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¡Por supuesto que jamás iban a llamarle Ley Censura!
Como suele ser, la izquierda suele echar a andar prácticas totalitarias que criticó cuando era oposición una vez que alcanza el poder. La llamada Ley Censura es la intentona más clara para mandar callar a todo aquel que no exprese loas al modo en que la presidente gobierna al país.¿Logrará detenerla el gremio periodístico, buena parte del cual en algún momento fue porrista del señor López, de la 4T y de la misma Sheinbaum?
"Algo debemos dejar siempre en claro: cuando el Estado busca suprimir la libertad de expresión en un país, jamás nos dirá que se trata de implantar la censura y en vez de ello empleará los argumentos más nobles y justos para defenderla, e igualmente dirán que nada debes de temer, que las cosas seguirán igual. Es parte del manual totalitario de la izquierda" Axel Kaiser
AGOSTO, 2026.
Una de las amenazas más veladas a la libertad de expresión en México
se dio hace algunos meses durante una de las "mañaneras" donde la
presidente Claudia Sheinbaum respondió, ante
las acusaciones de corrupción y
encubrimiento contra el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya. "No
vean Televisión Azteca", dijo. Si en realidad no se tiene intención alguna de censurar, de callar, de limitar el libre flujo de ideas, ¿por qué carajos entonces se pretende imponer regulaciones y límites para el ejercicio de esta actividad? La Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, más conocida como Ley Censura, es el enésimo intento del Estado mexicano para no tener que ecuchar voces molestas e incómodas, como mosquitos a medianoche, voces que les recuerden que al tomar el poder, prometieron respetar y hacer respetar la Constitución que, ya en el poder, buscan violentar para aplacar en definitiva a los opositores. Uno de los intentos más recordados se dio en1983 al poco tiempo de iniciado el gobierno de Miguel de la Madrid. Esta ley proponía "indemnizar" a quien se sintiera "injuriado" ante lo que hoy llamaríamos "noticias falsas". El costo de la indemnización sería establecida por un juez --todos ellos priístas en aquel momento-- y la ley podría ser empleada por todo funcionario que se sintiera "agraviado" por un medio de comunicación. A lo largo de ese año se discutió la ley hasta que finalmente fue echada abajo, sobre todo por presión de la Sociedad Interamericana de Prensa, la cual advirtió al gobierno mexicano que tenía mucho que perder si esa ley era aprobada en el Senado. Hubo otro factor para derrotar aquella "ley censura" ochentera: los medios impresos --la radio y la televisión estaban totalmente sometidas al oficialismo-- tanto de derecha como de izquierda, se unieron para enfrentar estar censura que los primeros tacharon de "franquista" y los segundos de "estalinista". El intento más reciente para establecer una censura en los medios se dio en el 2014 durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. La pretendida ley fue echada para abajo pero en el 2025, Morena, con la mayoría en ambas cámaras, está a punto de consumarla. Por cuatro décadas después la prensa escrita se encuentra al servicio del sheinbaumismo y los medios electrónicos, incluidas las redes sociales, son férreas críticas de un gobierno que rápidamente está guardando menos las formas para ocultar su autoritarismo. ¿Acaso es una casualidad que este primer paso de censura se haya enfocado en "registrar" nuestros teléfonos celulares con el noble pretexto de terminar con la extorsión? En resumen, esta nueva ley presume que los mexicanos somos niños incapaces de distinguir cuando la información que se nos ofrece es falsa o es real. Por ello establece un proyecto que obligaría a los medios electrónicos a distinguir entre noticias, opiniones y publicidad y (he aquí el punto más controvertido) designar a un "defensor de las audiencias", así como adoptar un código de ética, lo que conlleva por supuesto, a aplicar multas a quienes incumplan las nuevas reglas. ¿Por qué carajos el Estado mexicano se tiene que meter en las salas de redacción? ¿Cómo deberá ser tomada la nota donde se cubre la gira del gobernador por determinado municipio? ¿se debe interpretar como publicidad para el gobernante o simplemente se está informando a la población de sus actividades? ¿Qué pasará, por ejemplo, si al reportero se le ocurre mencionar que durante la gira del gobernador alguien le mentó la madre y el reportero opine sobre el asunto? ¿Cómo chingaos distinguir una nota para así evitar la furia del Estado y aplique una multa al infractor? ¿Quien va a designar al Defensor de las Audiencias y finalmente, por qué las audiencias necesitan de un defensor? Si a ti no te gusta lo que estás viendo en pantalla, cámbiale de canal o apaga el televisor. Las audiencias no necesitan que nadie las esté protegiendo. Nadie en este país está obligado a ver la televisión o a escuchar la radio. Por ello queda claro que el destinatario de la ley no son tanto las audiencias, éste viene a ser un ente abstracto que nadie se ha molestado en definir, sino los concesionarios: si difunden información que mí no me conviene, te multo, y si insistes, terminaré por quitarte la concesión. De ahí la declaración del gobierno federal en el sentido que los lineamientos aplicados a los concesionarios de televisión, radio y TV de paga, ya sean públicas o sociales, y que los portales digitales quedarán exentas.. por el momento, claro... se está perfeccionando la estrategia para censurar por completo a todo medio de comunicación en México. Dicho de otro modo: no vean TV Azteca... de eso me encargaré yo. Y aquí no estamos defendiendo a la televisora del Ajusco, cuya programación es mayoritariamente mediocre y con estupideces que desde hace rato debieron irse del aire, entre ellas el programa de chismes Ventaneando. Pero recordemos que, cuando se atenta contra la libertad de expresión, si se atenta contra un medio especifico, a final de cuentas se está atentando contra todos los medios que presuman de tener cierta independencia en su criterio editorial. La Ley da asimismo un poder brutal a cualquiera que considere "ofensivo" un contenido que simplemente no le guste, y le daría poder para retarlo, y es ahí donde está el mayor peligro: Supongamos que un periodista reporta que los hijos de un alto político derrochan dinero en Las Vegas. Sin necesidad de que el alto político meta mano, los vástagos podrían alegar que se les causó "daño moral" y entablarían una querella contra el medio chismoso, con lo que habrían abierto otro flanco de batalla: los medios de comunicación estarían ya no solo luchando contra la nueva ley y el político poderoso sino contra los hijos de éste; se estaría llevando una demanda por difamación al terreno de las comunicaciones, y ése es uno de los mayores peligros que corre la libertad de prensa en México si se aprueba esa ley. Por supuesto que ni la presidente Sheinbaum ni quienes apoyan esta ley censura quieren que nadie se fije en este inesperado flanco. Si alguien que comete un delito alega ser miembro de la comunidad LGBT+, esto bastaría para levantar querellas por "homofobia" hacia los medios que publiquen la nota, del mismo modo que un medio denuncie que equis funcionaria ha cometido corruptelas, será razón suficiente para denunciar al medio de ser "misógino". Y por supuesto como alegan varios opositores, la frasecita aquella de difundir "información falsa, descontextualizada o históricamente presentada como actual", proporcionaría al Estado facultades orwellianas. ¿Quién carajos definirá todo aquello que sea falso, descontextualizado o históricamente presentado como actual? Si a esa facultad se la damos a un burócrata de Morena, los mexicanos estamos fritos. Como ejemplo, retar la versión oficialista en torno a Hernán Cortés podría ser visto como una "distorsión histórica", lo mismo que si alguien se atreve a cuestionar la veracidad acerca de los Niños Héroes en un programa de TV, estaría poniendo en riesgo la concesión del Canal dado que el oficialismo tiene su propia versión histórica, la que considera real y por tanto inapelable. ¿Qué pasa si el invitado a un programa de entrevistas menciona información que a la postre resulta falsa? ¿La televisora y la estación de radio también quedarían expuestas a sanciones por andar difundiendo información "falsa"? Y finalmente ¿alcanzará esta ley también a las "mañaneras" de la presidente Sheinbaum? La mandataria afirmó categóricamente en una de esas emisiones que no existía línea alguna de investigación en contra del gobernador de Sinaloa, algo que poco después desmintió el mismo Departamento de Estado norteamericano. Cuando la ley esta vigente ¿se procederá de la misma manera contra las "mañaneras" en caso que difundan información que carezca de fundamento? Por supuesto que el control de las redes sociales se están configurando con el "registro", modalidad que se aplicó en Gran Bretaña en el 2020 durante la pandemia del covid. Con este control, cualquier vloguero, tiktokero o tuitero que publique algo "impropio", es arrestado e incluso encarcelado tras recibir una visita domiciliaria de la policía. Una diferencia con Gran Bretaña es que fuera de este país existen millones de mexicanos que pueden publicar sus opiniones en las redes sociales sin temor a las represalias del gobierno mexicano. Pronto sabremos si los miembros de la prensa mexicana, muchos de los cuales en su momento fueron porristas de López Obrador, de la 4T y de la misma Sheinbaum, podrán echar abajo este ataque a la libertad de expresión. No tardó mucho la presidente Sheinbaum en mostrar sus tendencias totalitarias. Y no que nadie les conociera: es una mujer de izquierda.
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