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Charlas extraídas del libro "Meditad
estas verdades"
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11
LA PRÁCTICA DE LA VERDAD
¡Glorioso Atman inmortal! ¡Amados
y benditos
hijos de la Luz, comprometidos
con sadhana
espiritual en el camino que nos
lleva más
allá del sufrimiento hacia la
liberación,
hacia la intrepidez y la libertad
que es
vuestro estado eterno! ¡Yoguis
que os eleváis
por sobre el camino de la evolución
espiritual
a lo largo de varios caminos
del Yoga de
acuerdo a vuestro propio gusto
y temperamento,
de acuerdo a vuestros previos
samskaras o
impresiones pasadas! ¡Devotos
del Señor reunidos
aquí!
Los Upanishads se han referido
a esa gran
Realidad como la única esencia
verdadera
o principio con relación a la
cual todas
las otras cosas son tan solo
falsas apariencias,
apariencias temporarias en tiempo
y espacio,
sin existencia eterna estable.
Los Upanishads
llaman a la Realidad sat y a
todo lo otro
que no es Realidad lo llaman
asat. La Realidad,
el Espíritu Cósmico es llamado
jyotishamapi
tad-jyotih, la Luz de luces.
Satyasya satyam,
la verdad de verdades. Por lo
tanto, la Verdad
es la última meta a ser lograda.
La Verdad es un principio divino
que no es
tan solo la Realidad última,
sino también
el camino que lleva a la Realidad
última.
Es el gran sadhana que lleva
a la realización
de la Verdad. Es también la gran
penitencia
que hace este sadhana fructífero,
soporte
de este sadhana, que llena este
sadhana con
una fortaleza divina.
La penitencia de la verdad crea
fortaleza
espiritual dentro de nuestro
corazón. El
gran Padre de la Nación, Mahatma
Gandhi,
se refirió a esta fortaleza espiritual
interna
como Atmabala y, declaró sin
hesitar, que
fue la fuente de toda su fortaleza
y el secreto
de su éxito en todo lo que llevó
a cabo.
La penitencia de la verdad le
otorgó poder
espiritual para sobrellevar todo
lo no-auspicioso
y lo no-espiritual dentro de
sí mismo. Él
obtuvo la conquista del ser y
sobre todo
obtuvo la conquista sobre cualquier
tipo
de falsedad. Tanto así que tuvo
suficiente
coraje como para declarar su
punto de vista
en las palabras: "no-solo
es verdad
que Dios es verdad, yo declaro
que la verdad
es Dios." Adherirnos a la
verdad sería
verdaderamente alcanzar a Dios.
La verdad es por lo tanto la
penitencia.
La Verdad es por lo tanto sadhana.
La Verdad
es por lo tanto el sendero que
permite al
sadhana ser progresivo. La Verdad
es por
lo tanto el poder interior que
galvaniza
este sadhana y lo hace dinámico.
Y la Verdad
es por lo tanto la meta única
a alcanzar.
El adorador de la verdad obtiene
sin falta
la bendición, la Verdad última.
Aunque en
el culto de la verdad, en la
práctica de
la verdad, nos enfrentaremos
a varias pruebas
y dificultades, debemos conservar
la verdad
como una reliquia dentro de nosotros.
En realidad, la Verdad se encuentra
ya como
una reliquia dentro de nosotros,
como nuestro
propio ser verdadero, como nuestra
propia
naturaleza real, como nuestro
propio ser
esencial. En verdad, nosotros
no somos de
esta tierra; no somos seres físicos
y biológicos;
no somos meros paquetes de pensamientos,
emociones y sentimientos, de
memorias, imaginaciones
y fantasías, deseos, anhelos
y esquemas,
gustos y disgustos. Todo esto
no constituye
nuestra verdad. Distinta de este
ser físico
y biológico, de este paquete
de pensamientos
y emociones, de esta disposición
psicológica
de preguntar, dudar, razonar,
lógica e intelectual,
somos un rayo de esa gran Realidad.
Somos
una parte de la Verdad eterna
que nunca se
apaga, que nunca cambia; que
siempre brilla,
brilla, brilla.
Por lo tanto, ser conscientes
de esta verdad
sobre nosotros mismos y vivir
en esta conciencia,
es adherirse a la verdad, es
rendir culto
a la verdad, es expresar la divinidad
que
somos en nuestros pensamientos,
acciones,
palabras, en todas las formas
manifestadas
de la vida cotidiana, es la realización
de
la Verdad. "Seamos fieles
a nuestro
propio Ser."
El ser fiel al Ser real y el
vivir para hacer
manifiesta esa verdad de tal
forma que nuestra
vida sea la expresión de la divinidad
que
somos; es la práctica de la verdad
en su
sentido espiritual último. Es
la práctica
de la verdad que el amado Gurudev
Swami Sivanandaji
Maharaj prescribió para esta
era moderna:
"Vosotros sois divinos,
sed divinos,
hablad divinamente, vivid divinamente,
haced
vuestra vida divina." Es
esta práctica
de la verdad en todas sus fases
el gran sendero
luminoso que él proclamó al mundo
moderno.
Esta es la llave hacia la santidad,
este
es el camino hacia la liberación
suprema.
Meditad esta verdad y seréis
bendecidos.
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