SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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Filosofía del Bhagavdgita según Swami Krishnananda

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El Espíritu de Verdadera Renunciación


Después de una breve introducción a las importantes características que predominan en el entero Gita, debemos entrar al tema central de la exposición. El lugar donde se desarrolla el Gita, el contexto del desarrollo del evangelio, es la situación humana, que traté de comparar con la atmósfera de un campo de batalla, una guerra, un conflicto y una confrontación, que se esperan a cada paso, cada momento y bajo todas las circunstancias. La estructura del universo, parece ser tal, que nos muestra un complejo de varias capas de conflictos a los que se supone que debemos sobreponernos y que serían conocidos como logros en la vida. Una particular situación se enfrenta a una confrontación. Si esta oposición no estuviera en cada ocasión de la vida, no habría impulso ni acción alguna. No habría necesidad de actividad. No habría tal cosa como logro. El logro es el resultado que sigue a una reconciliación o armonía entre una posición particular y su oposición, conocido como la tesis en contraposición con su antítesis. Los dos deben sintetizarse. Y el Gita no es sino este tremendo proceso progresivo de lograr más y más síntesis en nuestra vida, para que lleguemos a ser una encarnación de síntesis a tal punto que cuando lleguemos a su clímax o lógica conclusión, logremos un conocimiento del ser, que es inseparable de la síntesis universal de expansión. Esto puede ser considerado como equivalente a lo que llamamos la realización de Dios. La meta del Gita, es llevarnos a esta síntesis universal del equilibrio último de las cosas. Pero para este logro que nos lleva hacia la meta de la vida, debemos movernos de etapa en etapa, y la admonición que nos da el Gita, en diferentes grados de esta exposición, es el Yoga del Bhagavadgita. Muchos de nosotros, tal vez, todos nosotros, hemos mirado los varios capítulos del Bhagavadgita y sabemos de lo que se trata. Sabemos cuantos capítulos son y lo que nos dice el primer capítulo, y el segundo, etc. Por lo general, interpretamos mal el primer capítulo. Muchos exponentes y comentadores del Gita han opinado, que el primer capítulo es como una introducción, y generalmente la pasamos de largo. Esto es una equivocación. El primer capítulo no es una introducción en el sentido que tiene un prefacio que el autor escribiría para su libro. Vyasa, o Krishna, no nos ofrece una nota del editor en la forma de primer capítulo. Vemos que al fin del primer capítulo se le designa como un Yoga: "Arjuna Vishada Yoga". Es un Yoga, una maravilla. Es un Yoga como lo son también los demás capítulos del Gita. Es un inseparable miembro vital del cuerpo entero de la doctrina. Es un Yoga y, por lo tanto, no puede pasarse de largo.
El contexto en el que Arjuna, el héroe de esta épica, símbolo de la humanidad en general, se encuentra en la total situación humana. Es nuestra situación, y la de todos. El Mahabharata no es un libro que nos muestre una mera historia de algún evento ocurrido hace muchos años atrás. Es una exposición de la naturaleza de la cultura de la nación, podríamos decir, la humanidad en su totalidad. Es una enseñanza que intenta mostrar a la humanidad, el camino en su totalidad, llevándolo a su destino gradualmente, y el Bhagavadgita es el núcleo de esta intención de la épica del Mahabharata. El propósito del Bhagavadgita es único, a pesar de estar cubierto con un color épico. Su forma externa es lingüística, artística, mitológica y es la forma de una narración, pero, esto es así debido a su ocurrencia en la atmósfera de una épica, un poema heroico, y un tremendo heroísmo de un tipo peculiar que impregna el entero Mahabharata y Bhagavadgita. No es el evangelio de un vaquero. No es el evangelio de un ermitaño o renunciante que abandona todo. Hay un espíritu en estado de ebullición, que fluye en acción de gran consecuencia y momento. Nos encontraremos movidos hacia una tremenda urgencia de ir hacia adelante, como leemos en los capítulos del Mahabharata. El Bhagavadgita es principalmente un mensaje espiritual, espiritual, en el verdadero sentido del término. Debemos aclarar nuestra mente de las usuales nociones de espiritualidad y religión. Cuando recurrimos a libros sobre Yoga como el Bhagavadgita, tenemos, primeramente que decondicionar nuestra mente y prepararnos para la recepción de estas enseñanzas impersonales. Somos personas, y la enseñanza es impersonal, manifestada en varias etapas. Finalmente llegará a ser totalmente impersonal, en cuyo caso las personalidades se desvanecerán juntas, como si jamás hubieran sido. Pero somos duros de entender, nuestra personalidad es tan realista para nosotros como una piedra, y no va a ser fácil para nosotros pues nos aferramos a la condición de nuestras personalidades, apreciar y recibir en nuestra mente, la gran intensión cósmica que se encuentra detrás de las enseñanzas del Bhagavadgita. El maestro del Gita conoce muy bien esta psicología. Tal vez él es el más grande psicólogo que podamos imaginar. Es así como comienza la enseñanza desde el nivel de un ser humano común. Los sentimientos del hombre, deben ser tenidos en consideración, cuando es confrontado de alguna manera. Y son los sentimientos o grupos de sentimientos del individuo que se ponen en acción. Cuando enfrentamos el mundo o estamos ocupados en llevar a cabo los deberes del mundo, nuestros sentimientos nos guían a lo largo de una dirección en particular. Cuando éramos niños, jóvenes, pletóricos de entusiasmo juvenil, teníamos grandes esperanzas e imaginábamos que poseíamos grandes poderes. Hacemos un programa de nuestra vida. 'Tal debe ser mi logro en la vida.' Mas este entusiasmo se nubla con una falta de entendimiento sobre la naturaleza de la atmósfera en la que vivimos, despertándonos gradualmente a medida que maduramos. El entusiasmo juvenil decrece lentamente y la madurez del cabello gris comienza a hablar en un lenguaje diferente y nos dice que el mundo es algo completamente diferente de lo que imaginábamos cuando no teníamos suficiente educación del arte de vivir. Arjuna fue ese tipo de persona, y él es un símbolo para cualquier persona, en todo tiempo y lugar, una persona simple que encarna en su personalidad lo fuerte y débil de todos nosotros. La fortaleza y debilidad del hombre puede verse en Arjuna. Todos nosotros tenemos fortaleza y también debilidad. Todos estos puntos deben ser tomados en consideración. No debemos enfatizar innecesariamente nuestras debilidades, ignorando nuestra fortaleza, tampoco debemos irnos al otro extremo imaginando que somos lo máximo y que nos encontramos libres de todo defecto. Vivimos en un mundo de conflictos y fuerzas, Rajas, que nos empuja hacia fuera en dirección al espacio, al tiempo y los objetos a través de las avenidas de los sentidos, y Sattva, que nos mantiene intactos, integrados a nuestro propio ser y nuestra propia condición. La estabilidad de nuestra personalidad es mantenida por Sattva que está presente en nosotros y la distracción en nuestra vida causada por Rajas, que también prepondera simultáneamente, en alguna medida. Hay un sentimiento de no querer trabajar más, de encontrarnos hartos de las cosas, de estar agotados, cansados, que a menudo pensamos es el resultado de Tamas, el principio de inercia. Todo esto se encuentra en nosotros todo el tiempo. Somos Sattvicos, Rajasicos y Tamásicos, en todo momento. Tan solo una de estas propiedades viene a la superficie, superponiéndose a las otras dos, o por lo menos, una de ellas baja a veces y nos sentimos de un humor particular. El humor puede cambiar, incluso nuestras ideas cambian, nuestro punto de vista puede transformarse completamente por razones que no comprendemos, debido a que surgen al nivel de nuestra conciencia estas tres propiedades, Rajas, Tamas y Sattva. Estas cualidades que son psicológicas e individuales, así como físicas y cósmicas, trabajan de varias maneras y no constituye tan solo el cuerpo de los objetos de los sentidos sino también nuestro propio cuerpo como sujetos, pero en forma sutil, el cual forma nuestro órgano psicológico, y como diría el Gita, no hay nada que no sea un componente de estas tres Gunas, Sattva, Rajas y Tamas. Ni en el cielo ni en la tierra podemos encontrar nada, en ningún lado, que no sea el resultado de una permutación o combinación de los tres Gunas. Podemos ser ángeles en el cielo, o un mortal en este mundo, pero todas estas formas están constituidas por las gunas. El ser humano, en el contexto humano, se encuentra en una arena de conflictos de estas fuerzas, y la llamada, batalla de la vida, no es sino el campo de acción y reacción de estas fuerzas.
La batalla del Mahabharata o cualquier otra batalla, interna o externa, es el color y la forma que toman estas fuerzas cuando se mezclan al interés de la evolución cósmica. Ellas entran en conflicto las unas con las otras. Hay un conflicto de tesis y antítesis, y hay una unión de ambas para formar algo nuevo totalmente, dando nacimiento a un nuevo bebé en la forma de síntesis que trasciende las categorías inferiores que se oponen. El contexto del primer capítulo del Bhagavadgita es la atmósfera de sentimientos en tensión en el campo de un tremendo Armageddon, cada uno imaginando que puede vencer al otro, reuniendo todos sus poderes para usarlos en esta batalla que está pronta a comenzar. El individuo se enfrenta a este mundo como si fuera su oponente. El niño en su entusiasmo no-inteligente, imagina que puede hacerlo todo en este mundo, poseerlo, disfrutarlo, superarlo, utilizarlo para sus propósitos. Cuando maduramos nos damos cuenta del hecho que el mundo es demasiado para nosotros. Su enormidad nos asusta, como el océano aterroriza a aquellos que miran desde la orilla. Nos atemorizamos debido a la tremenda magnitud que se encuentra enfrente de nosotros. ¡Cuán vasta es la arena de este Universo! ¡Qué difícil es pensar en los poderes de estos cinco elementos, la naturaleza entera!
No eso meramente, hay muchas otras cosas a las que nos encontramos conectados, nuestras relaciones sociales. La creación de la Naturaleza es una cosa diferente, llegaremos a saberlo en el transcurso del Gita. Pero, tenemos problemas inmediatos que se encuentran relacionados a nuestras relaciones humanas, más inminentes y que demandan mayor atención que los poderes de la Naturaleza. Podemos sentir calor o frío, encontrarnos bajo el empuje del poder de gravedad, los cinco elementos se encuentran delante de nosotros, tierra, agua, fuego, aire, y éter como fuerzas terribles, sin duda, pero no son de nuestra inmediata consideración. Cuando nos levantamos de mañana no pensamos en los cinco elementos, a pesar que es verdad que ellos se encuentran delante de nosotros como oponente. Mas bien pensamos en las inmediatas relaciones humanas y otras conectadas a nuestra personalidad, relacionadas emocionalmente, y pensamos en el hoy, por ejemplo. Hay amores y odios con relación a nuestras conexiones con la humanidad en la inmediata vecindad de nuestra existencia. Cuando nos encontramos en medio de la gente a la cual estamos acostumbrados, no estamos en posición apropiada para profundizar en los secretos de estas relaciones. Vivimos en una atmósfera social, vivimos en una ciudad, en un monasterio o ashram, o casa, en una familia. Cuando vivimos en una atmósfera de este tipo que es humana y social, no podemos conocer nuestra mente por completo, porque el pez está en el agua, y este piensa que todo está bien. Debemos sacar al pez del agua y entonces ver su destino. Nos apartamos de las relaciones sociales por un tiempo, fuera del mundanal ruido, lejos de la familia, no hablamos con nadie por meses. Nos conoceremos mejor entonces. Nos gustaría levantarnos y correr hacia las relaciones humanas una vez más, porque el hombre es básicamente un animal social. E ignorar este aspecto del individuo humano no sería apropiadamente comprendido por la psicología del ser humano. Las atracciones y repulsiones, los gustos y disgustos en relación con las personalidades, se encuentran inherentes en nosotros. Nacemos en esta circunstancia. Tenemos algo que decir sobre la gente que nos rodea, a favor o en contra, tenemos opiniones sobre ellos, juzgamos siempre. Un juicio en la forma de una conclusión lógica que extraemos en conexión con nuestra comprensión en relación con la humanidad que nos rodea, deviene la fuerza que nos empuja hacia una conducta o comportamiento con relación a la gente. Nuestra actitud hacia la gente es el resultado de nuestra comprensión sobre las personas. Tenemos tal y tal opinión y por lo tanto debemos tratar con esa situación en tal y tal manera. Este tan llamado trato con respecto a la gente de afuera es nuestra conducta expresada externamente, una expresión de nuestra actitud interna o sentimiento psicológico.
Estamos atados con sogas de gustos y disgustos que nos empujan en dos direcciones diferentes y raramente pensamos sobre las características que se encuentran detrás de los gustos y disgustos, es decir, que un gusto implica un disgusto y un disgusta implica un gusto. No son en realidad dos diferentes actividades de la mente. Es una actitud que adquiere el color o característica de una actitud doble. Lo que la mente piensa con respecto a una cosa en particular o grupo de cosas, implica la exclusión de factores que no contribuyen a esa atmósfera en la cual esta cosa o grupo de cosas existen. El incluir con respecto a una particular situación implica excluir con respecto a otras situaciones. Así como el anverso y reverso de una moneda, los gustos y disgustos van juntos, uno implica el otro, uno es imposible sin el otro. Este es una guerra interna que se está llevando a cabo dentro de nosotros, un conflicto perpetuo entre las circunstancias dentro de nosotros empujándonos en dirección a los gustos y disgustos.
Arjuna fue ese tipo de individuo. Él tenía gustos y disgustos. La entera historia del Mahabharata es la descripción de un conflicto entre variedades de gustos y disgustos. El buscador espiritual aprende en la atmósfera épica del Mahabharata y del Bhagavadgita, las lecciones de vida y la moral que sigue de estas lecciones. Cuando nuestra capacidad para razonar es turbia, el conocimiento es inadecuado, nuestros ajustes con el mundo exterior, incluyendo la sociedad humana, no son suficientemente fuertes. Ellos colapsan al menor toque de situaciones en conflicto, porque las relaciones humanas son tan solo una forma exterior de una interna propulsión de tres fuerzas, Sattva, Rajas y Tamas, que se encuentran cósmicamente presentes por doquier. Existe un propósito cósmico detrás de nuestros gustos y disgustos individuales. Y nuestra atadura con los gustos y disgustos es el resultado de nuestra falta de comprender que estamos ampliamente involucrados en un todo cósmico que se encuentra a la base de todas las situaciones humanas. Siempre sentimos, 'Tengo un gusto' y 'Tengo un disgusto', pero no sabemos el porqué de ese gusto, o ese disgusto. ¿Por qué debemos gustar de esto o disgustar de otra cosa? No podemos dar una respuesta satisfactoria excepto aquella que es puramente sentimental y emocional. Pero el mundo no vive de sentimientos y emociones. Es un sistema perfectamente lógico, y todas las partes del mecanismo del universo se encuentran ordenadas científicamente, y nuestro comportamiento exterior así como también nuestros pensamientos y sentimientos interiores, nuestras relaciones, están condicionadas por esta estructura final de las cosas en general de las que somos partes integrales, y la equivocación del ser humano en Arjuna fue la incapacidad de ir a lo más profundo del humano individual. Es difícil para nosotros imaginar que estamos relacionados de una manera más significativa con las cosas de lo que parece en la superficie. Un hijo está relacionado al padre, un padre está relacionado al hijo, existe una relación entre amigos. Esta es tan solo la forma exterior de algunas relaciones que aparecen delante de nuestros ojos. Pero estas relaciones se encuentran metafísicamente condicionadas, cósmicamente organizadas por un gobierno impersonal que no tiene ni amigos ni enemigos, y que no otorga favores a nadie. Es como un gran sistema de computación, no tiene ni amigos ni enemigos. Depende como es manipulado el mecanismo, como es alimentado su sistema, cuál es nuestro acercamiento y como nos conducimos con relación a él. Si a nuestra conducta le falta armonía, le seguirá un resultado indeseable, algo inesperado. Y la razón detrás de esta ocurrencia inesperada no puede ser atribuida a tipo alguno de error en su mecanismo, mas en el error que cometimos al no entender apropiadamente su funcionamiento. Arjuna, y cualquier otra persona, no puede comprender fácilmente las circunstancias. Todos los días encontramos cientos de ocasiones para sentirnos llenos de gozo y cientos de ocasiones para hundirnos en sufrimiento. El Mahabharata concluye con estas palabras: "Los tontos se encuentran en muchas situaciones cada día, en las que podrían estar felices, o infelices, también." Es el hombre estúpido, no el sabio que ve ocasiones para el gozo u ocasiones para el sufrimiento en el mundo. El propósito del mundo no es darnos alegría, ni tampoco hacernos sufrir. Es impersonal y no tiene emociones. Pero los seres humanos son emocionales. No se encuentran bañados en sabiduría todo el tiempo. Nos sentimos impulsados secretamente en direcciones aparentemente irracionales porque no tiene una explicación científica, aunque últimamente hay explicación para todo en este mundo.
El buscador espiritual es descripto en el primer capítulo del Bhagavadgita, siendo Arjuna este buscador. El campo de batalla es el campo de la vida. Las cosas que queremos hacer en este mundo son conflictos para nosotros y nuestra sabiduría será juzgada por la manera como tratemos estas situaciones. Una situación significa algo y todo a lo que estamos conectados, algo que se supone que debemos hacer en el mundo. Somos llamados a llevar a cabo deberes, y estos deberes no pueden llamarse ni superiores ni inferiores. No hay cosas superiores ni inferiores en este mundo, así como no se puede decir que alguna parte de una enorme máquina es inferior o superior. Todo tiene su rol. Cualquier tipo de comparación o contraste sería odioso en tal orden de cosas pues no tiene significado humano, ya que está cósmicamente orientado. El buscador espiritual, el Sadhaka, tiene al comienzo, un entusiasmo espiritualmente orientado. Todos nosotros, sentimos amor por la vida espiritual. Y en el momento que surge la idea de la vida espiritual en la mente, nos encontramos en una situación indescriptible de aferrarnos a algo y abandonar lo demás. Esta es la característica obvia de la religión y de la espiritualidad popular de la humanidad que llamamos ascetismo, renunciación, etc. La idea de espiritualidad es generalmente inseparable de la idea de renunciación, de abandonar algo para aferrarnos a otra cosa que imaginamos en ese momento es nuestro ideal. Pero el Bhagavadgita no es un evangelio de renunciación de este tipo. Sin duda, está alimentado del comienzo al fin, con una oleada de renunciación que nos transformará en la elevada personalidad ideal. Si existe una escritura que enfatiza el espíritu de renunciación, esta escritura es el Bhagavadgita. Pero si hay algo que nos dice que la vida espiritual no significa apartarnos de lo real sino armonizarnos con la atmósfera en la que vivimos, no puede existir una enseñanza más grande y significativa que el Bhagavadgita. Cuando prepondera en nosotros un humor particular, podemos sentir aspiración por Dios, como lo concebimos, como lo sentimos e imaginamos y una sensación que el mundo nos tiene hartos, este sentimiento puede durar poco pues casi siempre es un humor ocasionado por una circunstancia en particular que aparece y desaparece. Y cuando la rueda se mueve, nuestro entendimiento, nuestros sentimientos y actitudes cambian simultáneamente, y vemos las cosas completamente diferentes. Las cosas no nos gustan siempre, tampoco nos disgustan siempre,. A medida que pasan los años nuestras ideas de las cosas cambian. Y lo que amamos un día, puede no ser la misma que amamos hoy. Ese es el caso con cosas que nos disgustaron un día. Estos humores son relativos a las condiciones por las que nuestra psique pasa en su proceso de evolución. Son relativos y no situaciones absolutas. No podemos tener ni un amor absoluto ni un disgusto absoluto por nada. Son como etapas de la cicatrización de una enfermedad o herida, la recuperación de la salud por grados, cuando comenzamos a sentir diferentes cosas en diferentes días. Esto es lo que le pasó al gran Arjuna, y nos pasa también a nosotros. Los sentimientos en nosotros son fuertes suficientes para nublar nuestra razón y producir argumentos que parecen filosóficos o supuestamente espirituales. Cualquiera que fuere la profundidad filosófica de nuestros argumentos, no se debería imaginar que nuestros sentimientos son más débiles. Los argumentos de Arjuna en el primer capítulo fueron de repudio a todos los sentimientos que había tenido anteriormente, exactamente lo opuesto de lo que había dicho pocos días antes. Debido a la naturaleza de lo que se nos enfrenta, podemos ser rechazados después de un tiempo incluso por la meta de espiritualidad, el mismo ideal al que habíamos sido atraídos anteriormente, porque nuestro entendimiento de la naturaleza de ese ideal no era suficiente. No podemos mantener la sobriedad de espíritu en nuestra vida, debido al poder de Rajas y Tamas, cuya naturaleza no comprendemos apropiadamente. Las cosas de las cuales nos retiramos con espíritu de renunciación pueden demandar atención más tarde, en alguna ocasión, cuando pensamos que las circunstancias son apropiadas para ello, porque, la renunciación religiosa es una actitud mal guiada en la mayoría de los casos incluyendo las tan llamadas aspiraciones genuinas, y esto es debido a que nos dejamos guiar por los órganos de los sentidos, y nuestra idea de Dios, nuestra idea de espiritualidad, la noción de renunciación, están condicionadas a lo que los sentidos puedan decirnos. Lo que nos da sufrimiento y dolor y todo aquello que parece no estar en consonancia con nuestra idea de lo que llamamos espíritu ideal, puede ser considerado como digno de renunciamiento. Las personas y las cosas son abandonadas y el mundo es considerado como un campo de atadura. Lo consideramos como una fábrica en donde trabaja Satanás, de donde debemos huir lo más pronto posible. Nuestra idea de Dios es sensorial. Si consideráramos profundamente este tema, nos daríamos cuenta que nos es imposible disociarnos del ideal de Dios de la percepción de los sentidos, reducido a su esencia. Podemos no considerar el ideal de Dios o el ideal espiritual de un modo físico o material, pero la atmósfera sensorial no significa necesariamente una atmósfera material. Es una organización peculiar de conciencia que llamamos campo de actividad sensorial. Cuando Yo hablo del mundo de los sentidos no me refiero al mundo físico necesariamente o a los objetos materiales con los que los sentidos entran en contacto. Es más bien un arreglo de la conciencia que bifurca lo subjetivo de lo objetivo, separa el objeto de percepción del sujeto que percibe o conoce, y rechaza ver todo tipo de relación vital entre sí mismo y su objeto. El campo de actividad de los sentidos es tal, que el objeto de percepción sensorial no parece tener ningún tipo de conexión orgánica o significado real con respecto al sujeto, por ello, podemos amar a algo con todo nuestro corazón y odiar también algo de la misma manera, sin impacto alguno sobre nuestro ser. Es así como trabajan los sentidos. Mas cada amor y odio tiene algún tipo de impacto sobre el sujeto, porque no es verdad que el mundo esté formado de sujetos y objetos aislados. La guerra del Mahabharata, en la que Arjuna se encuentra involucrado, no era una guerra contra algunas personas, tan solo. Él se encontraba en una vasta atmósfera de la cual no podía escaparse psicológicamente, y este es el punto al que hizo referencia Sri Krishna, como se explica en el segundo y tercer capítulo.


Actualizada el sábado, 24 de julio de 2001

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