Se considera a la erosión como una forma de abrasión producida por
esfuerzos de contacto relativamente bajos, debidos al impacto de
partículas sobre una superficie (Fig. 12).

Esta, a consecuencia del proceso, generalmente presenta una apariencia granular fina, similar a la de las fracturas frágiles. El desgaste de tipo erosivo se presenta, por ejemplo, en equipos y líneas de bombeo para fluidos con sólidos en suspensión, boquillas de equipos para granallado por arena (sand-blasting), etc.
La velocidad de desgaste por erosión aumenta con la velocidad de las partículas y si los ángulos de impacto son pequeños predomina el corte abrasivo; siendo la dureza superficial un factor crítico. Si por el contrario, los ángulos de impacto son grandes el desgaste es debido principalmente a deformación y fractura.
Un material blando puede ser mas adecuado para resistir la erosión que un material duro. Por ejemplo, el caucho natural ó sintético produce buenos resultados debido a su bajo módulo elástico, lo que le permite grandes deformaciones y una buena distribución de la carga.
Parece existir una buena correlación entre la resistencia a la
erosión y el módulo de resiliencia (R) de un material:

Este parámetro representa la cantidad de energía que puede ser absorbida por un cuerpo antes de que ocurra deformación plástica ó fractura, por impacto.
Soluciones a problemas de erosión:
Además, puesto que la erosión se considera como una forma de
abrasión, las recomendaciones para el control del desgaste abrasivo
tienen, en general, validez para el desgaste erosivo.