el amor acaba, bien... no acaba

Capítulo 5

No tenia pensado regresar, hacia un año que me había ido a vivir con mi prima favorita a España, pero después de todo tarde o temprano tendría que hacerlo, pero esta vez no estaba sola y lo sabia.

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“Mariel, ¿estas segura que te quieres ir?, digo aun nos tienes a mi y al resto de los chicos contigo.”

Mark había decido acompañarme hasta el aeropuerto aquel día, pero aunque intentase hacerme cambiar de opinión no lo lograría, tenia decido alejarme, los sucesos pasados en el ultimo año me habían afectado y necesitaba aprender a vivir sin él y superarlo todo, aun mas continuar con mi vida. Así a como él parecía estarlo haciendo.

“Si Mark, estoy mas que segura. Necesito alejarme, si me quedo, solo sufriré mas, pero te prometo que volveré.”

Él parecía tener deseos de decirme algo mas, pero en es momento avisaron que mi vuelo estaba por salir, así que solo atine a mirarle una vez mas y abrazarlo con fuerza.

“Te voy a extrañar. Y te prometo que te hablare seguido” estaba por irme y él seguía ahí observándome cuando recordé decirle algo de lo cual estaba segura él tenia deseos por hacer “¡Me puedes ir a visitar cuando quieras!, ¡serás bienvenido en España!.”

Después solo camine con paso decidido hacia el avión, no supe mas de Mark durante los siguientes seis meses salvo las llamadas rápidas que a veces solía hacerme desde algún otro lado del mundo.

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“Mariel, ¿quieres cenar?”

Diana me miraba un poco consternada mientras caminaba con paso lento de mi habitación a la cocina.

“Si, ¿has preparado algo?” ella boto una sonora risa antes de hablar.

“No, ¡tu sabes que para eso no sirvo!.”

“Bueno, eso ya lo se, pero probablemente tus hermosas manos de modelo habrían tenido ganas de preparar algo” dije un poco irritada, la verdad hacia casi cuatro meses que había regresado y mi prima había decidió venir conmigo en busca de su gran oportunidad, todo iba bien, incluso yo comenzaba otra vuelta mi vida, mi prima era aficionada de los bares y discos así que juntas decidimos poner un bar y ahora nos iba muy bien en él.

“No te molestes, solo juego” me miro apenada y de pronto me di cuenta de que había sido grosera.

“Lo siento Diana, es solo que... olvídalo” dije antes de recordarlo una vez mas.

“Es por anoche ¿verdad?, ¿por lo del periódico?.”

“Por ambos, pero no quiero recordarlo, en verdad que no.”

Tome un sartén e hice la cena favorita de ambas en silencio, una vez sentadas en la mesa Diana me miro fijo a los ojos y hablo.

“Mariel, creo que debes hacer caso omiso al periódico y no preocuparte, no creo que lo lea y por anoche. No creo que te haya visto. ¡No saliste en toda la noche del despacho!, bueno, salvo cuando me dijiste que era el momento de irnos y que habías dejado a Luke a cargo del bar.”

La mire un poco mas tranquila, pero aun seguía nerviosa, no se lo había comentado, pero por un momento, creí haber sido descubierta.

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“Luke, por favor cierras el bar en cuanto se hayan ido, yo estoy muy cansada, ah sido un día cansado” él solo asintió mientras tomaba las llaves del bar, camine rumbo a la pista de baile e intentando no ser vista por algún conocido busque a Diana entre la multitud, y cuando la encontré sentí mi mundo caer de nuevo... estaba bailando con él.

En un repentino momento ella miro hacia donde estaba yo y busque captar su mirada, hasta al fin lograr hacerlo, en menos de un minuto la tenia conmigo y la abrasé con fuerza para no derrumbarme en aquel momento.

“¿Estas bien Mariel?” La solté rápidamente y la tome de la mano saliendo del bar, pero tenia aquella extraña sensación de haber sido observada.

“Si estoy bien” caminamos rumbo a nuestro auto y una vez dentro ella prosiguió.

“Siento haber bailado con él, pero el muy tonto estaba muy borracho y había prometido bailar con todas, ojalá hubiese sido Mark en lugar de él... ¿cuándo piensas presentarlo?”

Solo atine a reír ante su comentario antes de acelerar y salir con rapidez del estacionamiento hacia nuestro departamento.

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Y eso había sido todo, pero lo que no me espere fue lo que esa misma mañana me había tocado leer en el periódico, esa nota, en primera plana sobre nosotros dos, lo peor era que me mencionaban como la dueña del bar.

Si pudiese ser mas tortuoso, el día en que supe de la fiesta nunca imagine fuese alguna preparada para Kian especialmente por que un chico había hablado conmigo personalmente y por teléfono, pero nunca menciono para quien era la fiesta, solo que era privada y cuanta gente asistiría, no había caído en cuentas de nada hasta esa misma noche cuando vi llegar a ese mismo chico, pero esa vez no iba solo, los chicos iban con él. Todos menos Kian.

Después la noche comenzó y aun sabiendo que podría verle, esperaba muy dentro de mi no verle... me lo había prometido a mi misma el día en que todo pareció acabar.

~*~*~

Lo había conocido hacia mucho, teníamos amigos en común, incluso compartíamos algunas clases en la escuela, pero nunca le había tomado mucha importancia a aquel chico de ojos azules. No hasta el momento en que nos toco hace un trabajo en equipo juntos de fin de curso, justo antes de la universidad. Ahí fue cuando me enamore de él y después de eso todo cambio.

Él se volvió no solo mas que un amigo y compañero, se volvió mi vida. Pero para ese entonces, cerca de 8 años después de nuestro primer beso y en la víspera de cumplir 3 de casados todo parecía ser muy diferente.

Nos habíamos casado enamorados y de eso siempre estuve segura, el amor entre los dos era inmenso, tanto que nunca podría describirlo con palabras, en ese entonces tenia 6 meses que las cosas no eran iguales, algo había cambiado, podía notarlo todas las noches mientras hacíamos el amor, él ya no se entregaba a como solía hacerlo, incluso en una o dos ocasiones había dicho no tener ganas de tener relaciones conmigo, era doloroso, pero creía que de ahí en fuera solo eran imaginaciones mías, él trabajaba duro en la banda, lógicamente a veces llegaba cansado y lo entendía, pero después empecé a creer que realmente no era mi imaginación, especialmente cuando teníamos que presentarnos juntos a algún evento o cuando yo deseaba acompañarle, se notaba tenso e incomodo con mi presencia.

Mark me decía que solo eran alucinaciones mías y que si Kian tenia un problema seguro lo discutiría conmigo, pero el día en que decidió discutirlo fue el mas duro de mi vida.

“Necesito hablar contigo seriamente Mariel”

Faltaba una semana precisamente para cumplir 3 años de casados y pensé que querría hablarme de una segunda luna de miel, la necesitamos. Camine a paso tranquilo hacia él y me senté a un lado de él en la cama.

“Si dime cariño.”

“Necesito decirte algo, algo muy importante, algo que cambiara todo” Lo mire un poco asustada, no; definitivamente no era un viaje, era algo mas. ¿Pero qué?.

“¿Si?” dije esperando y continuara.

“Quiero divorciarme de ti” lo mire incrédula, pero después reí, seguramente era una broma.

“¡No juegues con eso Kian!, no querrás que me infarte ¿o si?”

Lo mire directo a los ojos y busque una pizca de complicidad en ellos, pero no la hallé, parecía consternado pero decidí hacer caso omiso a eso, conocía a Kian, era un buen mentiroso, sobre todo si se trataba de bromas. Él y Mark me habían hecho mas de una juntos.

“Dime que pasa realmente” dije rápidamente esperando y se dejara de bromas.

“No estoy bromeando Mariel, realmente quiero el divorcio” No estaba mintiendo, sentí una punzada de dolor en mi corazón y sentí como el cuerpo comenzó a pesarme, unas cuantas lagrimas amenazaban salir de mis ojos.

“Pero, ¿por qué Kian?” dije poniéndome de pie e intentando parecer valiente y fría, a pesar de no serlo, limpie una lagrima de mi rostro en cuanto salió, no dejaría que él me viese llorar.

“Esto Mariel, ya no tiene solución. Son tantas cosas, simplemente ya no tenemos esa chispa.”

Lo mire directo a los ojos y entonces caí en cuenta... ¿ya no tenemos chispa?, ¡chispa mis narices!, había alguien mas. Sentí coraje de solo pensar en eso.

“Jaja, no Kian, no me mentiras, chispas nada, ¿no me chupo el dedo sabes?.”

Él pareció sentirse amenazado ante mi reacción, habíamos peleado muchas veces y la verdad éramos conocidos por ser ambos muy explosivos, pero esta vez realmente estaba molesta.

“¿Cómo se llama Egan?.”

“¿Quién?” respondió inmediatamente notándose nervioso.

“¡Ohh vamos Egan!, tiene que ser alguien. Si vas a divorciarte de mi, ¡al menos se lo suficiente hombre como para decirme que carajos pasa realmente!.”

Él miro a otra parte, era definitivo. Había alguien.

“Egan, te eh hecho una pregunta. Y no me moveré de aquí y dejare de insistir hasta que me lo digas... ¿cómo se llama?” esta vez las lagrimas no las pude contener y en un ataque de rabia y dolor salieron rápidamente, recorriendo mi rostro y cayendo con fuerza en la alfombra, él no respondía, solo se había quedado ahí en el mismo lugar mirando a la nada.

“¿Kian?, por el amor de Dios... ¡Dime!” sin fijar su mirada en mi dejo salir un nombre casi inaudible.

“Lucia.”

“¿Cómo?” dije intentando oír mejor.

“Lucia se llama Lucia” dijo mirándome a los ojos y casi gritándolo.

No supe que hacer, solo me quede en ese mismo lugar observándolo. Miró a otra parte y tomo una maleta e hizo en menos de lo que me esperaba una maleta. Lo miré tomarla y caminar rumbo a la puerta de la habitación que compartíamos.

“Lo siento Mariel, pero creo que lo mejor es que me vaya” estaba por salir cuando lo llame con voz firme. Tenia que saberlo.

“Kian, ¿ya no me amas?, dime que no por que si dices lo contrario, después de esto no creo poder creerlo.”

Antes de cerrar la puerta detrás de él dijo con seguridad en cada silaba.

“No, el amor por ti se me ah acabado. Te haré llegar los papeles del divorcio lo mas rápido. Adiós”

Y eso había sido todo. El inicio de todo, una vez que lo oí cerrar la puerta principal y salir a toda velocidad en su auto, me tire en el suelo de la habitación a llorar. Sentía que una gran parte de mi se había ido con él.

~*~*~

“Mariel, ¿estas ahí?” Su voz me había hecho regresar a la realidad, sacudí con fuerza mi cabeza intentando sacar el recuerdo de todo lo sucedido, de todos aquellos recuerdos que solo me alteraban.

“Si Diana, solo pensaba un poco” Tome mi tenedor y continué cenando en silencio, intentando con todas las fuerzas que tenia y había logrado tomar a lo largo de ese tiempo lejos de aquel lugar olvidarme de él... de él y de todo esos recuerdos que me amenazaban sin cesar aquella noche.

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