SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

Om Namo Bhagavate Sivanandaya! Om Namo Bhagavate Chidanandaya! Om Namo Bhagavate Krishnanandaya! Om Namo Bhagavate Brahmanandaya!

 

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Charlas extraídas del libro "Meditad estas verdades"

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LA PRÁCTICA DE LA VERDAD


¡Glorioso Atman inmortal! ¡Amados y benditos hijos de la Luz, comprometidos con sadhana espiritual en el camino que nos lleva más allá del sufrimiento hacia la liberación, hacia la intrepidez y la libertad que es vuestro estado eterno! ¡Yoguis que os eleváis por sobre el camino de la evolución espiritual a lo largo de varios caminos del Yoga de acuerdo a vuestro propio gusto y temperamento, de acuerdo a vuestros previos samskaras o impresiones pasadas! ¡Devotos del Señor reunidos aquí!
Los Upanishads se han referido a esa gran Realidad como la única esencia verdadera o principio con relación a la cual todas las otras cosas son tan solo falsas apariencias, apariencias temporarias en tiempo y espacio, sin existencia eterna estable. Los Upanishads llaman a la Realidad sat y a todo lo otro que no es Realidad lo llaman asat. La Realidad, el Espíritu Cósmico es llamado jyotishamapi tad-jyotih, la Luz de luces. Satyasya satyam, la verdad de verdades. Por lo tanto, la Verdad es la última meta a ser lograda.
La Verdad es un principio divino que no es tan solo la Realidad última, sino también el camino que lleva a la Realidad última. Es el gran sadhana que lleva a la realización de la Verdad. Es también la gran penitencia que hace este sadhana fructífero, soporte de este sadhana, que llena este sadhana con una fortaleza divina.
La penitencia de la verdad crea fortaleza espiritual dentro de nuestro corazón. El gran Padre de la Nación, Mahatma Gandhi, se refirió a esta fortaleza espiritual interna como Atmabala y, declaró sin hesitar, que fue la fuente de toda su fortaleza y el secreto de su éxito en todo lo que llevó a cabo. La penitencia de la verdad le otorgó poder espiritual para sobrellevar todo lo no-auspicioso y lo no-espiritual dentro de sí mismo. Él obtuvo la conquista del ser y sobre todo obtuvo la conquista sobre cualquier tipo de falsedad. Tanto así que tuvo suficiente coraje como para declarar su punto de vista en las palabras: "no-solo es verdad que Dios es verdad, yo declaro que la verdad es Dios." Adherirnos a la verdad sería verdaderamente alcanzar a Dios.
La verdad es por lo tanto la penitencia. La Verdad es por lo tanto sadhana. La Verdad es por lo tanto el sendero que permite al sadhana ser progresivo. La Verdad es por lo tanto el poder interior que galvaniza este sadhana y lo hace dinámico. Y la Verdad es por lo tanto la meta única a alcanzar. El adorador de la verdad obtiene sin falta la bendición, la Verdad última. Aunque en el culto de la verdad, en la práctica de la verdad, nos enfrentaremos a varias pruebas y dificultades, debemos conservar la verdad como una reliquia dentro de nosotros.
En realidad, la Verdad se encuentra ya como una reliquia dentro de nosotros, como nuestro propio ser verdadero, como nuestra propia naturaleza real, como nuestro propio ser esencial. En verdad, nosotros no somos de esta tierra; no somos seres físicos y biológicos; no somos meros paquetes de pensamientos, emociones y sentimientos, de memorias, imaginaciones y fantasías, deseos, anhelos y esquemas, gustos y disgustos. Todo esto no constituye nuestra verdad. Distinta de este ser físico y biológico, de este paquete de pensamientos y emociones, de esta disposición psicológica de preguntar, dudar, razonar, lógica e intelectual, somos un rayo de esa gran Realidad. Somos una parte de la Verdad eterna que nunca se apaga, que nunca cambia; que siempre brilla, brilla, brilla.
Por lo tanto, ser conscientes de esta verdad sobre nosotros mismos y vivir en esta conciencia, es adherirse a la verdad, es rendir culto a la verdad, es expresar la divinidad que somos en nuestros pensamientos, acciones, palabras, en todas las formas manifestadas de la vida cotidiana, es la realización de la Verdad. "Seamos fieles a nuestro propio Ser."
El ser fiel al Ser real y el vivir para hacer manifiesta esa verdad de tal forma que nuestra vida sea la expresión de la divinidad que somos; es la práctica de la verdad en su sentido espiritual último. Es la práctica de la verdad que el amado Gurudev Swami Sivanandaji Maharaj prescribió para esta era moderna: "Vosotros sois divinos, sed divinos, hablad divinamente, vivid divinamente, haced vuestra vida divina." Es esta práctica de la verdad en todas sus fases el gran sendero luminoso que él proclamó al mundo moderno. Esta es la llave hacia la santidad, este es el camino hacia la liberación suprema. Meditad esta verdad y seréis bendecidos.
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Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

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