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Filosofía del Bhagavadgita de acuerdo a Swami
Krishnanada
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La VISIÓN UNIVERSAL del BHAGAVADGITA
El Bhagavadgita es un conocido
evangelio,
aceptado universalmente como
escritura, no
meramente en sentido de santidad
desde el
punto de vista religioso, sino
que es considerado
una guía para nuestra vida diaria,
que no
significa una actitud religiosa
en particular.
Nuestra vida es más vasta en
su expansión
que lo que consideramos usualmente
como vocación
religiosa. Y si la religión permanece
tan
solo como un aspecto de nuestra
vida y no
constituye nuestra vida entera,
el Bhagavadgita
no es una escritura religiosa,
pues su intención
no es alimentar un lado de nuestra
naturaleza
o parte de nuestra expectativa
en la vida,
sino el total de lo que necesitamos
y lo
que somos. Esta característica
especial del
Bhagavadgita lo hace un poco
difícil para
su comprensión, significado y
mensaje. Existen
cientos de exposiciones y han
sido escritos
innumerables comentarios sobre
este gran
evangelio, es difícil creer que
su significado
ha sido aprehendido completamente,
pues continuamos
encontrando algo más a medida
que profundizamos
en él. Más lo leemos, más reciente
aparece
ante nuestros ojos, como la salida
del sol
de cada mañana. Esta especialidad
y comprensión
que es la visión del Gita es
lo que lo hace
diferente de las demás guías
religiosas conocidas.
A menudo hemos escuchado decir
que es un
episodio de una larga épica de
India conocida
como Mahabharata, y lo podemos
considerar
como una enseñanza de alguien
para alguien
más hace muchos años atrás, en
el particular
contexto de esos días. Leemos
esta épica
como un cuento, un drama o comedia,
para
nuestra diversión y satisfacción
emocional.
Pero esta épica de la cual el
Bhagavadgita
es un episodio, no es un cuento
de una abuela
a su nieto, a pesar que está
narrado como
un drama con imágenes y toques
artísticos
de caracteres que muestran las
varias facetas
y actitudes de los humanos. Lo
que nos inspira
y nos conmueve cuando leemos
una épica de
este tipo, es la simpatía que
existe entre
estos caracteres y las varias
facetas de
nuestra propia vida personal.
Nos encontramos
de alguna manera en estos caracteres
épicos.
Nos sentimos atraídos hacia estas
imágenes
de personas y situaciones debido
a que hay
una representación de lo que
somos en diferentes
momento del tiempo o capas de
nuestra propia
personalidad. Todas estas personas,
héroes
y heroínas, las personas dramáticas
del Mahabharata,
están presentes dentro de nosotros,
y nosotros
somos estas personas en diferentes
ocasiones
y tiempos. Existen dentro de
nosotros capas
de personalidad, y estas capas
corresponden
a las imágenes ideales que se
muestran en
los caracteres de esta gran épica,
el Mahabharata.
¿Por qué nos sentimos inspirados
al leer
las obras de Shakespeare? Porque
nos encontramos
presentes en ellas. Cada carácter
especial
que Shakespeare delinea con su
pluma maestra
corresponde a nuestro propio
ser de alguna
u otra manera. Cada carácter
De Shakespeare
se encuentra en nosotros y somos
todos ellos.
Nos encontramos por ello en empatía
con todos
estos caracteres, y debido a
eso nos estimula
el estudio de esas obras. Es
la naturaleza
humana que se presenta en los
dramas de Shakespeare,
en las épicas de Homero o el
Mahabharata.
No es la historia de algunas
personas que
vivieron años atrás, es la caracterización
de todas las personas que viven
en todos
los tiempos y lugares de la historia
del
mundo. No son historias de ciertas
personas
tan solo; son historias de personas
como
tales, de cualquier persona,
y la nomenclatura
de estas personalidades es tan
solo para
mostrar lo esencial: la actitud,
el carácter,
la conducta y las características
personales
y sociales que demuestran en
su existencia
temporal. Las características
son perpetuas
en la evolución del cosmos, en
tanto que
los vehículos que contienen estas
características
pueden variar. Estas etapas específicas
por
las que tiene que pasar el mundo,
y cada
individuo son partes del mundo.
Todos tenemos
que atravesar todas estas etapas.
Las características
de cada persona y viceversa.
Es así como
en tanto que la épica del Mahabharata
como
también otras épicas similares
intentan mostrar
la cultura de una nación entera,
o, de la
cultura en general, apunta a
sus enseñanzas
en una ocasión especial que considera
como
la hora más conveniente para
dar su mensaje
en su esencia. El Bhagavadgita
es el corazón
de este fruto que es el Mahabharata,
que
ha madurado en el árbol de la
cultura de
India. Los mensajes filosóficos
dados en
varios capítulos del Gita muestran
dramáticamente
la característica de la historia
de la épica.
Una explica la otra. La narración
del Mahabharata,
el aspecto épico de este gran
trabajo, es
una representación en el teatro
de la humanidad,
del mensaje transmitido en el
Bhagavadgita;
y, cuando lo miramos de otra
manera, el Bhagavadgita
es lo que se encuentra detrás
de la entera
narración del Mahabharata. El
gran autor
de esta épica consigue un doble
logro con
esta obra maestra que ha dado
a la humanidad.
Él ofrece un mensaje directo
que penetra
nuestras almas, y al mismo tiempo
lo hace
atractivo a las varias características
psicológicas
que constituyen nuestra personalidad
emocional.
Y, como ya lo mencioné, su mensaje
no es
religioso en el sentido que se
le da al término,
no enseña 'religión', si por
religión hablamos
de los así llamados cultos del
mundo que
sobreviven hoy en día, tales
como Hinduismo,
Budismo, Cristianismo, Islam,
a pesar que
imaginamos que es una escritura
Hindú. Es
una escritura originada en India,
tal vez
por accidente o necesidad en
la historia
del universo. Pero no es tan
solo para gente
de la India, es para todos, en
todos los
tiempos. No es por lo tanto un
mensaje que
Krishna da a Arjuna para que
nosotros lo
dejemos de lado como algo relevante
de esos
tiempos y no aplicable para hoy
día. Es un
mensaje de eternidad, con un
significado
exento de tiempo para todos nosotros.
No
se herrumbra por los movimientos
y cambios
del tiempo geológico, social
o político.
Las vicisitudes de la vida no
tienen impacto
sobre este mensaje, pues surge
de una fuente
que trasciende las transiciones
de la vida.
Y en unas pocas palabras al fin
de cada capítulo,
como colofón, se nos indica la
eternidad,
la practicabilidad y divinidad
de su contenido.
Se supone que es un mensaje que
encarna el
conocimiento de lo real, no meros
valores
temporales. Cuando todo pasa,
al permanecerá,
y lo que eso es, es el objeto
de la búsqueda
de este conocimiento que está
encarnado en
el Bhagavadgita. Se llama 'brahma-vidya',
el conocimiento del Absoluto,
Brahman. La
realidad que no puede trascenderse
se llama
Absoluto. Es así llamado porque
no se relaciona
a nada más; no es un Ser relacional.
Yo estoy
socialmente relacionado contigo
y tú estás
relacionado conmigo, y por lo
tanto nuestra
existencia empírica es relativa.
Pero el
Absoluto no necesita de algo
más para su
descripción o existencia. En
nuestro caso
o en cualquier otro caso, la
existencia está
condicionada a otras existencias.
Por ejemplo,
dependemos de varios factores
para nuestra
vida en este mundo, necesitamos
de la luz
del sol, el agua, aire, comida,
y necesitamos
cooperación social, protección
y muchas otras
cosas de esta naturaleza, así
que si estas
características condicionantes
se encuentran
ausentes, nuestra existencia
personal o individual
puede desaparecer en pocos días.
No poseemos
una condición independiente propia,
dependemos
de otros factores para nuestra
existencia.
Hay una dependencia mutua de
caracteres,
individuos y cosas en este mundo.
Por lo
tanto decimos que el mundo es
relativo, y
no tiene una realidad absoluta.
Pero la relatividad
de estas cosas apunta a la posibilidad
de
la existencia de algo que no
es relativo.
Aquello que nos permite ser conscientes
de
la relatividad de las cosas no
puede ser
en sí mismo relativo. Por ello
es necesario
admitir la existencia de aquello
que no es
relativo, que son designados
en escrituras
tales como los Upanishads, como
Brahman.
Este es un nombre que le damos
para comprender
aquello que debe existir como
trascendente
a cualquier cosa que vemos con
nuestros ojos,
o concebimos con nuestras mentes.
El Bhagavadgita
es el conocimiento de lo Absoluto,
Brahma-vidya,
mencionado al fin de cada capítulo.
Es llamado
también un Upanishad, algo muy
extraño en
sentido normal. Es una enseñanza
esotérica,
que va a lo profundo, a la esencia
de las
cosas detrás del barniz de las
incrustaciones
en la manera de nombres y formas.
Un Upanishad
es una enseñanza secreta. Es
secreta porque
concierne a aquello que no puede
verse con
los ojos. No se relaciona a las
apariencias.
Los nombres y formas del mundo
no son el
sujeto del Upanishad. Su relación
es aquello
que se encuentra detrás de los
nombres y
formas. Como su conexión está
con aquello
que los sentidos no perciben,
la mente tampoco
puede pensar adecuadamente, es
hasta un cierto
punto considerado como un secreto
y por lo
tanto una enseñanza esotérica;
es 'Upanishad'.
El Bhagavadgita considerado la
quintaesencia
de las enseñanzas de los Upanishads,
es también
venerado como un Upanishad. Es
mencionado
en plural, 'Iti srimad-bhagavadgitasu
Upanishatsu.'
No es un Upanishad. Parece ser
muchos Upanishads
juntos, concentrados. Tal vez,
cada capítulo
es un Upanishad en sí mismo;
cada capítulo
es un mensaje. Ha habido personas
que pensaron
que incluso cada verso puede
ser considerado
un mensaje. Devotos del Bhagavadgita
han
recibido inspiración de un verso
tan solo.
Podemos abrir cualquier página
del Bhagavadgita
y encontraremos algo que inspirará
el corazón
de inmediato elevándonos de la
agitación
de la vida ordinaria que vivimos
en el mundo.
Es una pluralidad de los Upanishads,
no un
mero Upanishad. Todos los Upanishads
se encuentran
aquí, condensados en su esencia.
Por eso
se dice 'Bhagavadgitasu', una
y otra vez
en los 'cánticos' y no meramente
el canto
del Señor (Bhagavadgita). Hay
varios mensajes
en varios capítulos y los versos
para todas
las enfermedades concebibles
de la naturaleza
humana que pueden ser curadas
por una u otras
medicinas que se encuentra ahí
en la forma
de alguna palabra en el Bhagavadgita.
Es
un remedio para cada enfermedad
de la vida.
Es también considerado como la
esencia de
todas las escrituras, Sarva-Shastramayi
Gita.
Se dice muchas veces que todos
los Shastras,
todas las lecciones que podemos
encontrar
pueden ser encontradas en esta
escritura
en alguna forma. Es una enseñanza
esotérica,
secreta que concierne a la realidad
que se
encuentra detrás de las cosas
y no alimenta
tan solo un sentimiento adherido
a las apariencias.
Intenta hacernos bien en el verdadero
sentido
del término y tampoco para satisfacer
nuestra
imaginación estimulando temporalmente
una
emoción. No es tampoco un mensaje
académico
o teorético o un evangelio que
concierne
la naturaleza del Absoluto, pues,
es, al
mismo tiempo, una guía práctica
para recorrer
el camino hacia la realización
de la realidad
última. Es, por lo tanto, un
'Yoga Shastra',
no tan solo un Brahma-vidya.
Encontraremos
muy pocos textos que combinan
estos dos aspectos
de enseñanza. No es un énfasis
puesto en
un solo lado de la vida, es puesto
en todos
los lados equilibradamente. Es
una teoría
y una práctica; y la práctica
precede la
teoría. A la comprensión de la
técnica que
se emplea en cualquier línea
de acción particular
se la llama teoría. Y cuando
la teoría es
comprendida, sabemos como emplearla
en nuestra
vida diaria; ese uno es práctica.
Aquí tenemos
entonces, Brahma-vidya y Yoga
Shastra, la
ciencia de lo Absoluto y la enseñanza
práctica
del Yoga, que es el arte de entrar
en contacto
con lo Absoluto, muy difícil
de imaginar.
Es una conversación entre Dios
y el hombre,
cuyo significado se encuentra
en esta frase:
'Krishnarjuna-Samvada'. Krishna
y Arjuna
representan la relación que existe
entre
lo absoluto y lo relativo. La
épica tiene
una particular belleza y grandeza
propia.
Esa es la gloria de un drama,
y lo disfrutamos,
a pesar que detrás del gozo encontramos
una
enseñanza, una moral o lección.
Como vimos
anteriormente, los caracteres
del Mahabharata
están perpetuamente presentes
en las características
del ser humano y también en Krishna
y Arjuna.
Son relaciones eternas, no personas
que meramente
vivieron históricamente en un
determinado
tiempo como se nos cuenta en
la épica, es
la historia del eterno drama
del cosmos y
tiene un profundo significado
en todos los
tiempos y bajo todas las circunstancias
para
todas las personas. Como el mensaje
es impartido
al individuo eterno por la Realidad
eterna,
la enseñanza es también eterna.
Existe una
esencia en nosotros que es de
naturaleza
perpetua. Y ese algo esencial
permanente
es la nuestra individualidad,
que está permanentemente
relacionada al Ser Supremo. No
es, por lo
tanto, un mero mensaje expresado
en lenguaje
temporal que indica una ocasión
o momento
dado del tiempo, mas esta ocasión
específica
del Mahabharata fue tomado como
un necesario
contexto por el autor del Mahabharata
para
mostrar el conocimiento de su
relación con
el Eterno Absoluto. La unión
del individuo
con lo Absoluto es la final consumación
de
esta historia. La sintonización
de Arjuna
con Krishna es la sintonización
de nosotros
con todos los seres como un todo,
que es
Brahman, lo Absoluto. La historia
del universo
que es también la historia de
cualquier país
o nación, y también la historia
de nosotros
mismos, es una historia del movimiento
de
toda la creación hacia el Creador,
el Padre
de todos los seres que están
aquí, como este
fenómeno en expansión. El mundo
se mueve
hacia Dios. Esta es la historia
de la creación.
Esto es lo que se conoce como
evolución.
A esto llamamos deseo, y también
aspiración.
Esta es la necesidad, el hambre
y la sed,
y es toda bendición. Todos nuestros
deseos,
cualquiera sea su naturaleza,
son necesarios
por la naturaleza particular
en el contexto
de la evolución en cualquier
tiempo en que
nos encontremos.
Con esta introducción, podríamos
imaginar
la amplia comprensión del evangelio,
de las
enseñanzas del Bhagavadgita.
No deja nada
por decir, y el lenguaje de este
mensaje
contiene un secreto incomprensible.
Y cuanto
más profundo nos internamos dentro
de nosotros,
más profundo es el significado
que vamos
descubriendo. Si nuestra personalidad
externa
lee el Gita, veremos tan solo
el carácter
externo de su mensaje. Si lo
estudiamos como
lingüistas, estudiosos de sánscrito
o académicos,
veremos tan solo ese aspecto,
una historia
narrada que llega a nuestros
sentimientos
y emociones o a nuestra razón.
Si lo leemos
como psicólogos, encontraremos
un desembrollo
del misterio de la psiquis humana.
Si lo
leemos como racionalistas, encontraremos
argumentos para justificar las
variedades
del cosmos; y si lo leemos como
buscadores,
encontraremos un padre que nos
cuidará, un
padre y una madre, que nos consolarán
en
los momentos de desesperanza
cuando vemos
pesadas nubes negras en el horizonte
y no
podemos visualizar la luz del
sol. Tal es
la formidable profundidad de
este evangelio
y enseñanzas conocidas como Bhagavadgita,
y de la épica del Mahabharata
donde se sucede
un despliegue del entero carácter
de la humanidad.
Revela una entera cultura, no
tan solo una
cultura de India, de todas las
nacionalidades
en las varias etapas de su evolución.
Podría sorprendernos que este
Divino Mensaje,
que debería considerarse como
de carácter
espiritual haya sido impartido
en un momento
crítico, cuando estaba a punto
de desarrollarse
una guerra, en un campo de batalla,
cuando
las personas estaban prontas
para destruir
a su oponente, cuando la mente
se encontraba
ofuscada por los sucesos. Sabemos
qué es
una batalla; y una hora antes
que comenzara
fue el momento elegido para este
mensaje
de eternidad. No fue enseñado
en una escuela
o colegio; podríamos esperar
que tal enseñanza
magistral fuera mostrada a los
estudiantes
en una iglesia o templo, en una
academia,
o universidad, un colegio, en
una ermita
o monasterio, que sería el lugar
apropiado
para revelar este mensaje. Lo
espiritual
tiene poco que ver con la guerra
o una batalla,
con pelea y sangre. No podemos
imaginar qué
tiene que ver la eternidad del
mensaje con
una horrible escena de la batalla
del Mahabharata.
Pero ésta es la especialidad
del Bhagavadgita.
No puede, por lo tanto, ser considerada
como
una escritura religiosa en su
sentido tradicional.
No esperamos recibir el mensaje
de un evangelio
religioso desde un campo de batalla.
Damos
por sentado un aire de santidad,
una actitud
santa cuando hablamos de Dios
o religión.
Por santidad entendemos algo
que es diferente
de una atmósfera profana. Y qué
puede ser
más profano que una batalla,
o guerra, algo
impensable, detestable e indeseable
al máximo,
la terrible escena de muerte.
Sin embargo,
esta es la ocasión considerada
más adecuada.
Sí; los problemas de la vida
no son meros
problemas religiosos, y no deberíamos
pensar
que podemos ser felices por un
mero mensaje
religioso. Si por religión entendemos
lo
que se encuentra usualmente en
nuestras mentes¾y
sabemos muy bien lo que pensamos
que es religión¾una
escritura que debemos llevar
impresa en nuestra
cabeza y adorada con piedad y
temor en una
atmósfera que debe encontrarse
incontaminada
de lo secular, separada de la
atmósfera de
una actitud de dar y tomar de
la gente, de
tiendas y calles, templos, iglesias,
sacerdotes,
rituales, debemos estudiar el
Gita de manera
diferente. Tenemos nuestras propias
nociones
de religión. Hay muchas religiones
y las
practicamos, sin embargo, el
dolor sigue
ahí. Somos en realidad, doloridos
seres a
pesar de nuestra religión. Lloramos
a diario,
abiertamente o a escondidas,
y la religión
y la religión que hemos estado
abrazando
como un querido hijo no nos ha
dado consuelo.
Corremos hacia otras fuentes
de protección
y consuelo cuando necesitamos
apoyo, y no
nos dirigimos a la religión casi
nunca. Tenemos
dificultades de varios tipos,
que no podemos
resolver con la religión que
cultivamos hoy
día. Corremos en diez direcciones
a diario
para resolver nuestros problemas,
y no siempre
vamos a una iglesia o templo
si tenemos dificultades.
Esto significa que nuestra vida
no es algo
que podemos siempre confinar
a la religión
de una iglesia o templo. No estamos
satisfechos
con el Dios que adoramos, con
la religión
que practicamos, con la escritura
que leemos
y el mensaje que hemos recibido.
Nos encontramos
siempre infelices por una u otra
razón; y
el hombre ha sido siempre infeliz
y continúa
infeliz hoy día. ¿Hay solución
para esta
infelicidad? ¿Es posible la felicidad?
Si
es posible, entonces, vale la
pena investigar.
Y el Bhagavad lleva a cabo esta
tarea de
abordar los problemas de la vida
en general
y no tan solo un lado de nuestra
naturaleza.
Sabemos muy bien, que nuestra
devoción y
nuestras prácticas religiosas
no cubren toda
nuestra vida. La piedad está
dentro de nuestras
habitaciones, y tenemos una religión
diferente
cuando caminamos por un sendero
o compramos
un paquete de galletas, viajando
en ómnibus
o en tren. Si enfrentamos la
vida en sus
varios aspectos con el espíritu
de religión,
podemos decir que somos verdaderamente
religiosos,
y que Dios nos ayudará siempre,
y no necesitamos
buscar otro Dios temporal para
resolver nuestros
problemas diarios. Todo lo temporal
es manifestación
de eternidad, y lo que es eterno
debería
ser capaz de interpretar situaciones
temporales.
Y el Bhagavadgita como su eterno
mensaje
debería ser una protección incluso
en nuestra
vida diaria. Es como una madre
para nosotros;
la relación con nuestra madre
no es meramente
religiosa¾es todo. Podemos correr
a ella
por una taza de te, azúcar, y
veremos que
el Gita ha indicado específicamente
incluso
estas pequeñas cosas para aliviar
la tensión
en todas las capas de nuestro
ser. El Bhagavadgita
alimenta no meramente nuestra
personalidad
exterior, también la esencia
de nuestra personalidad
relacionada a todas las cosas
del mundo,
a la entera creación. No somos
tan solo ciudadanos
de Rishikesh, Uttar Pradesh,
India o el planeta
Tierra. Llevamos con nosotros
un pasaporte
para entrar en varios planos
de la existencia.
Somos ciudadanos de la creación
de Dios y
esta tierra no es nuestro único
hábitat.
Tenemos un deber que sobrepasa
nuestras obligaciones
temporales y demandas como ciudadanos
de
un país en particular. Tenemos
una obligación
que trasciende los límites de
la nación y
la sociedad en la que nacimos.
Cuando llenamos
los requisitos de la ley que
reina suprema
en la atmósfera, suponemos que
la ley nos
cuidará. La ley protege. No siempre
castiga.
Protege cuando la respetamos.
Castiga cuando
la desobedecemos. Los sufrimientos
de la
vida son atribuidos a la desobediencia
de
la ley que opera en el mundo.
Podemos pensar
que estamos obedeciendo un tipo
de ley de
un país en particular, o de una
comunidad
o familia en la que nacimos.
Pensamos que
eso es suficiente, que estaremos
protegidos.
Pero sabemos que si estamos confinados
a
la mera obediencia de la ley
que prevalece
solo dentro de nuestra familia,
y desobedecemos
a la ley de la nación como un
todo, nuestra
obediencia a la ley de la familia
no nos
va a ayudar. La ley nacional
nos perseguirá,
pues no la hemos considerado,
a pesar del
hecho que obedecemos humildemente
la ley
familiar. Y podemos extender
la analogía
más lejos. La ley internacional
es también
importante, y si la dejamos de
lado, como
si fuera nada, como patrióticos
obstinados
con respecto a nuestra propia
y pequeña nación,
eso tampoco nos servirá de mucho.
Nuestra
nación entera puede encontrarse
en una situación
precaria por su desobediencia
al sistema
internacional de las cosas. Ese
es el caso
con todo y en todos lados. Podemos
obedecer
las pequeñas leyes de esta tierra,
pero tal
vez desobedecemos una ley más
elevada, no
la mera ley internacional, también
la ley
interplanetaria, o ley universal.
Eso puede
generar una acción contraria
a nosotros si
somos ignorantes de lo que eso
significa.
El Bhagavadgita nos muestra la
estructura
de la ley universal que opera
por doquier.
Y si la respetamos, nos dará
la protección
que esperamos de la Constitución
Central
de un Gobierno, y nuestras pequeñas
leyes
se encuentran bajo ésta. Tal
es la belleza
de este mensaje, el Bhagavadgita.
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