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LITERATURA/Obituario

Adiós al maestro
del tecno-thriller
De vendedor de seguros
a exitosísimo novelista, Tom Clancy vio además cómo muchas de sus
obras engordaron a las taquillas de cine. Un vistazo a alguien que,
igual que Julio Verne, en ocasiones vio como su ficción era imitada por
la realidad, entre ellos los atentados del 2001
OCTUBRE, 2013. A las pocas horas de los atentados a las Torres Gemelas, Javier Alatorre, conductor de noticieros de TV Azteca, reportó "con todas las reservas" que un grupo de fanáticos para reestablecer la grandeza imperial japonesa se había atribuido la autoría. Naturalmente, luego se supo que todo había sido una broma; el asunto
fue sido sacado de una novela titulada Deuda de Honor, de Tom Clancy, publicada en 1994 y donde un avión suicida de estrella contra el Capitolio.
(En Escape de Nueva York, de 1980, un grupo radical estampa el avión donde viaja el presidente de Estados Unidos sobre un edificio de
Manhattan).
Deuda de Honor fue escrita por quién quizá fue el mejor novelista de lo que se ha dado en llamar el
tecno-thriller y que incluye la detallada narración de historias violentas complementadas con un enorme glosario tecnológico. En
las historias de Clancy siempre había terrorismo, intrigas
invariablemente internacionales y, al final, el triunfo de la excepcionalidad estadounidense. Al respecto escribió Steve Thiernan, de la revista electrónica inglesa
Spiked, lo absurdo de que a Clancy lo hayan criticado por ello: "Era un autor norteamericano. ¿Qué deseaban, qué en sus historia triunfara un italiano o un austriaco?"
Por supuesto, es imposible mencionar a Clancy sin incluir a Jack Ryan, el héroe en buena parte de sus historias y al que Harrison Ford
caracterizó en el cine y quien marcó el muy productivo romance entre el novelista y Hollywood, sobre todo a mitad de los noventa cuando Ryan era el personaje más taquillero en los
thrillers de acción. Sin embargo quienes disfrutaban más leer los libros de Clancy que ver sus guiones en el cine siempre constituyeron la mayoría: simplemente, su maestría en la narración lo ponía a la altura de colegas suyos como Stephen King y
Michael Crichton.
Antes de convertirse en escritor, Clancy se había dedicado a vender seguros, aunque no le iba mal. En sus ratos libres devoraba literatura y tecnología militares, repasó la historia de la guerra fría y meses después ya
estaba escribiendo The Hunt for Red October, su primera novela donde el capitán de un submarino nuclear soviético opta por desertar a Occidente.
Clancy vendió los derechos por 5 mil dólares sin imaginar que en 1985 la historia sería llevada al cine, con Sean Connery como protagonista. La cinta fue un gran éxito e hizo que Clancy se dedicara de lleno a escribir. La mayoría de sus libros fueron
best-sellers y miles de lectores se convirtieron en devotos suyos.
Dice Mario Vargas Llosa en Pez en el Agua, sus Memorias, que un buen novelista maneja con maestría
el realismo sin abandonar el terreno de la fantasía y eso es precisamente lo que hizo Clancy. La mayoría de sus obras bien podrían haberse hecho realidad y a nadie parecerían exageradas. En
Patriot Games, el protagonista Jack Ryan será el blanco de un ERI
que quiere aniquilarlo y luego éste se empecinará en buscarlo en territorio norteamericano; en
Operación Rainbow un grupo de élite antiterrorista descubrirá estar preparado para todo, menos para lo que finalmente ocurre, y en
El Silencio del Kremlin, el autor aborda una asonada por parte de unos nacionalistas y radicales que buscan reestablecer a la Unión Soviética, un episodio que, increíblemente, fue reproducido casi en su totalidad en la vida real cuando por unos días
Mijail Gorbachov fue depuesto temporalmente, una intentona que fracasó cuando millones de rusos protestaron invadiendo las calles.
Hasta antes de los atentados del 2001 los fundamentalistas islámicos eran parte de los villanos habituales en la obra de Clancy. De hecho, al ocurrir los ataques estaba en filmación
The Sum of All Fears, una de las novelas más exitosas de Clancy. Pero cuando se esperaba que la película diera una tunda a los terroristas islámicos Hollywood cambió la jugada y reemplazó a éstos con los ya trasnochados neonazis. Sobra decir que la cinta fue un fracaso absoluto.
Con la desaparición de Clancy se va otro de los grandes novelistas norteamericanos de los últimos 30 años.
Michael Crichton, autor de Jurassic Park, y quien falleció en el 2008, es otro de ellos.
Queda vivo John Grisham, quien escribió El Informe Pelícano. Una tercera que también logró enorme trascendencia en el cine.
Extrañaremos a Tom Clancy y a su alter ego Jack Ryan. Un hueco creativo que el cine de
tecnothrillers tardará, lo aseguramos, un buen rato en llenar.
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