RELIGIÓN

La religión que imperó en Teotihuacan era de tipo politeísta, y sus principales dioses fueron Tlaloc y Quetzalcóatl. Tlaloc era el dios de la lluvia, según la cultura mexica, pero en Teotihuacan, existe la posibilidad de que hubiese tenido mayores atributos. En algunos estudios, se especula que Tlaloc pudo haber sido no sólo una deidad relacionada con la lluvia, sino también con la tierra, pues ambos elementos tienen que ver con la agricultura, que era la base de todo pueblo sedentario; estas hipótesis se basan en lo siguiente: Tlaloc es un vocablo nahuatl que probablemente se deriva de la palabra tlatoa, que significa "correr" y por eso su relación con los torrentes de agua, pero la experta Thalma Sullivan explica que Tlaloc tiene más afinidad con el término tlalli, que significa "tierra". La representación que se hace de Tlaloc es la de ser con características antropomorfas y animales, de ojos grandes y saltones, ataviado con un tocado de plumas, con la parte superior de su cara en forma de pájaro y colmillos en la boca, un rasgo distintivo de los dioses. La figura de Tlaloc se puede observar constantemente en las pinturas murales, las cuales han servido para poder entender un poco más del culto religioso.

Quetzalcóatl era la deidad creadora y su nombre tiene dos acepciones: La más común de éllas es la de "serpiente emplumada", pero también se le puede llamar "el gemelo divino", haciendo referencia al astro que representa, Venus, y el cual se le consideraba gemelo por ser estrella de la mañana y estrella de la tarde.

Arte
Cerámica
Ésta se puede dividir en dos categorías: Ritual, de uso cotidiano. La de tipo ritual, sin duda, ha sido la de mayor utilidad para la arqueología ya que, sus pinturas y relieves, han ayudado a ahondar en el pensamiento del pueblo teotihuacano. La cerámica de uso cotidiano tiene como cualidad distintiva ser de color naranja, abundan las vasijas trípodes, platos y tapaderas cónicas. Existen piezas que, estrictamente, no podrían clasificarse como cerámica pero que, por la importancia que tienen dentro del arte teotihuacano, hay que señalarlas. Nos referimos a las máscaras rituales. Dichos artefactos eran elaborados en piedra, y posteriormente, se les daba un pulimento como acabado final. Las máscaras representan rostros humanos, sumamente rígidos y de formas cuadrangulares.

Teotihuacan se consolido como la ciudad mesoamericana por excelencia, el modelo a seguir que habría de marcar los cánones en cuanto arquitectura, urbanismo y organización social. Pero a pesar de tener mucho a su favor no pudo sobrevivir y murió dejando sólo las ruinas de su esplendor. La influencia que habría de dejar en el resto de Mesoamerica fue una huella indeleble que todo pueblo de la región querría emular.

Arquitectura
Al hablar de arquitectura teotihuacana, tenemos que empezar explicando que son el talud y el tablero. El talud y el tablero son dos elementos arquitectónicos que fueron implementados en Teotihuacan. El talud no es más que una pared inclinada y el tablero es una pared horizontal, pero al combinarse, hacen posible la construcción de grandes edificios. Estos componentes marcaron la pauta a seguir en la arquitectura mesoamericana.
  Indudablemente, debemos hacer referencia de las pirámides del Sol y la Luna, las cuales son representativas de los conceptos arquitectónicos que prevalecen en la zona arqueológica. La Pirámide del Sol es una de la pirámides mas grandes de Mesoamérica, se encuentra a un costado de la Calzada de los Muertos, de lado este, tiene en su base 225 m., un metro menos que la pirámide de Keops, en Egipto, y una altura aproximada de 63 m. Se constituye de cinco cuerpos (cuatro en talud y uno con talud y tablero) y la cima debió de haber tenido un pequeño templo, posiblemente con dos aposentos, el cual, hoy día, está destruido. Por su parte, la Pirámide de la Luna, en la base, mide 150 m. de oriente a poniente y 130 m. de norte a sur, tiene cinco cuerpos y, al igual que la del sol, el templo de la cúspide se encuentra también demolido.
Pirámides de la Luna y del Sol. Foto de Albano Guatti. 
Otro edificio importante es el llamado Templo de Quetzalcóatl, que se encuentra dentro de la Ciudadela, llamada así sin fundamento alguno. El Templo de Quetzalcóatl es una construcción basada también en la mezcla talud-tablero, con seis cuerpos de poca altura. Los tableros tienen altos relieves de piedra tallada que simbolizan las cabezas de Quetzalcóatl y Tlaloc. También hay cabezas de Quetzalcóatl en los taludes , lo que da la impresión de que la serpiente repta. Hay que hacer mención de que la zona arqueológica a tenido un proceso de rescate y que gran parte de los edificios, tal y como hoy los conocemos, son reconstrucciones.

PINTURAS MURALES

Unas de las principales características del arte en Teotihuacan es la pintura mural, la cual, en palabras de Miguel Covarrubias, es "austera y distinguida, alegre y graciosa, e intensamente religiosa."

Los murales teotihuacanos, además del tema religioso, guardan una relación con temas vinculados con la naturaleza. Desde montañas, ríos y sitios abundantes en agua hasta animales terrestres y marinos son elementos peculiares en estas pinturas. A diferencia de otros pueblos, donde el arte pictórico estaba reservado sólo para los lugares sacros, los teotihuacanos pintaron en todo espacio público, por eso es posible encontrar pinturas murales casi en cualquier parte. El color predominante es el rojo, pero se encuentra en distintas tonalidades; los pigmentos eran naturales y se combinaban con baba de nopal para poder tener una mejor adherencia. Las pinturas murales más importantes se encuentran en Tetitla, que se localiza a las afueras de la zona arqueológica.

POLÍTICA

Aunque muchos expertos, en repetidas ocasiones, han señalado a Teotihuacan como un Imperio, en los últimos años se ha comprobado que más bien se tiene que hablar de un Estado teotihuacano de tipo teocrático.
Tales afirmaciones acerca de la existencia de un Estado teotihuacano encuentran su fundamento en lo siguiente: En primer lugar, el ordenamiento y urbanización que presenta la ciudad, nos habla de una sociedad que debió de haber alcanzado una organización social perfectamente estructurada, muy diferente de las de tipo tribal. Las mismas pirámides son un claro ejemplo de que su construcción no pudo haber sido posible sin una conducción, planeación, y trabajo jerarquizado.

Otra cuestión importante fue la relacionada con las obras hidráulicas que se hicieron para la agricultura, mismas que debieron estar en manos de una élite gobernante; sobre este tema aun siguen las investigaciones pues se sabe muy poco.

El tercer punto, y sin duda el más significativo, radicó en la cuestión del comercio. Los teotihuacanos fueron mucho más que una ciudad-Estado, lograron un dominio sobre los pueblos cercanos y además penetraron, de manera notoria, en zonas muy alejadas, como sería el caso de las ciudades mayas de Centroamérica. Se creyó que los teotihuacanos habían formado un basto imperio a base de conquistas militares, sin embargo, las investigaciones más recientes explican que los habitantes de Teotihuacan fueron pacíficos, dedicados en mayor medida al comercio, lo cual ha hecho pensar a los especialistas que el Estado teotihuacano pudo, a través del comercio, introducirse a regiones recónditas y así extender su influencia cultural a otros pueblos; aunque existen evidencias militaristas y posibles sacrificios, estos pertenecen al periodo final de la urbe.
Cabe destacar el hecho de que Teotihuacan monopolizara la explotación y comercio de la obsidiana. Debido al desconocimiento de la metalurgia, los pueblos mesoamericanos utilizaron a la obsidiana para hacer objetos punzo cortantes, además de que era un elemento importante en el rito de Tezcatlipoca; al ser la obsidiana un producto comercializado por Teotihuacan, gracias a la cernanía del volcán Navajas, la veta de obsidiana más grande de Mesoamérica, la importancia de la ciudad fue mucho mayor.
Es durante el periodo conocido como Teotihuacan III (350-650 a.C. aprox.) cuando esta cultura vive su época de mayor brillo y prosperidad. A lo largo del horizonte Clásico, junto con Monte Albán, Cholula, Tikal, Palenque y Copán, Teotihuacan fue una de las ciudades más importantes de Mesoamérica.
La decadencia de esta ciudad ocurrió entre el 650 y 750 (Teotihuacan IV). Las causas concretas de la caída de esta metrópoli son un tanto inciertas y se ha especulado de que pudo haber sucedido por dos razones: 1)Un desajuste en el ecosistema, causado por una deforestación en los montes contiguos a la ciudad, la extinción de la fauna en el valle y una larga sequía. 2) Una invasión por parte de pueblos nómadas del norte que devastaron y destruyeron la metrópoli. Ya para el año 800, la ciudad se encontraba completamente deshabitada.

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