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TEOTIHUACAN

UBICACION
Al noroeste de la cuenca de México se abre ante nosotros el valle de Teotihuacán delimitado al norte por el Cerro Gordo, al sur por Patlachique, al este por los llanos de Apam y se extiende hacia el oeste sobre la misma cuenca.
La formación del valle, como el resto de la cuenca, es de origen volcánico, razón por la cual los afloramientos de lava son comunes.
Aunque hoy el valle se encuentra deforestado en su totalidad, existe información sobre un ambiente de bosques que además eran ricos en fauna. El clima, se estima, era cálido húmedo.
Teotihuacán influye y participa de manera muy importante en todas las regiones de Mesoamérica e incorpora al mismo tiempo rasgos importantes de su arquitectura; es por esto que el estilo teptihuacano trascenderá, como se observa después en Tula, Xochicalco, El Tajín, Cholula, Cacaxtla y México-Tenochtitlan.

SOCIEDAD

La sociedad teotihuacana, al parecer, estaba compuesta por estratos sociales, en los cuales cada individuo se ubicaba dependiendo de la tarea que realizaba. La jerarquía más alta la constituían los sacerdotes, mismos que detentaban el poder. El grueso de la población desempeñaban distintas actividades, las cuales eran permanentes. Existían comerciantes, alfareros, agricultores y trabajadores de obsidiana.
 El estamento dominante vivía dentro del recinto ceremonial, ya que éste era un lugar sagrado y restringido a los demás habitantes. La ciudad estaba dividida en barrios, los cuales albergaban al resto de la población y estaban ubicados alrededor de los grandes edificios. Las construcciones en las que vivían los teotihuacanos estaban hechas de adobe y madera, medían 150 m2 en promedio y eran una especie de apartamentos, en los que habitaban varias familias. Cada barrio estaba constituido de acuerdo al oficio o al origen étnico de sus habitantes; así como existían barrios de artesanos y campesinos, también los había de mayas y zapotecas, entre otros. En la época de auge, Teotihuacan comprendió un área de 20 km2 y tuvo una población entre 150,000 y 200,000 habitantes.
 Las labores diarias empezaban en cuanto salía el sol, y a menos de que ocurriese alguna actividad ritual, la población se iba a dormir cuando anochecía; por lo regular, la vida cotidiana era muy monótona. Existían festividades religiosas que rompían el tedio y cambiaban la rutina diaria, pues había que emplear bastante tiempo en los preparativos. Había gran cantidad de peregrinos y comerciantes de otras latitudes que visitaban la metrópoli durante todo el año, lo cual la convertía en un sitio cosmopolita.
 Se han realizado bastantes estudios acerca de la población masculina y su desempeño en las actividades regulares, no obstante, las mujeres también jugaban un papel importante en la vida de la ciudad pues tenían un sin fin de tareas: ayudaban en labores agrícolas, cuidaban a los niños, elaboraban la ropa, iban diariamente al mercado y, por consiguiente, eran quienes hacían la comida. La alimentación del pueblo teotihuacano era bastante buena y variada. Ésta se constituía de maíz, frijol y chile primordialmente, pero además, la complementaban con pescado, aves y demás fauna comestible que se podía encontrar en el Lago de Texcoco; también incluían en su dieta conejo y venado. Los guajolotes y los perros domésticos eran solamente consumidos por las élites. En materia de indumentaria, sus prendas eran confeccionadas con fibras de maguey y algunas pieles, como la de conejo, aunque ya se conocía el algodón y probablemente lo hubiesen utilizado.

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