SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

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Charlas extraídas del libro "Meditad estas verdades"

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¿POR QUÉ SUFRES INNECESARIAMENTE?



¡Bendito Atman Inmortal! ¡Amados hijos de lo Divino! Morad siempre en vuestra real naturaleza; entonces, este mundo fenoménico que os rodea, no tendrá el poder de influenciarles ni afectarles de tal manera que os aleje de la verdad, de la pureza, de la bienaventuranza, de la paz, de la sabiduría y la perfección que es siempre vuestro estado natural, sin cambio, que es siempre vuestra naturaleza esencial.
La naturaleza esencial de una cosa hace de ella lo que es. Y, por lo tanto, si ésta es quitada, la cosa dejará de ser lo que es, lo cual es absurdo, insostenible. Ser dulce es la naturaleza esencial de la miel, no podéis quitársela; no podéis quitarle al fuego su propiedad de quemar, el frío al hielo o la suavidad a la manteca. No podéis quitarle la dureza a la roca, lo mojado al agua o la fragancia a la pasta de sándalo. La efulgencia es la propiedad esencial de la luz, no se la podéis quitar; la naturaleza esencial de una cosa o ser, es ese aspecto o factor que es permanente en ello, que es sin principio ni fin, inalienable y sin cambio y por lo tanto es la cosa en sí misma.
Las escrituras declaran que nuestra naturaleza esencial es Sat-chit- ananda. Siendo ésta vuestra naturaleza esencial, no puede seros quitada. Es vuestra eterna identidad, sin falla, invaluable e inseparable. Sois Sat, existencia absoluta; esto es inalterable. Sois Chit, conciencia absoluta; sois Ananda, bienaventuranza absoluta; esto es también inalterable. No es algo que califica, no es algo que ha venido a vosotros como un factor agregado. Vosotros habéis sido siempre Sat-chit-ananda, existencia, conciencia, bienaventuranza absoluta. Vosotros sois eso, ahora cuando escucháis, y continuaréis haciéndolo siempre; esta es la verdad.
Esto prueba al menos una cosa: el llorar y gemir, sufrir y penar no es vuestra misión en la vida. No habéis venido aquí para eso; puede existir como parte de este fenómeno universal, podéis estar pasando por ello, os podéis poner en contacto con ello, ser llevados en este momento a la proximidad de lo que ello constituye -sus imperfecciones, sus dualidades, sus subidas y bajadas, sus placeres y dolores, sus alegrías y sus penas- pero ellos son parte del mundo fenoménico, no parte de vosotros.
Este punto es muy importante y debe ser aprehendido. Lo que vosotros experimentéis en este mundo fenoménico no es parte de vosotros. Lo que podéis experimentar sin esfuerzo y a lo que tenéis acceso directo es a Sat-chit-ananda; está siempre ahí. La bienaventuranza se encuentra siempre presente, no afectada por tiempo o espacio, puesto que vosotros sois existencia absoluta. No está nunca ausente. La habilidad de ser conscientes de que sois bienaventuranza absoluta es inherente a vuestra naturaleza, es vuestro derecho de nacimiento. Porque la conciencia, Conciencia Absoluta, es también vuestra naturaleza esencial. Una piedra no es consciente de que existe, que es dura, que es pesada, porque carece de esta conciencia o chaitanya tattva. No puede experimentarlo, en tanto que vosotros poseéis la habilidad de ser auto-conscientes.
Cuando esto es así, ¿por qué mendigar? ¿Por qué mostrar pena? ¿Por qué estáis a veces deprimidos, otras veces regocijados? ¿Por qué? Esta no es una pregunta que Swami Chidananda les hace, es más bien una pregunta que vosotros os deberíais hacer; vosotros deberíais responder si es importante; nadie más. Si la bienaventuranza es mi naturaleza eterna y esencial, porque yo soy eternamente existente, y el ser consciente de esta bienaventuranza (porque yo soy Conciencia Absoluta) es también mi naturaleza esencial, siendo ésta verdad fundamental de mi ser, de mi misma existencia, el ser más íntimo, ¿por qué es que yo ando por ahí atrapado en varios humores? Os debéis hacer esta pregunta. Tratar de meditar esta pregunta, tratar de mirar dentro de ella. Investigar en las escrituras y tratar de encontrarla. Ya sea que la encontréis o no, la verdad es que sois Existencia Absoluta, Conciencia Absoluta y Bienaventuranza Absoluta.
Cuando surge una ola en medio del océano, ¿donde existe como ola? ¿Existe aparte del océano? Definitivamente no; existe como parte del mismo océano. Así que en el nombre finito y bajo la forma de ola se encuentra el océano como su inseparable y eterna base que lo sostiene. Y habiéndolo producido, está pronto una vez más a reabsorberlo en su vastedad, su inmensurabilidad, su profundidad insondable. Así también, en nuestro misterioso e inexplicable estado de olvido de lo que verdaderamente somos, eso que no tiene explicación, su misterioso enigma debe ser descifrado, si no queremos que la vida simplemente pase, dejándonos como miserables criaturas en busca de paz y felicidad sin jamás encontrarla, siempre balanceándonos entre dualidades. Algunas veces riendo, otras veces llorando, moviéndonos de aquí para allá, siempre quejándonos y refunfuñando "¿qué me está pasando, por qué Dios me envía este dolor?", Y este tipo de dirección equivocada que hace que derrochemos la gran oportunidad que Dios nos ha dado, no es inevitable, es evitable. Es innecesaria; nosotros hemos venido aquí para ir en dirección hacia esa luz, para obtener bienaventuranza.
No sin razón, tiempo atrás, los iluminados y clarividentes védicos se dirigían a la humanidad llamándola hija de la inmortalidad. Si estuviéramos sujetos al nacimiento y a la muerte no nos llamarían hijos de la inmortalidad. Meditad esta cuestión, buscad; siendo innecesario, ¿por qué debemos pasar por esto que se llama vida, algunas veces angustiados, otras frustrados, a veces regocijados, otras preocupados, ansiosos, en un estado de auto-lástima y otras veces en un estado de sufrimiento agudo? "No deberías penar, no deberíais sufrir". Esta es la primera admonición que el Señor Krishna da a Arjuna en el Gita, y los Upanishads pronuncian este llamado potente: "Despierta, despierta, atento, atento, abre los ojos, despierta, atento." Nosotros existimos en ese inmensurable océano de Sat-chit-ananda que es nuestro principio y nuestro fin -aham adisha madhyam cha bhutanam anta eva cha (yo soy el principio, el medio y también el fin de todos los seres). Y Ello está siempre por todos lados alrededor de nosotros. Infinitamente es así, y continúa llamando, porque Ello es Conciencia.
Está siempre presente, no tenemos que mover un pie para alcanzarlo, no necesitamos alargar la mano ni siquiera un poco para alcanzarlo y tomarlo; si queremos hablar debemos hacer un esfuerzo, debemos esforzarnos. Pero para lograr el silencio, no tenemos que esforzarnos. ¿Por qué? Porque es un hecho eterno, está siempre ahí. Tan solo no tenemos que disturbarlo más, ni agregar algo más. Estamos constantemente agregando sonido, ruido; de lo contrario, la quietud, el silencio está siempre presente. La realidad, el substrato, la verdad. Así también Sat está siempre presente, infinito, ilimitado; Chit está siempre presente, Ananda está siempre presente, porque somos Eso. Así que permanezcamos atentos a esta verdad. Basemos nuestra vida en la verdad de nuestro Ser. El hecho de ser Sat-chit-ananda por siempre, por siempre, por siempre.
Meditemos esta verdad, hagamos uso de ella. "Siendo yo siempre Existencia Absoluta, Conciencia Absoluta, Bienaventuranza Absoluta, inmensurable Conciencia, estando Ello siempre en mí como mi propio Ser, ¿qué es esta extraña cosa? ¿Por qué me estoy privando innecesariamente de esta experiencia? ¿Por qué estoy corriendo innecesariamente detrás del sufrimiento, de la pena y de todos esos estados contrarios, corriendo hacia otra cosa que no es mi naturaleza siempre presente, esencial?
Esta es una pregunta seria, fundamental, una pregunta que deberíamos hacer para así encontrar la respuesta, y liberarnos aquí y ahora. Emprendamos este proceso con seriedad, sinceridad, con vigor, entusiasmo, con determinación, y veremos quién puede privarnos de esta experiencia que es nuestro derecho de nacimiento. No hay poder en este universo, ningún poder en el cielo o en la tierra que pueda apartarnos de aquello que es nuestro derecho de nacimiento, la siempre presente Verdad. ¡Que Dios nos bendiga en nuestro ardiente intento!


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Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

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