SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

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Charlas del libro "Medita estas verdades" de Swami Chidananda

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MANTENED SIEMPRE EL SUBLIME IDEAL DELANTE VUESTRO


¡Bendito Atman Inmortal! ¡Amados hijos de lo Divino! Entre los innumerables seres humanos sobre la faz de esta tierra, hay unos pocos que tienen por delante un ideal y una meta, solo ellos pueden decir que viven de una manera especial. Aquellos que no tienen ningún ideal en particular, ni meta clara alguna, no viven la vida, son meramente arrastrados y llevados por este turbulento río llamado vida. Ellos no tienen el control ni están comprometidos en una búsqueda provechosa, es la vida con todas sus implicancias que tiene el control. Son criaturas de las circunstancias. Están atrapadas en medio de situaciones y son arrastradas por la corriente de ciertos apetitos y urgencias. Están atrapadas en la red de deseos y anhelos y son empujadas y propulsadas por anhelos y deseos internos compulsivos.
En el capítulo once del Bhagavad Gita, Arjuna, con su divyachakshu (ojo divino), percibe los aspectos benignos y no tan benignos del gran Poder Cósmico en toda su dinámica manifestación. En una dirección, percibe al glorioso Ser maravillosamente adornado, resplandeciente, radiante, admirable. Y simultáneamente en otra dirección, ve otro aspecto, el aspecto terrorífico de Ello: algo terrible que todo lo consume, que todo lo destruye, con un torrente de seres vivos entrando en Sus fauces para ser triturados, consumidos, y luego desaparecer. Tan pronto como la vida surge, la muerte consume.
De esta manera, la vida puede ser un proceso creativo donde a cada momento añade algo, os enaltece, os enriquece y eleva; y deviene un proceso firme y continuo hacia la Meta Suprema para satisfacer un gran ideal. Y, ya dentro de vosotros, al alcance de vuestra visión y comprensión, al alcance de vuestra aspiración, se transforma en una meta clara y un ideal, algo noble, algo más que común. Por lo tanto, para vosotros, la vida en su totalidad significa un proceso creativo, una progresión, un logro, una realización.
Cuando esto está ausente, la vida consume al individuo. El individuo no vive. Él es arrastrado corriente abajo, indefenso, empujado, llevado de aquí para allá, todo lamento, mas, algunas veces, extrañamente, piensa que tiene el control total, imaginándose muy, muy útil. Ese es el misterio de maya. Eso es lo que se conoce como kartritva abhimana, el ego del que ejecuta la acción. En realidad no hacemos nada; nos sentimos impulsados a hacerlo y, sin embargo, pensamos: "No, No, yo lo estoy haciendo, yo lo estoy haciendo muy inteligentemente, yo lo estoy haciendo maravillosamente bien."
Y esto es lo que se conoce como moha (engaño) y bhranti (pensamiento erróneo). Es la misteriosa acción del poder ilusorio del cual no sabemos nada. Solamente percibimos su presencia debido a sus efectos. Sabemos que millones y billones de seres humanos se encuentran totalmente engañados, totalmente en un estado de intoxicación, en un estado de total esclavitud. No les es posible controlar su ira ni su pasión, pero piensan que están manifestando un gran poder. La ira, una debilidad, es tomada por fortaleza. La pasión, un terrible proceso que nos domina, es tomada por algo de lo que debemos sentirnos orgullosos. De la misma manera, muchas otras fuerzas que nos esclavizan, que nos llevan de aquí para allá, son confundidas por cosas bellas.
Por ello, no conscientes de lo que estamos haciendo, nos permitimos constantemente el danzar al son de este misterioso poder llamado mente, que es otro nombre de maya. Y tan totalmente identificada está la conciencia del jiva con la mente, que el individuo no se da cuenta que es un esclavo, que no conoce su verdadera situación. En lugar de ello, se regocija pensando: "así es la vida." Por ello, incluso mientras danzamos como una marioneta, nos imaginamos que somos dueños del escenario llevando a cabo una gran obra. Esto es un engaño total. Y esta es la situación del noventa y nueve por ciento de la humanidad, noventa y nueve por ciento de la población del mundo.
En este estado de total identificación con la mente, no sabemos de nuestra realidad aparte de ella, diferente de ella, distinta de ella, que se encuentra muy arriba de ella. Y, no sabiendo nuestra verdadera identidad, vivimos y morimos sin siquiera afirmar y reivindicar el Ser. El Ser no se manifiesta jamás, no se le da jamás expresión activa. En cambio, en un estado de total engaño, atrapados y esclavizados en la ilusión, pensamos que somos dueños de la situación, que nos estamos expresando, mientras que nos encontramos meramente en un estado de estupor.
Un sabio dice que esta es la condición de la vasta mayoría de los seres humanos -pitva mohamayim pramadamadiram unmattabhutam jagat- ellos se encuentran en un estado de estupor, intoxicados espiritualmente, en estado de sopor, de total olvido del Ser verdadero, total ilusión sobre su verdadera identidad. Días, semanas, meses y años vuelan, y la vida se dirige apresuradamente hacia su conclusión, mas, no son conscientes del pasaje del tiempo. Se encuentran completamente en las garras del ego, tan ocupados constantemente en asuntos mundanos que no tienen tiempo ni inclinación para tratar de comprender la penumbra y elevarse sobre la ilusión para así llegar a conocerse a sí mismos.
Y lo más preocupante es que en esta condición, el intelecto se hace cómplice de maya al hacer que el individuo piense cuan sabio es, cuan claramente percibe. Como se ve, también existe la ilusión intelectual. El intelecto funciona, pero tan solo para conformar a este patrón de ilusión y para confirmar más tarde nuestra falsa identidad, incluso mientras imaginamos que al ejercitarlo ha logrado ir más allá de la falsa identidad y establecerse en la verdad.
Esta es la función tan peculiar llevada a cabo por el intelecto. Aparentemente ejercita el conocimiento, pero ejercita su conocimiento en un estado de ilusión, aumentando así la ilusión, no destruyéndola. En tanto que el intelecto se supone que es una afilada lanza para atravesar esta oscura cortina de ilusión e ir más allá de ella bajo la guía de la conciencia de ¨Dios, mas, él también sucumbe a maya y confirma la ilusión, imaginando que apara vidya (conocimiento inferior) es para vidya (conocimiento superior). Esto es parte de la gran ilusión.
Pero aquellos seres afortunados a los que Dios ha dado esta gran gracia de un despertar y un continuo ejercicio activo de esta conciencia despierta como parte básica de su conciencia, con este estado interior luminoso, claramente perciben la Meta y son siempre conscientes que la vida debe ser la realización de un grande, importante, espiritual y filosófico ideal moral que ellos indudablemente viven. Ellos sin duda hacen uso de la vida, usándola para la realización de este ideal y para una determinada propulsión hacia la gran Meta. Ellos son benditos.
Su determinación es debida a que han despertado y son conscientes. Y este activo e interno despertar es progresivo, porque la meta se encuentra establecida, y esta meta está empujando poderosamente cada momento. Esta conciencia progresiva da sentido a sus vidas, como un constante movimiento para realizar un gran ideal, para obtener la meta suprema. Ideales y metas están también aparentemente presentes en la vida de otros, mas no en su verdadera implicancia, en su verdadero sentido. Pues existe un solo ideal: el movimiento hacia la Divinidad, hacia la perfección, y existe una sola meta: la conciencia eterna de nuestra naturaleza esencial. Estos dos hace la vida real. Por otra parte, imaginamos que vivimos, mas en realidad, nos encontramos en la oscuridad del estancamiento.
Por ello, la conciencia debe ser despertada y mantenida constantemente despierta con la ayuda de meditación constante, manana, sobre las grandes verdades presentadas a nosotros por escrituras tales como Vivekachudamani, Atmabodha, Bhagavatam y los Upanishads. Esa es la sola garantía para que nuestra vida siga un proceso útil. Esa es la única garantía. Esa es la única posibilidad de mantenernos alejados de la conciencia interna de toda ilusión, de toda moha, de toda intoxicación -vivir constantemente a la luz de estas grandes verdades y constante ejercicio de vichara (indagación) y viveka (discriminación). Sin ejercitar activa y constantemente vichara y viveka, no hay sadhana, no hay vida espiritual, no hay Yoga. No podemos ser jijnasu o mumukshu y no hay vida verdadera. La vida no es vivida; somos un mero peón, una marioneta.
Por lo tanto, debéis continuamente sentir el llamado Upanishádico: uttishthata jagrata, prapya varan nibodhata (Levántate, despierta; habiendo alcanzado esto los sabios lograron la iluminación). Que cada momento de vuestro ser sea una respuesta a este llamado -"Sí, estoy despierto, estoy de pie y en movimiento hacia la Meta, en movimiento hacia la sabiduría suprema, en movimiento hacia el estado último de iluminación." Entonces, cada momento y cada movimiento de vuestra vida y de vuestro ser será una respuesta al llamado Upanishádico. Este llamado se debe sentir en cada latido de vuestro corazón, en cada latido de vuestro pulso. Esa es la vida. Eso es sadhana. Eso es jijnasa. Esa es verdadera mumukshutva.
¡Que Dios os otorgue esta conciencia interna, siempre atenta y dinámica! Que seáis como Nachiketas. Que seáis como una de esas grandes e inmortales personalidades de los Upanishads. Que la kshamata (capacidad) esté dentro de cada uno de vosotros. Es por eso que Dios os ha traído a un lugar en especial y a una vida donde todo esto es posible -si tan solo lo deseáis. ¡Dios os bendiga!

Actualizada el lunes, 17 de setiembre de 2001

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