
Neil DeGrasse Tyson: vaya mamerto
Ser un científico o
un astrónomo notable y al mismo justificar las tonterías woke
suena a claro oxymóron, o contradicción en términos. Sin embargo,
tal es el caso de este personaje al que muchos consideran el nuevo
Carl Sagan... ni de lejos. Buena zarandeada le acaban de dar a Neil
DeGrasse Tyson: es absurdo exigir evidencias clarísimas y
contundentes en unas cosas, y al mismo tiempo ofrecer
argumentos ridículos en las que no te convienen
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FEBRERO, 2026. Uno de mis
programas favoritos de todos los tiempos era Cosmos, que,
recuerdo claramente, el Canal 5 de Televisa transmitía los miércoles
a las 8 de la noche; era un oasis a mitad de otras series como los
Dukes de Hazzard o Los Ángeles de Charlie. Y Cosmos me
gustaba no tanto porque fuera yo un nerd o un ducho en cuestiones
científicas sino porque Carl Sagan, su anfitrión, explicaba las
cosas de manera sencilla, sin pedantería académica.
Un episodio que más recuerdo es cuando Sagan explica la
Teoría de la Relatividad con un niño que abandona su pueblo montado
en una bicicleta a velocidad de la luz, y cuando regresa, 25 minutos
después, sus amigos hoy ya son ancianos pues para ellos el tiempo
transcurrió de manera más lenta.
Desde entonces no ha dejado de fascinarme la Teoría de la
Relatividad; jamás la entenderé con ecuaciones pero sí con el
ejemplo práctico que nos proporcionó Carl Sagan. (Otro episodio fue
su descripción de la Biblioteca de Alexandría... ¡magnífico!)
Muchas décadas después, alguien me pasó la buena noticia ¡Cosmos
estaba de vuelta! Obviamente ya sin la presencia de Sagan quien
falleció en 1996, una muerte que personalmente me caló, debo
aceptarlo. La persona que me pasó la noticia traía otra buena: iba a
prestarme un CD "quemado" (¿recuerdan ese termino?) con varios de
los nuevos episodios de Cosmos donde el conductor era Neil de Grasse Tyson. "¿Y ese güey quién es?", le pregunté.
"El alumno más aventajado de Carl
Sagan", me respondió, "ye va a gustar, es más dinámico y aprenderás
mucho con cada episodio". El CD qe me dio contenía, recuerdo, cinco
programas del nuevo Cosmos.
Uno de esos episodios presentaba una nueva explicación de la Teoría
de la Relatividad. En esta ocasión a cargo de Neil deGrasse Tyson.
El modo en que DeGrasse abordó el asunto fue bueno, pero... a
diferencia de Sagan, al tipo lo detecté un tanto presuntuoso,
excesivamente académico y, sí, pedante. Así como yo veía a Carl
Sagan como alguien que te explica casualmente las cosas mientras
caminaba por la campiña o en un camino solitario, DeGrasse Tyson
parecía estarte aleccionando y, más molesto aún, detecté cierto tono
de "¿qué tal que un negro como yo los esté aleccionando en
ciencias?"
Ahora bien, este hombre cuenta con un curriculum impresionante y, sin
duda, posee una de las mentes más brillantes del último medio siglo.
Al igual que Sagan, DeGrasse Tyson es astrónomo, tiene una Maestria
en Filosofía, un doctorado en Astrofísica y ha recibido importantes
reconocimientos por parte de la NASA, además del peso decisivo que
tuvo para fundamentar y determinar que Plutón era en realidad un
"planeta enano", con lo cual se le "degradó". DeGrasse es asimismo
autor de varios libros, y aparentemente todos ellos han recibido
elogios. Es un científico brillante, sin duda.
Pero también hay que decirlo: Neil DeGrasse Tyson es un mamerto
insoportable, más aún cuando abrazó la causa woke, traicionando así
sus propios principios científicos. A partir de entonces, este investigador se
ha convertido en un sujeto insoportable, sobrado de sí mismo, y
defensor de causas indefendibles dentro de los conceptos con los cuales DeGrasse Tyson creció y se desarrolló.
Es molesto cómo alguien que fue educado a no abrir la boca sin antes
tener una evidencia contundente se abstenga de definir lo que es
una mujer y le irrita que en la mayoría de las construcciones, desde
hospitales hasta restaurantes, sólo existan sanitarios con las
leyendas DAMAS y CABALLEROS, "lo que excluye a los demás géneros",
de los que DeGrasse Tyson no tiene inconveniente en decir que hay
más de 70. Uno igualmente podría preguntarse por qué tampoco hay
sanitarios exclusivos con las leyendas PELIRROJOS, BARBUDOS, CALVOS,
ENEMIGOS DEL PEINE o bien CORTES ESTILO MOHICANO.
Cuando alguien dijo a DeGrasse Tyson que ello era innecesario,
describió esa idea como "un regreso a la segregación". Por el
contrario, señor que se las da de sábelotodo: usted es el que
busca segregar a la sociedad dividiendo los sanitarios en categorías
donde esa sexualidad alterna solo existe en la mente de quien se
cree lo que no es.
¿Por qué las evidencias deben ser contundentes e inobjetables para
unas cosas y para otras solo basta que alguien "sienta" que no es
mujer o es hombre para darle toda la razón? Por ese motivo Neil
deGrasse Tyson ya no debería se considerado una personalidad seria;
es parte del engranaje del nefasto show woke que no tiene para
cuándo acabar.
En una reciente entrevista con Bill Maher, Tyson finalmente recibió
su merecido y quedó exhibido como un bocón. Debemos apuntar aquí que
Bill Maher no es alguien con quien simpaticemos gran cosa, pero se
le reconoce su congruencia y su capacidad de echar en cara su
hipocresía a los miembros de esa izquierda de la que él ha sido
parte.
Cuando Maher y DeGrasse se pusieron a discutir acerca de los
diferentes géneros sexuales y su invitado iba perdiendo la
discusión, éste acudió a la adjetivización que acostumbra la
izquierda al verse acorralada: "cada vez te pareces más a esos
viejitos gruñones sentados al porche de la casa gritando a los niños
que no pisen
el jardín", y cuando Maher le dijo, ya medio exasperado, "¡porque la
población heterosexual es mayoría en este país!" luego que DeGrasse
Tyson volviera a enarbolar su molestia porque en los lugares
públicos no existen sanitarios para "otras opciones sexuales que
deben ser reconocidas."
DeGrasse Tyson se refirió a la opción a ese problema con lo que se se da en la
lucha libre donde, añadió, "existen todas las categorías imimaginables", a lo que Maher respondió "¡por supuesto,
Neil, pero todas
las categorías están conformadas por hombres!"
Finalmente, Maher dio por terminada la entrevista: "¡queda claro que
no estamos llegando a ningún lado!", dijo. Definitivamente: es
imposible discutir con un necio, con alguien que cree estar por
encima de los demás.
"Lo que pasa es que tu estás aferrado a ideas del pasado", dijo
DeGrasse Tyson a Maher en otra de sus arengas. ¿Quién lo dice? Es la
izquierda la que aun hoy sigue filmando películas sobre el malvado
senador
Joe McCarthy, la que le sigue repudiando a Francisco Franco,
fallecido hace medio siglo, y la que consiguió que retiraran sus
restos del Valle de los Caídos.
¿Quién vive en el pasado, señor
DeGrasse Tyson, si no es la izquierda norteamericana, enfermizamente
obsesionada con los años de la esclavitud y la que continúa lanzando
escupitajos a la memoria de Jefferson, Lincoln y de Nixon?
Por fin alguien le cerró la boca a Neil DeGrasse Tyson. Ojalá no
sea la última vez. Hay quienes opinan que, de estar vivo, Carl Sagan
respaldaría la causa woke pues en algunas entrevistas se quejaba de
que en el cine y la TV norteamericanas "hay muy poca representación
de las minorías". Quizá Carl Sagan sería hoy un woke más, pero
eso nunca
lo sabremos.
DeGrasse Tyson se considera agnóstico y reniega de la existencia de
Dios ante lo que llama "una falta contundente de pruebas" pero no
duda en aplaudir que alguien que nació con pene ingrese al baño de
las mujeres porque hoy se percibe como una de ellas. No hay seriedad
en este señor.
Un mamerto, el tal Neil DeGrasse Tyson. Maher hizo bien al dar por
terminada la entrevista. No tenía más caso seguir aguantando sus
necedades.