SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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Charlas del libro "Medita estas verdades" de Swami Chidananda

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EL ROL DE LA TÉCNICA EN LA VIDA ESPIRITUAL


¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados sadhakas y buscadores! Todos vosotros conocéis el nombre de Swami Vivekananda. Él fue discípulo de Sri Ramakrishna Paramahamsa y tuvo la distinción de ser uno de los primeros monjes de India que llevó el gran mensaje Vedanta y el universalismo de Vedanta a los países occidentales. Su Guru tuvo muchos discípulos, muchos de ellos hombres jóvenes, algunos altamente educados y calificados, unos pocos fueron analfabetas. Mas, todos ellos, luego de la muerte de Sri Ramakrishna devinieron acreditados líderes espirituales.
El segundo discípulo más importante de Sri Ramakrishna, al cual Swami Vivekananda trataba con gran deferencia y reverencia fue Swami Brahmananda. Él fue el primer presidente de la Misión Ramakrishna cuando fue fundada cerca del fin del siglo pasado. Swami Brahmananda fue una persona muy seria, siempre digna, no se entregaba fácilmente a cambios de humor. Era paciente, comprensivo y maestro bondadoso.
Los discípulos que tomaban iniciación con él, solían regresar uno o dos años más tarde a su lado quejándose de no sentir progreso alguno en su sadhana, lamentando el hecho de no haber tenido ninguna "experiencia" -no vieron luces, no sintieron elevarse la Kundalini, no tuvieron visión alguna de deidades ni se elevó su conciencia. Él solía escuchar pacientemente, y luego que ellos le contaban el entero problema, les decía: "Sí, sí, comprendo vuestra dificultad. Comprendo vuestra ansiedad por experiencia. Sí, ya vendrá. Continuad con vuestra japa. Debéis repetir vuestro Ishta mantra regularmente, cada día por otro año más. Debéis volver al finalizar el año."
Él solía pedirles que continuaran con japa, que fueran regulares en la práctica, que incrementaran gradualmente el tiempo por un año más. Después de un año, las mismas personas volvían repitiendo la misma historia. Él escuchaba pacientemente, repetía las mismas instrucciones y les pedía que volvieran después de un año. A veces esto se repetía una tercera vez, y luego del cuarto o quinto año, cesaban de lamentarse. Habían encontrado una respuesta. La agitación había desaparecido. Habían comenzado a sentir paz y gozo interior.
Más tarde solía decir: "Los sadhakas son muy impacientes. Antes de comenzar la vida espiritual y sadhana quieren tener experiencias, desean experiencias al comienzo de su sadhana espiritual, no al final. Y ellos piensan que solo tales experiencias constituyen un signo de progreso: ¿Qué podía hacer, qué podía decirles? Solamente podía decirles que continuaran con su sadhana, con su japa, que fueran consecuentes." Por eso él solía decirles: "Mi querido hijo, no deberías ser demasiado impaciente. Debes hacer suficiente abhyasa (práctica) antes de esperar resultados y antes de quejarte y lamentarte. Tu esperas ver un árbol tres días después de haber sembrado la semilla. Quieres tener el fruto antes que el árbol se haya transformado en un verdadero árbol."
Esta impaciencia en un sadhaka no es práctica, pues es el resultado de no haberse dado cuenta que una gran parte de sadhana no se encuentra en la estructura de la vida espiritual sino en su base. Cuando la base de un edificio se está construyendo, no se ve ninguna estructura sobre la superficie de la tierra. Si alguien mira desde lejos no verá nada ahí. Sin embargo, algo importante, indispensable se está construyendo. Si en pocos días de haber empezado la construcción esperáis ver las paredes, las habitaciones, ese acercamiento es muy poco práctico.
Swami Brahmananda fue un maestro con experiencia, por ello fue paciente y pedía a sus discípulos que continuaran. Este problema todavía se presenta hoy. Por esa razón, muchos maestros espirituales abastecen el mercado común de sadhakas, ofreciendo técnicas que darán resultado. En el transcurso de tres sesiones en un cuarto obscuro, alguien presionará vuestros ojos y como resultado veréis destellos luminosos. "Oh sí, yo os daré la iluminación." ¿Qué es iluminación? Iluminación es destellos luminosos. Si alguien os golpea la cabeza con una madera, veréis muchos destellos. Si golpeáis vuestra cabeza contra la pared por accidente, podréis ver muchas estrellas. Existen organizaciones y fundaciones que prometen este tipo de experiencia espiritual, el despertar de la Kundalini -con ello lograréis siddhis (poderes psíquicos).
Ahora bien, ¿tratáis de llevar una vida espiritual o tratáis de practicar algunas técnicas para lograr resultados? ¿Qué es lo que pensáis que es una vida de nivritti -de renunciación, de búsqueda? Cuándo decís, "yo soy un buscador, un aspirante," ¿qué es lo que buscáis o a qué aspiráis? "No lo tengo claro. Deseo felicidad, busco paz." ¿Qué sabéis vosotros de paz? ¿Cómo es esta paz que buscáis? ¿Qué felicidad deseáis? ¿Como sabéis que no está ahí? Debemos definir nuestra meta y saber donde está, si está ahí o no.
Debéis saber la conexión que existe entre la técnica que seguís y la vida que estáis llevando. ¿Son dos cosas sin conexión? "Yo sigo mi camino, pero cada mañana y cada noche hago algo, practico alguna técnica y ella debe dar su fruto. Si tengo una gallina, debo tener un huevo cada día." ¿Funciona esto? ¿Y vuestra vida? ¿Prestáis atención a vuestra vida o estáis prestando atención a vuestra acrobacia mental? Esto debe ser considerado. Esta pregunta debe definitivamente ser parte de vuestra consideración.
Swami Brahmananda adoptó un método pragmático. Él no habló ni de la vida espiritual ni de sus resultados. Él dijo, "continuad vuestro sadhana. Por supuesto, los maestros espirituales muestran algunos principios y algunos modos de vida. Ellos también muestran al buscador un cierto ideal. Si se mantiene firme este ideal en la mente y os adherís a los principios mostrados por el Guru, hasta la práctica mínima diaria, rutina de sadhana, dará sus frutos seguramente. El énfasis equivocado sobre la técnica e importancia insuficiente que se le dé a ideales y principios, puede llevar a la frustración, puede llevarles a retrasar el éxito.
Primeramente, todo sadhana, toda técnica, todos estos temas varios de yoga abhyasa tienen una meta: pueden remover la distracción de vuestra mente y enfocar vuestra mente logrando así el estado de ekagrata, unidireccionalidad, concentración, para así integrar vuestra vida, vuestros pensamientos, sentimientos, emociones, imaginaciones y aspiraciones hacia una búsqueda unificada, una meta clara y definida. Si eso está ahí, todas las cosas se ponen en su lugar. Si este centro de unificación, este factor de integración no está ahí, naturalmente estaréis propensos a andar de aquí para allá.
En el pasado, antes que la televisión y el cine fueran inventados, la diversión favorita en ciudades y pueblos era el circo, en donde la audiencia no solo veía animales salvajes, también veía seres humanos llevando a cabo extraordinarios desafíos. Uno de tales desafíos era efectuado utilizando una cuerda o alambre estirado desde el techo de la tienda, tal vez a cuarenta o cincuenta pies del suelo, no había red; si una persona caía desde esa altura -su vida terminaba. El ejecutante llevaba una vara larga y, paso a paso, caminaba lentamente sobre la cuerda mientras la audiencia retenía la respiración.
¿Cómo podían efectuar tales desafíos de muerte, a pesar que miles de personas estaban mirando? El foco de su entera mente, de su entera atención, de su entero ser, se concentraba en el equilibrio al hacer el cruce. Se olvidaban de los espectadores, su conciencia entera estaba en sus pies que se movían cuidadosamente paso a paso sobre la cuerda. Su concentración era tan poderosa que la entera audiencia se concentraba maravillada, con los ojos fijos y conteniendo la respiración.
Eso es lo que se necesita. Ese es el propósito de todo sadhana, japa, meditación, kirtan, puja, upasana -todo eso debe absorberles en la tarea que estéis efectuando. Debéis concentrar la mente absolutamente en un solo punto. Esta es la solución del noventa por ciento de los problemas de todo buscador -recoger la mente y disciplinar la atención hacia una tarea.
Enfocar vuestra atención en una dirección, hacia una meta, una tarea -eso es Yoga, eso es sadhana, eso es abhyasa. Es la llave del éxito. Es la garantía y la seguridad del progreso y es la solución a todo problema. Y no surge en un día, el discípulo debe ser tan paciente como Swami Brahmananda. Enfocar la atención, concentrarse por completo en el ideal, en la meta, cultivar día a día esta práctica de concentración que todo lo absorbe sobre el objetivo y establecerse en ello. Y eso es posible solamente cultivando el hábito de ser paciente hacia todo, el hábito de estar atento a todo lo que se haga.
Esto es por lo tanto lo más deseable -tener una meta y focalizar vuestra mente, vuestro corazón y alma sobre ella y no prestar atención a detalles irrelevantes, no permitiendo distracciones de esta concentración total hacia vuestro ideal, vuestros principios, vuestro modo de vida, vuestra abhyasa, vuestra meta.
Por lo tanto, debéis estar absorbidos en vuestra práctica y tratar de desarrollar este estado interior de total atención, total focalización, completa absorción, y ver los resultados. Entonces encontraréis que no hay lugar para la frustración o el descontento. Si esto no está ahí, entonces vuestra vida entera será tan solo murmurar, lamentarse, quejarse y descontento, porque estas cosas crecen donde hay falta de esta focalización total, atención y concentración. Toda abhyasa es para lograr concentración. La concentración supera la distracción, y la distracción es veneno para todos los seres humanos, ya sean sadhakas espirituales o gente puramente mundana, materialista. Por lo tanto, si hay concentración, si os recogéis, si sois unidireccionales, integrales, entonces lo que deba venir, vendrá a su debido tiempo.
Así es como la práctica espiritual debe ser comprendida y la vida espiritual vivida. La vida no debe subordinarse ni se le debe dar un lugar menos importante. En una vida gobernada por principios en dirección hacia un ideal, la técnica forma parte del Yoga, de sadhana y de la vida espiritual. ¡Dios os bendiga!

Actualizada el sábado,18 de agosto de 2001

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