SOCIEDAD DE LA VIDA DIVINA EN ESPAÑOL

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Filosofía del Bhagavadgita de acuerdo a Swami Krishnananda

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EL CAMPO de BATALLA de LA VIDA



Hemos visto que el Bhagavadgita se desarrolla en un campo de guerra, lo cual sobresale en el contexto del Mahabharata. Como hemos observado anteriormente, el Bhagavadgita no intenta contarnos una historia para entretener nuestras horas libres sino darnos un mensaje permanente para la salvación del alma del ser humano. Es por eso que se llama Yoga Shastra, lo cual significa una escritura sobre Yoga. Lo que se dice en esta escritura es un sermón sobre la práctica de Yoga, y la necesidad de esta enseñanza surge debido a un conflicto en el que nos encontramos en cualquier momento dado del tiempo en nuestra vida; y el entero Mahabharata es una historia de conflicto. Deberíamos darnos cuenta gradualmente, que la práctica de Yoga llega a ser un simple sistema para superar y equilibrar las fuerzas para resolver conflictos.
El universo se mueve en dos direcciones, una centrípeta y otra centrífuga. Existe una urgencia centrífuga del universo que lo impulsa hacia el espacio, el tiempo y la externalidad. Existe también un impulso centrípeto que mantiene su condición íntegra internamente, y estas dos tendencias en el universo, representan el carácter de la entera naturaleza. Y este carácter que vemos en la creación se refleja en cada uno de nosotros; tenemos un impulso exteriorizante hacia la actividad, las relaciones sociales y los contactos de varios tipos, y al mismo tiempo un poderoso impulso para mantener nuestra integridad y condición como tal. No queremos perder nuestra independencia en nombre de una relación externa, ni siquiera en el nombre del bienestar social. Todo esto se encuentra condicionado por la necesidad que sentimos de mantener la libertad, a la que se podría llamar nuestra propia condición. ¿Quién querría perder su condición en el nombre de otra cosa? Mas, junto a este impulso de mantener nuestra individualidad e integridad de condición, existe también una propulsión hacia lo exterior, a la que tampoco podemos resistirnos. Corremos día a día demostrando que una completa interioridad de la condición personal no es la realización de la vida. Esto debe sintonizarse o armonizarse al mundo exterior, o universo. En tanto que nos encontramos inclinados a mantener nuestra independencia y condición, nos sentimos al mismo tiempo también empujados a reconocer la existencia de otras personas en el mundo, cosas alrededor de nosotros, el vasto mundo enfrente de nuestros ojos, con el que tenemos que mantener una relación equilibrada. En tanto nos encontramos en una indivisibilidad no-espacial y atemporal a la que llamamos condición que mantenemos, nos encontramos también en un mundo de espacio y tiempo. Somos como una espada de doble filo que corta por ambos lados, o como una persona que se siente empujada al mismo tiempo en dos direcciones diferentes, algunas veces preponderando una y otras veces la otra. El impulso cósmico que corresponde a este callejón sin salida psicológico por el que estamos pasando, es designado en la filosofía India, especialmente en Vedanta, la Samkhya y Yoga, como el proceso de la matriz de todas las cosas, conocida como Prakriti, una palabra en sánscrito que significa, la substancia original de toda la creación. El material es llamado Prakriti. Está constituido de ciertos procesos, partes, energías y propiedades. Estas son conocidas como Sattva, Rajas y Tamas. La propiedad de Tamas indica inercia, estabilidad e inmovilidad. Rajas es el nombre que le damos al impulso que arrastra todo hacia fuera, hacia el complejo espacio-tiempo e impulsa a todo a relacionarse con las cosas de afuera. Sattva es una urgencia que equilibra y obliga a todo a mantener una indivisibilidad en su condición interior, lo que requiere que todo se mantenga en equilibrio para no perder la alineación en las capas internas de la personalidad ni en las relaciones externas en la sociedad. Si no hay alineación en la estructura interna de nuestra psiquis, podemos llegar a enloquecer, devenimos neuróticos y enfermos patológicos. La salud es la armonía de las capas de nuestras personalidades. Si están en desequilibrio nos encontramos enfermos físicamente o psicológicamente. Existe la necesidad de mantener un equilibrio interior. Mas eso, no es suficiente; debemos también mantener un equilibrio similar con los cinco elementos¾tierra, agua, fuego, aire y éter,¾las condiciones climáticas y otras muchas condiciones que constituyen lo que llamamos la vida exterior de los individuos. Hay pues, un conflicto por doquier, cósmico e individual. La vida es una batalla, una situación que no requiere comentario. Es una lucha desde el nacimiento hasta la muerte. Es un proceso de confrontación diario, entre algo y lo otro, una necesidad que sentimos cada momento para resolver una situación que surge frente a nosotros. Cuando despertamos en la mañana, nos enfrentamos con la realidad en forma de conflicto. Tenemos conflictos adentro y conflictos afuera. No estamos siempre contentos, porque la felicidad es la consecuencia de una rara preponderancia de Sattva-guna, el equilibrio dentro nuestro, y cuanto más equilibrados estemos tanto interna como externamente, más felices y llenos de gozo nos encontraremos. Cuánto más preponderante se encuentre Rajas en nosotros, existirá la tendencia de trastornarlo todo,¾puede ser una perturbación de las capas de nuestra propia personalidad individual o un trastoñrno de nuestra relación con el mundo exterior. Cualquier tipo de trastorno del equilibrio es una tendencia hacia la ausencia de gozo, que significa entrar en la pena y el sufrimiento. La vida entera es la arena de tal conflicto. Si leemos la Ilíada de Homero u Odisea, si leemos El Paraíso Perdido, si leemos el Ramayana de Valmiki, si leemos el Mahabharata, encontraremos siempre lo mismo, presentado en diferentes lenguas y estilos: El tremendo conflicto, roce de hombros, una situación en la que nos encontramos sin querer, una circunstancia que deviene cada vez peor cuando no tenemos el entendimiento adecuado de las causas de las situaciones. Nuestra condición parece crecer cada vez peor porque no sabemos la razón por la que una situación surge, el por qué del conflicto. ¿Por qué no podemos ser siempre felices? ¿Por qué no hay equilibrio, armonía, una relación equilibrada por dentro y por fuera? No lo sabemos, y nadie puede saberlo fácilmente. Pero esta situación no puede continuar por largo tiempo, y no deseamos que continúe indefinidamente. No somos tan solo individuos enredados; somos también individuos en los cuales se encuentra la luz de la razón y un chispazo de intuición que ocurre a veces en nuestras vidas personales, que nos avisan a pesar de las circunstancias desafortunadas en las cuales nos encontramos en el mundo, que hay una esperanza de algo mejor. No siempre mantenemos un desesperado estado de desilusión y desesperanza, a pesar que en ocasiones, cuando el poder de Rajas, en nuestra relación externa, y la pérdida de estabilidad interior, se hacen muy fuertes y nos superan, perdemos por completo nuestro equilibrio. No podremos en tales ocasiones pensar de manera correcta, pero tales ocasiones son raras; por lo general podemos sentir que hay justicia en este mundo, aunque en algunos momentos de sufrimiento intenso nos quejamos contra el sistema de las cosas, y encontramos culpa en la estructura del universo. Pero esto no lo hacemos siempre. Hay momentos de sobriedad cuando nos es posible pensar de una manera mejor, y sentir que hay una necesidad para resolver todo conflicto. Y esta urgencia que sentimos dentro de nosotros de resolver un conflicto, debería ser una indicación de la posibilidad de lograrlo; no debemos entretener la mera imposibilidad de una esperanza. Una esperanza no es negativa. Cuando nos sentimos seguros que las cosas llegarán a mejorar un día de una u otra manera, es algo de intuición que surge de adentro, y ese algo es la condición interior de integridad que nos habla en un lenguaje supra-físico.
Las épicas de los grandes maestros, ya sean de Oriente u Occidente, son una descripción del drama de la vida. Es un juego de varias circunstancias, situaciones, colores, cada uno independiente de los otros, pero colaborando de alguna manera para presentarnos una imagen de la totalidad, como en un drama. Las personas del drama, los intérpretes de tal drama, se encuentran independientes y aislados en sus interpretaciones. Eso no significa que todos los que toman parte en el drama estarán presentes en el mismo cuadro y delante de nosotros en una idéntica situación. Cada individuo que interpreta el drama es diferente de los otros, tiene un papel distinto del papel de los otros. Mas el drama entero es un todo en sí mismo. No es un caos. Es una armonía y nosotros gozamos del drama. Cuando termina la función, nos sentimos encantados, y nos vamos felices. No decimos, 'Este hombre hizo esto y el otro, esto otro, no hay conexión entre uno y el otro.' Nos damos cuenta de la conexión a pesar de las variadas escenas presentadas en el drama que puede tener una duración de varias horas. Y los cuadros pueden ser completamente diferentes si los percibimos individualmente. Pero el todo que se encuentra detrás de los actos es una encantadora representación. Así es la vida, y tal la intención de las épicas.
No estamos siempre en una posición de ver el todo que se encuentra detrás de los cuadros en la forma de drama de la creación. Somos los actores en este gran campo de actividad llamado cosmos. 'El mundo entero es un escenario', dijo Shakespeare, y nosotros somos los actores sobre este escenario, pero no siempre somos conscientes de ello. Esta conciencia está alterada por algún desafortunado acontecimiento dentro de nosotros. Observen el destino de una persona que ejecuta el papel en un drama. Supongan que olvida su relación con el otro personaje. Él se comporta como si fuera absolutamente independiente y no tuviera conexión con el entero drama. Él no sabe que hay una dirección. Desconoce la intención detrás de la representación. Actúa absolutamente independiente, presentando una imagen aislada. Podría estropear la entera representación. Esto es lo que hacemos todos los días. Estamos estropeando el drama de la vida, no sabiendo que somos partes de la totalidad del juego dramático de la grandiosa representación de las metas de la vida, de la cual es Director, el Ser Supremo. Su visión es la totalidad del drama. El Bhagavadgita toma este punto de vista del todo, que se encuentra detrás de esta maravillosa creación, y hay una necesidad de reconocer una armonía en medio de fuerzas que parecen poderes en conflicto debido a sus individualidades aisladas, que no están relacionadas armoniosamente la una con la otra. La dificultad se encuentra en la excesiva preponderancia de uno de los poderes de Prakriti, en algún momento, hacia el cual nos inclinamos debido a la fuerza ejercida sobre nosotros por uno u otro de ellos.
Aparte de Rajas y Sattva, los poderes exteriorizante y estabilizador, hay una tercera condición llamada Tamas, inercia. En el lenguaje de la física habrán oído hablar de dos fuerzas¾estática y cinética, o dinámica. No existe tal cosa como Sattva en ciencia, ya que no le concierne o tal vez no está dispuesta ni siquiera a pensar en ella. Hay solo dos condiciones de cosas: o se encuentran en un estado de inercia o son dinámicas y se expresan en la forma de actividad. Así también nos encontramos nosotros, y todas las cosas, en una de estas condiciones, y algunas veces en ambas condiciones, trabajando juntas en una cierta proporción.
Nos encontramos en un campo de oposición de fuerzas, que trabajan simultáneamente en el universo externo y en nuestra personalidad interna. El universo es un campo de batalla en el sentido de esta descripción metafísica de la constitución del universo. Comprenderemos por qué el Bhagavadgita es usado en el contexto de una guerra y no en una capilla, un convento, o un templo. El universo es un templo, no hay duda, en el sentido que es el templo del Ser Supremo, lo Absoluto. Podemos adorar a todas las cosas como Dios
Pero esto, no debe ser llevado a cabo, con un espíritu de exclusividad o aislamiento de algún tipo. La percepción temporal trabaja de manera triple, presenta a la creación como una permutación y combinación de Sattva, Rajas y Tamas. El primer verso del Bhagavadgita trae a la luz dos palabras importantes, 'Dharmakshetra' y 'Kurukshetra¾términos indudablemente significativos. El universo es un campo de tremenda actividad, de conflicto y guerra. Es también un campo de justicia y ley. 'Kurukshetra' es 'Dharmakshetra'. Hay una ley que integra estos aparentes poderes conflictivos de la misma manera como existe dentro de nosotros una ley que integra las células de nuestro cuerpo físico en la personalidad total. Cada célula de nuestro cuerpo es diferente una de otra. Puede desintegrarse, y cuando la fuerza vital es retirada de ella, se disuelve en los cinco elementos, se descompone a sí misma y pierde su unicidad. Cada pensamiento es diferente de otros pensamientos. Podemos pensar mil cosas cada día, pero sabemos que somos una persona pensando estas mil cosas. 'Yo pensé algo ayer y estoy pensando algo hoy; aunque no existe aparente conexión entre el pensamiento de ayer y el pensamiento de hoy, Yo sé que existe una conexión, porque, soy la persona que piensa estos pensamientos'. Hay una integración de la estructura psíquica y del cuerpo físico. Esto es 'Dharma', la ley que organiza las cosas. Ley es un nombre que damos al sistema que organiza los cuerpos en un completo o significativo todo, en vez de encontrarse estos cuerpos en un caos sin significado alguno. Dharma es ley, a la que se podría llamar también justicia. Eso que está en consonancia con el sistema del universo, es la justicia del universo, y la manera como opera esta justicia en términos de particularidades varias es la ley. Hay una actividad, un movimiento, un cambio, una transformación¾todas apuntando a una aparente diversidad de cosas. Mas ésta no es la entera verdad de la cuestión. Hay una organización por doquier, desde el átomo al sistema solar. Tampoco el átomo es un caos, es un equilibrio mantenido por todo lo que lo constituye, los electrones condicionados y dominados por un núcleo central, y un sistema solar trabajando bellamente debido al poder del sol que organiza el sistema. Un poder similar trabaja dentro de nosotros debido al cual somos individuos, un cuerpo completamente organizado. Nuestra personalidad no es un montón de desorden. Estamos capacitados para pensar con lógica y de una manera organizada. Hay un Dharma operando por doquier, en el entero cosmos, en la creación entera, en nuestro propio ser, en el átomo, en todo, a pesar del hecho que hay distracción, diferencia, individualización, egoísmo y exteriorización. El juntar estas dos tendencias en todas las cosas es el propósito de Yoga. No debemos ni apoyarnos demasiado externamente en fenómenos visibles y ser cuerpos activos que han perdido el alma, ni debemos ser tampoco sapos hibernando en el hueco de nuestra individualidad, no relacionados con el mundo externo. La completa enseñanza del Gita está centrada en equilibrio, ecuanimidad y en ordenar lo que no está en orden,¾Samatva. Las cosas no parecen estar en orden o en un estado de armonía debido a la preponderancia de este poder externalizador conocido como Rajas. Hay una lucha por doquier, en todo, todo el tiempo, una lucha para mantener el equilibrio. Toda lucha es un esfuerzo para mantener el equilibrio en cualquier campo de la vida, en cualquier plano de existencia. Las leyes de varios tipos¾la ley gubernamental, la ley social, la ley comunal, la ley familiar y varios otros sistemas de administración¾significan una y la misma cosa, la necesidad de mantener armonía, y debe ser mantenida por doquier, en todos los caminos de la vida, y en todos los tiempos. Si falta el equilibrio en algún lado, en alguna parte del cuerpo, o en alguna parte de la sociedad humana, sobreviene la ansiedad que penetra nuestra experiencia inmediatamente. Nos sentimos infelices si tenemos una espina en la planta del pie, y nuestro gozo desaparece en un segundo. Si se encuentra algún elemento intratable en sociedad, que perturba la paz de las personas nos sentimos obligados a ser conscientes de su existencia y también debemos ver cuales medios podemos adoptar para mejorar la situación. Incluso un solo elemento incoherente es suficiente para perturbar el equilibrio, así como un dolor de oídos es suficiente para hacernos sufrir un día entero. El punto es que no debería existir ocasión para el mínimo desequilibrio, y Yoga es un acercamiento comprensivo a la situación del conflicto cósmico que se refleja simpáticamente en cada individuo.

Es obvio que hay conflicto. Sabemos que el mundo es desdichado. Nos quejamos del mundo todo el día, que es estúpido y que no resistirá. El futuro nos concierne mucho pero no somos conscientes de las necesidades de la hora y los medios a emplearse y la manera como debemos conducirnos bajo tales circunstancias. No estamos en estado de Yoga. Solo percibimos las cosas a medida que van sucediendo externamente en el mundo del espacio y el tiempo. Somos dominados por los sentidos, enredados completamente en las percepciones de los sentidos. Vivimos en el mundo de los sentidos y dependemos de los informes de los sentidos. No ejercitamos nuestra razón y entendimiento como sería necesario para contrarrestar los informes que recibimos de los sentidos. Nuestra razón no es suficientemente fuerte, nuestro entendimiento es débil, pero los sentidos son vigorosos, impetuosos; tan abajo nos encontramos en el esquema de la creación. Es indudable que hemos caído muy bajo, en tanto los sentidos están activos y rebeldes. El entendimiento, poder organizador en nosotros, no es igualmente poderoso. Podríamos imaginar cual sería la situación, si los individuos rebeldes fueran más fuertes que el poder organizador del gobierno. Esto es lo que nos ha pasado. Al poder organizador en nosotros llamado razón y entendimiento, no le es posible enfrentarse a una situación de conflicto que se presenta ante nosotros como una experiencia de los sentidos que trabajan con objetos externos. Somos esclavos de los sentidos y no sus dueños. Nos inclinamos a cada momento al nivel del requerimiento de un particular órgano sensorial: y esto no podemos considerar como libertad de ningún tipo. Lo que fuere que digan los sentidos es aceptado por nuestra razón y entendimiento, nuestro conocimiento y educación, por nuestra cultura y todo lo que tenemos son unos secuaces subsidiarios de estos bandidos rebeldes llamados sentidos. El Bhagavadgita no quiere que continúe esta situación.
Debería existir una poderosa fuerza organizadora, un Gobierno Central, para establecer una administración central en el cosmos, y, como consecuencia, dentro de nosotros y en la sociedad. Esto es para entrar dentro del campo de Yoga. Generalmente discutimos en términos de sociedad humana o relación humana y no a la luz de la razón y un elevado entendimiento. Tenemos una religión pobre y un argumento sentimental para justificar nuestra condición social. Pero no tenemos el entendimiento o la razón suficiente para despertarnos a la existencia del elevado poder de Dharma, poder de Dios, ley del universo, y el Bhagavadgita está en el lugar de un buen maestro de colegio y nos lleva de la mano gradualmente, elevándonos por los varios niveles con el propósito que lleguemos a alcanzar la verdadera liberación. Cuanto mayor opera la ley y la justicia, mayor es la intensidad de acción, mayor es la libertad que lograremos. Salvación y liberación significan lo mismo, y un reconocimiento de la ley y obediencia de esta ley es necesario para lograr verdadera liberación. Si no sabemos como opera la ley del universo con relación a nosotros y las demás cosas, si nos olvidamos de la ley de nuestro propio país, ¿cómo podemos respetar esa ley? Somos ignorantes de la ley, y debido a ello cometemos errores, y nos equivocamos todos los días, y cada error respecto a la ley significa indudable castigo de la ley. El castigo se presenta en forma de pena, sufrimiento, infelicidad, inseguridad y un sentimiento que algo está mal.

El Bhagavadgita nos ubica en el contexto del comienzo de la sociedad humana, situación en la que nos encontramos hoy día. Somos ciudadanos de un país, y somos seres humanos relacionados al resto de la humanidad como un todo. Pensamos siempre en términos de relaciones humanas. Es bien conocido que discutimos de esta manera. Este es el tema del primer capítulo del Bhagavadgita, donde la entera estructura social es tomada como base para el argumento en conexión con cualquier acción bajo cualquier situación en particular, y tomando a Arjuna como símbolo de la humanidad, la épica del Mahabharata en su evangelio del Bhagavadgita nos dice qué pensamos como individuos. Nos enfrentamos a una situación en lucha y nuestras actividades en la vida diaria son nuestros esfuerzos para enfrentar la batalla. El trabajo que hacemos en la oficina, todo el trabajo que llevamos a cabo en una fábrica, o cualquier otro trabajo que llevamos a cabo, es el esfuerzo por resolver un conflicto y una situación. Pero no siempre lo hacemos bien, es por ello que un trabajador de una fábrica no es necesariamente feliz, un oficinista no se siente satisfecho. Nuestras actividades no nos traen felicidad. Nos inclinamos al estado de completa desesperanza porque no hemos encontrado tiempo para caminar a la luz de la razón y la justicia del universo. No podemos ver esta ley con nuestros ojos, así como tampoco podemos ver un gobierno. Lo impersonal no puede ser visto con los ojos. No podemos ver el dinero, vemos un pedazo de papel llamado papel moneda o un pedazo de metal llamado moneda, pero el dinero es algo diferente. Es un valor que se encuentra inherente en el símbolo llamado papel moneda y moneda y ese valor no puede verse con los ojos. La ley más elevada es una operación impersonal y, por lo tanto, no es objeto de los sentidos. En tanto que dependamos de los sentidos para lograr y juzgar las cosas, nos es imposible lograr ventaja de la existencia de los poderes impersonales, de la razón y la percepción. Arjuna se encontraba en esta condición. Él pensaba basado en su relación con las personas, como hijo de tal y tal, como sobrino, etc., con ulteriores motivos. Así como apretamos los dientes para hacer algo vigoroso diariamente, Arjuna se preparó a entrar en una guerra. 'Haremos esto,' nos decimos con determinación muy temprano en la mañana. Eso también pensó Arjuna y toda la gente que estaba a su lado. Ellos decidieron que deberían tomar ciertas decisiones, y la decisión fue completa. Era necesario llevar a cabo la decisión. Y el llevar a cabo esta decisión es entrar al campo de batalla; que es también la entrada de nosotros en el campo de práctica de Yoga, hacia donde el Bhagavadgita nos llevará.




Actualizada el sábado, 7 de abril de 2001

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