SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

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Charlas extraídas del libro "Meditad estas verdades"

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18

VUESTROS COMPAÑEROS EN EL CAMINO HACIA LA ILUMINACIÓN


¡Radiantes Divinidades! El camino espiritual que lleva hacia la verdadera paz, gozo eterno, divina perfección, iluminación y liberación comienza con Sat-vichara -recta averiguación para saber por qué estamos aquí, para qué estamos aquí, qué es esto llamado vida. Nuestra presencia, nuestro ser y hacer sobre este planeta se caracteriza como vida. ¿Qué es la vida? ¿Cuál es el objetivo por el que debemos vivir?
Kastvam koham kuta ayatah (quién sois, quién soy yo, de donde he venido) -tal indagación es Sat-vichara. Sat-vichara también nos lleva a indagar sobre la meta última y el sentido de nuestra vida. ¿Tiene o no tiene la vida algún sentido? Si la vida nos lleva solamente a la tumba, a un mero puñado de cenizas, entonces ¿cual es su significado? ¿Ha venido el hombre aquí tan solo para morir?
Tuve ocasión de citar recientemente, de un poema, "polvo eres y al polvo retornarás, no fue dicho por el alma". Hay algo dentro de nosotros que es atemporal, sin comienzo, sin fin, inmortal e imperecedero, indestructible, na hanyate hanyamane sarire (no muere cuando el cuerpo muere). La indagación lleva a esa profundidad íntima de nuestro ser y ello da un significado profundo a nuestra vida: "debe haber algún significado, no es sin sentido, no termina con la muerte, hay un más allá."
Y es sobre este más allá que el joven Nachiketas preguntó al Señor Yama: "algunas personas dicen que todo termina cuando alguien experimenta la muerte. Nada existe más allá." Otras personas dicen: "no, hay algo adentro que continúa más allá." ¿Quién está en lo cierto? ¿Cuál es la verdad, qué pasa cuando una persona muere? ¿Qué es la muerte exactamente? ¡Quiero saber por favor! ¿Existe algo que sobreviva a la muerte física?
Yama se sorprendió de que un joven hiciera esa pregunta. Él le había prometido tres favores, así que esta no era una mera pregunta. El Señor Yama se sentía tan desconcertado como perturbado. Él había dado Su palabra, mas, he aquí este joven queriendo saber algo que ni siquiera los dioses saben, algo que se conoce después de una larga vida de sadhana, penitencia, oración, reflexión, meditación profunda, yoga'bhyasa (práctica de yoga). ¿Cómo podríamos dar una respuesta a esta pregunta? Así que trató de distraer la atención del muchacho: "Pregunta otra cosa, cualquier otra cosa; yo te daré cosas mucho más pertinentes para tu vida presente: más deseables, atractivas, agradables." Mas él no logró cambiar la mente de Nachiketas -"No, yo quiero este conocimiento tan solo." Esta es la parte más fascinante y profundamente interesante del Kathopanishad. Nachiketas buscó saber algo que da sentido a la vida, que da un mayor significado a nuestra existencia.
Hay algo que no es afectado ni por el nacimiento ni por la muerte. Hay algo que continúa incluso después que el mundo perece y eso es el verdadero yo. Sat-vichara hace salir todas estas cosas y lanza al jivatma en búsqueda, en pos de una búsqueda determinada. Sat-vichara es el punto de entrada.
Mas, si no sois capaces de controlar la urgencia de los sentidos hacia el goce de los objetos, persistiréis en ir en busca de placer y cosas temporarias. Y Sat-vichara aparecerá y desaparecerá. Aparecerá para la nada. Será tal solo una especulación teórica, filosófica y académica, ofreciendo un poco de manoranjana (entretenimiento mental) y un poco de ocupación a la mente y al intelecto. Pero no será efectivo y no os lanzará a la búsqueda.
Por lo tanto, debéis ser capaces de dar la espalda a la deslumbrante atracción de los objetos externos de los sentidos. Debéis tener samyama o dama (restricción o control de los sentidos). Y solo una persona con algo de fortaleza interior puede resueltamente dar la espalda al brillo y atracción de los objetos de los sentidos que continuamente arrastran la mente hacia afuera, atrayendo a los sentidos. Así que se necesita viveka (discriminación): "no, esto no es bueno, es tan solo una atracción externa, no me llevará hacia nada elevado. Seré tan solo un esclavo de mis sentidos. El precioso regalo de haber nacido humano, mi precioso tiempo, vida, energía, se perderán, se malgastarán en estos tontos pasatiempos." Sabiendo esto, debemos decidir: "No seré engañado, iré por el camino correcto aunque no sea atractivo. Debo decididamente dar la espalda a estas atracciones externas." Así debéis discriminar entre lo meramente placentero y atractivo y lo verdaderamente bueno y sublime (preya y sreya). Los pasos son: recta averiguación, restricción, discriminación y recta resolución.
Así emprendemos la carrera de la buena conducta, no permitiendo ser esclavizados ni engañados por los objetos de los sentidos y su atracción externa. Nos dejamos guiar por la razón samyak-drshti (visión correcta) y viveka, y, por lo tanto, llegamos a ser un sadachari (persona de buena conducta). Nuestra conducta y carácter se tornan correctos en dirección correcta, como deberían ser y no como no deberían ser.
Y no es solo el comienzo de la vida espiritual que se apoya en recto pensar, recto reflexionar, recta resolución y el dirigir correctamente nuestro entero potencial humano hacia el logro de la Meta que se nos ha revelado por este proceso, también el edificio sobre el que nuestra entera vida espiritual descansa se basa en estos pasos. Son nuestros compañeros al comienzo y su presencia junto a nosotros es necesaria hasta que hayamos logrado la iluminación.
Hasta en el momento en que Buddha se encontraba en el umbral de la iluminación debió ejercitar gran reflexión, discriminación y resolución. Él debió usar un tremendo poder de voluntad, debió ejercitar profunda reflexión e indagación: "¿Qué es lo que me está atrayendo ahora, asaltándome, tratando de sobrepasarme? ¿Tiene esto algún valor? ¿Debo prestar atención a esto? ¿Debo sucumbir a esto?" Él debió hacer mucho vichara, viveka, y una vez más despertó tremenda vairagya (desapasionamiento), no al comienzo de Su vida espiritual, no al comienzo de Su búsqueda, sino en el umbral de la iluminación. Meditad sobre este punto de la vida de Buddha una y otra vez. No olvidéis nunca esto; debéis recordarlo una y otra vez, y otra vez.
Jesús sobrellevó una tremenda crisis -una noche entera en el Jardín de Gethsemane justo antes de que consumara Su vida en el gran sacrificio de la cruz -una tremenda lucha. La Biblia dice que Él luchó tanto por abandonar y tomar por el camino más fácil que de los poros de Su piel brotaron gotas de sangre. Él se encontraba en un estado de agonía al luchar entre dos fuerzas contrarias; y esto sucedió luego de años y años de sadhana. Luego de tres años como Guru, Maestro, predicador, llamando a la gente hacia el Reino de los Cielos, despertándola al mundo. Mas, esta era Su condición: cuando llegó al punto de la prueba crucial, debía pasar por una tremenda crisis. Por lo tanto, la necesidad de indagación, restricción, discriminación y resolución no se desvanece en el momento en que os ordenáis Swami o sadhaka o internado del Ashram, o si habéis entrado a la vida espiritual. No os engañéis pensando que la necesidad de estos importantes ingredientes de la vida espiritual es solo para el comienzo. Luego os podréis transformar en algo más. Ellos deben estar con vosotros hasta el momento en que hayáis obtenido iluminación. En tanto que no hayamos obtenido samadhi no podéis dejarlos de lado.
Esta ha sido la enseñanza de todos -todos los grandes santos, todos los grandes sabios- basada en lo que tuvieron que pasar hasta el mismo umbral de la iluminación. Entonces, ¿qué de vosotros y de mí? Puede haber raras excepciones -una en un millón. Se encuentran a veces excepciones, mas no es sabio pensar: "yo soy la excepción", el contarse como la excepción no es sabio. Dios sabe quién es la excepción, no debéis pensar "yo soy la excepción".
Por lo tanto una indagación seria, continua y correcta, recto pensamiento, recta reflexión y resolución, recto dirigir todas nuestras facultades hacia la meta, así como la restricción y la buena conducta, deben ser nuestros compañeros constantes hasta que haber obtenido la liberación. Si reflexionamos sobre la materia nos beneficiaremos mucho, nuestra vida espiritual será de alta calidad, alto calibre. Si nos olvidamos de esto ¡Dios nos ayude, Dios nos ayude! Somos muy propensos a olvidar con facilidad las verdades básicas de la vida espiritual, y luego sufrimos.
Hay un dicho significativo: "La eterna vigilancia es el precio de la libertad." Esto no significa que luego de haber obtenido la libertad debemos continuar vigilantes eternamente para salvaguardarla; significa, que si deseamos obtener la libertad debemos estar eternamente vigilantes durante su búsqueda para no ser desviados del camino, para no resbalar ni caer.
Todo sincero sadhaka debe, por lo tanto, ser un vicharasila vivekavam samyami sadachari (comprometido en indagación, discriminación, autocontrol, recta conducta). Estos deben ser nuestros compañeros constantes, ellos son los ingredientes. No nos podemos permitir entrar en batalla con todas nuestras armas y armaduras, y luego en medio de ella, abandonarlas. Ellas son más necesarias en ese momento que al comienzo. No nos podemos permitir abandonar las armas antes del fin de la batalla. Debemos reflexionar profundamente y nos beneficiaremos. Entonces nuestra vida espiritual proseguirá libre, día a día. Podremos dirigirnos firmemente hacia la meta de la liberación y divina perfección. No habrá dudas si llenamos estas condiciones. Por lo tanto pensemos profundamente, seamos sabios y obtendremos perfección y liberación. ¡Luego, nos regocijaremos!

Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

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