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Charlas extraídas del libro "Meditad
estas verdades"
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10
MORAD MÁS ALLÁ DE LOS PARES DE OPUESTOS
¡Radiante Atman Inmortal! ¡Amados y benditos
hijos de Lo Divino! Sadhakas y aspirantes
espirituales al ideal y a la meta de divina
perfección que es el último y más elevado
ideal y meta de toda la humanidad, propósito
del nacimiento humano, de acuerdo con la
visión de vida concebida por los grandes
e iluminados videntes de los Upanishads.
El objetivo central, la meta suprema de la
vida concebida de acuerdo a la visión védica,
es que el hombre no ha venido aquí a sollozar
y gemir, reír un poco, llorar otro poco,
sufrir y morir. Ha venido aquí no para la
muerte sino para la inmortalidad. No para
la pena, sino, para la bienaventuranza absoluta.
No para la lucha y el desasosiego, sino para
la paz suprema, satisfacción eterna, nitya
tripti. Esta fue la gran declaración basada
en sus propias experiencias personales y
trascendentales, Atma'nubhava, aparoksha'nubhuti.
Declarando esto, ellos convocaron al hombre
a la bienaventuranza suprema. Ellos convocaron
al alma individual a su viaje de peregrinaje
hacia esta meta. A despertar y no detenerse
hasta haber alcanzado el gran destino. "Es
vuestro derecho de nacimiento, venid, venid.
¿Por qué prolongáis innecesariamente vuestra
atadura? ¿Por qué demoráis esta gran experiencia
que os está esperando y para la que estáis
aquí? Uttishthata jagrata prapya varan nibodhata
-de pie y despiertos, habiendo llegado los
sabios logran la iluminación."
Por muchas centurias, una y otra vez, sucesivas
generaciones de santos, sabios y maestros
perfectos, han exhortado a la humanidad a
no perder la gran meta, a seguir aspirando
a ella, lograrla y santificarse. Esta es,
por lo tanto, la herencia global humana gracias
a las grandes experiencias y al supremo estado
de beatitud obtenido por los sabios y videntes
upanishádicos, quienes generosamente lo han
declarado a toda la humanidad. Sin embargo,
ellos eran conscientes del hecho de que este
es un mundo de dolor y muerte. Eran perfectamente
conscientes. Mas decían que esto es secundario
para la vida. Lo esencial y más importante
es el movimiento hacia esta gran meta de
perfección. Es por lo tanto cada alma peregrina
que debe mantener siempre presente su destino
divino. No hemos venido aquí para vivir y
morir como seres humanos. Hemos nacido como
seres humanos, pero hemos venido aquí para
lograr la perfección y partir de esta vida
como seres completamente perfectos y divinos.
En la vida de todo aspirante hay siempre
lucha. Hay un ir y venir entre el gozo y
la pena, placer y dolor, felicidad y miseria,
éxito y fracaso, júbilo y depresión, convicción
y duda. Eso está siempre ahí, es inevitable.
Primero y más eminente debido al simple hecho
de que este es sin lugar a dudas, un mundo
hecho de prakriti y purusha, daivi y asuri,
pares de opuestos. Prakriti está siempre
ahí, siempre manifestándose activamente,
dinámicamente en la forma de Sattwa, Rajas
y Tamas. De acuerdo a la manifestación de
cada Guna, atributo, hay estados auspiciosos
de la mente y no auspiciosos, estados negativos
de la mente, porque la mente es parte integral
de prakriti. También, algunas veces se está
saludable, otras veces enfermo, a veces confortable,
otras no, algunas veces nos sentimos fuertes
y con energía, otras veces débiles y carentes
de energía; esto es parte del juego de Prakriti.
En segundo lugar, la razón de esta oscilación
entre estos pares de opuestos, es que el
aspirante espiritual no sabe como hacer sadhana,
no sabe la forma correcta de establecerse
en una invariable meta, lo que es posible
solamente si tenemos una fe firme, absoluta
confianza en Dios, convicción, convicción
total, convicción inamovible -sraddha y visvas
Sraddhavan labhate jnanam- aquel que confía
totalmente en Dios, que tiene sraddha, logra
iluminación suprema, alcanza la sabiduría
que los libera. Samsayatma vinasyati - horrible
es el destino de aquel que está lleno de
dudas y falto de fe. En el Bhagavad Gita
el Señor Krishna reitera esta importante
verdad acerca de nuestra vida, sobre nuestra
lucha espiritual: "Será fructífera y
uniforme, estable y firmemente progresiva,
solo si tenéis fe diligentemente cultivada
en Dios; fe en vosotros también, fe en la
eficacia de vuestro sadhana, fe en la práctica
espiritual, fe en la vida espiritual, fe
en la gran Meta, fe en vuestro Guru y en
las palabras de vuestro Guru; fe en las enseñanzas
de las escrituras.
(Si vosotros descuidáis el estudio de las
escrituras ¿donde está entonces la cuestión
de tener fe o no tener fe? Si estudiáis las
escrituras solamente, entonces surge esta
cuestión; no cuando vosotros descuidáis svadhyaya
o leéis tan solo para pasar el tiempo, como
entretenimiento o para escapar a los deberes.
Arjuna también se escapó al filosofar y argumentar
dhármicamente con el Señor Krishna, pues
él quería escapar de su austero deber. Por
lo tanto el no mantenerse en contacto profundo
con las escrituras se transforma en un gran
obstáculo. La fe oscila al no tener estabilidad.)
Por lo tanto, es necesario para el Sadhaka
comprender que no importa lo cambiante que
sea el humor interior, esto es inevitable,
puesto que forma parte de Prakriti, y Prakriti
no solo está presente como los tres Gunas,
lo está también en la entera creación como
los pares de opuestos. Y es necesario, como
dice el Señor a Arjuna, estar por encima
de los tres atributos -nistraigunyo bhava'rjuna.
Es también necesario luchar para estar más
allá de los pares de opuestos, y no es tan
difícil como lo imaginamos. Si no hemos probado,
podemos imaginar que es imposible. No es
imposible porque ese estado de estar más
allá de los pares de opuestos es nuestro
estado verdadero, nuestro estado natural,
nuestro estado eterno. Y ser lo que ya somos
no debería ser difícil. Es necesario detenerse
y no continuar siendo lo que no somos, no
ser tontos, no olvidarnos del Ser, mantenernos
siempre conscientes de nuestra naturaleza
esencial. Entonces, gradualmente, podremos
lograr la estabilidad. Toma tiempo porque
nos hemos entregado al malo y pernicioso
hábito de alejarnos del Ser, y hemos entrando
en un estado artificial debido al movimiento
incontrolado de nuestra mente. Si ejercemos
un control racional sobre la mente, canalizando
sus humores y sentimientos en dirección correcta
una y otra vez, con continuidad, un día el
antahkarana (ser interior) se tornará positivo,
sattvic, se llenará completamente con daivi
sampad(virtudes divinas). Seremos prasannachetas
(tranquilos de mente). Santosha será nuestro;
y Patanjali Maharishi acentúa, que el estado
interior de contento es una de las observancias
que deben ser fielmente cultivadas en el
camino del Yoga.
Por lo tanto, estando el mundo constituido
de dvandvas (pares de opuestos), el antahkarana
como parte del mundo, toma también esta naturaleza
dvandva. Estando nosotros dvandvatita (más
allá de dvandvas) debemos tratar de comprender
nuestra mente y afirmar nuestra naturaleza
real que está más allá de los pares de opuestos
para así establecernos firmemente en un estado
de paz y serenidad. Esto es abhyasa. Este
es el Yoga del Bhagavad Gita, y el Señor
nos dice de una manera significativa: "Samatvam
yoga uchyate-Mente equilibrada es Yoga."
Por lo tanto, hacia este fin debe el sadhaka
sabiamente y con diligencia luchar como parte
de su entrenamiento, disciplina y sadhana
espiritual. Entonces lograremos establecernos
en un estado donde no seremos afectados por
los inevitables dvandvas entre los que tenemos
que vivir.
En este mundo no podemos escapar ni al juego
de las tres Gunas ni a los pares de opuestos.
Ellos están ahí. Nos encontramos en este
universo. El universo no nos debe un favor
para cambiar súbitamente solo porque nosotros
nos encontremos en él. Debemos reconocer
este hecho, hacer lo necesario y no sentirnos
afectados por esta naturaleza de prakriti.
Por lo tanto, comprendamos sabiamente esta
verdad sobre la vida espiritual y el mundo
en el que tenemos que vivir y así llevar
la vida espiritual y cultivar un centro interno
firme, donde nos encontremos por siempre
en nuestra naturaleza, en la naturaleza de
Dios. Hemos venido aquí para ir más allá
de los pares de opuestos para así obtener
el estado superior de perfecta bienaventuranza
y paz.
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