SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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RAMA-APOTEÓSIS DE LA PERFECCIÓN HUMANA


Observemos esta ocasión auspiciosa de Sri Ramanavami como un momento para la contemplación de un especial destello de la divinidad que hizo su advenimiento sobre esta tierra. Popularmente hablando, en tiempos históricos muy lejanos, el enfatizar sobre el advenimiento histórico de esta gran divinidad sobre la tierra, ha sido el lado exotérico de las Épicas, como lo entiende generalmente la gente. Este énfasis en las encarnaciones de Dios sobre la tierra han tomado la forma de épicas como el Ramayana. Se dice en el Ramayana del sabio Valmiki, uno de los documentos más antiguos, que fue una historia par excelence, una historia de procesión cronológica de hazañas divinas; que es a lo que nosotros nos referimos cuando hablamos de Épica divina. Se cree que el más antiguo registro sobre la historia de Rama, el Ramayana de Valmiki, fue escrito durante la vida del Mismo Rama. No fue una biografía escrita mucho más tarde, años después; fue compuesta entonces y en el mismo lugar por un contemporáneo de Rama, el sabio Valmiki. Por eso es correcto que los devotos lo tomen como el más auténtico de los documentos pertenecientes a la historia de la vida de Rama. Aunque parezca sorprendente, este poeta-maestro que compuso el Ramayana, era un bruto iletrado en sus jóvenes años súbitamente transformado en un Maestro, cuyo genio es considerado incomparable en la historia de la literatura sánscrita.
Esta transformación total debida a un toque mágico, fue otorgada a Valmiki por otro genio, el sabio Narada; un genio creó otro genio; y este genio escribió una Épica sobre el genio de perfección humana que fue Rama, conmoviendo el alma del hombre. Así, incluso hoy día, el contemplar estos aspectos de santidad y perfección nos pone en contacto con un rasgo único, como debe ser entendida correctamente la humanidad, para así llevar ese concepto a la vida práctica.
Todo el Ramayana es una épica de la humanidad. Humanidad no significa la raza humana, sino aquello que caracteriza particularmente a la raza humana. Es en este sentido que Sri Rama es a menudo llamado modelo de humanidad, ejemplo de perfección de la naturaleza humana. Esta perfección no incluye las debilidades del hombre debidas a sus reducidas dotes. En las majestuosas palabras de Valmiki con las que comienza la épica, se nos da la descripción de lo que esta perfección de la humanidad es en respuesta al sabio Narada a su pregunta al sabio Valmiki acerca de cual es el ideal de naturaleza humana. "¿Quién piensas que es, oh sabio, la perfecta encarnación de humanidad en este mundo, puede darme un ejemplo de tal perfección?" Ésta fue la pregunta que Valmiki hizo a Narada. Narada comienza entonces una digna descripción de la personalidad que hoy conocemos y adoramos como Sri Rama. Esa característica de personalidad majestuosa encarnada, ideal de perfección en cuanto a estructura fisiológica, profundidad y belleza de comprensión, comportamiento digno, conducta de naturaleza ejemplar-todo eso junto en una sola palabra, 'perfección,' como concebido o concebible por la comprensión humana-esta fue la respuesta del gran sabio Narada.
Tenemos dos Épicas, el Ramayana y el Mahabharata, así como en Occidente tenemos dos Épicas, la Ilíada y la Odisea. Estos dos movimientos paralelos de cuentos Épicos, conocidos como Ramayana y Mahabharata, nos ofrecen una imagen completa del proceso de avance del alma humana hacia su Perfección. No debe tomarnos por sorpresa, que la cultura de Bharatavarsha sea una cultura del espíritu y que todo lo dicho, hecho o creído, se encuentre directa o indirectamente conectado a la marcha del Espíritu hacia el reconocimiento de su Perfección.
No tenemos otra cultura aquí excepto la del Espíritu. Y la conexión del fenómeno visible con aquello que se encuentra en la base del fenómeno, es el significado de las Épicas. Y estos dos toques magistrales de genio que nos han sido dados por Valmiki y Vyasa en la forma del Ramayana y el Mahabharata, son lo que define la religión de India.
Hay algunos orientalistas exageradamente entusiastas, particularmente en Occidente, y algunas veces también en Oriente, que comenzaron a creer que la cultura de India se encuentra en los Vedas y los Upanishads. Pero, si reflexionamos un poco acerca de la situación actual, veremos claro que si los Vedas y los Upanishads fueran la sola base de la cultura de India, la cultura india hubiera desaparecido, como las culturas de Egipto, Grecia y Roma. Estas culturas son solo nombres para nosotros; ellas no existen ahora. Desaparecieron del proceso del tiempo debido a su inflexibilidad, a su carácter rígido y a su énfasis sobre un aspecto particular de la vida humana. Si solo las máximas de los Vedas y de los Upanishads fueran tomadas como la gente comúnmente cree, como base de la cultura india, no tendríamos hoy cultura india. Hubiera volado al viento; porque lo que tenemos en los Vedas y los Upanishads son 'Principios', como los teoremas de geometría o álgebra, los cuales son lo suficientemente poderosos y se encuentran en la base de todos los acercamientos y descubrimientos científicos. Sin embargo, ellos son principios, y el pueblo no vive de principios. Cuando hablamos o cuando nos movemos por las calles, no pensamos en los principios que se encuentran detrás del hablar y el caminar. Actuamos con la manifestación particular de nuestra personalidad que es espontánea por naturaleza. Los principios tienen el aroma de la rigidez. Ellos no pueden cambiar -la emoción busca una expresión espontánea de su ser- y esta peculiaridad de la naturaleza humana, fue tomada en cuenta por los mismos sabios en tiempos Védicos.
En el Srimad-Bhagavata, al mismo comienzo, uno entre los dieciocho Puranas nos dice que Vyasa sintió la necesidad de componer el Mahabharata y el Srimad-Bhagavata. Y, por la misma razón, fue compuesto el Ramayana: creemos lo que vemos con nuestros ojos, lo que oímos con nuestros oídos, lo que percibimos con los otros órganos y lo que sentimos en nuestros corazones; somos incapaces de creer otras cosas. Los Principios puros a pesar de ser eternos, son incapaces de evocar emociones en el hombre. Por lo tanto, hasta la elite y la inteligencia de la raza humana hoy día piensan en Dios en lenguaje Épico y no en lenguaje Upanishádico. Cuando ustedes y yo pensamos en Dios, pensamos en el Dios Épico, no en el Dios Upanishádico o Védico. El significado de esto es que nosotros pensamos en una relación humanizada entre nosotros y el Creador. Cuando deshumanizamos al Creador y lo elevamos por sobre lo que la mente humana es capaz de concebir, la relación entre Dios y el hombre se corta. Y la vasta mayoría de nosotros exceptuando tal vez algunos pocos héroes espirituales, descienden a un nivel por debajo del ser humano. Así que se sintió la necesidad de traer nuevamente a casa la mente del hombre, esto es, ese concepto de Perfección y Divinidad que pueda estar contenida en la mente humana en la forma de Perfección, animada por la fuerza de aquello que es suprahumano. Tal era la personalidad de Sri Rama: el elemento suprahumano infundiendo una personalidad al ser humano. Es difícil entender esta mezcla peculiar, así como es difícil comprender a los Maestros, Sabios y adeptos de Yoga, y comprender la vida espiritual. Esto es así, porque ellos son una mezcla de lo que vemos y aquello que no podemos ver. Lo que vemos es la forma de sus vidas, y lo que no podemos ver es la esencia: el sentido y el significado de lo que ellos viven.
En el Ramayana nos encontramos con tal cuadro contradictorio de la personalidad de Rama presentado por Valmiki, donde algunas veces se nos pide que lo miremos a él como el hombre de perfección y, a veces, como la Perfección de la divinidad misma manifestada. En el Yuddha Kanda del Ramayana de Valmiki -no hablo del Ramayana de Tulasidas porque este tiene un acercamiento completamente diferente- por primera vez tenemos la proclamación de la divinidad de Rama, donde Mandodari, profundamente apenada por la muerte de Ravana, su esposo, exclama que es Narayana que ha venido como Nara, suceso desconocido por Ravana, y que debido a su ignorancia, ha tomado a Rama por un ser humano. La contradicción mostrada por Valmiki es, que mientras él pone estas palabras en la boca de Mandodari, pone palabras de otra naturaleza en la boca del mismo Rama. Cuando todo el tema termina, el drama ha llegado a su fin : Brahma aparece y habla a Rama "Tú eres el Señor Narayana, tu actuación en este mundo llegó a su fin y buscamos tu vuelta a Vaikuntha." Rama responde: "¿Qué dices? Yo no sé nada. ¿Que yo soy Narayana? Yo pienso que soy tan solo un hombre -Atmanam Manusham Manye. No importa qué cosa puedas pensar o hablar sobre mí, yo creo que soy un hombre, soy un ser humano." Estas son las palabras del mismo Rama. Mientras Rama mismo está pensando que él es solo un hombre, Brahma lo considera Narayana y desea que Él vuelva a Su Morada puesto que Su drama en este mundo ha llegado a su fin. Estas interesantes contradicciones dramáticas son puestas en juego por el genio de Valmiki deliberadamente, para satisfacer el propósito de la Épica. Si no fuera así, el juego no tendría sentido.
No le fue dada a Rama la posibilidad de que se proclamara a sí mismo como Narayana. Ese no era en absoluto el propósito de Avatara, sino que de lo que se trataba era de derrotar el propósito de Ravana que tenía una pobre opinión de los seres humanos. Siendo un demonio, él pensó que los seres humanos y los monos eran solamente fuente de alimento. Debido a esto, omitió deliberadamente incluir hombres y monos en la lista de sus posibles futuros enemigos. Cuando él le pidió a Brahma un favor: "Que no reciba muerte de nadie, ni de Dioses, Kumaras, Kimpurushas, Daityas, Danavas-todos seres suprahumanos- ese fue el favor pedido. Pero nunca dijo nada sobre monos y hombres. Él pensó: "Ellos son tan solo alimento para mí, no necesito temerles". Ahora, ese descuido, esa actitud despectiva de Ravana hacia aspectos a través de los cuales Dios podría manifestarse y Se manifiesta, fue ocasión para que Dios Mismo enseñara a la humanidad que Él puede hacer milagros, incluso a través de la más baja de sus manifestaciones. El otro aspecto de la enseñanza de la Épica es, que a través de la humanidad alcanzamos la divinidad. Algunas veces se nos dice que los diez Avataras, encarnaciones de Vishnu, comenzando por la encarnación bajo la forma de Pez, Matsya Avatara; la encarnación bajo forma de Tortuga, Kurma Avatara, la encarnación bajo la forma de Jabalí, Varaha Avatara, representan el proceso de evolución de la conciencia humana hacia la perfección de su Realización. Desde este punto de vista del entendimiento de la naturaleza humana y su evolución, el estado representado por Rama, Dios en forma humana, fue el penúltimo paso que da la Conciencia en su intento por Realizar el Ser. Él mostró qué es la perfección humana y como esta se transforma en un peldaño hacia la divina perfección. Podremos saberlo cuando leamos el Ramayana completo, del principio al fin, leyendo también entre líneas. La mayoría de nosotros no sabe como es el entero Ramayana. Conocemos tan solo el bosquejo -que Rama era hijo de Dasaratha, que aprendió arquería con Visvamitra, que se casó con Sita, que fue secuestrada por Ravana y luego Rama trabó amistad con Sugriva y Hanuman, cruzó el océano, fue a Lanka y luego mató a Ravana. Este es todo el Ramayana que conocemos y esto es lo único que se sabe. Pero, esto no es el entero Ramayana. Ya sea el Ramayana de Tulasidas o el Ramayana de Valmiki u otro. El verdadero Ramayana es el espíritu que se encuentra manifestado en sus palabras cuando leemos el original de los maestros, ya sea el Ramayana de Kamban o el de Tulasidas o el de Valmiki. No hace diferencia, puesto que se dice que todos los grandes hombres piensan de la misma manera. Todos estos maestros pensaron igual y tenían un propósito común; uno de ellos escribió en Tamil; otro en Hindi y el tercero en sánscrito. Pero el espíritu expresado por ellos es similar y común y tienen el mismo propósito de transformar la naturaleza humana en divina perfección.
Ahora les daré un bosquejo de los antecedentes del Ramayana y el propósito detrás de las Épicas de India. El otro aspecto relevante para un Sadhaka o Buscador de la Verdad es que Sri Ramanavami, fecha de nacimiento de Sri Ramachandra, es un día para la divina contemplación. Es una ocasión para la contemplación intensa del Espíritu, Dios, o Sri Rama como Lo llamamos. Es un día de autocontrol y ocasión para elevar nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestro entendimiento, al nivel de la comprensión de Valmiki o Tulasidas o Kamban o del mismo Sri Rama. Estas contemplaciones son procesos por los que la Conciencia, nuestro propio Ser, establece relación con los poderes del cosmos.
El observar la fecha de nacimiento de Sri Rama o la celebración de Sri Ramanavami no es para el mero festejar o regocijarse; es un día para la contemplación espiritual y el auto-control, con el cual nos ponemos en armonía con las fuerzas del mundo. ¿Cuál era el poder de Rama? ¿Por qué era Él tan poderoso y fuerte? Decimos que era una encarnación de Dios. ¿Pero por qué es Dios tan poderoso y nosotros no? ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué es lo que hace de estos maestros, héroes y encarnaciones, centros de tal energía, fuerza y actividad, mientras que nosotros somos lo contrarios de ellos? La razón simple es que ellos están en armonía con las fuerzas del universo, en tanto que nosotros nos encontramos separados de ellas. Ellos se enfrentan a la luz del sol y así beben el néctar de sus rayos. Pero nosotros damos la espalda al sol y vemos solo obscuridad. Esta es la diferencia entre los hombres mortales y las encarnaciones divinas que son inmortales, emblemas eternos que se mueven sobre esta tierra. Así que en la contemplación de este día, así como en ocasiones similares, deberíamos acumular fuerzas al introducir una nueva luz de divinidad en nosotros. No echemos a perder este día hablando vanamente o escuchando tan solo unas pocas palabras de alguien acerca del Ramayana.
Estas celebraciones son meramente indicaciones, guías de ayuda para acceder a un estado más elevado que el anterior; si ustedes no han utilizado estos días ni siquiera para lograr un poco de satisfacción o contento por haberse transformado en valiosos hijos de Dios, a Sus ojos deberían considerar sus vidas como inútiles. Una de las preguntas centrales en el diario espiritual debería ser "¿Qué soy yo a los ojos de Dios?" Pero esta pregunta nunca se hace, y ustedes no quieren conocer la respuesta. Desean siempre saber "¿Qué soy yo a los ojos de los demás, de mis vecinos, a los ojos del público? ¿Qué piensa el país de mí? ¿Qué piensan los votantes de mí, cual es la opinión internacional acerca de mí?" Ni por un momento piensan "¿Qué piensa Dios de mí?" Que esa sea la contemplación. En el momento en que comienzan a conocer qué piensa Dios de ustedes no hablarán más, callarán, quedarán en silencio por dos razones. La primera razón es que ustedes se verán tan pequeños e insignificantes, tan nada, que toda la importancia personal se desvanecerá por completo cuando se comparen con Su luz. La otra razón es que se sentirán elevados hacia un estado de gozo porque les ha llegado la hora de realizar el verdadero deber como ser humano, que no es sino la realización de Dios. Esto es lo que Sri Rama nos enseña en el 'Rama Gita' como mensaje final -el alma debería abandonar su jaula de carne, como un león que al romper sus ataduras ruge con toda su majestad y poder.
En el momento en que comiencen a reconocer la verdadera condición de ustedes en este mundo se volverán poderosos, no porque posean una gran fortuna o tengan un escaño en el parlamento o en el gabinete, sino porque tendrán un lugar en la constitución del universo. Cuando este lugar les sea dado, se harán miembros del gobierno del cosmos, y aquí los poderes no son logrados por voto o por plebiscito. Las personas no levantan sus manos para hacerlos miembros. Otra cosa misteriosa, milagrosa, tiene lugar. Las células se revitalizan, se cargan de un poder desconocido hasta ahora. ¿De donde proviene ese poder? No viene de ninguna parte. Ustedes se mantienen abiertos a los poderes que 'están' y les dan cabida en su interior; hasta ahora evitaban que estos poderes entraran en ustedes.
¿Qué estamos haciendo ahora? Diríamos que es algo así como construir una casa con cuatro paredes sin ninguna ventilación, sentándose dentro en total obscuridad mientras el sol brilla afuera en toda su gloria y esplendor. El sol ha salido queriendo iluminar el mundo entero con su brillo y fuerza; pero vivimos en un calabozo cubriéndonos con una manta y cerrando nuestros ojos para que la energía y la luz del sol no afecten nuestra personalidad. Esto es lo que hacemos en nuestra relación con Dios y en nuestra relación con las fuerzas del universo. Las fuerzas del mundo están aquí, dentro de esta sala, dondequiera que nos encontremos; no están lejos en los cielos. Pueden mantenerse abiertos a ellas o mantenerse cerrados. Los pensamientos dirigidos al cuerpo y al centro de la personalidad llamada ego evita la entrada de las fuerzas universales en nuestra personalidad. Así pues, cuanto más importantes nos vemos ante nuestros ojos, más insensibles somos a la entrada de las fuerzas del cosmos. Cuanto más grandes somos en el mundo, peor somos desde el punto de vista de la fuerza espiritual y el conocimiento; porque esta auto-importancia, esta asertividad, Ahamkara, conciencia personalizada, conciencia encarnada, conciencia socializada y conciencia de condición-todas estas cosas reunidas actúan como barrera psicológica que cierra la entrada a las fuerzas del cosmos. Estas fuerzas no están ausentes, están aquí, y en el momento en que pensemos en sus términos, ellas entran en nosotros. Cuando pensamos en términos de nuestra propia personalidad ellas huyen de nosotros. Así que meditando sobre los Maestros y Encarnaciones y el reconocimiento de las fuerzas de las divinidades que se manifiestan bajo la forma de encarnaciones y sabios, son los modos en que un Sadhaka debe observar Ramanavami, que es el día de la encarnación de Dios o la celebración de la fecha de nacimiento de un Maestro suprahumano. Nuestro derecho de nacimiento es embebernos con la gracia de los Maestros asumiendo el contorno y la personalidad de ellos. Obtener Sarupya o igualar la personalidad a ellos, ser como ellos y embebernos de sus características meditando en ellos.
La Épica de Ramayana es una larga meditación sobre la manifestación superior de Dios en la forma de Sri Ramachandra. Rama fue el terror, el trueno -dice Valmiki. Pero Rama fue también, mantequilla, pétalo de rosa, toda compasión - dice el mismo Valmiki. Cuando se encontraba enojado, Rama era más fiero que el fuego -fuego solo comparable al fuego durante la disolución del cosmos- y, al mismo tiempo, nadie pudo ser más compasivo, simple y de buen corazón como lo fue Rama. Esta es la dramática contradicción que Valmiki introduce en su Épica para mostrar así la grandeza de la personalidad divina. ¿Cuales son las características de los grandes hombres? Son más duros que el diamante, pero también más suaves que el pétalo de la flor de loto. Los grandes Maestros son más fuertes y duros que el diamante y, por lo tanto, no se les puede hacer nada, y son inamovibles en sus principios. No pueden ser sacudidos por nuestra lógica y argumentación por más poderosa que esta sea. Esta es tan solo una característica de estos grandes Maestros, otra característica es que ninguna persona puede ser tan buena, compasiva y tierna de corazón como ellos. Tal es la combinación misteriosa, una terrorífica manifestación de la divinidad combinada con las más perfectas características y rasgos humanos que vemos en Sri Rama.
Tuve oportunidad de leer las bellas descripciones del Ramayana de Valmiki en sánscrito -en menor medida el Ramayana de Tulasidas. Creo que las comparaciones y descripciones son casi similares. Sin decir lo que en realidad quieren decir -peculiaridad de los poetas en general- ellos dejan implícito su significado en palabras que sin que lo sepamos, influencian nuestras emociones y total personalidad. Lentamente, sin que nos demos cuenta que está sucediendo, la entera personalidad es sacudida en el transcurso de la lectura del Ramayana desde el principio al fin. Salimos de esa lectura consumidos, embellecidos y purificados, debido a un proceso purificador gradual que experimentamos en nuestras emociones y entendimiento al pasar de Kanda a Kanda, hasta llegar a Pattabhisheka Kanda, gloria de la Épica Ramayánica.
Concluiré con una oración y un pedido. Somos humildes buscadores, no somos Maestros. Somos gente pequeña tratando de seguir los pasos de grandes Maestros como Swami Sivanandaji Maharaj en nuestra humilde y titubeante manera, tratando de elevar nuestras mentes hacia la verdadera devoción a Dios. En este intento seamos honestos con nosotros mismos. Esta es mi plegaria para mi propio ser y el de todos. Honestidad de conciencia es la consigna del Sadhaka. Honestidad de conciencia tiene un significado muy importante que debemos tener en cuenta. Muchas veces parecemos honestos, pero no somos realmente honestos en lo profundo de nuestros sentimientos. Ello perturba la estructura entera de nuestro esfuerzo en la vida espiritual, porque la vida espiritual, no es sino la vida que llevamos en el fondo de nuestro ser, no la vida que vivimos en nuestros cuartos, oficinas, colegios o fábricas. Nuestra conciencia habla con nuestra voz espiritual. Y si nuestra conciencia no es honesta y pura, ustedes verán el seguro resultado de ello, un fracaso total en el camino espiritual. Es difícil ser verdadero con nuestra conciencia debido a las circunstancias bajo las cuales vive generalmente la gente. La presión de la sociedad, las necesidades del cuerpo y las debilidades de la carne son tales que es difícil ser fieles a nuestra conciencia. Todo esto significa, que es difícil vivir la vida espiritual, que nuestra personalidad sea impregnada por características divinas y ser devotos de Dios. En resumen, es difícil realizar a Dios.
Para este propósito -propósito de sobrellevar estas limitaciones inevitables de nuestra personalidad- el remedio es contemplar la vida de los santos. ¿Qué difícil e ideal vida vivió Tulasidas? ¿Cuan dura y dolorosa vida vivieron nuestros santos debido a los grandes obstáculos puestos en su camino por la gran mayoría de la gente?
Cuan difícil es ser hombre de Dios, lo sabremos solo cuando estudiemos la vida de los santos. Ser hombre de Dios es ser un tonto a los ojos de la gente. Esto parece ser una consecuencia necesaria del mirar hacia Dios."Yasyaham Anugrihnami Tasya Vittam Haramyaham"- "Cuando deseo derramar Mi gracia sobre una persona, le privo de sus centros de placeres", esta es una famosa declaración que se dice fue hecha por el mismo Señor Narayana, registrada en el Srimad-Bhagavata. ¿Cuales son nuestros centros de placer? Nosotros los conocemos muy bien. La fortaleza más grande de nuestro placer es nuestra propia conciencia personalizada, nuestro egoísmo. Tenemos muchos otros centros de placer, sin duda; el mayor entre ellos es lo que nosotros llamamos en lengua hablada Izzat, personalidad digna, auto-respeto. Este auto-respeto era desconocido para los grandes maestros y santos. Ellos respetaban a Dios, así que eran humillados ante los ojos de la gente, tenidos por "nada" ante los ojos del mundo. La tortura y el sufrimiento que sobrellevaron es algo terrible si ustedes lo piensan. No tenemos más que leer sobre la vida de unos pocos santos del pasado, podemos leer sobre la vida de una reciente personalidad, Swami Sivanandaji. A pesar de que es fácil pensar que creemos en Dios, es muy difícil en realidad obrar en consonancia con ello. Por lo tanto, que estas ocasiones auspiciosas sean instancias para llevar a cabo un honesto Sadhana de nuestra propia conciencia y también de nuestro espíritu, no tan solo Sadhana de las manos y los pies. Tenemos Sadhana de los miembros del cuerpo bajo la forma de rituales moviendo la llama del Arati en el templo, abriendo una escritura y leyéndola en voz alta, usando nuestra voz y ofreciendo nuestra obediencia física por medio de Sashtanga Namaskara con nuestro cuerpo. Todo eso es hermoso, maravilloso y muy necesario. Pero se vuelve vacío y es nada si no se escucha a la conciencia y se oponen en su espíritu a todas nuestras representaciones externas de rituales y observancias religiosas.
Dios está dentro nuestro, en la raíz más profunda de nuestro ser, y mirar hacia Él es como mirar finalmente hacia nosotros mismos en nuestra esencia. Este debería ser el espíritu de Sadhana y la devoción hacia Dios -nada puede ser más difícil porque es la muerte de la personalidad individual. "Muere para vivir", como solía decir Swami Sivanandaji Maharaj; si quieres vivir en la Eternidad debes morir a lo temporal, lo que significa, que deberías morir a todo aquello que consideras bello, importante y valioso en este mundo. ¡Quien puede hacer esto! Ningún hombre común está preparado para esto, ningún común mortal puede tener el coraje, el poder y la fortaleza para enfrentarse a las debilidades de la carne, a las flaquezas de la naturaleza humana y a la impetuosidad del ego humano. ¡Quien puede enfrentarse a estos poderosos demonios! ¿Quien puede enfrentarse a Ravana? Nadie, ni siquiera los Dioses. Ni Indra podría enfrentársele. ¿Y quienes somos nosotros? No es broma enfrentarse y superar estas fuerzas negativas; ellas son horribles -esta es la única palabra que podemos usar aquí. Son tan terribles, que el mero pensar en ellas es suficiente para hacernos huir. Tal es el terror al que tenemos que enfrentarnos antes de ser aptos para realizar a Dios. "El temor al Absoluto" dijo Plotinus, un gran sabio de Occidente. El entrar al Absoluto es como entrar a la jaula de un león de la cual no hay retorno. Feroz es el océano, feroz es el león; feroz la conflagración del fuego, feroz es el amor de Dios, nadie puede amar a Dios a no ser que esté preparado a morir, completa y totalmente a lo tan llamado bueno, hermoso y placentero de este mundo, para este cuerpo y para el ego. Ardua es la labor, difícil la tarea; la gracia de Dios es el único factor salvador. Por ello oremos a Él, el Todopoderoso, que nos bendiga con este extraordinario coraje, conocimiento y fortaleza, para que podamos realizarlo en toda Su Gloria en este mismo nacimiento.


Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

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