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"Significado de las fiestas religiosas"
por Swami Krishnananda
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EL MENSAJE ILUMINADOR
Sé que no es fácil para muchos de ustedes
imaginar el propósito de la Conferencia de
la Vida Divina. Me tomaré la libertad al
comienzo de indicarles, que esta no es una
conferencia religiosa en el sentido que la
religión es interpretada y comprendida por
la mente popular. No es la intención de esta
conferencia hablar de algo estereotipado
u ofrecerles una diversión para aliviar el
tedio de la vida cotidiana. Con las benignas
bendiciones del muy amado y respetado Swami
Sivanandaji Maharaj y la gracia del Todopoderoso,
esta conferencia ha sido concebida e inaugurada
para señalar a la mente humana en general,
una manera para desenredarse de las redes
en las que parece estar envuelta. El hombre
debe hacerse hombre para que pueda acelerar
su progreso al estado de suprahumano.
La humanidad hoy día, podría decirse que
se encuentra en un estado de complacencia,
en un tipo de ensueño que es confundido por
conciencia de progreso y avance cultural.
Nada puede ser peor para el hombre que el
tomar lo falso por verdadero y vise versa.
'La ignorancia es bienaventuranza,' es un
viejo refrán con el cual estamos todos familiarizados.
Debemos ser cautos y saber si nos encontramos
en esta situación. ¿Vivimos en un paraíso
de tontos imaginando lo bien que estamos,
no sabiendo qué nos pasará en el futuro?
La mayor amenaza para la iluminación del
hombre, es lo que se puede designar como
glamour o atractivo material. El mundo se
encuentra delante de nosotros como una densa
pantalla a través de la cual nos es muy difícil
penetrar hacia la verdad que se encuentra
detrás de ella. Hoy día, el mundo se enorgullece
de los logros a los que llama ciencia. Y,
con un examen cuidadoso y una investigación
sobre la verdadera situación y acontecimientos
en los que nos encontramos, descubriremos
que el mismo fuerte de la ciencia es su propia
refutación. Requiere pensar un poco tan solo
para darse cuenta que la estructura de la
ciencia, sobre la que se basan los valores
materiales de la vida, se encuentra sobre
cimientos inestables. Se requiere coraje
de naturaleza poco común y un nuevo tipo
de audacia para sondear las profundidades
de este falso sistema de valores que se presenta
ante nosotros como la majestuosidad de la
materia y gloria del paraíso terrenal.
Hoy día, los ojos de la ciencia se están
abriendo lentamente a la verdad de la materia.
Se está volviendo autoconsciente. Generalmente,
somos conscientes de los otros, pero raramente
conscientes de nuestro propio ser. Conscientes
del mundo de los objetos, personas y cosas,
relaciones humanas y todo lo demás, nos olvidamos
de nosotros mismos. Sacamos conclusiones
anticipadamente y nos metemos en camisa de
once varas. Nos encontramos en una situación
lamentable. No estamos tan seguros como lo
imaginamos. El futuro no está en nuestras
manos porque nos hemos librado del conocimiento
del futuro. Nos encontramos desprovistos
del verdadero valor de la existencia del
hombre, y parecemos poseer paja, suciedad
y desechos a los que llamamos valores materiales
de la vida. Me permito preguntarles: ¿qué
es lo que ustedes quieren decir con el término
materia del cual están tan orgullosos y cuyo
conocimiento les ha dado un sentido de confianza
y seguridad, a pesar de no tener base ni
fundamento? ¿Cómo saben de qué está hecha
la materia y cuáles son los verdaderos valores
de la vida? La misma fuerza que está detrás
del argumento del materialista es la realidad
de la materia, la estabilidad del mundo como
es percibida por los sentidos, el realismo
de la percepción sensorial. Pero, ¿es esto
cierto? ¿Podemos dar por sentado la presencia
del mundo en términos de los sentidos? La
misma noción de la existencia de valores
materiales, la substancia material o substancia
de la que el mundo parece estar hecha-este
mismo concepto debe estar sujeta a mayor
análisis e investigación. No puede darse
algo por sentado basándose en su valor superficial.
La noción de la existencia de las substancias
y valores materiales de esta vida, se encuentra
condicionada por valores más elevados de
los cuales no tenemos en el presente conocimiento
adecuado. ¿Quién sabe de la existencia de
la materia? La materia es inconsciente. Un
gran pensador de nuestros tiempos conocido
como un gran científico ha llegado a la conclusión
que hoy día, nos dirigimos hacia la inmaterialidad
de la materia misma. Pero, otro pensador
argumentó en contra, diciendo que la materia
más sutil, no cesa de ser materia, indicando
con ello que el mundo continúa siendo material
y que nosotros estamos constituidos materialmente
en nuestras propias personalidades. Mas este
argumento y su contrario están sujetos ambos
a una ulterior investigación.
Existe un hilo de seda muy sutil que conecta
nuestra percepción de las cosas con su realidad.
La causa de la observación misma de los valores
materiales de la vida no puede ser material.
Para exponer la entera posición con sencillez
y precisión, la materia no puede conocer
la materia. Si el mundo entero es tan solo
material, entonces el mismo conocimiento
de la existencia y funcionamiento de las
fuerzas materiales sería trabajo de la materia.
Esto sería una contradicción de la posición
total para argumentar, que la materia puede
ser consciente de la materia. Como ustedes
saben, la constitución de la materia no está
incluida en ese principio al que llamamos
conciencia. Debe haber alguien que sepa que
el mundo es. ¿Y quien sabe que el mundo existe?
¿Es que el mundo lo sabe? ¿Es el mundo que
sabe que el mundo existe? ¿Qué queremos decir
con el término mundo? Nuestras definiciones
deben ser pulidas un poco más. Debemos llegar
a ser un poco más sutiles. No debemos seguir
la lógica del hombre de paja u hombre de
la calle que da por sentado cualquier cosa
que se le presente delante de sus sentidos.
Debemos llegar a ser muy valientes en este
tema. Llegó el día en que debemos ir al encuentro
de las doctrinas materialistas con la misma
lógica del materialismo. El argumento del
materialismo debe ser combatido usando el
mismo argumento. Porque este argumento está
basado y construido sobre arenas movedizas.
No posee ningún coraje moral. Parece llamativo,
pintoresco y magnífico a los sentidos incautos
del hombre. Pero no tiene ni resistencia
ni fortaleza moral interior. Puede ser llevado
por la brisa. Esta verdad no nos es conocida.
Ustedes habrán escuchado hablar de la magnificencia
de una persona llamada Ravana en tiempos
lejanos. Él sacudió la tierra entera. Se
dice que aterrorizó hasta a los Dioses. Pero
este atractivo fue tan solo atractivo material,
la gloria de los sentidos que habían confundido
falsedad con verdad. Y la persona simple,
descalza, austera, llamada Rama, pudo enfrentarse
a este inmenso poder material llamado Ravana.
Ravana no poseía fortaleza moral. Él poseía
tan solo fortaleza material, el poder de
la cantidad. No poseía ningún valor cualitativo
en su personalidad. No había substancia.
Era sin esencia. Esa fue la vida que vivió
Ravana, que vivió Hiranyakasipu y la que
los materialistas viven. Parecen muy poderosos,
pero carecen de fortaleza. Por ello, en nombre
de Dios y en nombre del reverenciado nombre
de Gurudev Swami Sivanandaji Maharaj, permítanme
llamarles a desarrollar esta fortaleza interior
inherente en ustedes que no es material,
mas es el controlador de las fuerzas materiales.
Es el descubridor del elemento de la materia.
Y ustedes son superiores al entero poder
cuantitativo del mundo material. La simple
chispa que brilla con gloria dentro de nuestro
corazón es muy poderosa, muy fuerte y competente
para hacer posible maravillas mayores que
la magia de la ciencia que hoy día nos enceguece.
El propósito de esta conferencia es, por
lo tanto, despertar nuestra conciencia hacia
un estado de auto-conciencia. No estamos
aquí para predicar religión que la gente
define por lo general como un tipo de opio.
Es como el refrán que dice: Hazte fama y
échate a dormir. No sabemos qué es religión
y por eso la llamamos opio. No sabemos qué
es el mundo y lo llamamos realidad. ¡No sabemos
tampoco quienes somos nosotros mismos! Nos
encontramos en un mundo de total ignorancia,
obscuridad y conceptos erróneos. No tenemos
ni idea de nosotros mismos; no sabemos de
qué estamos hechos; no sabemos cuál es nuestra
relación con el mundo y la sociedad humana;
¡no sabemos qué hay bajo nuestra propia piel!
Esta es la vida que vivimos hoy día. Y, sin
embargo, nos sentimos bien, ¡espléndidos!
No sabemos qué nos pasará mañana o en un
momento. Estamos controlados por fuerzas
sobre las que no tenemos ningún poder en
absoluto o capacidad de restricción. ¡Nuestra
grandeza es nuestra simple ignorancia! Si
hoy nos sentimos de maravilla, grandes, ¡es
porque somos tontos! Esta sería la situación
en la que nos encontramos, y que seguramente
descubriremos si profundizamos en la materia,
honesta y desapasionadamente, dejando caer
las vestiduras de gloria prestada.
El mundo nos abandonará algún día. Los amigos
del mundo no estarán siempre con nosotros.
Las cosas de hoy no las veremos mañana. Las
cosas de este momento pueden no estar el
momento próximo. No sabemos cuantos minutos
más respiraremos en este mundo. No sabemos
cuanto tiempo más latirá nuestro corazón
sin fatigarse. Todos estos son misterios
que se encuentran fuera de nuestro control.
¿Somos o no somos homo sapiens? ¿ Somos o
no seres humanos supuestamente superiores
a los animales? ¿Y deberíamos entonces continuar
el estado animal de vida-respirando, comiendo,
durmiendo y procreando? Tenemos el mismo
temor que los animales, la misma inseguridad.
Y estamos sujetos a las mismas inclinaciones
de los animales. ¿Cuál es la superioridad
del hombre excepto que puede luchar mejor
y matar a otras personas con más ferocidad
que los animales? ¿No estamos aquí acaso
para utilizar ese raro don que es prerrogativa
de la tan llamada humanidad en el hombre?
Posesión material y confort no distinguen
al hombre del animal. La electricidad que
tenemos, el poder sobre la materia que aparentemente
poseemos, los aviones y jets, las comodidades
físicas y la buena comida, las sillas y mesas,
todo esto, no hace al hombre. Esta es una
tontería en la que aparentemente nos encontramos
involucrados. El hombre es un carácter, una
actitud, una conducta, un sistema de valores
y un estado de conciencia. Eso es el hombre.
¿Y si este logro se encuentra lejos de nosotros,
somos seres humanos? ¿Podemos llamarnos hombres
y mujeres? Este fue el mensaje que nos dejó
Swami Sivanandaji Maharaj para despertar
nuestra conciencia universal. Él vino al
mundo para sacudir al hombre del sueño de
ignorancia. Ahora nuestros ojos se han abierto
y podemos ver las cosas como son en realidad.
Hombre, cuídate de tu propio ser mucho más
que de cualquier otra cosa de este mundo.
Es nuestra propia fuerza y también nuestra
propia debilidad. El hombre puede caer o
levantarse. Él puede usar o abusar de su
raciocinio. Por lo tanto, no temamos a las
fuerzas materiales. No temamos a los ateos
ni a los materialistas. Ellos no se levantarán
ante nosotros. Ellos nada son. No tienen
energía. Y si hoy día Bharatavarsha, India,
se mantiene de pie poderosa y sin temor en
el comité de las naciones, es debido al valor
eterno que ha estado alimentando en su pecho
por siglos. Si repetidos ataques violentos
no pudieron intimidarla ni desanimarla de
su posición, si hoy día la cultura India,
la cultura Bharatiya se mantiene tan gloriosa
y poderosa como siempre, es debido al raro
valor que nuestra nación ha continuado abrazando.
No necesitamos tener miedo de nada; ni de
bombas atómicas, ni de ninguna fuerza material
ni oposición alguna. India es poderosa. Nuestro
país tiene su propia gloria, gloria que es
idéntica a su misma existencia y estructura.
Nuestro país, nuestra cultura, nuestra nación,
es inseparable de sus propios ciudadanos.
Y es el ciudadano de India que puede decir
que él es un ciudadano del mundo. Es solo
el ciudadano de Bharatavarsha que puede con
toda seguridad y científicamente probar a
la humanidad del mundo que la humanidad es
una. Es el ciudadano de Bharatavarsha que
no tiene enemigos. Él es amigo de todos.
Él declara, "Vasudhaiva KUTUMBAKA N,
MI familia es el mundo entero, el universo
entero; no pertenezco tan solo a India, pertenezco
al cosmos. La gloria de la tierra es la gloria
de la humanidad. Esta tierra es uno de los
planetas del sistema solar. Yo pertenezco
al sistema solar, a la misma Vía Láctea,
al cosmos, al universo." Y dentro de
este patrón estructural del entorno del universo
del cual somos ciudadanos reales, hay una
luz que brilla perennemente sin arrojar sombra.
Esa es la Inteligencia que se refleja débilmente,
aunque en forma distorsionada, en el intelecto
de cada uno de nosotros. La Inteligencia
del cosmos es muy superior a la inteligencia
reflejada de los seres humanos. Nuestra evolución
que ha llegado al estado de ser humano, no
es el fin de la cuestión. Las grandes y gloriosas
escrituras de nuestro país nos dicen que
hemos llegado tan solo a la mitad del camino.
Todavía estamos en viaje. La evolución no
se ha completado. El hombre debe transformarse
en superhombre, de la misma manera como se
ha transformado en hombre desde el plano
inferior de animal. Se dice que desde la
materia se evoluciona hacia el nivel vegetal,
luego se asciende hasta el nivel animal,
y del animal, al hombre. Pero, el hombre
no es el fin o destino del proceso de la
evolución. El hombre debe transformarse en
superhombre. Debe transformarse en un ser
divino. Llegar a ser un Dios, y finalmente
sintonizarse con Dios uno del universo entero.
No hay muchos Dioses. El término 'Dios' no
es una maquinación del cerebro teológico;
es un hecho científico. Es el principio que
sostiene todos los valores del mundo del
cual todos somos parte integral. Por eso,
el contemplar la Realidad del universo, el
contemplar a Dios o Isvara es contemplar
la substancia misma de nuestro propio ser.
Ciencia y religión son inseparables si son
mirados desapasionadamente y estudiados.
El mundo es uno, el conocimiento es uno,
la meta de la humanidad es una, y no necesitamos
investirnos como religiosos, personas honorables,
filósofos espiritualistas, Mahatmas, Sadhakas,
etc. Llamémonos simplemente seres humanos
que aspiran por la gloria de la humanidad
como un todo. Y este destino glorioso de
la humanidad es único. Como los ríos que
entran al océano único, todos los valores
de la vida se confundirán en el océano de
esa Eternidad, ese Infinito, Supremo Repositorio
de valor absoluto. Esta es en mi humilde
opinión, para darles una idea, la tarea que
tenemos delante nuestro y el deber que se
supone debemos ejecutar de una manera desapasionada,
dándonos cuenta honesta, lógica y científicamente
que somos un todo. La entera humanidad es
un único todo. No estamos divididos entre
nosotros como parecemos estarlo. Somos uno
y podemos enfrentarnos a cualquier forma
no-divina. Tengamos coraje, seamos valientes
e invoquemos las bendiciones del Todopoderoso
que es la sola Realidad delante nuestro y
el glorioso destino, la magnífica Meta de
la humanidad, del universo entero.
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