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Si es del PRIAN ¡culpable! Si es de los nuestros ¡pruebas!
Sorprende cómo la prensa, tan quisquillosa y rigorista cuando se trata de gobiernos panistas o priístas en la Presidencia, omite o relativiza los escándalos de los dos gobiernos que han salido de Morena. ¿Qué habría pasado, por ejemplo, si el gobernador acusado por Estados Unidos perteneciera a otro partido político? La alharaca mediática sería estruendosa e incesante. Y por favor, no espere "pruebas" señora presidente: ésas serán presentadas en una Corte norteamericana
Pero cuando tomó posesión y lejos de
"apaciguar al país", el número de víctimas del crimen durante el
pejesexenio se agudizó, lo mismo que el tráfico de huachicol y de
fentanilo a los Estados Unidos. La prensa, tan feroz y crítica con
otros sexenios, no tuvo tiempo para denunciar a López Obrador por
haber dejado al país en peor condición de cómo lo encontró, ni mucho
menos por no haber cumplido su palabra.
La acusación contra Genaro García
Luna, secretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Calderón
levantó gigantesca indignación entre las huestas y los legisladores
morenistas quienes incluso exigieron que el ex mandatario michoacano
fuera llamado a declarar. Sin embargo, ahora que se ha acusado al
gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya de tener presuntos nexos con
grupos dedicados al tráfico de estupefacientes, esos mismos
morenistas llaman al asunto "un distractor" por parte del gobierno
de Donald Trump y exigen "pruebas" al gobierno norteamericano sobre
la culpabilidad del gobernador caído en desgracia, "pruebas"
que
esas mismas huestes no consideraron necesarias cuando se acusó al ex
funcionario panista.
Asimismo, es de risa la exigencia de "pruebas" cuando éstas únicamente pueden ser reveladas por un abogado ante el tribunal, un juez, los testigos y un fiscal dentro de una Corte. Sería de idiotas ventilar pruebas en público o mostrarlas a la presidente Sheinbaum ya que, aparte que la acusación se realiza en Estados Unidos donde la jurisdicción mexicana carece de efecto, las "pruebas" solo pueden ser mostradas ante el abogado defensor del acusado, en este caso el gobernador "con licencia" de Sinaloa.
Igualmente llama la atención que tome el asunto como una "provocación" de Trump cuando Nueva York, el estado que acusa al gobernador "con licencia", lleva décadas en manos de los demócratas.
La Corte de Nueva York no tiene porqué andar presentando "pruebas" al gobierno mexicano sobre la presunta culpabilidad de Rocha Moya: lo que se ha solicitado es la extradición del funcionario; allá se le acusará formalmente pero también tendrá oportunidad de defenderse ante las evidencias de tener nexos con el narcotráfico. Si en verdad Morena nada tiene qué temer como afirma la presidente Sheinbaum, Rocha Mata será declarado inocente y podrá regresar a México, o más bien cuando las autoridades de aquel país decidan deportarlo.
El gobierno de la presidente Sheinbaum sabe perfectamente que por esas razones nunca se le presentarán "pruebas", pero prefiere desviar la atención hacia otro lado, ya sean mediante las estúpidas acusaciones contra Hernán Cortés, alguien que murió hace 479 años, la exigencia de ofrecer "disculpas" al Rey de España o en recibir en Palacio Nacional a los miembros del grupito juvenil surcoreano BTS.
Pero pese a asegurar que todo es "una campaña de desprestigio" y que la presidente le había brindado todo su apoyo para que continuara en la gubernatura, Rocha Moya terminó por "pedir licencia" a su cargo.
Si una instalación petrolera de Pemex
hubiera registrado un derrame como el registrado el pasado abril en
el Golfo de México durante los sexenios de Fox, Calderón o Peña
Nieto, el titular de Pemex habría sido obligado a renunciar, los
grupos ecologistas habrían bloqueado el Zócalo y ni un solo vidrio
habría quedado intacto en Reforma debido a las protestas.
La presidente Sheinbaum autorizó la entrada de mandos militares norteamericanos, algo que habría desatado incendios y saqueos a negocios en Reforma así como ataques a pedradas y bombas molotov a la embajada y a los consulados de ese país pero, curiosamente, no se registró una sola protesta que acusara a la mandataria de estar "vendiendo la soberanía a los gringos".
Tampoco hemos atestiguado mucha indignación luego que unos agentes de la CIA sufrieran un percance cuando visitaban el estado de Chihuahua. Como se suele hacer en estos casos, la presidente Sheinbaum creó una "comisión especial" pora investigar el asunto. De haber ocurrido en los dos sexenios panistas, habría sido motivo para linchar mediáticamente a los presidentes, cocinar en aceite hirviendo a los secretarios de Gobernación y Relaciones Exteriores y organizar marchas y mítines a lo largo del país exigiendo al imperialismo yanqui sacar sus garras del país. Hasta el momento, esas marchas brillan por su hipocresía.
La presidente Sheinbaum declaró que "no estaba al tanto" del operativo que la CIA realizaba en Chihuahua. ¿Cómo es que no le avisaron, quién o quiénes en su gobierno autorizaron que esos agentes se movieran por territorio mexicano, sobre todo un estado donde las carreteras están hasta el tope de retenes?
¿Recuerdan cómo hace 40 años la izquierda denunció como un "acto criminal" la celebración del Mundial meses después del temblor del 19 de septiembre, y cómo el hoy fallecido columnista de izquierda Miguel Ángel Granados Chapa acusó a Joao Havelange, por entonces mandamás de la FIFA, de tener las manos "llenas de sangre" de quienes fallecieron a consecuencia del sismo. ¿No fue la izquierda de entonces, con muchos de sus miembros que hoy son morenistas --Manuel Bartlett Y López Obrador, entre muchos más-- la que denunció al Mundial México 86 de ser "pan y circo"?
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