|

Oraciones
Calendario
Links Enseñanzas
Tema del mes
Preguntas y respuestas Glosario E-mail
|
La filosofía del Bhagavadgita según Swami
Krishnananda
capítulo anterior
capítulo siguiente
IV
LA LUCHA POR EL INFINITO
A pesar que el Bhagavadgita es considerado
como un bien conocido libro de texto, no
va dirigido en realidad al hombre común.
Sus enseñanzas, sus principios éticos, sus
metas últimas, son de tal naturaleza, que
es difícil acomodarlas al pensamiento normal
del ser humano que vive en un mundo de deseos,
ambiciones, prejuicios y rutinas tradicionales
de varios tipos, todos los cuales son cortados
en la misma raíz por la diferente perspectiva
de la vida que presenta el Bhagavadgita.
Cuánto más meditamos sobre este mensaje,
más difícil lo encontramos, para hacer de
ello una guía para nuestra vida diaria, a
pesar que ese es su verdadero propósito.
Los argumentos de Arjuna en el primer capítulo
son nuestros argumentos. La lógica de la
mente humana toma este cuerpo por una realidad
final, y todo lo conectado a él es igualmente
real, y el informe de los sentidos como válido.
Los sentidos, la comprensión y la razón lógica
son el aparato de nuestro conocimiento en
este mundo. Estas son las cosas que empleamos
en la evaluación de los valores, y a pesar
que parece que aparte de los sentidos tenemos
la comprensión y el razonamiento, en realidad
la comprensión y el razonamiento son sirvientes
de los sentidos, y esto parece confirmar
por su propia lógica la información que recolectan
los sentidos a través de la percepción, y
ellos no nos dan ningún conocimiento nuevo.
Nuestra comprensión no nos da un conocimiento
superior en calidad a lo que los sentidos
nos proveen a través de sensaciones y percepciones.
Es por ello que se dice que nos encontramos
en un mundo fenoménico e, infortunadamente,
también nuestra razón, cuando no es ejercitada
con cautela con referencia a las implicancias
que se encuentran detrás de sus funciones,
se darían de la mano con esta comprensión
empírica y, esto significa estar supeditados
a lo que dicen los sentidos. Tales fueron
los argumentos de Arjuna, y estos son los
argumentos que sacamos a relucir cuando nuestros
sentimientos y emociones deben ser justificados
y satisfechos no importa a qué precio. Dejando
de lado por ahora el contexto épico y la
historia del Mahabharata, y tomando en consideración
el principal mensaje espiritual escondido
detrás de las enseñanzas del Gita, nos damos
cuenta, que el rechazo de Arjuna de tomar
las armas por cuenta propia es el rechazo
del buscador espiritual para llegar a su
esencia. Queremos un Dios adecuado a nuestros
sentidos, sentimientos, tradiciones y prejuicios
sociales. Nuestra realidad y meta de la vida
está condicionada por estos sentimientos
y parecería que vivimos para un propósito
evaluado a la luz de esta comprensión iluminada
por los sentidos. Cada uno de nosotros debe
ser juez de sí mismo en estas cosas de significado
profundo. Nuestras aspiraciones por ideales
espirituales, o realización de Dios puede
no estar bien fundamentada como parecen en
la superficie. El entero edificio de este
tan llamado amor al ideal espiritual puede
derrumbarse cuando es aplicada la prueba
ácida de la comprensión superior y la razón,
y nos revelaremos como pobres nadas que han
fundado sus argumentos del espíritu sobre
las arenas movedizas del deseo personal y
la ambición. El amor por la existencia física
y la afirmación del ego, conforme a las relaciones
sociales conectadas al cuerpo y al ego, resumen
nuestras satisfacciones. Somos mortales,
que viven en un mundo transitorio que pretende
satisfacer nuestros deseos, pero jamás lo
logra. Pero esta pretensión la tomamos como
una realidad y nos atenemos a justificar
esta pretenciosa promesa del mundo de los
sentidos y de alguna manera u otra nos persuadimos
de estar satisfechos con cualquier cosa del
mundo que se presenta ante los sentidos,
y cualquier cosa que las emociones consideren
como el requerimiento último. Aunque no siempre
nos mostramos emocionales y sentimentales
de manera obvia, lo somos básicamente; y
nuestra raíz como individuos no se justifica
a la luz de una mayor organización. Tenemos
un anhelo sutil y secreto de independencia
y satisfacción, incluso a cualquier costo.
Esto no sale conscientemente a la superficie
de la mente, pero, los seres humanos son
básicamente egoístas; hay una urgencia de
mantenernos físicamente enteros, y el temor
a la muerte es el más grande de los temores;
el amor a la vida es el amor más grande.
Entre el amor a nuestra propia vida y el
temor de nuestra propia muerte, el uno implica
el otro, y cada uno confirma que consideramos
este cuerpo como nuestra entera propiedad.
Las relaciones sociales son en realidad relaciones
físicas, acentuadas por contacto psíquico,
y adaptable a las características temporarias
que el mundo de la Naturaleza manifiesta
en el proceso de la historia. De alguna manera
u otra logramos vivir en este mundo, adaptándonos
a los procesos ininteligibles por los que
el mundo pasa. Nos ajustamos a diario no
meramente al mundo de la Naturaleza, sino
que, con un esfuerzo tremendo de la mente,
debemos ajustarnos a las personas que nos
rodean. Y este esfuerzo es difícil. Estamos
tan acostumbrados a esta difícil vida de
adaptación con la atmósfera externa que hemos
confundido este esfuerzo por una especie
de gozo y satisfacción.
Confundimos la condición de enfermedad perpetua
por un estado normal de salud. Jamás se dice
que el hombre es, se dice que el hombre llegará
a ser. No permanecemos de continuo en nosotros
mismos ni por dos minutos. Como dijo Buddha
en su maravilloso mensaje, todo es transitorio,
todo es como un vínculo conectado a otro
vínculo. Hay una procesión de eventos, y
nada existe. Si somos parte y todo de este
universo transitorio, no puede haber nada
verdaderamente existente en nosotros. Esta
es tal vez la razón por la que los filósofos
Budistas negaron que existe el ser, por lo
que debemos comprender al ser transitorio,
al ser empírico que consideramos encontrarse
en nuestro pobre entendimiento de la naturaleza
de las cosas. Nos consideramos como un complejo
psicofísico; el cuerpo y la mente combinados
de alguna manera. Y este ser, no lo podemos
considerar como nuestro ser real porque se
mueve con las leyes de la Naturaleza, y,
por lo tanto, tiene nacimientos y muertes.
El proceso de evolución es un nombre que
damos a la continua serie de nacimientos
y muertes de todas las cosas. Una sucesión
de eventos es otro nombre para la muerte
de un evento y el nacimiento de otro evento;
lo cual indica lo finito de cada evento y
de cada objeto. Todo lo que es materialmente
o conceptualmente finito, se mueve hacia
adelante con urgencia para superar su finitud
entrando en otra finitud, imaginando que
dos finitudes producen lo infinito. Es por
esa razón que amamos los objetos con la noción
que dos objetos juntos pueden abolir la finitud
de los objetos. Pero eso no sucede, porque
dos finitos no producen lo infinito.
Ni un millón de finitos producen lo infinito,
porque lo Infinito es una realidad trascendental
que no puede ser descripta por caracteres
que describen lo finito, y no es una cantidad
que puede ser medida por leyes matemáticas.
El argumento de lógica es matemático, y en
tanto nos que nos encontremos hundidos en
el lodo de lo fenoménico y en el abismo de
la comprensión confusa, tratamos de entretener
una aspiración espiritual, un deseo de superar
el mundo, que se encuentra condicionado por
el mundo. Nuestro anhelo de superar la finitud
del mundo, de la vida, está dirigida por
la finitud del mundo mismo. Nos movemos en
un círculo vicioso, un tiovivo, regresando
al mismo punto una y otra vez, jamás saliéndonos
de las huellas de las cosas. Los argumentos
de Arjuna son argumentos que se mueven en
un círculo vicioso. Amamos a Dios con un
propósito que se encuentra conectado a este
mundo. El deseo de trascender el mundo de
sufrimiento y superar la finitud de la existencia
del cuerpo, se encuentra al fondo del amor
por lo Infinito. Aparentamos anhelar lo Infinito
justificando lo finito, confirmando nuestros
anhelos considerados verdaderos por los sentidos.
Y los valores sociales, psicológicos y físicos,
se transforman en los factores condicionantes
incluida la idea de la realización de Dios.
Aparentamos amar a Dios por amor a las personas,
por amor al mundo de la Naturaleza, por nuestras
satisfacciones egoístas. Arjuna, de una increíble
manera, desistió de la batalla de la vida,
que no es sino una batalla con el mundo de
todo tipo de relaciones personales.
Ahora, la cosa más difícil de comprender
es el significado de relación. Estamos acostumbrados
a esta palabra casi siempre, 'Yo estoy relacionado
contigo y tu estás relacionado conmigo, yo
soy tu hermano, tú eres mi hermano'. Este
es sin duda un tipo de relación, pero, esta
es una manera de hablar y dar cosas por sentado
sin saber su verdadero significado. Una relación
es difícil de comprender porque elude su
conexión con los dos términos a los que se
relaciona. Si yo estoy relacionado contigo,
es difícil para mí explicar el significado
de esta relación. La relación a la que nos
referimos, permanece meramente una palabra
con un sentido gramatical, pero sin justificación
filosófica. Eso no significa que soy idéntico
a vosotros cuando digo que estoy relacionado
con vosotros. Si A está relacionado con B,
incluso de la manera más íntima, a esto le
seguirá que A es idéntico a B, porque la
diferencia entre A y B, debe ser confirmada
si hay una relación entre A y B. Si A no
es diferente de B, no puede haber una relación,
y los dos serán uno, y no estaríamos hablando
que hay una relación entre los dos. Pero
si son realmente diferentes, tampoco puede
haber una relación. La relación entonces
permanece un enigma. El mundo entero es un
misterio debido a este algo fundamental que
condiciona nuestra vida. A esto los filósofos
llaman 'Maya'. Nosotros lo traducimos imprecisamente
como 'irrealidad' o ilusión, mas es un misterio
que no podemos comprender, y nos controla
a tal punto que nos sentimos completamente
desvalidos. Es así como los argumentos basados
en este tipo de relación fallarán al fin.
Asi como un puede existir una justificación
última para el principio de relación entre
las cosas, tampoco puede haber una justificación
para la validez de ningún argumento basado
en relaciones. Y toda esta lógica no es sino
una estructura construida sobre la relación
entre el sujeto y el predicado en un argumento.
El sujeto y el predicado no pueden estar
conectados, y si no están conectados no puede
haber lógica; si no hay lógica no hay argumento;
si no hay argumento no hay justificación;
si no hay justificación no hay nada posible
en este mundo. Y finalmente nos encontramos
en un caos. Pero, a pesar que vivimos aparentemente
en una atmósfera terriblemente difícil, imposible
de comprender, hay algo en nosotros que nos
compele a continuar en este mundo, a pesar
de lo que nos rodea y amenaza a cada momento
con terribles consecuencias. Nada de esto
interesa; nosotros queremos vivir aunque
sea en el infierno. Queremos vivir aquí.
El deseo de vivir en el infierno debe ser
explicado. La explicación proviene solo de
algo misterioso dentro de nosotros, que no
pertenece a este mundo fenoménico, pero que
no podemos comprender con la mente, el entendimiento
o la razón. Nos encontramos entre la espada
y la pared, nos sentimos empujados en direcciones
diferentes, algo que nos dice una cosa adentro
de nosotros y algo que nos dice algo completamente
diferente afuera, en el mundo de los sentidos.
El buscador espiritual preparándose para
la lucha para lograr la realización de Dios,
para llevar una vida espiritual, se enfrenta
a la complejidad del mundo y a las dificultades
debido a las relaciones sociales. ¿Y qué
de mi padre? ¿Y mi madre? ¿Y mi hermana?
¿Y mis relaciones? ¿Y mi discípulo? ¿Y mi
Guru? ¿Y esto, y lo otro? Ahora, todas estas
cosas tiene que ver con las relaciones; y
el Absoluto es no-relacional. No se relaciona
a nada, y aspirar al Absoluto sería aspirar
por una existencia no-relacional. Pero nuestra
existencia en el mundo relacional es tan
tensa y estamos atrapados a lo relativo de
tal manera que corremos el riesgo de cometer
el error de interpretar nuestra aspiración
por lo Absoluto en términos de relaciones.
Este es también un peligro en el camino espiritual.
Puede que nos guste justificarlo todo, incluso
la aspiración por lo Absoluto, la realización
de Dios o Moksha, relacionalmente, todo esto
puede salir del molde de las experiencias
sensoriales y los placeres egoístas.
El amor por la existencia inmortal puede
ser interpretada como amor por existir como
'este individuo' por un período de tiempo
sin fin. La gente está asustada por la idea
de abolir la personalidad al lograr la realización
de Dios. Y hay muchas filosofías que repudian
tal posibilidad, pues si nos liberamos, ¿qué
queda? Si el que aspira cesa de ser, ¿a qué
podría aspirar? Esta temerosa situación puede
sacudirnos desde la base, y retornamos una
vez más al viejo capullo de la existencia
física y las relaciones sociales. ¡Y la guerra
del Mahabharata no tendría sentido de ser!
Dice Arjuna, 'despídete', 'aquí se encuentra
Bhisma; aquí Drona, mi Guru; mis primos,
todos provienen del mismo ancestro; la misma
sangre fluye por las venas de todos. ¿Podría
haber un pecado mayor que arrojarle una flecha
al venerable Bhisma, en cuya falda me senté
cuando era un niño escuchando sus historias.
¿Y no sería también un gran pecado contemplar
la destrucción de los valores sociales y
causar sufrimiento y pena a aquellos que
están relacionados conmigo y que dependen
de mí para sobrevivir? ¿Debo agredir a un
mundo tan bello pleno de tantos valores?
La sociedad humana en la que vivimos es,
sin duda, significativa, y hoy no podemos
ver un mayor significado en la vida que la
sociedad humana. Trabajamos y estudiamos
día y noche tan solo para la sociedad humana.
Sabemos que no hay nada más en nuestra mente.
Podemos tener organizaciones, podemos ser
dirigentes espirituales, o cualquier otra
cosa. Todo esto es para la sociedad humana
y no para gatos y ratones o tigres, árboles
y montañas. Nos concierne tan solo nuestra
propia especie. Un sapo ama solo a un sapo,
y los sapos forman la organización de las
naciones unidas de los sapos. Somos pequeñas
criaturas con todo nuestro pretencioso conocimiento,
y los argumentos de Arjuna son poca cosa
para el poderoso Krishna que escuchaba toda
la arenga.
'¡Que pena! ¡Un héroe diciendo estas cosas!
Yo pensaba que eras de madera más noble.
En el momento crucial fallas. Habiendo renunciado
a todo y comenzado el sendero hacia la realización
de Dios, hablas en términos de humanidad,
de tu inmortalidad personal, y justificando
los valores del mundo de la Naturaleza. ¿Deseas
la misma satisfacción del mundo incluso en
Dios?' Hay una historia muy interesante.
Narayana y Lakshmi estaban sentados en Vaikuntha.
Lakshmi miró el mundo entero y vio a un cerdo
revolcándose en el barro, comiendo basura.
Ella se sintió apenada. Le dijo a Narayana,
'¿Qué tipo de creación es esta? Si lo deseas
puedes dar la salvación a cualquiera en este
mismo momento; ¿Es esta tu compasión? Mira
a ese pobre cerdo. ¿Por qué no lo traes a
Vaikuntha? Narayana le dijo, ¿No quiere venir.
Si no quiere venir, yo no puedo hacer nada.'
'¿Quién no querría venir a Vaikuntha, este
glorioso paraíso?' dijo Lakshmi. 'Yo te digo
que no quiere venir', dijo Narayana. Lakshmi
dijo, '¡Imposible! Nadie con sentido común
desecharía venir al glorioso cielo de Vaikuntha.'
Narayana dijo, 'Muy bien, Puedes enviar un
mensajero al cerdo y llamarlo que venga a
Vaikuntha.' Narada fue enviado como mensajero
y le dijo al cerdo, 'Amigo, Narayana te llama
desde Vaikuntha'. El cerdo dijo, '¿Narayana?
¿Cuál Narayana? ¿Dónde? Y ¿Qué es Vaikuntha?
¿Por qué me molestas?
'No, no, no te estoy molestando. ¿Por qué
sufres aquí?
'¿Qué sufrimiento? Yo no estoy sufriendo,
yo soy feliz. Tengo una familia, todo está
bien'.
'Estás viviendo en este barro, en esta suciedad.
La Vaikuntha de Narayana es un paraíso. Allí
logras la inmortalidad. Bebes néctar'.
'¿Néctar? ¿Qué es Néctar?
'Es un glorioso elixir que te dará la inmortalidad'.
'No entiendo nada, preguntaré a mi Señora.'
El señor Cerdo fue a buscar a su señora y
le dijo, 'Alguien ha venido y dice que lo
ha enviado Narayana de Vaikuntha, y ellos
quieren que nosotros vayamos ahí. Ellos dicen
que seremos muy felices. ¿Qué dices?'
'¿Tendremos comida ahí? preguntó la Sra.Cerdo.
'¿Lo que comemos todos los días?'
El señor cerdo volvió a donde se encontraba
Narada y preguntó, '¿Tendremos lo que comemos
aquí?'
'¡Eso es horrible! Gritó Narada. '¿Me estás
pidiendo esta basura en Vaikuntha? No hay
nada de eso. Eso no podrás tener. Tendrás
el divino elixir'.
'Entonces, vete si no puedes darnos nuestra
comida, ¡tu quieres matarnos de hambre! ¡No
queremos ir!
Narada retornó a Vaikuntha. 'Lo siento',
le dijo a Narayana y a Lakshmi, 'Ellos no
quieren venir'.
Narayana se volvió hacia Lakshmi, ¿No te
lo dije?
Esta es una historia que nos atañe a todos.
No es una mera historia para escuchar, es
una historia que tiene conexión con nosotros.
Tal es el poco conocimiento que tenemos de
Dios y tal es la naturaleza de Moksha que
tenemos en nuestra mente. ¿No creen que nos
gustaría vivir como vivimos en este mundo
incluso en el jardín de Edén, en presencia
del Todopoderoso? ¿Les gustaría ser tragados
por el león de Dios? ¡No, eso sería terrible!
Nadie puede decir que hay una amor básico
por la existencia del cuerpo y que nuestra
idea de inmortalidad es de una existencia
de larga duración muy parecida a la que vivimos
hoy día. Solo que no nos gustaría tener el
sufrimiento de la vida cotidiana. Deseamos
tener libertad en todo, pero con la justificación
de los deseos de este ego. Los apegos que
son la base de los argumentos de Arjuna,
mencionados en el primer capítulo, son opuestos
al evangelio espiritual que Krishna mostró
en el Bhagavadgita. Arjuna estaba preparado
también para la renunciación. Él sugirió,
'Renuncio a todo y mendigaré. Si eso es vida
espiritual y religión, estoy pronto'.
Nosotros también estamos prontos. De pronto
decimos, 'Renuncio a mi padre y madre, renuncio
a toda conexión con el mundo. Busco a Dios'.
Nos movemos de un lado a otro en este mismo
mundo y creemos que la renunciación es completa.
La gran renunciación de que se habla en el
Bhagavadgita no es meramente esto. No es
suficiente viajar de California a los Himalayas.
Es algo completamente diferente, difícil
de comprender; si fuera así, no continuaríamos
tropezando en la vida espiritual a diario.
Arjuna no lo pudo comprender. Tropezamos
en la misma huella de pensamiento a pesar
de todos nuestros argumentos, habilidades
y esfuerzos para captar el significado de
la verdadera vida espiritual. No podemos
apreciar apropiadamente la conexión que existe
entre Dios y el mundo, entre Dios y nosotros
y entre una persona y otra. Y se supone que
la entera filosofía metafísica trata con
estos principios supremos, Dios, el mundo
y el alma, un entendimiento cuya relación
interna se supone ser apropiadamente filosófica,
o como se dice hoy día, ontológica.
Pero estos principios eluden nuestra comprensión,
porque, en nuestro afán de comprender la
relación interna entre estos principios últimos,
cometemos un error básico, un error que acompaña
la misma situación de la comprensión. Permanecemos
como centros egoicos justificables, continuamos
siendo los mismos. No surge ningún cambio
en nosotros, aunque tratamos de elevarnos
hacia los principios cósmicos de los cuales
hablamos en esta filosofía. Permanecemos
los mismos señores, niños, hombres de negocios,
industriales, pensando en Dios, el mundo
y el alma. Así es como nuestra filosofía
se transforma en una jungla de palabras,
en una jungla de ideas incoherentes, que
fatigan y no satisfacen, y nos hartamos de
toda la filosofía; porque en realidad, no
hemos estado discutiendo sobre filosofía,
más bien, justificábamos nuestro propio pensamiento
en el nombre de la filosofía, tratando de
bajar a Dios Mismo a este mundo de nuestras
relaciones personales egoístas y exigiéndole
que respondiera a nuestras necesidades psicológicas,
empíricas, de relación. Somos Arjuna. No
podemos enfrentarnos a este problema del
espíritu. Si meditáramos sobre los requerimientos
de la verdadera vida espiritual, nos sentiríamos
verdaderos fracasos y sentiríamos que ninguno
de nosotros nos encontramos capacitados para
la vida espiritual. Somos personas frívolas
con la idea que llevamos una vida religiosa.
Pero la religión no deviene religión y lo
espiritual no llega a hacerse espiritual
a menos que nuestra visión de la vida se
sintonice a las demandas de la naturaleza
de Dios y la relación interior que subsiste
entre Dios, el mundo y el alma. Debe haber
armonía entre nuestra manera de pensar y
la naturaleza esencial de la relación interior
de Dios, el mundo y el alma como es esencialmente.
A pesar que no logremos una total armonía,
debería haber al menos una tendencia de nuestra
manera de pensar hacia los requerimientos
de la armonía última. Incluso el primer paso
tomado en esta dirección es un paso en la
dirección correcta y un logro admirable.
Lo universal debe ser implantado en lo particular.
Dios ha descendido al corazón del hombre.
Por lo menos un poco de realidad, una chispa
de ese Fuego debería encontrarse presente
en nosotros. Entonces podremos decir que
nos encontramos en el camino espiritual.
Lo que llamamos una manera espiritual de
vivir, es el camino para llegar a Dios, al
Absoluto, al Tao. A pesar que no lo hemos
logrado, o contactado o comprendido completamente,
debemos movernos en esa dirección. Incluso
si nos movemos una pulgada en dirección a
Badrinath, es un logro hacia el peregrinaje.
Pero si nos movemos hacia Delhi, no podemos
llamarlo un movimiento en dirección al sagrario.
A pesar que no es fácil comprender todos
los requerimientos de la vida espiritual,
debemos sentirnos satisfechos de movernos
hacia la Meta. Es por lo tanto necesario,
buscar en nuestra naturaleza psíquica, en
el mundo de los deseos, el cual se manifiesta
de maneras diversas, algunas desconocidas
para nosotros. Los psicólogos y psicoanalistas
han tratado de comprender los niveles más
profundos del alma humana. Esos son los mundos
de los deseos. Y el deseo predominante que
trabaja en el nivel consciente los hará aparecer
como inexistentes. Pero existen y multiplicarán
sus tentáculos un día y tomarán todas las
decisiones. Esta es una de las razones por
la cual psicoanalistas como Freud, pensaron
que las religiones del mundo son ilusorias.
Si la religión es tan solo una complaciente
actitud manifestada por el mundo subterráneo
de los deseos en su forma externa de piedad
social y ajustes externos de valores, la
religión permanecerá siendo una ilusión,
sin duda. Pero, si la religión significa
una entrada de un mínimo porcentaje de lo
universal en esta particular existencia nuestra
como individuos, eso sería religión verdadera,
sin conexión con el mundo de los deseos o
la psiquis. Existe, por un lado, una religión
popular de las masas, llamada pía, que vive
a la luz de las relaciones humanas, y una
verdadera religión de Dios, sujeto del Bhagavadgita.
Esta es la razón que explicará por qué dije
al comienzo que el mensaje del Gita no es
para el hombre ordinario. Requiere gran atención
de nuestra personalidad, del ser total, para
comprender su mensaje; porque nos daremos
cuenta que el mensaje fue dado por la Forma
Cósmica que incluye dentro de sí, todo lo
que existe por doquier, todo el tiempo, y
debemos sintonizarnos a esa situación, si
queremos absorber sus implicancias y su significado
apropiado.
|