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Charlas del libro "Medita estas verdades"
de Swami Chidananda
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39
EL ROL DE LA TÉCNICA EN LA VIDA
ESPIRITUAL
¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados sadhakas
y buscadores! Todos vosotros conocéis el
nombre de Swami Vivekananda. Él fue discípulo
de Sri Ramakrishna Paramahamsa y tuvo la
distinción de ser uno de los primeros monjes
de India que llevó el gran mensaje Vedanta
y el universalismo de Vedanta a los países
occidentales. Su Guru tuvo muchos discípulos,
muchos de ellos hombres jóvenes, algunos
altamente educados y calificados, unos pocos
fueron analfabetas. Mas, todos ellos, luego
de la muerte de Sri Ramakrishna devinieron
acreditados líderes espirituales.
El segundo discípulo más importante de Sri
Ramakrishna, al cual Swami Vivekananda trataba
con gran deferencia y reverencia fue Swami
Brahmananda. Él fue el primer presidente
de la Misión Ramakrishna cuando fue fundada
cerca del fin del siglo pasado. Swami Brahmananda
fue una persona muy seria, siempre digna,
no se entregaba fácilmente a cambios de humor.
Era paciente, comprensivo y maestro bondadoso.
Los discípulos que tomaban iniciación con
él, solían regresar uno o dos años más tarde
a su lado quejándose de no sentir progreso
alguno en su sadhana, lamentando el hecho
de no haber tenido ninguna "experiencia"
-no vieron luces, no sintieron elevarse la
Kundalini, no tuvieron visión alguna de deidades
ni se elevó su conciencia. Él solía escuchar
pacientemente, y luego que ellos le contaban
el entero problema, les decía: "Sí,
sí, comprendo vuestra dificultad. Comprendo
vuestra ansiedad por experiencia. Sí, ya
vendrá. Continuad con vuestra japa. Debéis
repetir vuestro Ishta mantra regularmente,
cada día por otro año más. Debéis volver
al finalizar el año."
Él solía pedirles que continuaran con japa,
que fueran regulares en la práctica, que
incrementaran gradualmente el tiempo por
un año más. Después de un año, las mismas
personas volvían repitiendo la misma historia.
Él escuchaba pacientemente, repetía las mismas
instrucciones y les pedía que volvieran después
de un año. A veces esto se repetía una tercera
vez, y luego del cuarto o quinto año, cesaban
de lamentarse. Habían encontrado una respuesta.
La agitación había desaparecido. Habían comenzado
a sentir paz y gozo interior.
Más tarde solía decir: "Los sadhakas
son muy impacientes. Antes de comenzar la
vida espiritual y sadhana quieren tener experiencias,
desean experiencias al comienzo de su sadhana
espiritual, no al final. Y ellos piensan
que solo tales experiencias constituyen un
signo de progreso: ¿Qué podía hacer, qué
podía decirles? Solamente podía decirles
que continuaran con su sadhana, con su japa,
que fueran consecuentes." Por eso él
solía decirles: "Mi querido hijo, no
deberías ser demasiado impaciente. Debes
hacer suficiente abhyasa (práctica) antes
de esperar resultados y antes de quejarte
y lamentarte. Tu esperas ver un árbol tres
días después de haber sembrado la semilla.
Quieres tener el fruto antes que el árbol
se haya transformado en un verdadero árbol."
Esta impaciencia en un sadhaka no es práctica,
pues es el resultado de no haberse dado cuenta
que una gran parte de sadhana no se encuentra
en la estructura de la vida espiritual sino
en su base. Cuando la base de un edificio
se está construyendo, no se ve ninguna estructura
sobre la superficie de la tierra. Si alguien
mira desde lejos no verá nada ahí. Sin embargo,
algo importante, indispensable se está construyendo.
Si en pocos días de haber empezado la construcción
esperáis ver las paredes, las habitaciones,
ese acercamiento es muy poco práctico.
Swami Brahmananda fue un maestro con experiencia,
por ello fue paciente y pedía a sus discípulos
que continuaran. Este problema todavía se
presenta hoy. Por esa razón, muchos maestros
espirituales abastecen el mercado común de
sadhakas, ofreciendo técnicas que darán resultado.
En el transcurso de tres sesiones en un cuarto
obscuro, alguien presionará vuestros ojos
y como resultado veréis destellos luminosos.
"Oh sí, yo os daré la iluminación."
¿Qué es iluminación? Iluminación es destellos
luminosos. Si alguien os golpea la cabeza
con una madera, veréis muchos destellos.
Si golpeáis vuestra cabeza contra la pared
por accidente, podréis ver muchas estrellas.
Existen organizaciones y fundaciones que
prometen este tipo de experiencia espiritual,
el despertar de la Kundalini -con ello lograréis
siddhis (poderes psíquicos).
Ahora bien, ¿tratáis de llevar una vida espiritual
o tratáis de practicar algunas técnicas para
lograr resultados? ¿Qué es lo que pensáis
que es una vida de nivritti -de renunciación,
de búsqueda? Cuándo decís, "yo soy un
buscador, un aspirante," ¿qué es lo
que buscáis o a qué aspiráis? "No lo
tengo claro. Deseo felicidad, busco paz."
¿Qué sabéis vosotros de paz? ¿Cómo es esta
paz que buscáis? ¿Qué felicidad deseáis?
¿Como sabéis que no está ahí? Debemos definir
nuestra meta y saber donde está, si está
ahí o no.
Debéis saber la conexión que existe entre
la técnica que seguís y la vida que estáis
llevando. ¿Son dos cosas sin conexión? "Yo
sigo mi camino, pero cada mañana y cada noche
hago algo, practico alguna técnica y ella
debe dar su fruto. Si tengo una gallina,
debo tener un huevo cada día." ¿Funciona
esto? ¿Y vuestra vida? ¿Prestáis atención
a vuestra vida o estáis prestando atención
a vuestra acrobacia mental? Esto debe ser
considerado. Esta pregunta debe definitivamente
ser parte de vuestra consideración.
Swami Brahmananda adoptó un método pragmático.
Él no habló ni de la vida espiritual ni de
sus resultados. Él dijo, "continuad
vuestro sadhana. Por supuesto, los maestros
espirituales muestran algunos principios
y algunos modos de vida. Ellos también muestran
al buscador un cierto ideal. Si se mantiene
firme este ideal en la mente y os adherís
a los principios mostrados por el Guru, hasta
la práctica mínima diaria, rutina de sadhana,
dará sus frutos seguramente. El énfasis equivocado
sobre la técnica e importancia insuficiente
que se le dé a ideales y principios, puede
llevar a la frustración, puede llevarles
a retrasar el éxito.
Primeramente, todo sadhana, toda técnica,
todos estos temas varios de yoga abhyasa
tienen una meta: pueden remover la distracción
de vuestra mente y enfocar vuestra mente
logrando así el estado de ekagrata, unidireccionalidad,
concentración, para así integrar vuestra
vida, vuestros pensamientos, sentimientos,
emociones, imaginaciones y aspiraciones hacia
una búsqueda unificada, una meta clara y
definida. Si eso está ahí, todas las cosas
se ponen en su lugar. Si este centro de unificación,
este factor de integración no está ahí, naturalmente
estaréis propensos a andar de aquí para allá.
En el pasado, antes que la televisión y el
cine fueran inventados, la diversión favorita
en ciudades y pueblos era el circo, en donde
la audiencia no solo veía animales salvajes,
también veía seres humanos llevando a cabo
extraordinarios desafíos. Uno de tales desafíos
era efectuado utilizando una cuerda o alambre
estirado desde el techo de la tienda, tal
vez a cuarenta o cincuenta pies del suelo,
no había red; si una persona caía desde esa
altura -su vida terminaba. El ejecutante
llevaba una vara larga y, paso a paso, caminaba
lentamente sobre la cuerda mientras la audiencia
retenía la respiración.
¿Cómo podían efectuar tales desafíos de muerte,
a pesar que miles de personas estaban mirando?
El foco de su entera mente, de su entera
atención, de su entero ser, se concentraba
en el equilibrio al hacer el cruce. Se olvidaban
de los espectadores, su conciencia entera
estaba en sus pies que se movían cuidadosamente
paso a paso sobre la cuerda. Su concentración
era tan poderosa que la entera audiencia
se concentraba maravillada, con los ojos
fijos y conteniendo la respiración.
Eso es lo que se necesita. Ese es el propósito
de todo sadhana, japa, meditación, kirtan,
puja, upasana -todo eso debe absorberles
en la tarea que estéis efectuando. Debéis
concentrar la mente absolutamente en un solo
punto. Esta es la solución del noventa por
ciento de los problemas de todo buscador
-recoger la mente y disciplinar la atención
hacia una tarea.
Enfocar vuestra atención en una dirección,
hacia una meta, una tarea -eso es Yoga, eso
es sadhana, eso es abhyasa. Es la llave del
éxito. Es la garantía y la seguridad del
progreso y es la solución a todo problema.
Y no surge en un día, el discípulo debe ser
tan paciente como Swami Brahmananda. Enfocar
la atención, concentrarse por completo en
el ideal, en la meta, cultivar día a día
esta práctica de concentración que todo lo
absorbe sobre el objetivo y establecerse
en ello. Y eso es posible solamente cultivando
el hábito de ser paciente hacia todo, el
hábito de estar atento a todo lo que se haga.
Esto es por lo tanto lo más deseable -tener
una meta y focalizar vuestra mente, vuestro
corazón y alma sobre ella y no prestar atención
a detalles irrelevantes, no permitiendo distracciones
de esta concentración total hacia vuestro
ideal, vuestros principios, vuestro modo
de vida, vuestra abhyasa, vuestra meta.
Por lo tanto, debéis estar absorbidos en
vuestra práctica y tratar de desarrollar
este estado interior de total atención, total
focalización, completa absorción, y ver los
resultados. Entonces encontraréis que no
hay lugar para la frustración o el descontento.
Si esto no está ahí, entonces vuestra vida
entera será tan solo murmurar, lamentarse,
quejarse y descontento, porque estas cosas
crecen donde hay falta de esta focalización
total, atención y concentración. Toda abhyasa
es para lograr concentración. La concentración
supera la distracción, y la distracción es
veneno para todos los seres humanos, ya sean
sadhakas espirituales o gente puramente mundana,
materialista. Por lo tanto, si hay concentración,
si os recogéis, si sois unidireccionales,
integrales, entonces lo que deba venir, vendrá
a su debido tiempo.
Así es como la práctica espiritual debe ser
comprendida y la vida espiritual vivida.
La vida no debe subordinarse ni se le debe
dar un lugar menos importante. En una vida
gobernada por principios en dirección hacia
un ideal, la técnica forma parte del Yoga,
de sadhana y de la vida espiritual. ¡Dios
os bendiga!
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