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Del libro "Un llamado a la liberación"
de Swami Chidananda
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GURU-BHAKTI
Dios es una entidad desconocida. Dios es
una entidad invisible. Mas, con lógica absolutamente
irrefutable, argumento racional y razón,
Vedanta establece el hecho de Dios. Y analizando
podemos inferir, "Sí, Dios debe existir;
es razonable. Es irracional suponer que no
puede existir Dios. Debe existir." Y
las escrituras también nos dicen que Él es
un Ser sagrado, santo, toda pureza, noble
y sublime. Mas, a pesar de todo eso Dios
permanece todavía tan solo un concepto en
la mente. No hemos visto a Dios. No lo hemos
tocado, ni degustado, ni olido. Solo hemos
escuchado hablar de Él. Solo podemos inferirlo.
Solo lo podemos imaginar.
Mas entonces si vemos en el individuo humano
manifestaciones de santidad, de pureza, de
lo sublime, de nobleza, de bien, de conducta
elevada, carácter, naturaleza, sentimiento,
pensamiento y acción, si vemos algo fuera
de lo común-algo extraordinario, algo especial,
una manifestación de esas cualidades que
nos han enseñado a asociar solo con Dios-
entonces decimos: "Si tal ser humano
existe, Dios debe existir. Si no ¿de dónde
provendrían estas cualidades que no vemos
normalmente?" Cuando vemos esta divinidad,
esta santidad, comenzamos a realizar: "Sí,
no he visto a Dios, pero he visto la divinidad.
Todas las cualidades atribuidas a Dios por
las escrituras, por los santos y sabios,
en todos los contextos religiosos -aquellos
vistos en medida inusual, extraordinaria
medida en este ser. Puesto que he visto a
este ser y este ser me es conocido estoy
seguro que Dios es. Sé que debe haber un
Dios." Y en la tradición védica el Guru
es tal ser. El Guru es para nosotros Pratyaksha
devata, Dios visible, Dios que se revela
a Sí Mismo a través del Guru.
El Guru entonces deviene el factor de conexión,
una vía para canalizar al perdido y vagabundo
jivatma, el Alma individual, en contacto
con su fuente, Dios, el Alma Universal. Y
así como el Guru es un canal para conectar
al jivatma con Paramatma, así también, si
podemos crear un canal entre nosotros y nuestro
Guru, entonces ese canal llegará a ser el
medio efectivo para recibir del Guru Guru-kripa,
todo lo que el Guru es -el conocimiento del
Guru, la santidad del Guru, la pureza del
Guru, la espiritualidad del Guru.
Y a ese canal se le llama Guru-Bhakti. Es
debido a esto que el verso en el Svetasvatara
Upanishad: "Yasya deve para bhaktih
yatha deve tatha gurau, tasyaite kathita,
hyarthah prakasante mahatmanah- si tienes
devoción suprema a Dios y la misma clase
de devoción por tu Guru, entonces la esencia,
las verdades sutiles de las escrituras se
revelan." Es así como el sadhaka, el
buscador, el discípulo, a través de Guru-Bhakti
crea una conexión efectiva, un canal que
le permite al Guru, compartir con el discípulo
aquello que le ha sido otorgado al Guru por
Dios.
Es por ello que debemos proveer al Guru de
un medio para que él pueda dar lo que desea
dar; y ese medio es Guru-bhakti, la devoción,
donde no hay lugar para el ego. Si surge
el pensamiento de "yo tengo gran Guru-bhakti",
entonces se terminó; esa bhakti es cancelada,
es anulada. Vosotros mismos devenís la misma
encarnación de ese amor, de esa devoción.
No debe de haber conciencia de ser alguno,
de persona que tenga esa cualidad de devoción,
pues eso se transformaría en un ego sutilmente
espiritual. El propósito mismo de la existencia
del Guru es remover la conciencia de yo separado,
la conciencia de ser una entidad separada
y si Guru-bhakti deviene un medio para sostener
ese abhimana(ego), ahamkara(egoísmo), entonces
pierde su propósito y se transforma en decepción.
El verdadero Guru-bhakti está desposeído
de ego, nirabhimana (sin ego), vinamra(humilde).
Sabari era Bhaktisvarupa. Ella sentía gran
bhakti por Rama; pero no era consciente de
que era una gran devota de Rama. Tampoco
Hanuman era consciente de ser un gran bhakta
de Rama. Era su misma naturaleza. Era la
encarnación de devoción a Rama. Las Gopis
de Vrindavan no sabían que eran grandes devotas
de Krishna; ellas decían: "Todo lo que
sabemos es que Él es el único objeto a ser
adorado. No sabemos nada más. No sabemos
hacer otra cosa que adorarlo. Nosotros somos
esa adoración. Es nuestro ser mismo. No somos
diferentes de eso; si nos quitan eso, moriremos,
cesaremos de existir. Ellas estaban llenas
de ese amor, no con conciencia egoísta de
ese amor.
Cuanto más crece la devoción y mayor es la
reverencia al Guru, mayor es la afluencia
de la gracia del Guru. Cuanto mayor el deseo
de llevar a cabo los ideales y principios
del Guru en vida y mayor el anhelo y la firme
determinación del Guru fielmente, meticulosamente,
día tras día, en nuestras actividades diarias,
mayor es la afluencia de la gracia del Guru.
Gurudev no se cansaba de reiterar una y otra
vez: "Obediencia es mejor que reverencia."
Y Vivekananda no tenía en demasiada consideración
al mero sentimiento y devoción. Él decía
que este sentimiento nos había arruinado.
Nos hemos vuelto flojos; carecemos del sentido
de propósito.
¿Y qué es lo que los Upanishads nos han mostrado
para ilustrar la verdadera devoción? Un discípulo
se acercó a su Guru siendo un joven; el Guru
le dijo que era su deber recolectar diariamente
leña para el fuego para su refugio. Él continuó
haciendo esto sin cuestionar. No le era permitido
cortar árboles verdes, así que, por un día
entero, con gran dificultad, buscó y cortó
leña seca, la colocó sobre su cabeza, y retornó
solamente al atardecer. El Guru jamás le
dio ninguna instrucción ni enseñanza espiritual.
Pasaron muchos años, el discípulo se olvidó
del tiempo, hasta que un día se dio cuenta
que había envejecido. Su pelo y barba habían
encanecido. De pronto rompió en llanto: "¿Cuál
es mi destino? Mi vida entera la he pasado
lejos y el Guru no me ha dado aún Brahma-jnana."
Él había envejecido; había servido a su Guru
sin cuestionarlo desde que era un niño. Esa
era su devoción.
A otro discípulo se le pidió que llevara
el ganado del Guru a pastar; debía estar
con el ganado todo el día. El Guru no pidió
a su esposa que le preparara almuerzo, y
no tenía permiso para beber leche de las
vacas. Así que el día entero lo pasó hambriento,
tan solo mitigando su sed con agua. Pasaron
días, meses y años de esta manera.
A otro discípulo se le pidió que regara los
campos del Guru. Debía dejar entrar el agua
en los campos y asegurarse que no hubiera
pérdidas. Luego de trabajar el día entero,
él descubrió, al atardecer, una pérdida en
una de las paredes. Trató de cerrarla con
arcilla; continuó perdiendo. Trató por todos
los medios de repararla; y finalmente, no
sabiendo que más hacer, decidió usar su propio
cuerpo. Así que se acostó, se enrolló y detuvo
la pérdida. Al caer la noche, como no había
retornado, el Guru se preocupó y con varios
de sus discípulos fue a buscarlo. Finalmente
lo encontraron arrollado, deteniendo la pérdida.
Ese es el tipo de Guru-bhakti que tenía.
No era mero sentimiento; era verdadero guru-bhakti.
Tenía una armazón de hierro detrás de ello,
inmensa fortaleza, tenía determinación sáttvica.
Estos son unos pocos ejemplos de Guru-bhakti
en nuestras escrituras. Hay muchos más; provienen
de todas las tradiciones. Todos ellos son
sanketa matra (indicadores) de la substancia
con la cual está hecha Guru -bhakti. Es poder
divino, fuerza divina, no un mero tonto sentimiento
humano, no meramente emoción.
Cuando tal Guru-bhakti hacia el Guru está
presente, tal obediencia, tan gran deseo
de llevar a cabo sus pedidos y enseñanzas,
entonces la iluminación, automáticamente
desciende desde el Guru al discípulo. La
iluminación en la cual el Guru se encuentra
establecido surge como una chispa desde un
extremo al otro de un alambre expuesto. Porque,
cuando el viejo discípulo fue llevado, sollozando,
por la mujer del Guru ante él, y explicado
por qué estaba sollozando, el Guru replicó:
"¿Qué? ¿Qué es lo que quieres decir?
¿Qué no tienes iluminación?" Inmediatamente,
el discípulo obtuvo iluminación. ¿Por qué?
Debido a su total dedicación, a su total
ausencia de ego, a su total obediencia para
complacer a su Guru, debido al ejemplar tipo
de devoción que llenaba su corazón: "Yo
he venido ante el Guru, debo servirle, esta
es mi mayor fortuna."
Es así como la manera más efectiva de lograr
máximo beneficio del Guru es crear un canal
de devoción elevada y sublime hacia el Guru,
heroica Guru-bhakti. Y es en esa heroica
Guru-bhakti donde se encuentra más amor y
reverencia combinado con obediencia elevada,
el mayor deseo de complacer al Guru, llevando
a cabo sus instrucciones. Así se forma el
gran canal para la afluencia de Guru-kripa;
de esa manera alborea en vosotros la visión
espiritual y "veis" la Realidad,
"realizáis" la Realidad.
Esa es la tradición; ese es la verdadera
dinámica interna de la relación Guru-sishya
con la cual el discípulo se beneficia al
máximo de su Guru. Es así como hemos aprendido
de nuestras escrituras, de nuestros antiguos
bhaktas, de las narraciones de antiguos discípulos,
la relación que tenían con sus Gurus. Es
así como hemos aprendido este gran secreto.
Que todos nos beneficiemos de ello.
¡Que la gracia de todos los gurus brahma-vidya
desde tiempos antiguos hasta el presente
esté con vosotros! ¡Que reflexionéis profundamente,
y meditéis cómo debería ser un discípulo
ideal! Qué es lo que constituye el verdadero
Discipulado para así beneficiarse.
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