|

Oraciones
Calendario
Links Enseñanzas
Tema del mes
Preguntas y respuestas Glosario E-mail
|
Charlas extraídas del libro "Meditad
estas verdades"
Indice
Capitulo anterior
Capítulo siguiente
16
TODAS LAS COSAS SON POSIBLES
¡Amado Atman Inmortal! ¡Benditos hijos de
lo Divino! Los caminos del Señor
son misteriosos,
mas, un hecho es cierto: no importa
como
otras cosas puedan cambiar, la
Realidad Divina,
el Ser Cósmico, el Supremo Espíritu
Universal
es siempre el mismo, no cambia,
Él es siempre
pleno, siempre perfecto. Él es
siempre misericordioso,
siempre es un océano de gracia;
y Él es siempre
Sarva-samartha -omnipotente todopoderoso,
capaz de hacer cualquier cosa
inmediatamente
y todo lo que Él divinamente
desee.
Pues en Él no surge la necesidad
de hacer
ninguna cosa; si Él divinamente
desea, instantáneamente,
incluso mientras Él está deseando,
aquello
que Él desea, es logrado inmediatamente,
inmediatamente satisfecho. No
hay intervalo
entre el divino desear algo del
divino Ser
Supremo y el manifestarse de
ese algo. El
desear en la mente cósmica de
Dios y la manifestación
del deseo como hecho, son simultáneos,
no
hay nada imposible para el Ser
Supremo.
La mente humana, limitada, finita,
debiendo
funcionar en tiempo y espacio,
mezcla de
fortaleza y debilidad, funciona
de manera
diferente. Nosotros deseamos
algo: surge
en nosotros el deseo y la voluntad
para lograrlo.
Mas, entre el deseo que surge
en la mente
y la actualización de ese deseo,
hay a veces
un largo período; aparece la
indecisión,
la vacilación, el titubeo, y
también numerosas
tendencias de la mente: "Si
hago esto
puedo tener esta dificultad,
puede aparecer
este obstáculo..." Así que
incluso antes
de iniciar una acción ya nos
sentimos temerosos
del resultado y titubeamos al
actuar. De
esta manera se produce un largo
intervalo
antes de que ejecutemos la acción.
Y a veces
la abandonamos antes de que sea
realizada.
Es así como se balancea la mente
humana entre
tipos opuestos de pensamientos.
Porque la mente humana es limitada,
está
sujeta a la influencia de Tamas,
Rajas y
Sattva. El deseo que surge cuando
la mente
se encuentra en el estado de
sattva es puesto
en práctica inmediatamente. El
deseo que
surge en el estado de Rajas es
puesto en
práctica, pero en forma incorrecta.
Indudablemente
nada sale de ella. Algo incorrecto
surge,
ya que en estado de Rajas hay
siempre un
elemento de confusión; y si el
deseo surge
en el estado de predisposición
de Tamas,
se pospone, porque el defecto
de Tamas es
letargo, falta de voluntad para
obrar.
Mas, el Ser Cósmico está más
allá del tiempo,
más allá de dualidades y de las
tres gunas.
Ahí se encuentra siempre el pensar
purificado;
no hay titubeo, vacilación, aplazamiento.
El deseo es lograr, y la cosa
es realizada.
Por lo tanto, en la Voluntad
Divina, todas
las cosas son posibles. Tener
fe en esta
verdad es vivir en su luz, estar
victorioso
sobre las circunstancias, tener
progreso
intenso, estable, absoluto, en
el camino
espiritual. No hay titubeo en
el viaje hacia
el interior, hacia Dios. No importa
cuan
fastidiosos sean los factores
externos.
Vosotros habéis visto la vida
de los santos:
llena de dificultades, persecuciones,
llena
de obstáculos, de circunstancias
adversas,
muchos retrocesos y desventajas;
mas, a través
de todo ello, en su interior,
los místicos,
los buscadores tenían absoluta
fe y confianza
en Dios. Observad la vida de
Mira, la vida
de Jesús, como en la vida de
muchos santos,
a pesar de la fiera oposición
de afuera,
continuaron intrépidos hacia
la gran Meta,
sin titubeos, firmemente establecidos
en
la fe: "Todas las cosas
son posibles,
todas las cosas son posibles,
todas las cosas
son posibles". ¿Por qué?
Por su absoluta
confianza y fe en la omnipotencia
de Dios.
Y Dios nunca cambia, lo que Él
fue hace cientos
de decenas de miles de años atrás,
Él es
en este momento y Él continuará
siendo el
mismo -todo misericordioso, todo
amor, omnipotente,
capaz de todo y todopoderoso
en Su divina
voluntad.
Y qué gran pensamiento es que
nosotros pertenecemos
a Él y Él nos pertenece. Podemos
exigirle,
Él es todo lo que vosotros podéis
desear
en la forma de un compañero en
la vida, un
ayudante, un socio. Cuando vosotros
meditéis
esta verdad, es decir, que tenemos
tan gran
Ser, todo perfecto y omnipotente
Ser, tan
compasivo, comprensivo y misericordioso
Ser
como mejor amigo y compañero
en esta vida,
como constante compañero, como
nuestro siempre
listo ayudante, no podéis hacer
otra cosa
que regocijarse. Esta es la verdad
de nuestra
vida. Y ese Ser es el que está
más cerca
de nosotros, más cercano que
cualquier otra
cosa.
|