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Charlas extraídas del libro "Meditad
estas verdades"
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15
SERVIR, AMAR, MEDITAR, REALIZARSE
¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados
hijos de
lo Divino! ¡Benditos buscadores
espirituales!
Estáis sabiamente buscando verdadera
felicidad,
paz y satisfacción en el eterno,
infinito
y todo perfecto Ser donde solo
puede ser
experimentado. Sabiamente buscando
Eso, lo
eterno, lo inmortal, "el
morador",
Eso lo cual no es afectado por
el tiempo;
buscando sabiamente "Eso,"
porque
vosotros habéis indagado, observado
la vida
y observado la gente que persigue
la felicidad
en el mundo externo; y habéis
reflexionado
profundamente y discriminado
entre la mera
sensación y la verdadera felicidad,
y habéis
encontrado que el mundo no tiene
nada para
dar excepto complicaciones, inquietud
y la
pérdida de vuestra paz mental
y felicidad.
Porque felicidad y paz son inseparables,
no podéis tener felicidad si
no estáis en
paz.
Adorado y amado Santo Maestro
que nos desea
el más elevado bienestar, que
vivió su vida
entera en la búsqueda interior
de aquello
que podría beneficiar a la humanidad,
de
aquello que llevará al hombre
más allá de
la pena y le otorgará verdadera
y duradera
felicidad. Felicidad que no disminuya
ni
se desvanezca, porque cualquier
búsqueda
que se mueva en dirección equivocada,
termina
en desilusión y frustración.
Queriendo evitarnos
la locura, él nos dice qué es
la vida mundana.
Nuestras escrituras también:
el Mahabharata,
el Ramayana, todos los Puranas
están llenos
de descripciones acerca de como
es el mundo,
cual es su valor, cual es su
verdadera naturaleza,
dándonos experiencia probada.
¿Por qué debemos
pasar nuestra vida entera sobrellevando
las
mismas experiencias y luego de
eso la vida
se apaga? ¿Por qué no beneficiarnos
de la
experiencia del mundo desde su
creación?
El entregarse a un deseo, el
desobedecer
la ley divina que fue hecha para
el bienestar,
que fue causa del destierro del
primer hombre
y la primera mujer, abandonando
así un paraíso
maravilloso y perfecto. Esta
lección, base
del Judaísmo, Cristianismo e
Islam, es una
señal perdurable de lo que la
vida os hará
si os sometéis como esclavos
al deseo y desobedecéis
las grandes leyes que han sido
hechas para
vuestro bienestar.
Hoy es Sankranti y miles y miles
de personas
de toda India, de diferentes
culturas, diferentes
naturalezas y hábitos han venido
a darse
un baño en el Ganga. ¿Por qué?
¿Qué significa
esto? ¿Qué es lo que golpea adentro
y los
lleva irresistiblemente hacia
el Ganga en
este día? Es lo que se les ha
puesto en la
mente, en lo que ellos, su familia,
su tradición
creen. A pesar de venir de diferentes
partes
de India todos tienen la misma
idea: "Sankranti
es un día sagrado. Debo ir y
darme un baño.
Es muy meritorio y elevador.
Dios se sentirá
agradado y será una bendición
para nosotros."
Así que cualquier cosa que esté
en nuestra
mente, cualquier creencia es
la fuerza propulsora
que hace que hagamos cosas. Nuestras
acciones
dependen del contenido de nuestras
mentes.
Los pensamientos positivos se
manifiestan
como acciones positivas; los
pensamientos
negativos se manifiestan como
acciones negativas.
Ahora, pensemos un momento: de
cinco y quince
a cinco y cuarenta y cinco todos
nosotros
estábamos en meditación. Cada
uno debería
saber el contenido de su mente
en ese momento.
¿Cuál era el contenido? El contenido
solo
puede ser aquel que hemos puesto,
aquello
que permitimos entrar, para descansar
y ahí
quedarse. No puede ser otra cosa.
Por lo
tanto, debemos aprender estudiando,
estar
atentos al contenido de la mente
durante
la meditación, ¿qué es lo que
ha entrado
en nuestra mente?, si nosotros
u otra persona,
o si la forma en que vivimos
dio libre acceso
a que eso entrara y se quedara.
Debemos pensar,
vale la pena el conocerlo. Y
para ayudar
en forma positiva, para enriquecer
la mente
con el tipo correcto de pensamientos
e ideas
-elevando, purificando, sublimando
noblemente-
es que se hacen estos estudios
espirituales
diarios y se escucha atentamente
el satsanga
diario. Estos pensamientos poderosos
transformadores,
serán el fresco contenido de
la mente. Y
si este proceso se mantiene con
lógica, incluso
si algo de naturaleza contraria
entra, es
empujado gradualmente hacia un
rincón, se
va debilitando y finalmente muere
de muerte
natural. No es de admirarse que
todos los
grandes Maestros hayan dado la
mayor importancia
al estudio espiritual y a satsanga,
porque
estos son canales para enriquecer
nuestra
mente con el tipo correcto de
pensamientos
sublimes y elevados, de pensamientos
nobles
que transforman.
De estos pensamientos poderosos
Gurudev ha
seleccionado cuatro maravillosas
recetas,
cuatro maravillosas máximas como
guía, cada
una dotada de un mundo de significado.
Estas
cuatro palabras están aquí para
llenar nuestra
vida de paz y gozo, libre de
inquietud, pena,
choque y conflicto. Estas cuatro
palabras
son: Servir, amar, meditar y
realizarse.
Servir: cuando no pensamos en
nosotros y
buscamos servir a otros pasan
dos cosas:
nuestro ego se vuelve menos importante
y
el brote del egoísmo se va eliminando
gradualmente.
Porque cuando se es egocéntrico
y egoísta
la paz no es posible, la felicidad
no es
posible ni para nosotros ni para
los demás.
Amar: aquí significa específicamente
bhakti,
amor a la Realidad Suprema. Con
bhakti nos
sintonizamos y hacemos contacto
o creamos
una conexión entre nosotros y
aquello que
es profundo, perfecta paz, paz
que sobrepasa
todo entendimiento, aquello que
es perfecto
gozo, que es Paramananda (bienaventuranza
suprema). Y naturalmente, cuando
nos relacionamos,
hacemos una conexión con aquello
que es la
encarnación misma; infinita,
ilimitada, incommensurable
océano de esa misma cosa -entonces,
¿quien
en el mundo puede evitarnos tener
esa paz
y ese gozo? Por eso amemos, conectémonos
a esa suprema paz y gozo, a ese
océano de
paz y gozo, porque entonces aquello
que nadie
puede tener nosotros lo obtendremos.
Aquello
que no está disponible en este
mundo estará
disponible para nosotros, no
importa donde,
ya sea que poseamos algo o no,
que tengamos
algo o no, tendremos gozo, tendremos
un estado
supremo de plenitud y satisfacción.
Meditar: ¿por qué el meditar
por poco tiempo?
Ya que logramos esta conexión,
elevémosla
hacia su lógica conclusión; y
nosotros mismos
nos transformaremos en una encarnación
de
paz. En vez de experimentar la
paz y el gozo
de lo Divino, nosotros mismos
seremos el
océano mismo de paz y gozo. Nosotros
mismos
seremos divinos. Pongamos fin
a este olvido
de una vez por todas y brillemos
de divinidad.
Realizarse: mantengamos lo que
se ha dicho
en este momento como la suprema
meta de nuestra
existencia. No lo olvidemos ni
por un momento.
Cada día, a la salida del sol,
al comienzo
del día, mantengamos la realización
como
nuestra meta suprema. Permitamos
que ese
sea el verdadero sentido, guía,
y fuerza
propulsora de nuestra vida. Dejemos
que nuestra
vida vibre de aspiración por
la realización.
Que este principio, esta máxima
e inspiración,
este único factor de realización,
enriquezca
nuestra vida entera, nuestros
pensamientos,
nuestros sentimientos, nuestras
acciones.
Dejad que ello domine nuestra
vida entera,
para que vivamos nuestra vida
y dirijamos
nuestras acciones hacia esa gran
consumación
de realización que es la liberación.
Servir, amar, meditar y realizarse;
estas
cuatro palabras significativas
tienen una
relevancia para cada uno de nosotros
en nuestro
intento de buscar y encontrar
felicidad,
mientras vivamos sobre esta tierra
que es
anityam: asukham duhkhalayam
asasvatam (evanescente,
sin felicidad, morada de sufrimiento,
impermanente).
Mientras buscamos felicidad sobre
esta tierra
que es: janma mrityu jara vyadhi
duhkha (nacimiento,
muerte, vejez, enfermedad, dolor).
Mas a
pesar de ello, podremos obtener
éxito total,
al obtener la más elevada felicidad,
la más
elevada bienaventuranza, la más
elevada paz
y satisfacción si nos apoyamos
en estas cuatro
palabras, si meditamos sobre
su significado
y lo manifestamos en nuestra
vida. Ellas
nos llevarán a la paz y al gozo.
Dios los bendiga, les deseo paz
y alegría
de la más elevada calidad, no
de segunda
ni de tercera ni de cuarta, no
paz mezquina,
mezquina, mezquina; paz y alegría
sin paralelo,
única, suprema, de la cualidad
más elevada,
paz divina y gozo que es siempre
nuestro
derecho de nacimiento. Para obtener
esto
habéis venido a este mundo de
dolor y muerte;
para obtener esto habéis sido
bendecidos
con la condición humana, con
el poder de
pensar, sentir, razonar, escuchar,
recibir
y comprender.
Que hoy sea el comienzo de un
vigoroso ascenso
hacia ese estado de paz que os
está esperando,
de cuestionamiento y logro, de
búsqueda y
encuentro; os está esperando.
No perdáis
la oportunidad.
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