|

Oraciones
Calendario
Links Enseñanzas
Tema del mes
Preguntas y respuestas Glosario E-mail
|
Charlas del libro "Medita estas verdades"
de Swami Chidananda
charla anterior
charla siguiente
67
LA LLAVE DE LA FELICIDAD
Señor Todopoderoso, inspira a estos sadhakas,
inspira a estos devotos Tuyos para que continúen
sobre el sendero que lleva a su propia y
más elevada bendición. Inspíralos para que
vivan su vida de tal manera que les cree
un karma espiritual que les libere para siempre
de todo karma. Esa es mi humilde oración.
¡Radiantes Divinidades! Recibimos de los
demás aquello que les hacemos hacer. No son
las personas que le hacen cosas a otras personas,
más bien son las personas mismas que hacen
que las otras personas le hagan cosas a ellas,
ya sea que lo sepan o no. Si tenéis una aguda
introspección, análisis, luego de haber ocurrido
una situación vosotros sabéis: "Si,
indudablemente, yo soy el responsable."
Algunas veces nosotros invitamos a las tentaciones,
algunas veces invitamos a situaciones agravantes
porque trabajamos para que así sea, casi
siempre sabiéndolo a medias. Jugamos con
la vida de tal modo que las cosas no nos
suceden meramente, nosotros hacemos que nos
sucedan. La mayoría de las veces es así.
Ocurrencias y experiencias kármicas están
ahí sin duda; no lo negamos. Pero sobre todo
y sumado a esto, somos nosotros muchas veces
que creamos situaciones debido a nuestra
locura o desenfreno.
Hay un dicho: "Los tontos se precipitan
donde incluso los ángeles temen pisar."
Y es por eso que muchos místicos han orado
a Dios: "Oh Señor, sálvame de mí mismo."
En este punto deben estar atentos los buscadores.
Nosotros, por nuestro comportamiento, nuestros
pensamientos, nuestros actos intencionales,
atraemos hacia nosotros situaciones. Las
personas actúan con nosotros de cierta manera,
no porque ellas así lo quieran, sino porque
nosotros las invitamos a hacerlo así.
Luego nos quejamos a Dios: "¿Por qué
me sucedió a mí esto?" ¡Por qué no?
Vosotros lo habéis pedido; vosotros habéis
trabajado para ello. Por lo tanto, cuando
ellos hablan de discriminar entre lo que
es favorable y de ayuda para nuestra vida
espiritual y lo que no es de ayuda, no es
tan solo con respecto a cosas externas y
gente, factores externos y medio ambiente,
también tenemos que discriminar dentro de
nosotros, encontrar las motivaciones muy
sutiles, poco conocidas y escondidas de nuestras
acciones.
Si día tras día, una joven en lugar de ocuparse
de ayudar a su madre para así hacerse miembro
útil de su familia, va en cambio al balcón
y atrae la atención de un joven vecino que
comienza a silbarle, ¿de quien es la culpa?
¿Es la culpa de la persona en la calle o
es culpa de la persona del balcón? Ella dirá:
"Padre, ese joven me mira y silba para
atraer mi atención." El padre lo denunciará.
Interrogarán al joven y nunca sabrán que
la situación fue provocada por la damnificada
en cuestión.
De esta manera, desde adentro, encubrimos
muchas veces pensamientos y motivos que atraen
hacia nosotros ciertas situaciones y luego
culpamos a Dios, elevamos quejas a Dios:
"¿Cómo es posible que me haya sucedido
esto? Yo estoy haciendo japa, rindo culto
a diario, leo las escrituras, medito."
Sí, estáis haciendo todas estas cosas, pero
el hecho es que adentro estáis también haciendo
algo que nadie sabe. Pero no penséis que
Dios no lo sabe. Otro ser humano no lo sabrá
pero hay Alguien dentro vuestro y Él es conciencia,
conocimiento, conocimiento de todas las cosas
en las diez direcciones. Incluso si algo
se os escapa, a Él no se le escapa. Él es
conciencia, prajnana. Él es jnanasvarupa
(lleno de conocimiento). Nada se Le escapa.
Cuando esta es la situación, ¿cómo os podéis
lamentar: "Por qué me sucede esto a
mí? ¿Cómo puede suceder otra cosa, cuando
internamente, por etapas, habéis trabajado
para ello, habéis creado lo de afuera desde
adentro? Es necesario por lo tanto, que los
buscadores y sadhakas sean sabios, no se
engañen ni se duerman. Gurudev solía decir:
"Incluso adentro, debéis decidir qué
me es favorable, qué no lo es, cual son los
motivos profundamente escondidos de mis acciones.
Debéis conocer en este nivel, en este sentido
también y hacer los ajustes necesarios, los
cambios internos necesarios."
Un pensador profundo dijo, "La vida
es un espejo." Vemos en él lo que reflejamos
en él. Si nos paramos delante de un espejo
y le mostramos un rostro agradable, veremos
un rostro agradable, si le mostramos un rostro
desagradable, veremos un rostro desagradable.
Lo que vemos reflejado en el espejo es creado
por nosotros desde afuera. Porque la felicidad
y la miseria, entorno favorable y entorno
desfavorable dependen de nuestro estado de
mente, de como miramos las cosas. La felicidad
no está dentro de las cosas, situaciones
o el entorno de afuera. La felicidad y la
infelicidad radican en como vemos las cosas
a través de nuestra mente. Es, por lo tanto,
de acuerdo a la situación interna. Es el
estado de nuestra mente que hace nuestra
felicidad o infelicidad.
Si ese estado interior es ajustado y corregido,
entonces nada tendrá el poder de proporcionarnos
ninguna experiencia excepto aquella que nosotros
le hemos proporcionado. Nosotros le damos
el poder de afectarnos ya sea de esta o de
otra manera por el estado de nuestra mente.
Si nuestra mente está bien, entonces incluso
una situación que podría llevar a una persona
ignorante a un estado de sufrimiento o tristeza
no tendrá el poder de hacernos sentir sufrimiento
ni pena. Porque nuestra mente se acerca a
la situación de modo diferente.
Se dice que alguien que viajaba en un área
rural preguntó a un pastor: "¿Cómo piensa
que estará el tiempo hoy?" "Oh,
será exactamente como me gusta a mí."
"Cómo sabe que será el tiempo que le
gusta a usted, como puede decir eso?"
El pastor respondió: "Es así señor,
sabiendo que no tengo ningún control sobre
tales cosas como el tiempo, sabiendo que
no lo puedo cambiar, he decidido que cualquiera
sea el tiempo, éste será de mi agrado. Y,
por lo tanto, me siento en paz. Estoy seguro
que tendré el tiempo de mi agrado los 365
días del año. Porque no lo puedo cambiar,
he comenzado a encontrar de mi agrado cualquier
cosa que sea, en vez de tratar siempre de
conseguir solo lo que quiero. Por lo tanto,
estoy siempre contento con el tiempo que
sea." No es entonces el tiempo lo importante,
sino, como lo vemos en nuestro interior,
como nos relacionamos a él, como lo percibimos,
eso es lo importante. Él tenía en verdad
la llave de la felicidad.
La llave está adentro. Es el estado de la
mente que creamos diligentemente dentro de
nosotros lo que crea felicidad o miseria
dentro nuestro. Por ello, es solo la mente
causa de atadura y liberación. La mente es
causa de placer y dolor, gozo y sufrimiento.
Cualquier cosa que sea, mana eva karanam
manushyanam -para los seres humanos, la mente
es la causa principal. Y, en sentido metafísico,
Vedanta dice: "manahkalpitam jagat -este
mundo es creación de la mente."
Eso es demasiado elevado para nosotros, no
debemos molestarnos con ello. No lo miremos
desde el punto de vista de esta gran verdad.
Mirémoslo desde un ángulo psicológico, desde
un ángulo inmediato, aquello que tiene relación
con nosotros aquí, ahora, hoy. Apliquemos
esta verdad hoy, encontremos esta verdad:
"Yo hago mi día; yo hago mi felicidad
y miseria; yo hago mi oscuridad y luz; yo
los creo desde adentro." Un cuadro no
se pinta a sí mismo. Es el artista con un
pincel que lo pinta. Si usa pintura verde
no puede esperar que aparezca azul en el
lienzo; si usa rojo, no puede esperar amarillo.
Lo que él usa aparecerá sobre el lienzo.
Debéis aplicar esta verdad y esperar su resultado.
¡Dios os
|