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Un llamado a la liberación de Swami Chidananda
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UN LLAMADO AL RENACIMIENTO
Una vida humana, un nacimiento humano, es
un llamado al renacimiento. "A menos
que un hombre nazca de nuevo, no podrá ver
el Reino de los Cielos." Eso dijo un
maestro de Medio Oriente, Jesucristo, a Nicodemus,
respetable gobernador y aspirante espiritual,
cuando le preguntó una noche a Jesús, en
secreto,. "¿Cómo puede un hombre nacer
siendo ya viejo?", preguntó confundido
Nicodemus. "Puede entrar por segunda
vez en el vientre de su madre y nacer?"
Jesús le respondió "En verdad te digo,
a menos que nazca de Agua y Espíritu, no
puede entrar en el Reino de Dios."
El agua es un limpiador universal y agente
purificador. Así que esto significa liberarse
de mala (impureza) y tener una chitta suddhi
(pureza de mente). Debéis de emerger como
un ser purificado. Ese es también el símbolo
del bautismo-limpiarse de todo pecado, emergiendo
sin pecado, sin mancha y puro.
El fuego es también un agente purificador
universal. Cuando Sita retornó de Lanka,
ella mostró su pureza entrando en el rugiente
fuego y emergiendo sin ser tocada por él.
Ni un cabello, ni sus ropas fueron tocadas
por el fuego, así mostró su pureza inmaculada.
Nuestra ceremonia del fuego también simboliza
limpieza de toda suciedad, de toda impureza,
de todo lo que es contrario a la divinidad,
emergiendo del fuego como Espíritu puro.
Es por eso un símbolo del mismo renacimiento
al que Jesús se refería dos mil años atrás.
Es un renacimiento desde la pasión a la pureza;
y luego, desde la grosera conciencia de la
tierra, conciencia física, material, hacia
un estado de conciencia espiritual-un renacimiento
a través del agua y el Espíritu para emerger
como un nuevo ser, consciente de estar conectado
con el Alma Suprema Universal, como un ser
espiritual, más allá del tiempo y el espacio,
sin nacimiento ni muerte, nombre ni forma,
mancha o impureza, siempre puro, siempre
libre, siempre pleno, siempre divino-para
así entrar en ese conocimiento, en esa conciencia.
Es un renacimiento de nuestra verdadera identidad,
una renovación de nuestra identidad, un desechar,
un morir al viejo ser para renacer con una
nueva identidad con la cual nos sentiremos
relacionados al Ser Eterno, no a este mundo
no-eterno-a la Realidad espiritual, no a
este fenómeno grosero, a esta materia, a
este fenómeno pasajero.
Un aspirante espiritual debe vivir un renacimiento
diario, un diario emerger en una nueva conciencia,
en un estado de pureza más elevado-un dejar
atrás todo lo espurio, grosero, no-espiritual,
no-divino, el ser una parte tan solo de lo
auténtico, genuino, sino una vida espiritual
cien por ciento, emergiendo en a un estado
nuevo de brillante pureza, brillante espiritualidad
y total divinidad.
Una y otra vez debe haber un renacimiento
hasta llegar a ser como ese Ser que deseáis
obtener. Llegar a ser como Brahman, como
el Ser Cósmico, divino y puro, como érais
cuando morabais en Él eternamente-siendo
uno con Dios, absorbido en el Ser, compartiendo
Su total Pureza, Su gloriosa y divina Naturaleza.
Cada amanecer debería constituir para un
alma que discrimina y discierne, un llamado
al renacimiento. Pero, qué del anochecer?
si pensáis en profundidad, es incluso un
llamado mayor para el renacimiento pues así
como el amanecer es un emerger de la oscuridad
a la luz, de la inactividad a la actividad
creativa, progresiva y fructífera, así también
cuando cae la noche, es un retorno de los
muchos, de la apariencia, del carnaval, y
es una entrada al Uno, al substratum, que
se encuentra adentro en lo profundo. Cuando
cae la noche, el mundo desaparece. Es un
retorno del enredo en esta falsa apariencia
al silencio del Uno sin segundo.
Es sin duda, un renacimiento refrescante
en Espíritu, absorbiéndose una vez más en
satchidananda. Es un apartarse del tumulto
áspero y las exigencias de los sentidos y
la mente en el silencio donde no hay más
el peso de los sentidos sobre la psique.
Un retorno a nuestro estado original para
luego emerger refrescado.
Si la muerte física es como entrar al sueño
profundo, como un morir temporario-pues es
todo lo que la muerte es, excepto que biológicamente
puede haber respiración, circulación, etc.
Los médicos no lo llaman muerte, mas, en
ese momento, hemos entrado en una muerte
temporaria. La única diferencia es que en
la muerte última cuando despertamos, despertamos
en otra dimensión, en otro plano de conciencia
y ser, en tanto que aquí en ésta continua
muerte diaria del sueño profundo, emergemos
a la vida anterior al sueño.
Cuando despertáis de esta muerte temporaria
llamada sueño profundo, despertáis a una
nueva realidad. Si estáis parados a orillas
del Ganga, cada momento es un nuevo río.
Pensáis que es el mismo, pero el agua que
visteis hace un minuto se encuentra río abajo.
Estáis viendo un río totalmente diferente.
De la misma manera, cada mañana veis un universo
diferente, os encontráis en un mundo cambiado.
Cuando despertáis n la mañana, despertáis
en Uttarakhand, en el sagrado Ashram Sivananda,
en presencia de Gurudev. Despertáis a algo
muy especial. Esta emergencia debe constituir
un renacimiento para vuestro sadhana. Si
ha habido abandonado en vuestro sadhana en
este nuevo nacimiento no habrá más pereza.
Si hubo indiferencia en vuestro sadhana esto
desaparecerá; deberíais ser sumamente serios.
Despertar debería constituir un renacimiento
a la vida divina, lo que significa renacer
a una veracidad total. Esta es la invariable
condición para la realización de la Realidad-ser
verdadero consigo mismo, con el mundo. Esto
es un llamado a la vida divina en toda su
pureza. Es un llamado a cada uno de ustedes
a la veracidad, absoluta pureza en conducta
y carácter, a una continua, casi divina compasión,
un llamado a no dañar nada creado por Dios.
Por lo tanto, renazcamos una vez, dos, una
y otra vez hasta que no sintamos más la necesidad
de tal renacimiento. Entonces nos encontraremos
en un estado de total Divinidad. Eso es lo
que quiere Gurudev que lleguen a lograr sus
seguidores y devotos. Divinidad completa.
Mantened esto en el corazón, para llegar
a lograr que ello sea una realidad. Vosotros
ya lo sois. ¡Que podáis brillar de Divinidad.
Que podáis brillar como seres dotados de
una resplandeciente conciencia espiritual.
Dios los bendiga!
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