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.Según el psicólogo, el manual enseña a distinguir las situaciones de "mobbing.describe los casos psicosomáticos como consecuencia del acoso, así como las actitudes de las víctimas, que generalmente no se reconocen como tales porque piensan que la agresión que sufren "va en el sueldo". Asimismo, incluye un test para saber si se es susceptible de sufrir "mobbing" y un epílogo con veinte estrategias para superarlo.
Iñaki Piñuel precisa que en ningún caso el libro pretende ser un sustituto de la terapia psicológica que requieren la mitad de las personas que sufren acoso psicológico en su empleo.
La precariedad laboral, la incorporación masiva de las mujeres al trabajo, la creciente competencia interna y la pérdida de valores humanos, contribuyen a aumentar el "mobbing", un problema que ya aparecía reflejado en los salmos bíblicos de hace más de 3.000 años, según el manual.
En concreto, el 54% de los trabajadores que sufren "mobbing" son mujeres y las que tienen entre 40 y 50 años son el segundo perfil más afectado, sólo por detrás de los menores de 30 años en situación laboral precaria. Piñuel apunta también como posibles víctimas tanto a quienes tienen una "alta envidiabilidad", como a quienes presentan "una alta vulnerabilidad".
Para este experto, es fundamental romper la indefensión, rechazar la inculpación y evitar la indiferencia frente al acosador, que es el propio jefe en dos de cada tres casos. Asimismo, recomienda "no mirar para otro lado, ni presentar pasividad, ni reaccionar de manera agresiva".
En la recuperación de la víctima es fundamental el apoyo familiar y de la pareja, que, por otra parte, son quienes "reciben el primer impacto, la irritación, los malos modos y el agotamiento del acosado, que puede llegar a somatizar el daño que recibe", indica Piñuel.
Dolores articulares, musculares, cefaleas, diarreas, así como trastornos de ansiedad, depresión, crisis de pánico, fatiga crónica y estrés postraumático son algunas de las patologías que pueden presentar los afectados. "A pesar de que hay quienes sufren cuadros muy severos, del mobbing se sale, se sobrevive", señala Piñuel.
En el libro se destaca como los sectores más afectados por el acoso psicológico a la Administración pública, la educación, la sanidad, los medios de comunicación y la hostelería.
Sábado, 7 de Junio de 2003
EXPANSIÓN.-Economía.
Guerra al Mobbing . M.J.G-S/E.s.m.Madrid Una guía enseña como combatir una práctica que se está dando con frecuencia en las empresas. Más de dos millones de españoles se sienten perseguidos por sus jefes, pero las víctimas también tienen armas para defenderse.
EL ADELANTO DE SALAMANCA.-Opinión.
MOOBING
ASUNCION GARCIA HERRERO
Posiblemente estamos asistiendo a uno de los peores momentos de nuestra lograda, aunque joven, democracia. Son muchos los indicios que apuntan, en este sentido, hacia una tensión desmesurada en el orden político y social que mantienen a una gran parte de la población en vilo y descolocada. Es difícil, por no decir imposible, encontrar sentido a una sinrazón tan visible y alterada. La verdad aflora, las máscaras se caen y la gente, la buena gente, reacciona frente al engaño manifiesto y la verdad sesgada. Hemos vivido tiempos mejores y conocimos otras formas y, aún más, otro fondo, pero la memoria es frágil y se quiebra con facilidad y, ahora, ¡cuánto daño!, ¡qué pérdida de bienestar espiritual, de equilibrio y de tranquilidad! Observamos cómo el quehacer enajenado y prepotente de nuestros gobernantes ha ido dando paso, con ese aire de triunfo mezquino, a las formas corruptas, al abuso de poder y al terrorismo psicológico en el ámbito laboral, en el único campo social productivo, en esa parcela donde diariamente nos construimos en el servicio permanente a los demás y, por lo tanto, en beneficio de nosotros mismos. Y es precisamente dentro de la Administración donde ocurre principalmente todo esto y, lo que es peor, con total impunidad. Es en ese marco, sobre todo, donde se destruyen y pisotean cada día miles y miles de conciencias que se debilitan sin apenas oponer resistencia ante el juego maquiavélico, mordaz y extenuante del poder mal entendido. Ellos, los maltratadores, se lo pueden permitir. El hostigamiento persistente, las vejaciones, la humillación y la discriminación exacerbada es un lujo que los mediocres no pagan porque se agazapan protegidos entre los pliegues sinuosos de la Administración donde se cuelan, sin demasiada dificultad, muchos miserables. No les preocupa el coste social, sanitario y personal que causan sus conductas. No se dan cuenta que la frustración y la opresión sólo pueden generar resentimiento y que nuestra existencia se ve sometida, inevitablemente, a los efectos de ese boomerang que cada uno usa en su lucha constante por la supervivencia, una lucha en la que la empatía, como constructo de la inteligencia emocional, debe presidir necesariamente nuestros actos. Esos, los terroristas psicológicos, tan nefastos como los demás terroristas o más, no entienden qué significa la palabra dignidad y carecen de toda sensibilidad; son los envidiosos, los malsanos, los ambiciosos, los que no tienen escrúpulos, los que, en definitiva, perpetúan una especie dañina que perjudica seriamente a la humanidad. Y estamos indefensos ante ellos porque, aparentemente, no dejan huella, no hay sangre, ni coches destrozados, ni un simple moratón. Las marcas de las víctimas se diluyen en la profunda tristeza, en la angustia, en la depresión, en la pérdida de la capacidad para desarrollar tu trabajo, en la pérdida de la dignidad..., y ya está, ¡han ganado!, ¡es tan fácil! Sin embargo, siempre hay alguien que se resiste. Lo vimos hace poco con las querellas que dos funcionarias de la Dirección General de Tráfico presentaron por primera vez en Salamanca contra tres de sus jefes directos, por el acoso y las lesiones que les ha causado el constante y corrosivo hostigamiento personal y profesional que han padecido desde hace más de cuatro años. Parece ser que antes ya lo habían intentado todo. Se les ha ido haciendo la vida imposible porque han tenido la desgracia de acceder a una escala reservada para una élite que procede directamente del árbol genealógico de los que crearon la institución. Es un organismo visiblemente endogámico donde se perpetúa la especie de técnico de tráfico con absoluta rigidez, dándose el ejemplo en el propio director general, que tiene entre sus méritos el ser hijo de otro director general de la predemocrática. Pero, de momento, al darse a conocer la presentación de las querellas, seguro que algo hemos ganado, seguro que más de un indeseable se lo está pensando y más de una víctima vez un haz de luz en su apagada esperanza. No hay que olvidar que cuando alguien se enfrenta con valentía a toda esa destrucción --a pesar del coste que va a pagar por el vacío que obligadamente se crea a su alrededor y el miedo a las represalias--, lo hace en defensa de sí mismo, de su persona sin más, y lo hace también como contribución a tantas y tantas voluntades anuladas y porque, sencillamente, cree en la justicia. Una justicia que, ahora más que nunca, empieza a verse desbordada por personas que reaccionan ante el daño que les ha ocasionado tanta locura y tantos abusos de los que no entienden bien qué es el poder. También saben que esos posibles delitos y faltas se reflejan débilmente en nuestro Código Penal dificultando la labor de los jueces que muchas veces ven el caso con claridad. Es, por tanto, importante que nuestro país avance y proteja a sus ciudadanos con leyes que amparen sus derechos. Es necesario que el acoso moral en el trabajo se tipifique de una vez por todas para acabar con esa masacre. Es, en definitiva, esencial que todos los trabajadores trabajen con dignidad, con igualdad y protegidos, en todo momento, por la justicia.
Domingo, 8 de Junio de 2003
EL CORREO GALLEGO.-Opinión.
Contra el mobbing. Por C.Blanco Outón
E\l público conocimiento de la existencia del fenómeno es al menos tan antiguo como 'El apartamento', magistral película de Billy Wilder, en la que el genial director abordaba desde sus característicos humor y sarcasmo un tema que, varias décadas después, sigue presente no sólo en las pantallas cinematográficas sino también en la vida de carne y hueso. Afortunadamente, al igual que otras muchas formas de abuso de poder, de prepotencia por razones de jerarquía, sexo o simple sadismo, esta variedad de maltrato está comenzando a ser penalizada (en esta ocasión con 35.500 euros de multa) por las autoridades. Lo cual significa que sus artífices van a tener que medirse más, pensárselo dos veces antes de intentar someter y humillar a quienes se encuentran circunstancialmente en una posición laboral más débil que la suya. Y digo cincunstancialmente porque, por lo general, los protagonistas de esta práctica suelen ser, además de seres con graves carencias en su vida personal, seres muy poco inteligentes. Son tan escasas sus luces que son incapaces de ver más allá de sus narices, de intuir siquiera que quien hoy es su víctima podría convertirse mañana en su verdugo, si así lo quisiera. O que el objeto de su insidia y frustración puede acabar, como el heroico Jack Lemmon en la película de Wilder, optando por una dignidad y un respeto hacia sí mismo que los maltratadores ni siquiera vislumbran que existe.
EL CORREO DIGITAL.-Sociedad.
IÑAKI PIÑUEL, PSICÓLOGO DEL TRABAJO «Nadie está a salvo del 'mobbing'» El especialista alerta en un libro contra el síndrome del 'no va conmigo', el del trabajador testigo de un acoso a otro pero que no hace nada CÉSAR COCA
Es uno de los problemas de los que más se habla hoy en las empresas y motivos sobran: 2,3 millones de españoles han sufrido en los últimos seis meses una situación de acoso psicológico en el trabajo, según los estudios que ha dirigido Iñaki Piñuel, profesor de Organización y Recursos Humanos de la Universidad de Alcalá de Henares y el más acreditado especialista en la materia. Piñuel, que acaba de publicar el libro 'Mobbing: Manual de autoayuda' (Ed. Aguilar) lanza un aviso para navegantes: nadie está a salvo de ser algún día víctima de acoso psicológico en el trabajo.
-Hay quien sostiene que estamos ante un problema de relaciones humanas y no de relaciones laborales. ¿Cuál es su opinión?
-Es un problema de relaciones humanas dentro de las relaciones laborales. Pero a veces se dice que es de relaciones humanas para dar a entender que la empresa no tiene responsabilidad, y por supuesto que la tiene, porque debe prevenir cualquier riesgo laboral, incluidos los psicosociales.
-¿Quienes participan en el acoso como comparsas lo hacen para evitar ser en el futuro las víctimas?
-El 'mobbing' es un fenómeno más del tipo 'chivo expiatorio': periódicamente en un grupo humano se señala un culpable universal de todo lo que funciona mal. Todos los antagonismos se orientan hacia esa víctima y por eso a veces se utiliza en algunas organizaciones para camuflar otras situaciones o para rehacer la unanimidad en lugares donde hay mucha violencia de todos contra todos. Mientras alguien pasa por esa situación el resto está a salvo.
-¿Hay acosadores que en algún momento hayan sido víctimas?
-Quien acosa es normalmente un acosador en serie, alguien que ha acosado en el pasado y ha aprendido que eso le ha reportado beneficios. El acosador necesita algún tipo de poder, jerárquico o informal, y por eso no es fácil intercambiar los papeles.
-¿El 'mobbing' es algo así como una conjura de necios contra los más brillantes?
-Sí, se dirige normalmente contra personas que tienen un alto coeficiente de 'envidiabilidad'. Se puede hacer contra un trabajador que es diferente: el nuevo, el emigrante, el de diferente edad, el hombre en un entorno de mujeres o al revés. Pero también es muy fácil aglutinar el antagonismo de todos contra el más brillante. Yo inicié mis investigaciones justo a partir de un estudio con personas superdotadas. Esa anormalidad por arriba les genera las iras de quienes se sienten amenazados por esa brillantez.
-¿Se hace frente más fácil a un acoso cuando procede de compañeros o cuando viene de algún jefe?
-En ambos casos, quien acosa necesita un cierto poder organizativo. No hay 'mobbing' de uno contra uno. Es un poder usado perversamente contra alguien: con calumnias, o asignándole trabajos por debajo de su categoría, humillándole en público, etcétera. En España, dos de cada tres casos tienen su origen en un jefe y el resto se da entre iguales.
-¿Existen hipocondriacos del 'mobbing', personas que están convencidas de ser víctimas sin serlo?
-Hay personas con ese síndrome pero nos estamos encontrando más bien con el contrario: quienes lo padecen pero lo trivilizan. Hay trabajadores que dicen que sus jefes les acosan lo normal, como si fuera lo esperable en un trabajo o estuviera incluido en el sueldo. Aunque sí es cierto que hay personas que creen ser víctima del 'mobbing' y en realidad tienen otros problemas.
-¿En empresas con baja sindicación hay más 'mobbing'?
-Yo creo que son fenómenos concomitantes. El bajo nivel de sindicación viene de la misma causa del 'mobbing': la pérdida de valores que van desapareciendo, como la solidaridad. Yo he encontrado cada vez más el síndrome del 'no va conmigo', el del trabajador que ve lo que le está pasando a otro pero no hace nada. Con estas relaciones humanas es muy difícil la solidaridad. También hay otro elemento y es que los sindicatos no han puesto demasiada atención ante lo que son problemas de una persona, porque suelen centrarse en los colectivos.
Un mito
-Se sabe que hay más mujeres que hombres entre los acosados. ¿También hay mujeres acosadoras?
-Sí las hay: donde suele haber víctimas mujeres suelen encontrarse otras mujeres entre los acosadores. Eso sí, el estilo de acosar es diferente: las mujeres usan más la calumnia, quiebran la imagen pública de su compañera, y los hombres utilizan más la coacción, son más intimidatorios. El 'mobbing' es un tipo de violencia de género, y hay que insistir en ello.
-¿Se han detectado diferencias geográficas en España en cuanto al 'mobbing'?
-No hay datos geográficos porque es muy difícil investigar el problema. Las administraciones públicas son las más afectadas por este asunto y cada vez que pretendemos entrar en ellas obtenemos una negativa. Hay algunas comunidades autónomas que están analizando ahora la posibilidad de hacer estudios.
-¿Existen trabajadores inasequibles al 'mobbing'?
-Eso es un mito. Que haya personas a las que el acoso les traiga al fresco es pura mitología. El momento en que la persona termina cayendo cambia, pero todos caen. No todo el 'mobbing' tiene la misma duración ni intensidad, ni todas las personas cuentan con los mismos apoyos. Pero nadie está a salvo del 'mobbing'.
-¿Y hay algún sector de actividad o algún tipo de empresa donde se dé en menor medida o no se dé?
-No; en todas las organizaciones puede haberlo. Hay factores que ayudan. Es explicable, por ejemplo, que haya más en la Administración. Como allí no puede echarse a nadie, es preciso 'matarlo' psicológicamente para quitarse a alguien de encima. En la empresa privada el 'mobbing' termina sustanciándose en una salida voluntaria o forzosa mediante un despido. Luego hay otros sectores como la sanidad o la comunicación donde el caos y la enorme competitividad en los que se trabaja favorecen que se produzca la depredación de unos trabajadores por parte de otros.
DIARIO DE CADIZ.-El puerto.
El Ayuntamiento determina que no hay 'mobbing' en la Policía Local Tras la denuncia de los dos agentes, el técnico de Riesgos, pese a admitir no estar capacitado para esta materia, excluyó el acoso moral, pero no posibles delitos contra la dignidad de los afectados, emplazándoles a ir a los Tribunales
ROSA ROMERO.
EL PUERTO. El Ayuntamiento ha determinado que no existió 'mobbing', el acoso laboral que dos agentes de la Policía Local, el subinspector Juan Carreto, marido de la concejala del Cuerpo, Silvia Gómez, y el inspector Rafael Palmero, casado con una prima de la edil, denunciaron públicamente que sufrían en febrero pasado, del que culpaban a afiliados al sindicato UGT.
Pese a que ambos realizaron públicamente la denuncia, fue sólo el segundo, Palmero, el que interpuso la queja pertinente en el área de Personal. Y su responsable, la misma edil, Silvia Gómez, encargó un informe al técnico de Riesgos Laborales, recién contratado por aquellas fechas, quien, en su informe, acabó determinando que no había "indicios razonables" de ese supuesto acoso moral.
En base a ello, Personal concluyó cerrando el asunto enviando al agente en cuestión el informe del técnico, según ha informado ahora a este diario la edil responsable.
Ha sido también Gómez la que ha desvelado que sólo presentó queja en Personal Palmero, no haciéndolo su marido. Y, a la vista de las conclusiones del citado informe, la responsable de Personal decidió dar carpetazo, descartando emprender otras medidas como la apertura de un expediente, que sí hubiera hecho en caso de que el técnico hubiera apreciado algún indicio de este "acoso moral" denunciado.
Ha sido el propio denunciante el que ha facilitado a este diario el informe en cuestión, en el que el técnico concluye que "entiende que no existen indicios razonablemente contundentes que conlleven a determinar que existe acoso moral en el trabajo, mobbing, contra la persona de Rafael Moreno Palmero". Comienza este empleado matizando que no hay una regulación específica del acoso moral en el ordenamiento español. "No obstante, dentro de esta categoría pueden incluirse conductas reiterativas tales como ataques mediante medidas adoptadas contra la víctima en el que el superior le cambia la ubicación, ..juzga de manera ofensiva su trabajo, ..." En cualquier caso, "la víctima ocupa una posición de inferioridad ya sea jerárquica o de hecho respecto al agresor". De ahí que sentencie que lo que se cuestiona realmente "es la capacidad laboral de la víctima". Pero considera el técnico que la denuncia de Palmero va por otros derroteros, por lo que dice que "la especialidad requerida habría de ser la de ergonomía y psicosociología del trabajo, titulación ésta de la que carece el informante", al tiempo que agrega que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales "fija que no será de aplicación en actividades de Policía".
"Del contenido del escrito (de Palmero), en el que identifica al supuesto autor de los hechos con la central sindical UGT, se deduce claramente que éstos pudieran dimanar de una condición sindical distinta (el denunciante pertenece al CSI-CSIF), y nunca de su actividad como inspector de la Policía Local. Así, no se cuestionan sus órdenes y directrices, ... no viéndose por tanto modificadas sus condiciones laborales".
Por todo ello, entiende que no hay indicios de acoso moral, "sin perjuicio de que pudiesen existir delitos, como él mismo manifiesta, contra su dignidad humana y profesional, cuestiones éstas que han de dirimirse en los Tribunales de Justicia Ordinarios", termina apostillando el informe.
VALORACIÓN.
El denunciante; "Echan balones fuera"
El subinspector de Policía que denunció el supuesto mobbing no está nada de acuerdo con el informe realizado por el técnico, ya que considera que "echa balones fuera, nada y guarda la ropa". A su juicio, en todo lo acontecido (una guerra sin cuartel de anónimos y panfletos que calificara de injuriosos, colocados en el tablón de anuncios de la Jefatura en los que "se atentaba contra mi dignidad humana y profesional") él dice que sí ha tenido una posición de inferioridad de hecho, "al encontrarme solo frente a toda una organización sindical", denuncia. Por último, llama la atención sobre un hecho que el propio encargado de realizar el informe no oculta en el mismo, "que es que no está capacitado para efectuar este tipo de informes". Así las cosas, Palmero ha optado por dejar correr el asunto, toda vez que en la actualidad, las aguas se encuentran bastante más calmadas en la Jefatura. Este acoso que denunciara él y el sargento Juan Carreto tuvo su momento álgido en febrero, cuando se iban a celebrar elecciones sindicales. Había otro trasfondo el "decretazo" que firmó el alcalde en enero, por el que se elevó de categoría a los agentes sin que mediara un incremento salarial. Les culpaban a los agentes por su relación con la edil, cuando UGT había respaldado dicha medida en Andalucía
LA TRIBUNA DE SALAMANCA.-Local.
Admitida a trámite la primera de las querellas por acoso psicológico Están imputados tres responsables del Centro de Educación Vial El Juzgado de Instrucción número 3 ha admitido a trámite la primera de las querellas interpuestas por UGT por acoso psicológico en el trabajo o 'mobbing' de dos mujeres. Están imputados tres responsables del Centro de Educación Vial.
M. A. R. La Federación de Servicios Públicos de UGT mostró ayer su satisfacción tras conocer que el Juzgado de Instrucción número 3 haya admitido a trámite la primera de las querellas presentadas por una afiliada a este sindicato, que trabaja en el Centro de Educación Vial, por 'mobbing' (acoso psicológico en el trabajo). Según informa UGT, la querella reúne los requisitos establecidos en el artículo 227 de la Ley de Enjuicimiento Criminal. Este caso salió a la luz el pasado mes de abril y afecta también a otra trabajadora, cuya querella ha recaído en un juzgado distinto que aún no se ha pronunciado. La denuncia se interpuso contra el director del Centro de Educación Vial, el jefe de área y la subdirectora general de Investigación y Formación Vial. Los tres comparecieron el pasado 26 de mayo en calidad de imputados ante dicho juzgado que, además, ha instado a la práctica de las actuaciones necesarias para la averiguación y el esclarecimiento de los hechos, entre ellas, la estimación por forense de daños o lesiones ocasionados a la demandante, que actualmente se encuentra en tratamiento psicológico. La Federación de Servicios Públicos de UGT confía «en el buen hacer de la Justicia» y califica como muy positivo el proceso iniciado por el Juzgado de Instrucción número 3, así como «la gran sensibilidad mostrada por los profesionales ocupados en el caso». Además, el sindicato se muestra «complacido» con el significativo número de sentencias que están castigando a los acosadores laborales, «que cada vez son más abundantes en la Administración pública».
DIARIO DE JEREZ.-Provincia Laboral.
Determinan que no hay 'mobbing' en la Policía Local Tras la denuncia de dos agentes, un técnico de Riesgos ha excluido el acoso moral hacia ellos ROSA ROMERO.
EL PUERTO. El Ayuntamiento ha determinado que no existió 'mobbing', el acoso laboral que dos agentes de la Policía Local, el subinspector Juan Carreto, marido de la concejala del Cuerpo, Silvia Gómez, y el inspector Rafael Palmero, casado con una prima de la edil, denunciaron que sufrían en febrero pasado, del que culpaban a afiliados al sindicato UGT. Pese a que ambos realizaron públicamente la denuncia, fue sólo el segundo, Palmero, el que interpuso la queja pertinente en el área de Personal. Y su responsable, la misma edil, Silvia Gómez, encargó un informe al técnico de Riesgos Laborales, recién contratado por aquellas fechas, quien, en su informe, acabó determinando que no había "indicios razonables" de ese supuesto acoso moral.
En base a ello, Personal concluyó cerrando el asunto enviando al agente en cuestión el informe del técnico, según ha informado ahora a este diario la edil responsable. Ha sido también Gómez la que ha desvelado que sólo presentó queja en Personal Palmero, no haciéndolo su marido. Y, a la vista de las conclusiones del citado informe, la responsable de Personal decidió dar carpetazo, descartando emprender otras medidas como la apertura de un expediente, que sí hubiera hecho en caso de que el técnico hubiera apreciado algún indicio de este "acoso moral" denunciado. Ha sido el denunciante el que ha facilitado a este diario el informe en cuestión, en el que el técnico concluye que "entiende que no existen indicios razonablemente contundentes que conlleven a determinar que existe acoso moral en el trabajo".
Lunes, 9 de Junio de 2003
LA VERDAD.- ARTÍCULOS Psicoterror laboral JESÚS LÓPEZ LÓPEZ JESÚS FERRERO/ABOGADO Y GRADUADO SOCIAL El término mobbing, que literalmente significa atacar o atropellar, es empleado por la literatura psicológica internacional para describir las situaciones en las que una persona o grupo de personas ejercen una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y durante un tiempo prolongado, sobre otra persona, en el lugar de trabajo. En castellano, podría ser traducido dicho término como psicoterror laboral u hostigamiento psicológico en el trabajo. El mobbing puede ser, por tanto, definido como una forma de acoso en el trabajo en el que una persona o varias se comportan abusivamente con palabras, gestos o conductas que atentan contra la integridad psíquica de un compañero o subordinado.
Diferentes estudios realizados en la Unión Europea indican que la población afectada por mobbing alcanza unos doce millones de personas, lo que representa un 8,1% de la población activa. El porcentaje de mujeres es algo superior al de hombres. En España se calcula que las personas afectadas alcanzan el 5%. El hostigamiento psicológico puede manifestarse a través de diferentes actitudes y comportamientos:
Acciones contra la reputación o la dignidad personal (agresiones verbales, difusión de rumores, críticas constantes, acoso sexual...).
Acciones relacionadas directamente con el cometido profesional (asignación de trabajo excesivo, monótono, innecesario, repetitivo, de menor calificación, e incluso privación del mismo).
Acciones encaminadas a la manipulación de la comunicación o de la información (no informar de temas o métodos trascendentales para el trabajo, incomunicación, ignorar las opiniones e incluso la presencia del trabajador, minimización de la importancia de su quehacer profesional, amenazas...).
Acciones discriminatorias (diferencias de trato con los demás empleados, distribución desigual de la carga laboral, diferencias retributivas injustificadas, etc...).
Los investigadores alemanes Dieter Zept y Carmen Knorz han recopilado en una investigación experimental más de una treintena de acciones típicas destinadas a provocar terror psicológico. Entre las más usuales señalan la prohibición a la víctima de charlar con los compañeros, instigar a los compañeros en su contra, excluirles de fiestas y reuniones de trabajo, hablarles de modo hostil y grosero, denigrarles ante los jefes, negativa de los subordinados a obedecer sus órdenes, ridiculizarle por su aspecto físico, rechazar sus propuestas por principio, darle informaciones erróneas, negarle la posibilidad de realizar cursos de formación, cambiarle de ubicación laboral sin previo aviso, realizar continuamente comentarios maliciosos sobre su persona...
Los diferentes estudios coinciden en señalar que en el desarrollo del problema se pueden diferenciar cuatro fases:
Fase de conflicto: se da en cualquier organización laboral, bien por motivos de profesionales, bien por motivos personales. Como señala la vieja expresión popular «el roce genera amores... pero también odios».
Fase de mobbing o estigmatización: alguna de las partes en conflicto inicia un comportamiento hostigador.
Fase de intervención: la empresa trata de solventar el conflicto, unas veces intentando resolverlo positivamente, y en la mayoría de ocasiones, adoptando medidas tendentes a desembarazarse del origen del conflicto, lo que va a contribuir a acentuar el sufrimiento del afectado.
Fase de marginación o exclusión de la vida laboral: en esta fase el trabajador alterna su trabajo con largos períodos de baja, que a menudo derivan en situaciones de invalidez permanente.
Las consecuencias del mobbing afectan tanto al trabajador (insomnio, ansiedad, estrés, depresión, etc...), como a la empresa u organización (disminución del rendimiento, enrarecimiento del clima laboral y aumento de la siniestralidad), y desde luego a la comunidad del individuo (aumento del gasto médico y farmacéutico, así como pago de subsidios económicos por incapacidad temporal y pensiones).
Con la excepción del artículo 184 del Código Penal, que tipifica el delito de acoso sexual, no se contemplan normas en el Ordenamiento Jurídico Español, ni en el Derecho Comunitario que regulen específicamente este tipo de conductas. Únicamente existe una recomendación de la Comisión Europea del año 1991 en la que se aconseja a los Estados miembros que adopten medidas necesarias para fomentar la conciencia sobre la conducta de naturaleza sexual y otros comportamientos basados en el sexo que afectan a la dignidad de la mujer y del hombre en el trabajo, incluida la conducta indeseable, ofensiva, humillante y hostil de superiores y compañeros. Hasta la fecha en España no se ha producido regulación específica sobre la materia.
Urge pues, establecer una regulación específica y detallada sobre la materia que aborde el problema desde el punto de vista laboral y de seguridad social e incluso en el ámbito penal.
DEIA.- Economía.
Se suceden las sentencias por acoso en el trabajo Se calcula que dos millones y medio de personas sufren mobbing en el Estado Laura Buján Bilbao
Mobbing es la palabra inglesa con la que se denomina a una situación de desgaste psicológico y de comportamiento abusivo sobre una persona durante un período de tiempo prolongado. Aunque nos encontramos ante una vieja patología con nombre nuevo, afortunadamente la sensibilización social y judicial ante estas situaciones y su repercusión en los medios parece estar permitiendo que las empresas se lo tomen en serio. Pues bien, el menosprecio al acoso laboral de los trabajadores parece haber llegado a un límite y las sentencias judiciales que fallan a favor de los ''acosados'' se suceden en los tribunales. Éste es el caso del propietario de una asesoría guipuzcoana que acaba de ser condenado hace escasos días a indemnizar con 35.500 euros a una de sus empleadas, que fue víctima de un ''trato vejatorio'' y una situación de acoso moral en su puesto de trabajo por parte de este empresario y de sus propios compañeros. En su sentencia, el tribunal constata el ''progresivo ninguneo'' por parte del empresario al que se vio sometida la empleada, quien también padeció un ''progresivo hostigamiento'' por parte de una compañera que se incorporó en último lugar a la asesoría, en el que ''voluntaria o involuntariamente participaron'' el resto de trabajadores. El texto judicial destaca que el empresario consintió ''con agrado'' que la nueva contratada sometiera a la demandante ''a un progresivo aislamiento en la oficina'' que desvalorizó las funciones de la acosada y ''realzó'' las de su nueva compañera, quien para ello tuvo que ''reducir la armonía y limitar las comunicaciones'' en la oficina. Por la vía penal Otro caso muy sonado en los últimos días llega desde la Audiencia de Barcelona, que ha ordenado a la juez que investiga la primera causa abierta por acoso moral en el trabajo en el Estado a que tome declaración a un director general de Telefónica. Según explicaron fuentes jurídicas, esta decisión supone una novedad en este tipo de causas al haber sido citado a declarar un alto directivo. La titular del Juzgado de Instrucción número 17 de Barcelona admitió a trámite el pasado mes de setiembre una querella interpuesta por Manuel P.C., un trabajador de Telefónica de Barcelona contra su superior jerárquico por humillarle frente a sus compañeros y llegar a amenazarle con despedirle si no abandonaba su puesto de trabajo. Ésta fue la primera vez que se abrieron diligencias penales por un caso de mobbing. Lo cierto es que por la vía social existen diversas sentencias reconociendo el daño moral causado por superiores jerárquicos a empleados, pero por la vía penal es la primera vez que un juez ha abierto una investigación por acoso en el trabajo y que ha imputado a un alto directivo. También se conocía hace apenas un mes una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) que condenó a una empresa indemnizar a un trabajador que sufrió acoso moral en el trabajo por parte de la dirección. La empresa sometía al empleado a un férreo control y acabó despidiéndolo por ''acumulación de faltas disciplinarias'' después de obligarlo a realizar tareas inferiores a su categoría profesional. En concreto, el trabajador, Diego B.G., que tenía la categoría profesional de oficial en artes gráficas, tuvo que realizar tareas como cargar camiones o realizar fotocopias durante toda la jornada. Y así, una tras otra... El caso es que en la actualidad se calcula que alrededor de dos millones y medios de personas sufren mobbing en el conjunto del Estado. A pesar de que es un problema viejo, los expertos aseguran que la modificación del entorno laboral, en relación a la precariedad laboral, la incorporación masiva de las mujeres al trabajo, la creciente competencia interna y la pérdida de valores humanos, contribuyen a aumentar el acoso. De hecho, el 54% de los trabajadores que sufren mobbing son mujeres y las que tienen entre 40 y 50 años son el segundo perfil más afectado, sólo por detrás de los menores de 30 años en situación laboral precaria. Otros víctimas susceptible de sufrir acoso laboral son tanto quienes tienen una «alta envidiabilidad» como quienes presentan «una alta vulnerabilidad». El psicólogo Iñaki Piñuel, que acaba de publicar un manual de autoayuda para las personas que sufren mobbing, asegura que no es una enfermedad, sino un «riesgo laboral» cuyas víctimas «niegan que lo son» cuando son preguntadas, según Piñuel, quien destaca la importancia de «romper la indefensión, rechazar la inculpación y evitar la indiferencia» frente al acosador, que es el propio jefe en dos de cada tres casos. La estrategia que Piñuel recomienda es «no mirar para otro lado, ni presentar pasividad, ni reaccionar de manera agresiva». Está claro que hay que hacer frente a la situación.
TITULARES EL MUNDO.-
TRIBUNALES / TENDRA QUE PAGARLE 230.403 EURO
Caja Madrid deberá indemnizar a un empleado víctima de "mobbing"
Obligó al trabajador a realizar tareas por debajo de su categoría
Martes, 10 de Junio de 2003
EL DIARIO VASCO.- Economía.
Una empresa de Usurbil será juzgada por 'mobbing' a un trabajador que estuvo de baja diez meses por estrés Inspección de Trabajo sancionó a Ingemar Industria del Mármol con 12.020 euros y la empresa recurrió. El empleado estuvo «confinado en el almacén dos meses», según CC OO
PILAR ARANGUREN/DV. SAN SEBASTIÁN La empresa Ingemar Industria del Mármol de Usurbil será juzgada a partir de hoy en San Sebastián acusada de ejercer acoso laboral o mobbing a un trabajador que permaneció diez meses de baja por estrés. A raíz de una denuncia de CC OO, la Inspección de Trabajo condenó a la empresa con una multa de 12.020 euros, según informa dicha central. La empresa recurrió la sanción e Inspección de Trabajo interpuso una demanda en los tribunales.
CC OO apunta que el trabajador informático fue «confinado durante dos meses en el almacén, en una mesa, con una silla inadecuada para estar diez horas diarias mirando a la pared, con una iluminación deficiente, mucha humedad, corrientes, grandes vibraciones, que en ocasiones eran ruidos altos, y mucho polvo».
Según el responsable de Salud Laboral de CC OO, Jesús Uzkudun, esta situación se produjo en febero del año pasado a raíz de un altercado que tuvo el trabajador con su superior. «El informático se quejó de que llevaba trabajando más de diez horas, algo que era habitual, y que no podía más. Tras la bronca, se marchó», explica Uzkudun. Tras el altercado, la empresa amonestó al empleado por escrito, pero no hubo sanción.
Sin embargo, las condiciones laborales del trabajador cambiarion a partir de esa fecha, «ya que fue cuando le confinaron en el almacén. Después, le trasladaron a una oficina del taller mecánico, donde su cometido se limitaba a introducir y sacar datos del ordenador», comenta Uzkudun.
Ante esta situación el trabajador acudió a CC OO, quien denunció los hechos ante Inspección de Trabajo. Tras comprobar los hechos, la autoridad laboral condenó a la empresa con una multa de 12.020 euros. La sanción fue recurrida por la empresa en noviembre de 2002 alegando, según CC OO, «que no había existido voluntad de ejercer mobbing, sino que se trataba de un simple cambio de puesto de trabajo y que no le había tenido en el almacén dos meses, sino quince días».
CC OO destaca que se trata de la primera vez que el Instituto Nacional de la Seguridad Social ha reconocido en primera instancia los diez meses de baja por estrés del empleado como accidente de trabajo.
En este momento el trabajador está en activo, «aunque su situación es muy complicada», subraya Uzkudun.
La empresa declinó ayer realizar declaraciones.
Origen: La situación laboral del trabajador cambió a raíz de un altercado que tuvo con un superior en febero de 2002 por las prolongadas jornadas de trabajo, según CC OO.
Denuncia: La denuncia de CC OO ante Inspección de Trabajo derivó en una sanción que fue recurrida por la empresa, tras lo cual la autoridad laboral presentó una demanda judicial.
EL CORREO.- Guipúzcoa.
Juicio contra una empresa de Usurbil por un caso de 'mobbing' El trabajador, que sufrió un cuadro de ansiedad, permaneció diez de meses de baja por acoso laboral C. E./EIBAR
El sindicato CC.OO. informó en la mañana de ayer que hoy dará comienzo en San Sebastián el juicio contra la empresa Ingemar Industria del Marmol, situada en la localidad guipuzcoana de Usurbil, por «mobbing contra un trabajador de este centro, que sufrió un cuadro de ansiedad obligándole a permanecer diez meses de baja por acoso laboral».
La Inspección de Trabajo condenaba a la empresa con una multa de 12.020 euros a raíz de una denuncia del citado sindicato.
Según CC.OO., esta empresa «castigó al trabajador informático, confinado en el almacén, en una mesa, con una silla inadecuada para estar diez horas diarias y mirando a la pared, en un lugar con una iluminación deficiente, mucha humedad, corrientes, grandes vibraciones, en ocasiones ruidos altos y mucho polvo durante dos meses».
La sanción fue recurrida por la empresa en noviembre de 2002, alegando que «no había existido voluntad de ejercer 'mobbing', sino que se trataba de un simple cambio de puesto de trabajo».
Este caso, según CC.OO., «tiene como particularidad el hecho de que por primera vez el Instituto Nacional de Seguridad Social ha reconocido en primera instancia los diez meses de baja por estrés del empleado como accidente de trabajo».
El sindicato mostró su deseo de que los juzgados «persigan y castiguen con dureza este tipo de comportamientos», al tiempo que consideró «sorprendente» que la mayoría del Comité de Empresa de Ingemar, compuesta por los sindicatos ELA y LAB, «siendo conocedores de los hechos desde el primer momento, no hayan reaccionado hasta que se presentara la Inspección de Trabajo a instancias de la denuncia sindical de CC.OO.»
LA MAÑANA.- Economía.
Comisiones denuncia un caso de 'mobbing' en Tremp Lleida - Redacción Comisiones Obreras denunció ayer a la Direcció General de Carreteres de Lleida ante la Inspecció de Treball por un caso de acoso moral o mobbing cometido contra el jefe de equipo del Parque de Maquinaria de Tremp. El sindicato informó que el empleado, de 50 años de edad, trabajaba como jefe de equipo en el Parque de Maquinaria de Solsona y en 1995 pidió el traslado a la capital del Pallars Jussà, plaza que obtuvo mediante concurso público. Según CCOO, con el traslado el afectado empezó a sufrir el mobbing y se vio obligado a coger la baja por padecer depresión como consecuencia de la presión que recibía. "No se le ha permitido realizar las funciones asignadas para su categoría, entre las que destacan dirigir una brigada de operarios y, además, el trabajador es obligado a quedarse sentado en una silla sin realizar ninguna labor y no se le permite participar en actividades habituales del parque", según el sindicato. Representantes de CCOO han mantenido contactos con el cap de Servei Territorial de Carreteres de Lleida para exponer la situación y exigir que finalice el acoso. La central sindical informa que "las únicas respuestas que hemos recibido sobre el caso han sido el silencio y la inhibición". El sindicato amenaza con llegar más lejos en su denuncia y no descarta emprender nuevas acciones si "dentro de 15 días no se resuelve la situación del trabajador". En el 2002, Inspecció de Treball recibió 15 denuncias por acoso moral, pero tras las investigaciones pertinentes no se consideró la necesidad de sancionar a ninguna empresa. En Catalunya, 16 compañías fueron sancionadas y se presentaron 143 acusaciones. EL CORREO.-Economía. Una empresa de Usurbil es juzgada hoy por acoso laboral contra un empleado EL CORREO/BILBAO Una empresa de Usurbil (Guipúzcoa) será juzgada a partir de hoy en San Sebastián acusada de ejercer acoso laboral o 'mobbing' a un trabajador que permaneció 10 meses de baja por estrés, informó el sindicato CC OO.
Según esta central, la empresa Ingemar Industria de Mármol castigó a un trabajador informático con su «confinamiento» durante dos meses en un almacén, «en una mesa, con una silla inadecuada para estar 10 horas diarias y mirando a la pared en un lugar con una iluminación deficiente, mucha humedad, corrientes, grandes vibraciones, en ocasiones ruidos altos y mucho polvo».
Esta compañía fue sancionada por la Inspección de Trabajo con una multa de 12.020 euros tras una denuncia de CC OO, aunque en noviembre de 2002 recurrió la decisión alegando que se trataba de un simple cambio de puesto de trabajo.
Según el sindicato, este caso tiene la particularidad de que por primera vez el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) reconoció en primera instancia los 10 meses de baja por estrés como accidente de trabajo.
La central criticó al comité de empresa, con mayoría de ELA y LAB, por no intervenir en el caso hasta que lo hizo la propia CC OO.
GARA.- Economía.
Josu VERA Sindicalista y víctima de acoso laboral en Guardien Llodio «El control personal en Guardian Llodio es como el de una secta» Josu Vera ha sido víctima de acoso durante seis años, según reconoce una sentencia que impuso una sanción de 3.000 euros por falta muy grave a la empresa Guardian Llodio. Ahora explica que esta situación se ha podido mantener por el control que se ejerce sobre el personal de la planta, basada en el miedo de los trabajadores. Este empleado de Guardian Llodio, afiliado a ELA y miembro del comité, ha visto cómo, después de 30 años en la empresa, en los seis últimos no se le ha modificado el sueldo, no se le asignaba trabajo o se le encomendaban tareas degradantes como contar piedras, siendo sometido a continuos traslados, cambios de horarios y amonestaciones. La empresa ha recibido una sanción de Trabajo de 3.000 euros por acoso laboral, pero para ello han tenido que pasar seis años de denuncias continuas en esta situación. En su opinión, el nivel de convivencia en la empresa era bueno, incluso tras la entrada en la multinacional americana, pero tras el nombramiento de un nuevo director de planta «la vida dio un giro de 180 grados». ¿Cómo se crea esta situación en la empresa? Yo compararía esta empresa con algo parecido a una secta. Cuando entra este hombre destruye toda la estructura, comenzando por arriba, hasta llegar a la plantilla en general. Con esto persigue tener un dominio para que todo el personal se siente prescindible, inseguro, que sienta que en cualquier momento le pueden cambiar de sitio o despedir, en función de su actitud. De hecho está ocurriendo. Todo el mundo tiene miedo de algo: el veterano, de jubilarse; el nuevo de permanecer en la plantilla. Es fácil que reine el miedo. Pero necesita elementos que estén constantemente manteniendo viva esa situación, como gente que está acosada o castigada, en condiciones similares a mi. Entonces no sólo es una situación personal suya. Hay más gente que está viviendo circunstancias parecidas. Yo, al tener un cargo alto, estar en el comité y haberme movido por toda la geografía de la empresa he sido muy visible. Muchos optan por marcharse pero a otros no les queda más remedio que seguir sufriendo esta situación. El objetivo es precisamente ese, tener el control de una plantilla que sea totalmente sumisa, en la que plantear cualquier reivindicación es poco menos que imposible. En una valoración del año 1995, nos pasaron una circular para que los altos empleados firmáramos cómo voluntariamente nos salíamos del convenio. Esto es ilegal y les da igual. En la valoración nos preguntaban si el cónyuge está dispuesto a abandonar su trabajo si éramos trasladados a otra planta de Europa o de Estados Unidos. El 99% contestó que sí. Esas valoraciones son las que pueden suponer que te suban el salario o no. El aspecto laboral no cuenta. ¿Cómo ha aguantado durante tanto tiempo? He sufrido muchas situaciones humillantes: estar apartado, a relevos, enfrentamientos..., la verdad es que han cubierto todo el abanico de posibilidades de cómo machacar a una persona. He denunciado todas las situaciones a la Inspección de Trabajo. La Inspección venía, comprobaba lo que ocurría y trataba de buscar una solución con la empresa. Cambiaban las condiciones y aquello que había sido denunciado ya no existía pero existía otra situación. Nuevamente más denuncias, y así a lo largo de todo el proceso. ¿Era consciente desde el principio de ser víctima del acoso? Al principio piensas que la empresa puede hacer eso. Las denuncias son tímidas, porque piensas que es temporal o que es una forma de dar una lección general. A lo largo del tiempo esa situación no mejoraba y ves que pasa algo grave. Haces las denuncias con más fuerza, procuras forzar a la empresa para que cambie. Y cambiaba la situación, pero no la actitud. Tras las primeras denuncias, la empresa es muy rígida y no vemos posibilidades de tener éxito. Entonces tratamos de buscar un acuerdo económico para encontrar una salida. En ese momento estoy dispuesto a cualquier solución porque no puedo continuar así, pero cuando ELA denuncia la aparición de casos de asbestosis me llaman y me dicen que se acabó la negociación. Entonces la Inspección de Trabajo emitió un informe muy extenso, porque tenía muchas denuncias, y contundente, porque señala la violación de artículos del Estatuto de los Trabajadores o de la propia Constitución. Paralelamente, el comité rechazó un expediente de regulación de empleo, porque no contemplaba el compromiso de contratar a gente nueva. Al no poder aprobar este expediente, consiguen convencer a los trabajadores que llegan a cierta edad y no se pueden jubilar de que el comité es responsable, y más concretamente yo. Vuelvo a ser responsable de esta situación a pesar de que todos los sindicatos están totalmente de acuerdo. La empresa siempre está en pie de guerra contra mí y contra cualquiera que se subleve. La denuncia, mientras tanto, llega hasta la Delegación de Trabajo y ésta lo presenta ante el Juzgado de lo Social, donde finalmente se produce la sentencia. ¿A raíz de la sentencia que responsabiliza a la empresa del acoso contra usted, ha habido más denuncias? Hay mucha gente, pero el problema es cómo demostrarlo. Tus compañeros no pueden salir en tu favor, porque automáticamente se convierten en víctimas. «Conmigo o contra mí» es la ley que domina la empresa. Al resto de las víctimas les puede pasar igual. Yo me he basado en las denuncias a la Inspección que, entre una visita y otra, ha podido constatar que era cierto. Todas esas denuncias han sido mi principal testigo. Toda esa gente que no se ha atrevido siquiera a denunciarlo lo tiene muy mal para demostrarlo y aunque lo denuncie lo tiene muy mal para encontrar testigos. No quiero quitarles ánimos, pero con el ambiente hostil que se ha creado en nuestra empresa es muy complicado. Como en las sectas, se da la figura de los paramilitares, gente con bajo nivel, que se aprovecha de esta situación y la empresa los utiliza para controlar al personal. Han intentado hacer lo mismo comprando a gente del comité.
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