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Del libro "Un llamado a la Liberación
de Swami Chidanandaya
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LA ESENCIA DE LA RELACIÓN GURU DISCÍPULO
La bendita tierra India nos ha mostrado que
la meta de realizar a Dios es la más elevada,
suprema, última y más importante meta de
la existencia humana. Su antigua sabiduría
y experiencia espiritual viva fue más allá
del infierno y el cielo, pecado y mérito:
más allá de toda relatividad y se elevó hacia
las alturas, más allá del alcance de la mente
y el habla. Entró en una directa, absoluta
experiencia de la Gran realidad que es supremamente
no-dual, una sin segundo, más allá de toda
dualidad, más allá de las tres gunas (gunatita),
más allá de los pares de opuestos, nirdvandva.
Esta tierra santa descubrió y nos proporcionó
caminos científicos cuidadosamente formulados
y probados para obtener esto que yace en
el corazón de todas las religiones. El mundo
entero le debe gratitud.
Este ashram, está situado en una tierra donde
lo real es lo que no se ve, donde el hombre
es divino, donde la vida es un proceso para
la realización de Dios, y donde cada acción
es considerada como lo más importante de
esta adoración, este culto e intento para
alcanzar a Dios; la vida en su totalidad
está impregnada del espíritu de yoga. Es
una tierra donde los sabios y santos de cada
generación han vivido la vida espiritual
de renunciación, austeridad, penitencia,
oración, devoción, adoración y meditación
profunda, y habiendo logrado la iluminación
han dejado para nosotros la prueba positiva
de la existencia de la Realidad, de lo válido
del camino. Si es así practicado, la misma
experiencia puede ser lograda por vosotros,
por mí, por cualquiera.
Por ende, la vida espiritual es una posibilidad.
Es una realidad; no es una fantasía. A través
de sus vidas, generación tras generación,
este gran descubrimiento que se remonta muy
atrás en el tiempo fue tenido como verdadero
una y otra vez. Fue probado valedero, verdadero,
auténtico, genuino, practicable-otorga resultados.
La singularidad de vuestras vidas es que
habéis recibido esto como herencia, y habiéndolo
recibido habéis abrazado este gran ideal,
y lo habéis hecho vuestra vida misma. Habéis
hecho de vuestra vida un proceso espiritual,
un ascenso espiritual hacia la Realidad,
hacia la liberación, hacia la divina perfección.
Es así como a través de nuestras vidas sus
vidas han dado frutos. "La vida de los
grandes hombres nos hace recordar a menudo
que podemos hacer nuestras vidas sublimes."
¿Cuál sería la utilidad si nadie lo pusiera
en práctica, si nadie quisiera llegar a ser
sublime? Estos grandes seres hubieran vivido
en vano.
Mas, no es así. Hasta este día, por todo
el mundo sus enseñanzas continúan siendo
de beneficio y guía para toda alma buscadora.
Es así como con nuestra vida, reivindicamos
su renunciación y penitencia, su silencio
y reclusión, su auto-negación y meditaciones
profundamente espirituales. Reivindicamos
su valor. Es así como debemos comprender
la vida. Debemos vivir para satisfacer un
grande y muy antiguo ideal.
Mas, la esencia de tal modo de vida es una
profunda convicción interior sobre la realidad
de esa gran Meta. Y la esencia de tal vida
sería también un deseo intenso de obtener
esa Meta y también estar dispuestos a pagar
su precio. Por la Meta, un discípulo debe
estar dispuesto a abandonar todo lo mezquino,
y, lo que es más importante, dispuestos a
renunciar a nosotros mismos, renunciar a
nuestro pequeño ser, renunciar la realidad
de nuestro ser temporario, terrenal. "Todo
aquel que se aferre a esta vida la perderá,
y aquel que pierda su vida la salvará."
"Matad este pequeño 'yo'. Morid para
vivir. Llevad una vida divina.
Todas las grandes almas han descubierto esta
misma verdad y la han proclamado de varias
formas. "Pues es muriendo al pequeño
ser que obtenemos la vida eterna." "¡Cuándo
nos liberaremos, oh Maestro!" El Maestro
responde: "Cuando 'yo' cese de ser."
El discípulo sabiendo ahora dice: "Entonces
seré libre, cuando 'yo' cese de ser."
Es así como nuestros antiguos dijeron: "Esto
puede obtenerse con Discipulado-tadviddhi
pranipatena pariprasnena sevaya. Recurrid
a un guru, sentáos a sus pies y pedidle este
conocimiento." El guru dice: "Si,
estoy aquí para remover la ignorancia que
es tu atadura y así darte conocimiento. Soy
un cirujano que removerá la catarata y restaurará
tu visión." Mas, si el paciente dice:
"No, no, no, quiero mi visión nuevamente,
no quiero que remuevas la catarata; es mía,
me gusta, es parte de mí; cura mi ceguera
sin remover la catarata," entonces el
cirujano dirá: "Lo siento, eso no es
posible. La catarata es algo que no necesitas.
Es tu enemigo, no tu amigo, tu desventaja
no tu ventaja. Debes deshacerte de ella.
Te ayudo a remover la obstrucción de tu visión
para que puedas ver nuevamente, para darte
luz en lugar de oscuridad, para remover aquello
que es causa de oscuridad."
La esencia del guru es remover la ignorancia
que es la causa de la atadura, el sufrimiento
y la pena. Y la esencia del discípulo es
una aguda necesidad, un gran deseo, de liberarse
de la ignorancia, para liberarse de esta
capa de ignorancia y obtener iluminación.
A menos que exista esta determinación, este
profundo anhelo para obtener iluminación,
entonces el discípulo no es discípulo. Ni
cien gurus podrán ayudarlo a menos que el
discípulo tenga un deseo de liberación y
busque desembarazarse de todo aquello que
se interpone en su camino.
Por último, la más íntima quintaesencia de
la verdadera tyaga es la renunciación de
sí mismo, la renunciación de nuestra identidad,
pues esa es la quintaesencia de la ignorancia.
Maya mora en el jivatma como ahamkara (ego).
La svarupa de avidya es ahamkara. La naturaleza
esencial de la ignorancia es el ego, considerándonos
ser el cuerpo. Por lo tanto, la esencia del
Discipulado es la determinación de morir
a nuestra personalidad e identificarnos con
nuestra nija svarupa, nuestra verdadera naturaleza,
abandonar lo que constituye la ignorancia
dentro de nosotros. Si nos aferramos a ella,
el guru puede ser un sad-guru incluso sakshat
bhagavan, mas no podrá hacer nada.
La esencia del principio del guru es remover
la oscuridad al discípulo. La esencia del
Discipulado es el deseo de ello. Cuando estos
dos se encuentran, hacen clic. El discípulo
debe anhelar, desear desembarazarse de esta
oscuridad en la forma del ego. Es así como
el discípulo se acerca al guru, buscando
la necesaria kripa e instrucciones para llevar
a cabo la eliminación de este falso principio
del ego.
Si algo ha entrado en nuestro ojo y no podemos
ver nos acercamos a alguien y le decimos:
"Por favor, podría ver lo que hay en
mi ojo y lo quita." Si una persona sufre
dolor y requiere cirugía para eliminar alguna
obstrucción, ella busca ayuda. El cirujano
no lo busca, pues él se encuentra bien. Es
el que sufre que desea eliminar el dolor.
De la misma manera, aquel que desea eliminar
el dolor busca y encuentra alguien capaz
de eliminar el dolor y se entrega para que
esto sea posible.
Debe de haber entonces, un gran deseo de
liberación y la determinación de someterse
para la eliminación de lo que se interpone
en el camino. Si eso se encuentra presente,
entonces esto se hace posible. Si no está
ahí, ni todos los sad-gurus del mundo podrán
ayudarles. Esta es la situación espiritual.
Esta es la situación espiritual entre el
jivatma que se encuentra atado y dentro de
maya y un sad-guru que puede ayudarle a desembarazarse
de su atadura. Este es el punto crucial de
la vida espiritual y la relación guru-discípulo.
"Tómalo todo, pero no mi ego."
Si el discípulo dice esto, el guru responde:
"Lo lamento, eso es algo que debo tomar.
Dios me ha traído a la vida con ese solo
propósito. Todas las demás cosas son superficiales.
Son tan solo pequeños beneficios. Lo importante
es esto: La oscuridad debe ser removida para
que surja la luz. Debes someterte."
Por ello, debe existir en el discípulo, en
lo profundo, la esencia del Discipulado en
la conciencia del discípulo, en su corazón,
en su mente e intelecto.
Esto debe ser profundamente reflexionado.
Lo crucial y central en la vida espiritual,
en la vida del buscador espiritual y su relación
con el guru es el deseo de terminar con el
ego, el deseo de trascender el ego. Eso debe
estar ahí. Debe tenerse una idea clara de
la esencia del proceso espiritual, ya sea
Vedanta o raja yoga, bhakti yoga o karma
yoga. Deberíamos tener recta comprensión.
Gurudev fue un ejemplo excepcional de este
sadhana, la aniquilación del ego.
Debemos aprehender el simple hecho que el
ego es nuestro enemigo; nuestro problema.
Que constituye nuestro samsara, nuestra bandhana
(atadura). No debéis enamoraros de él tratando
de mantenerlo y mimarlo. Si lo mantenéis,
no habrá liberación o paz de la mente o felicidad.
Mantened el ego; nutrido cuidadosamente,
protegido, olvidando todo lo divino, todo
lo espiritual, todo aquello que vale la pena.
Lograréis lo que queréis, lo que es. Imposibilitados
de abandonar vuestro ego, quedaréis con solo
eso; Poseyéndolo, llegaréis a ser cada vez
más pobres.
No podéis mantener el ego y realizar a Dios,
pues son como el Polo Sur y el Polo Norte.
Esta es la verdad. Esto debe ser aprehendido;
esto debe ser comprendido. Y, dotado de un
buddhi sutil, de vichara y viveka, deberíamos
aprehender este hecho central sobre la vida
espiritual y actuar a la luz de esta comprensión.
Que el Señor os conceda intuición y comprensión.
Que Gurudev os ayude a ser un verdadero discípulo,
pues la vida es corta. El tiempo pasa-días,
semanas, meses, años. No podemos dejarnos
estar. Sed serios, sinceros y correctos en
vuestra aprehensión de lo que es la vida
espiritual, de lo que es yoga.
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