo asentí. Mark la tomo de la mano y se la llevaba fuera, pero ella se soltó y agrego.

“Espera Mark, ahora te alcanzo en el estacionamiento” él asintió y salió del despacho, Diana se acercó a mí y me miro algo molesta.

“Sé lo que tratas de hacer, pero no funcionara.”

“¿Qué cosa?” dije tratando de sonar inocente.

“Esto, Mark y yo” dijo ella moviendo sus manos con fuerza.

“Ahh eso, ¿pero que dices?, si se ven tan lindos juntos, creo que son una gran pareja, además, él te agrada, y tu le agradas” dije sonriendo tiernamente a ella, ella se sonrojo totalmente, pero después regreso a su actitud de enojo.

“Si, pero no le gusto. A él le gusta alguien mas” dijo ella mirando al suelo.

“¿En serio?, ¿Ya te dijo?, ¿Quién?, no creo que siquiera te llegue a los talones, tú eres una mujer excepcional y seguro que Mark se decidirá por ti” pero no vi en los ojos de mi prima un convencimiento de eso “¿Qué sucede?.”

“Sucede que si, ya me lo dijo, si, si sé quien es y es alguien que se vale mucho y que seguro la preferiría sobre mí y ¿que sucede?, bueno, sucede que el chico que me gusta, no gusta de mi” No me gustaba verla así, menos por un chico.

“Ohh prima, no digas eso, seguro que él descubre tarde o temprano que eres mil veces mejor que cualquier chica, ahora. Ponte bien tu abrigo, pon tu mejor sonrisa y ve con Mark, ya veras que todo sale bien. Deja que el tiempo pase y ya veremos que sucede, ¿Ok?.”

Ella dejó ver una pequeña sonrisa en sus labios antes de salir por la puerta, pude oír un murmullo saliendo de sus labios mientras se dirigía hacia la salida, era un gracias.

Una vez que Diana se fue con Mark me quede un rato mas en el despacho tratando de acomodar todo lo que me estaba sucediendo, no dejaba de venirme a la mente una y otra vez a la mente la cara de Kian y su voz pidiéndome que lo mirara. Sacudí una vez mas en lo que iba del mes mi cabeza con ímpetu tratando de sacar cualquier tipo de pensamiento que incluyera a Kian, y después me dirigí fuera hacia el bar, necesitaba relajarme.

“¡Hola!.”

Me saludo un chico que solía ir todos los días al bar desde el momento en que lo habíamos abierto, su nombre era Karl, un chico de mi estatura, ojos verdes y labios delgados, era realmente atractivo y divertido. Había charlado ya con él lo suficiente como para conocerle un poco.

“¡Hola Karl!, ¿Cómo estas?” dije caminando hacia la barra y sacando un vaso lista para hacerle su bebida favorita, o al menos esa era la que siempre solía tomar, un caballito.

“Bien, ¿y tu?” Lo mire mientras le daba su bebida.

“Bien gracias, ¿necesitas algo mas?” pregunte antes de atender a otro cliente.

“No, gracias, solo un poco de compañía” dijo él mientras se tomaba de golpe su caballito.

“Ohh, bueno, deja me desocupo y me quedo un rato a charlar contigo, ¿va?. ¿Has venido solo hoy?.”

“Ok, gracias, si, ninguno de mis amigos estaba disponible hoy.”

“Huy que mal.”

Atendí unos cuantos clientes mas antes de irme con Karl a una mesa alejada en el bar, pasamos gran parte de la noche charlando. Poco después la gente comenzó a irse, gracias a Dios veía cada vez mas cerca el momento para ir a descansar, lo único que me hacia no irme a casa era la amena conversación que tenia con él.

Pero cuando éramos las únicas personas en el bar, aparte de las personas del staff, lo acompañe a la puerta del bar y me despedí de él, para después dirigirme dentro del bar y terminar de ayudar a los chicos a dejar el bar listo para la siguiente noche.

Como tenia que cerrar fui la ultima en salir del bar, cuando estaba por subir a mi auto una mano me tomo por el hombro y me volteo con fuerza, intente gritar, pero la mano de aquella persona me había tapado la boca con la mano, la luz iluminaba poco su rostro, pero lo suficiente como para reconocerle.

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