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Ojo: No es Moderatto, es Motley Crue

El Heavy Metal en tiempos republicanos

¿Que tenían en común Nixon y Black Sabbath, Reagan y Iron Maiden y George Bush padre con Metallica? Los republicanos y los principales exponentes del Heavy Metal llevaban un acuerdo tácito de ascenso mutuo, por ello es poco probable que el género reflorezca en lo que le queda de cuerda al gobierno de Barack Obama

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SEPTIEMBRE, 2009. Tantas cosas han hecho presagiar el final de ese género conocido como Heavy Metal: Ozzy Osbourne, uno de sus principales figuras, terminó por hacerla de papanatas en un reality show mientras Rob Halford dejaba Judas Priest poco después de aceptar su homosexualidad, esto por parte de un grupo que para millones de jóvenes representaba la esencia del machismo en el mundo del rock. Eran antecedentes que marcaban claramente el final de una corriente que lleva ya cuatro décadas de vida.

Un repaso a la historia del Heavy Metal nos muestra una curiosa tendencia que podríamos ubicar con el año en que algunos discos claves del género salieron a la venta y el presidente que estaba en la Casa Blanca en ese momento. Es un fenómeno curioso, dado que el Metal nació en Gran Bretaña y la mayoría de sus principales exponentes son originarios de ahí. Pero ello puede atribuirse a las estrategias que las disqueras, prácticamente todas de capital estadounidense, marcan a los grupos. ¿Será acaso que éstas consideran que un gobierno republicano en el poder representa la imagen de machismo y misoginia y que por tanto el metal, al que con frecuencia se cuelgan esos epítetos, representa un mayor nivel de ventas de acuerdo a la mentalidad política imperante?

Suena probable, aunque no explicaría cómo es que otro género igualmente misógino, como el gangsta rap, ha tenido sus años de mayor popularidad cuando un presidente demócrata habita la Casa Blanca. Desde la toma de posesión de Barack Obama no ha surgido todavía el disco que refrende abiertamente este hecho; quizá de deba a que las disqueras aún no saben cómo reaccionar ante el tener el primer mandatario no blanco en toda la historia de Estados Unidos.

Y si bien el Metal muestra esta tendencia, algo similar sucede con algunos grupos importantes de hard rock: lo peor que le pudo ocurrir a Guns N' Roses fue que el demócrata Bill Clinton hubiera ganado las elecciones en 1992. Desde entonces no han grabado nada que valga el comentario, incluido el Chinese Democracry, aparecido durante el último año de Bush..

Veamos algunos ejemplos. Si asumimos que el metal surgió aproximadamente en 1968 nos encontraremos con que Richard M. Nixon era el presidente; Deep Purple Led Zeppelin --no precisamente metal, pero poseedor de la misma energía-- The Mountain y, por supuesto, Black Sabbath, que lanzó Paranoid, su obra maestra, en 1971, cuando Tricky Dicky ya había garantizado su reelección. (¿Podría alguien olvidar aquí a Jimi Hendrix?) También en esa época tuvieron su despegue gentes como Ted Nugent, Slade, Michael Schenker, Uriah Heep y aun The Runaways, de donde saldrían Joan Jett y Lita Ford.

Cuando Nixon cayó en desgracia la repercusión en el Metal fue similar, el cual fue forzado a ceder su sitio al Rock Sureño y grupos de rock más inclinados al pop, como Styx y Kansas,y como muestra de esa decadencia quedó el despido de Ozzy Osbourne de Black Sabbath, en 1980, todo esto mientras el punk surgía en Grean Bretaña y la música disco se adueñaba del espectro musical de Estados Unidos y otros países.

 Black Sabbath

El renacimiento del metal vino acompañado con el ocaso de un Jimmy Carter quien, pese a todo el desprestigio que cargaba, volvió a postularse para presidente. Como anticipo de aquello, en 1979 Ted Nugent logró su hit más importante con "Cat Scratch Fever", todo al tiempo que Ozzy Osbourne organizaba su Wizzard of Ozz, Scorpions hacía lo propio en Alemania y Deep Purple hablaba de reunificarse.

Entonces llegó Ronald Reagan y el metal entró a su época de mayor esplendor. AC/DC lanzaba Black in Black en 1980 y dos años después lo hacía con For Those About to Rock. De Gran Bretaña llegó una nueva oleada metal representada en Iron Maiden, un Judas Priest rejuvenecido y aun un Def Leppard que bien pronto avanzaría en otras direcciones Otros más tuvieron oportunidad de volver a escena con bastante suerte, entre ellos Whitesnake, con un David Coverdale que había abandonado a los también reunidos Deep Purple, e igual ocurría con Ronnie James Dio, el mismo que había reemplazado a Osbourne en Black Sabbath y tenía ya una carrera en solitario.

Estados Unidos no tardó en responder al reto y lo hizo con Y&T, Dokken, Giuffria, Ratt, Van Halen, Mama's Boys, Quiet Riot. Habrá lectores que consideren una herejía incluir a unos de ellos dentro de este bloque, pero lo cierto es que todos ellos presentan una innegable conexión con el metal, así como su asombrosa reproducción durante los ocho años de Reagan, periodo en el cual surgió Metallica.

La llegada de Bush padre a la presidencia --y también republicano-- coincidió con la aparición de Guns N' Roses, el grupo de hard rock más importante de las últimas dos décadas, y casi se despidieron al mismo tiempo: cuando Bill Clinton ganó su primer mandato, la organización creada por Axl Rose iba camino acelerado a su final.

Los ocho años de Bush hijo trajeron de vuelta al metal tras un paréntesis con el grunge por un lado y el hip hop por el otro. No solamente David Lee Roth y Eddie Van Halen terminaron con sus broncas personales sino que AC/DC grabó algunos de los mejores discos de su carrera y se institucionalizó el Ozz Fest. Black Sabbath y AC/DC finalmente ingresaron al Salón de la Fama del Rock & Roll en ese periodo mientras un reunificado Iron Maiden realizó una gira monumental de conciertos.

Los republicanos han resultado ser buenos amigos para los intérpretes de Heavy Metal. O por lo menos les crean el ambiente adecuado.

© copyright, Derechos Reservados, 2009 

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