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Del libro "Medita estas verdades"de
Swami Chidananda
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52
DEL CONOCIMIENTO A LA EXPERIENCIA
¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados y benditos
hijos de lo Divino! ¡Que la gracia de Veda
Bhagavan (El señor manifestado en los Vedas)
esté con todos vosotros! Veda Bhagavan es
la gran Realidad en la forma de jnana, en
la forma de conocimiento y sabiduría. El
conocimiento es conocimiento de cosas, sabiduría
es comprender y experimentar las cosas. Por
lo tanto, sabiduría es con respecto al conocimiento
lo que una fruta en su punto perfecto de
madurez es a una fruta en su primera etapa
-verde, apenas crecida, sin jugo, dulzura
o fragancia, sin poder para impartir delicia,
exenta de nutrientes inherentes y propiedades
dadoras de fortaleza que se manifiestan en
una fruta perfectamente madura, jugosa, dulce,
fragante, nutritiva y con el poder para deleitar,
satisfacer y sustentar.
El conocimiento os permite conocer muchas
cosas pero no nos hace sabios. El conocimiento
es un proceso intelectual por el cual se
llegan a conocer una amplia gama de cosas,
pero le falta profundidad y esa cualidad
viva de impulsar al conocedor a llegar a
ser aquello que conoce. Ese factor sutil
que hace del conocer algo vital, es una gradual
madurez de ese conocimiento en experiencia
y una comprensión profunda y esencial de
la relación que el conocimiento tiene con
el conocedor y con la vida, y la vida que
el conocedor debe vivir.
Veda Bhagavan es la Suprema Experiencia,
la Experiencia Absoluta registrada para nuestro
conocimiento y, simultáneamente, también
contiene la quintaesencia de la sabiduría
y lo más elevado del conocimiento. Cuando
el conocimiento se eleva más allá de cierto
punto, madura en sabiduría y se hace más
elevado. Luego se transforma en un destello
de intuición. Todo se revela, todo es comprendido
instantáneamente. La intuición reemplaza
al conocimiento, el conocer se hace uno con
el ser, y la vida se impregna de sabiduría.
Este proceso de la realización del conocimiento
surge a través de un proceso constante, serio,
sincero y reverente, de contemplar el conocimiento,
reflexionar sobre el conocimiento obtenido
y, día a día, intentar aplicar este conocimiento,
vivir a la luz de este conocimiento, trayendo
este conocimiento a nuestros pensamientos
diarios, sentimientos, actitudes y reacciones
hacia la vida que nos rodea -gente, cosas,
ocurrencias, situaciones, experiencias. Aplicad
inmediatamente en cada una de ellas vuestro
conocimiento. No os olvidéis en ese momento
del conocimiento.
Infortunadamente o curiosamente sucede, que
cuando es necesario aplicar ese conocimiento,
no está, lo olvidáis. ¿Por qué? Porque otra
parte de vosotros domina vuestra conciencia.
A menos que estéis seriamente conscientes
de esto y deliberadamente decididos a manifestar
activamente este conocimiento en todo momento,
en cada respiro, en cada momento de vuestra
vida, vuestro conocimiento permanecerá estéril,
y será una carga inproductiva y no una valiosa
e indispensable ventaja y ayuda.
La vida es un proceso multiple y de relación,
donde el individuo es colocado entre innumerables
cosas y factores. Inconscientemente comenzamos
a desarrollar actitudes, nociones, prejuicios,
tendencias, formas preconcebidas de ver y
comprender o imposibilidad de comprender
las cosas. En este proceso, el conocimiento
se vuelve secundario y alguna otra parte
de nuestra psiquis toma su lugar. A pesar
de saber, quedamos atrapados en sus complicaciones,
atrapados y prisioneros en una red tejida
por nuestro fracaso de reconocer que este
conocimiento es para saber, para ser y para
hacer. El conocer, ser y hacer deben fusionarse
en un proceso armonioso y unitario en el
momento que nos despertamos del sueño y nos
movemos en este mundo de vigilia.
A pesar que el gran maestro Sankaracharya
declaró: "brahma satyam jagan-mithya
jivo-brahmaiva naparah (Solamente Brahman
es real, el mundo es irreal, jiva no es sino
Brahman)" como última tesis de su filosofía
advaita de monismo absoluto, él concedió
una realidad relativa a todo en tanto que
el cuerpo se mantenga real para nosotros,
en tanto que nuestra mente, pensamientos
y procesos intelectuales sean reales para
nosotros. Que son reales en el presente para
nosotros, no es necesario cuestionar, puesto
que vivimos cada momento de nuestra vida
moviéndonos, respirando, sintiendo nuestro
cuerpo; vivimos cada momento de nuestra vida
guiados por pensamientos, por la razón y
por los deseos. Por lo tanto, es indudable
que estamos operando tan solo sobre el plano
de realidad relativa. Tan solo eso es la
realidad para nosotros, en tanto que la existencia
de una Realidad más elevada es tan solo una
conocida pieza de información. No puedo decir
que es un hecho conocido, porque un hecho
es algo que ha sido ya establecido por nuestra
propia percepción directa o experiencia,
en tanto que el Brahman de Sankaracharya
y de otros sabios y videntes que tuvieron
conocimiento y experiencia personal directa
de Brahman, es para el sadhak tan solo un
concepto tomado de las páginas de libros
o escuchado en discursos.
Por lo tanto, si esta etapa de conciencia
de la realidad relativa debe transformarse
gradualmente en una escalera para alcanzar
el estado trascendental de conciencia no-dual,
entonces, cada momento de esta etapa de conciencia
relativa debe ser utilizada hacia este fin.
Solo entonces el poseer este conocimiento,
estos hechos de información, puede gradualmente
llegar a ser para nosotros un proceso progresivo,
iluminador, evolutivo. Solo entonces este
conocimiento puede comenzar gradualmente
a transformarse en sadhana, en Yoga, en upasana
y en abhyasa, que de acuerdo a lo que el
gran Maestro del Mundo, el Señor Krishna,
dice, es la sola y única manera de superar
el mundo, lo que significa que es indispensable.
La esencia de jivatma es un constante proceso
de ver lo irreal, confundiéndolo con lo real
y olvidando siempre la Realidad. Este proceso
constante es la gran barrera que debe ser
atravesada. El Señor Krishna dice que esta
terrible barrera es muy difícil de atravesar,
pero no imposible. Puede ser atravesada con
la práctica incesante, abhyasa. La práctica
es, por lo tanto, la esencia del proceso
del conocimiento madurando en sabiduría y,
finalmente, dando su fruto como experiencia.
Ellos trajeron a la vida diaria normal esta
verdad del uno, Brahman no-dual, del más
antiguo de los Upanishads. Ellos dijeron:
"Ese Ser es un niño en brazos de una
madre, un pequeño niño o niña corriendo y
jugando, un joven colegial, un adulto completo,
y ese Ser es también el débil anciano que
camina con la ayuda de un bastón." Esto
no es samadhi, esto no es una experiencia
en la cueva de una montaña o en la soledad
del desierto. No es la experiencia en la
profundidad del bosque, es la experiencia
diaria de cada individuo en este mundo. Es
por ello que se nos dice que debemos ver
esa Suprema Realidad como manifestada, como
parte de cada ser en este mundo.
Este conocimiento es así aplicado; impregna
cada percepción -vista, sonido, tacto, olfato,
gusto, pensamiento. Cualquier cosa que se
piense, haya sido pensada y cualquier cosa
que se piense en el futuro, estará impregnada
de este conocimiento, y conoceréis la Realidad
que se encuentra detrás de toda apariencia
percibida. Por ello, momento a momento, día
a día, ascended, movéos hacia ese estado
último de iluminación. Os liberaréis.
Si comenzáis a practicar este conocimiento,
esta unidad, haced abhyasa de este conocimiento,
¿como puede entonces atraparos la ilusión?
¿Como puede haber sufrimiento si hacéis abhyasa
de este conocimiento? ¿Si el conocimiento
se usa solo para vuestro tiempo de svadhyaya,
de lectura y discusión, y si no os libera
de moha (ilusión) y de soka (pena) en esta
vida diaria, de qué sirve?
"Yo mam pasyati sarvatra sarvam cha
mayi pasyati (Aquel que Me ve en todos lados
y ve todas las cosas en Mí). Aquel que Me
percibe así, que es Mi devoto, que Me rinde
culto, que Me ve en todas las cosas, a ese
ser nada lo rechaza, no tiene odio por el
mundo. Y tal ser Me es muy querido."
Lo que el Señor espera de un devoto, Él lo
ha declarado para nuestra referencia en los
últimos ocho versos del doceavo capítulo
del Gita. No es para meramente leerlo en
el Bhagavad Gita; es para que lo guardemos
en nuestro corazón. Para información, para
guía y como referencia para Sus devotos de
todos los tiempos y lugares, Él ha dejado
estas preciosas elocuciones, estas sabias
enseñanzas.
Ya sean vedantinos dvaitas (dualistas) devotos
o vedantinos advaitas (no-dualistas) devotos,
cualquier cosa que se conozca, cualquier
cosa que haya sido dicha, debe ser llevada
a la vida desde el momento en que os despertéis,
hasta que os vayáis a la cama al fin del
día. Todo el entero día, toda la vida entera
debe estar este conocimiento constantemente
a vuestro lado, en vuestra mente y en vuestro
corazón. Y cada paso en el sendero debe ser
un proceso continuo de relacionar este conocimiento
con todo lo que sois y todo lo que hacéis.
Este jnana encarnado en la forma de enseñanzas
eternas es, por lo tanto, Veda Bhagavan.
Y, la manera como debemos relacionarnos con
Veda Bhagavan, está explicada en términos
simples por donantes de la gran ley tales
como Manu,-vedo-nityam-adhiyatam (Veda debe
ser leído diariamente). Estudiad diariamente
los Vedas y lo que se diga en los Vedas,
practicadlo. Acercaos día a día a la fuente,
refrescad vuestro conocimiento y luego aplicadlo.
Practicadlo, seguidlo, vividlo.
Meditad estas cosas. Meditad día tras día
y vivid una vida de conocimiento, aplicándolo
-conocimiento en la práctica, conocimiento
vivo. Y haced que la vida misma sea un proceso
gradual para transformar este conocimiento
en sabiduría y, finalmente, en experiencia
que hará de vosotros seres liberados. ¡Que
las bendiciones más selectas de Gurudev os
acompañen en este proceso lento y firme de
crecimiento!
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