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Charlas del libro "Medita estas verdades"
de Swami Chidananda
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45
VIVIMOS EN UN MUNDO AMIGABLE
¡Radiantes Divinidades! Ofrezcamos nuestra
devota y reverente obediencia a la radiante
Presencia Espiritual llena de gracia, en
cuya proximidad nos encontramos reunidos
en este momento. Adoremos esa gran Realidad
que es el Ser consciente uno, sin cambio,
imperecedero, eterno, que impregna y envuelve
todas las cosas, que mora dentro de todos
los seres y los sostiene desde el principio
de la creación por siempre. Aceptemos el
regalo de esta temprana hora de camaradería
espiritual con profundo agradecimiento y
gozo, pues nos es dado día tras día, sin
pedir retribución alguna, excepto que lo
utilicemos para nuestro bien más elevado
y nuestra propia y suprema bendición. Y,
para que esta gran oportunidad entre en nuestra
vida cada día y se eleve un paso más arriba,
un paso más cerca de la Suprema Meta, agradezcamos
profundamente, pues comenzamos a entrar a
un mundo que nos es afín, que es parte de
nosotros, relacionado a nosotros.
Cada jivatma es un amsa (parte) de paramatma
y, por lo tanto, relacionado a paramatma.
El mundo también surgió de paramatma y está
relacionado a paramatma. La relación entre
el hombre y el mundo es sahodara (de hermandad).
Es la misma relación que existe entre Kartikeya
y Ganesa. Kartikeya fue creado por el Señor
Siva y Ganesa por la Madre Parvati. Nosotros
somos amsas directos de paramatman y todo
el universo es prakriti sambhava, nacido
de prakriti (naturaleza), poder cósmico de
Dios, inexplicable e indescriptible, que
de acuerdo a Vedanta no es diferente de paramatman.
Grandes sabios poseedores de brahma-sakshatkara
(experiencia directa del Absoluto) encontraron
que purusha y prakriti son inseparables y
uno; son idénticos.
Esta es la relación entre nosotros y la Naturaleza.
Estamos emparentados con toda la Naturaleza.
Vivimos en un mundo amigable en el cual todo
lo que existe está deseoso de ayudarnos.
Todo lo visto, oído, tocado, gustado, olido,
pensado, imaginado, está deseoso de ayudar
en nuestra evolución. De hecho, no están
ahí para ayudar meramente a la evolución,
nosotros hemos sido puestos aquí en medio
de ellos para asistir y alcanzar nuestra
propia evolución hasta la perfección. Todo
desea ayudarnos; todas las cosas son parte
de nuestra evolución.
Si solo pudiéramos ver esto, sería un estudio
fascinante a lo largo de toda nuestra vida
y así podríamos utilizar cada cosa que encontramos
de la mañana a la noche como ayuda para nuestra
evolución. Esta investigación no tendría
fin. Esta investigación renovaría constantemente
nuestro conocimiento del universo en el cual
vivimos. Encontraremos que toda cosa inerte
o viva, animada o inanimada, tiene un lugar
y un propósito aparte de su propio lugar
y propósito en nuestra evolución. Ellos están
ahí para ayudarnos a superarlos.
Todas las cosas en prakriti (Naturaleza)
incluyéndonos, nuestro cuerpo, mente, pensamientos,
emociones, sentimientos, acciones. La suma
total de nuestra personalidad, con sus innumerables
facetas y aspectos, todas contienen las tres
gunas. Todas ellas contienen en sí mismas
sattva, rajas y tamas. Las tres gunas son
indispensables; sin ellas nada puede existir
o funcionar adecuadamente. Sin tamas no sería
posible dormir y recuperar la energía gastada;
la vida sería un rápido proceso degenerativo;
Rajas tiene también su función. Por ello,
debemos ser diligentes y también inteligentes.
Debemos saber con sabiduría como ser ayudados,
saber como invocar a sattwa que se encuentra
dentro de todas las cosas.
Todos vosotros sabéis que la comida sostiene
la vida. Nutre el cuerpo, la mente, el intelecto
y nuestra misma naturaleza, svabhava. También
sabéis que las tres gunas se encuentran en
la comida. Depende de vosotros elegir sattva,
tomar rajas en dosis adecuadas y evitar tamas
en lo que fuere necesario y posible. El fuego
es indispensable en la cocina; sino no podríamos
cocinar. Un cuchillo filoso es indispensable
para cortar los vegetales. Y si usamos el
indispensable factor del fuego y el acero
con cautela, nos ayudarán y nos beneficiaremos
día a día, de año en año. Son indispensables,
cuidamos de ellos. Pero, a menos que seamos
cautelosos y hayamos aprendido a usarlos
con diligencia e inteligencia, nos quemaremos
o cortaremos.
Hay una etapa en la cual debemos cuidarnos
de la Naturaleza alrededor nuestro, cuidarnos
del mundo. Pero, es tan solo una etapa. Es
una idea desvirtuada con la cual debemos
luchar contra la Naturaleza, en la cual todo
está ahí para atormentarnos. Si nos apegamos
a la idea que la Naturaleza es una extraña,
entonces perderemos un gran regalo de Dios,
una maravillosa posibilidad otorgada por
Dios para hacer uso de la Naturaleza, para
utilizar la afinidad de la Naturaleza y así
obtener la divina perfección. Por otra parte,
si la sabiduría, la cautela y el sentido
común son ejercitados, entonces el universo
entero, todas las cosas en la Naturaleza
serán vuestras, afines, os desearán el bien.
Y vosotros sabréis cuan indispensables son,
cuan necesarias, que están aquí para ayudar
a nuestra evolución. No hay enemigos. No
vivís en un mundo hostil. Un Dios sabio ha
creado el universo, a vosotros y os ha puesto
aquí -un Ser omnisciente.
Hay una bella historia en los Upanishads
sobre un buscador que se acerca a un Maharshi,
el cual le asigna hacer karma yoga (servicio
desinteresado). Pasan los años y él jamás
se sienta ante su Guru, mas, aprende de todo
aquello que se encuentra a su alrededor y
brilla con brahma-tejas (luz divina). Sin
sentarse jamás ante su Guru, sin aprender
lección alguna, él deviene un ser iluminado,
un brahma-jnani. Esto es tan solo una indicación
de la labor de la Naturaleza, de lo que la
Naturaleza puede hacer por vosotros.
Por ello, depende como hayamos aprendido
el arte y la ciencia de llamar e invocar
la sattva que se encuentra en todas las cosas
de este universo -afuera y adentro de nosotros.
Haced por lo tanto uso de la Naturaleza,
utilizad la afinidad que tenéis con la Naturaleza
para obtener divina perfección. Vivimos en
un mundo amigable. Estamos rodeados de cosas
amigables que están siempre deseosas de ayudar
en nuestra evolución. Esta es la verdad.
Meditando esta verdad vemos el mundo como
Dios, vemos el mundo como angélico y no demoníaco.
Y surgirá en nosotros una gran felicidad,
una gran esperanza, un gran sentido de gratitud,
un gran sentido de amistad hacia toda la
vida que nos rodea, animada e inanimada,
puesto que Dios la creó y nos puso a nosotros
en ella. ¡Que esta verdad ilumine vuestra
marcha en progresión hacia la gran Meta!
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