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del libro "Significado espiritual de
las fiestas religiosas"de
Swami Krishnananda
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CONCIENCIA DE CRISTO*
Vacíate que yo te llenaré.' Este es un maravilloso
mensaje de una sola línea, de Jesús, el Cristo.
El Espíritu no es una cantidad y se opone
a las medidas y concepciones cuantitativas.
'Benditos sean los pobres de espíritu,' es
otra sugestiva declaración del Cristo. No
podemos comprender el significado de ser
pobre. Para nosotros, ser pobre es no tener
dinero, alimento u oro, no tener tierras,
una casa y amigos, y no ser reconocidos en
la sociedad. Eso sería pobreza económica.
No podemos pensar en pobreza excepto en sentido
económico, material y social. Del mismo modo,
la idea de vaciarnos, llevando nuestro intelecto
al máximo, es un desplazamiento físico de
contenido. Lejos de esto es la idea del Espíritu
que está implicada en el mensaje del comienzo.
La Conciencia de Cristo y no la personalidad
de Cristo, debe ser considerada para comprender
esta declaración. Hay una diferencia entre
Cristo y Conciencia de Cristo. Este hecho
fue repetidamente enfatizado por Cristo mismo
en muchas de Sus declaraciones como lo leemos
en el Nuevo Testamento. Él no se consideraba
nunca una persona ni tampoco indicaba que
era una persona la que hablaba cuando Él
hablaba. Él se refería siempre a 'Aquel que
me envió'. Siempre se refería a 'Aquel que
me envió'. Él dijo: 'Yo estoy aquí para proclamar
la Ley de Aquel que me envió. No es mi ley
que proclamo y demuestro al mundo.' El Espíritu
que habló a través de Él no era una criatura
del tiempo.
Hay una muy humorística y significativa declaración
de Él. "Antes de Abraham, Yo existo,"
Qué significa esto? "Antes de Abraham,
Yo existo," es gramaticalmente una contradicción.
No tiene sentido. Es un error gramatical
decir, 'Yo existo antes que Abraham existiera.'
Pero ese es el verdadero Cristo que habló.
Y es desde el punto de vista de la realidad
de Cristo, que el 'presente' precede incluso
al 'pasado'. El presente precede al pasado.
¿Como puede ser? Y es eso lo que está implicado
al decir, "Antes que Abraham existiera,
Yo existo." El Espíritu es un presente,
no un evento o contenido o criatura en el
pasaje del tiempo que se examina detenidamente
en el pasado, presente y futuro. El Espíritu
no tiene pasado, presente ni futuro. Y esta
es la Conciencia de Cristo.
Desde ese punto de vista, ¿qué significaría
vaciarse y que significaría llenarse con
Ello? Esta es la gran filosofía del Espíritu.
Cuando hablamos de estas cosas nos dirigimos
hacia el verdadero Yoga. Cristo fue un gran
Yogin, Maestro Yogin, uno de los Yogins más
grandes que el mundo haya producido, un Yogin
en el verdadero sentido del término. Él estaba
en perpetua unión con el Espíritu, extraía
alimento del Espíritu y operaba con la Ley
del Espíritu en el mundo o reino de la materia.
Él no pensaba matemáticamente. ¿Como podría
sino un solo pedazo de pan hacerse miles
y todavía sobrar luego que todos se hubieren
alimentado? Aquí no trabajaba la aritmética,
porque uno no puede transformarse en muchos
y muchos no es lo mismo que uno. Nuestra
conciencia ha dejado crecer sobre sí varias
capas de concrescencia material. El modo
filosófico de pensar es ligeramente diferente
de la manera de pensar del hombre de la calle.
No quiero decir con esto, que todos ustedes
deberían ser filósofos. Pero, deberían conocer
las técnicas del pensamiento filosófico,
del arte de pensar en un modo que difiere
enteramente del dar y tomar, de la actitud
económica y comercial de pensar con la cual
el hombre ocupa su mente. Todo nuestro pensamiento
es comercial. No podemos pensar en otra forma.
Mas, el Espíritu no es comercial, porque
no es material. Todo lo que hablamos con
referencia al Espíritu tiene que ser metaempírico
y debemos deshacernos del prejuicio de maneras
mundanas de pensar, incluso antes que tomemos
el primer paso de la práctica por el camino
del Espíritu. Todos los prejuicios deben
ser abandonados. Esta es una de las condiciones
de vaciarse. No significa que debemos vomitar
lo que comimos. Debemos vomitar los prejuicios
de la mente. Duro en verdad es superar el
prejuicio. El prejuicio crece como un hongo
en nuestra misma conciencia. Damos por sentadas
muchas cosas. Hipótesis no probadas son tomadas
como verdaderas. Y estas hipótesis se transforman
en proverbios de la calle, del hogar, de
la sociedad, de la administración, e incluso
en el dominio internacional. Todas las cosas
están basadas en ciertos prejuicios; pero
al Espíritu no le importa ni la nación ni
el ámbito internacional. Es algo superior
en su valor y contenido. Ser espiritual es
duro de pensar y concebir. Más difícil aún,
es practicar la senda del espíritu. Los intentos
personales y lógicos y las actitudes llamadas
científicas no nos ayudan aquí. La ciencia
misma se ha transformado en dogma a pesar
de exhibir su conocimiento como no dogmático.
La lógica también está basada en un dogma
de ciertos valores que se presuponen, pero
que no pueden ser probados por la misma lógica.
No hay tal cosa como pensamiento no-dogmático
en lo que concierne al hombre común. Todas
las cosas son dogma. Ustedes dan por sentado
que el mundo es. ¿Y quien les dijo que el
mundo es? Esto es algo que se da por sentado.
Mas, esto es una hipótesis; ustedes no pueden
probarlo por medio de la lógica, excepto
diciendo que lo ven. Y que ustedes lo ven,
no es precisamente una demostración contundente,
pues ustedes pueden estar viendo un fantasma
si sufren una alucinación. Que el mundo es,
que el cuerpo es algo que está en el mundo
y que éste está gobernado por medidas cuantitativas
de aritmética y leyes comerciales, son hipótesis
en las que basamos nuestros argumentos, incluso
ante los tribunales.
Pero el Cristo no vino a gobernar el mundo
del César, como él lo dice "Dad al César
lo que es del César y a Dios lo que es de
Dios". No mezclen los dos elementos;
el Cristo no tiene nada que ver con el César.
El César es una medida cuantitativa como
la de la plata y el oro, el tomar y dar,
del comercio y el intercambio, de las matemáticas
cuantitativas, de la mente débil atrapada
en las redes del espacio y el tiempo. La
Conciencia de Cristo se encuentra más allá
del pensamiento común de dar y tomar. Es
desde este punto de vista superior y sublime
que debemos comprender el significado de
vaciarnos y ser llenados por el Espíritu.
Cuando Él dice 'Vacíate que yo te llenaré'
no se trata de que el Cristo como Jesús,
la personalidad, se va a sentar sobre tu
cabeza. Él no puede llenarles como una persona.
¿Como puede una persona llenar a otra persona?
Esto es impensable y sin ningún sentido.
Se trata de la conciencia, capaz de llenar
el recipiente vacío de personalidad humana.
¿Como puede el Espíritu llenarte? El Espíritu
no es un contenido porque la misma idea de
contenido es cuantitativa. Y el Espíritu
no es una medida cuantitativa, no es como
el agua o cualquier otro líquido que pueda
llenar un recipiente. No tiene peso ni tiene
largo o ancho, no está aquí ni allá, es el
valor quintaesencia presente en forma inmanente
como la misma substancia que lo constituye,
la fibra misma, esencia y ser de cualquier
cosa que exista, que sea. El Espíritu no
puede pensarse, porque el Espíritu es la
misma presuposición del pensamiento. Incluso
antes de comenzar a pensar, el Espíritu se
encuentra ahí detrás, impulsando el pensamiento
de ustedes. Por lo tanto no hay tal cosa
como pensar el Espíritu y por ende, no hay
tal cosa como medir el Espíritu con la vara
del pensamiento humano. ¡Como puede el Espíritu
llenarlos si no tienen la capacidad de recibirLo
o contenerLo! ¡Donde está el contenedor del
Espíritu!
Este maravilloso evangelio 'Vacíate y yo
te llenaré' se complementa con otra maravillosa
declaración de Él: 'El reino de los cielos
está dentro de vosotros'. ¿Como pueden estar
los cielos dentro de ustedes? Ustedes son
pequeñas y débiles personalidades, un pequeño
cuerpo ocupando uno o dos pies del ancho
de la tierra. ¿Como puede el reino de los
cielos estar contenido dentro de ustedes?
Todas Sus declaraciones parecen maravillosamente
conspicuas y significativas de algo que la
mente humana no está habituada a pensar y
comprender de ese modo. ¿Han visto alguna
vez un reino contenido dentro de la personalidad
de un ser humano? Sin embargo, así lo dice
el Cristo. Es como decir que el océano está
contenido en una gota, lo cual es impensable.
Estas declaraciones inescrutables del Cristo
parecen ser inescrutables porque no podemos
comprender qué es el Espíritu desde el punto
de vista desde el cual Él siempre habló.
El punto de vista mismo era completamente
diferente.
Ustedes saben que ahora la gente dice que
tenemos un tipo de aritmética en la cual
dos más dos no hacen necesariamente cuatro.
Porque es una manera Euclidiana de pensar
en geometría y aritmética. La geometría plana
es diferente de la geometría esferica, por
ejemplo. La geometría común del triángulo
es diferente de la trigonometría. Los valores,
la medida y las reglas de calcular de geometría
sobre una superficie, no se aplican a la
geometría de una esfera. Debido a esto, dicen
que bajo ciertas condiciones de los cuerpos
físicos del cosmos, los tres ángulos de un
triángulo no hacen necesariamente dos ángulos
rectos, a pesar de ser esta la regla, de
acuerdo a Euclides. Los tres ángulos de un
triángulo siempre hacen dos ángulos rectos,
pero esto no es siempre así. Hay condiciones
de existencia incluso en el mundo físico,
en el macrocosmos por ejemplo, o en el microcosmos,
en la capa sub-atómica como la llaman, donde
esta geometría no sirve. Dos más dos no hacen
necesariamente cuatro. Puede ser menos o
puede ser más. Ustedes creen que el hombre
se ha vuelto loco porque murmura cosas sin
sentido. Pero esta gente dice que aquellos
que se aferran al prejuicio que dos más dos
hacen cuatro, no más ni menos, están locos,
no ellos. El mundo es más amplio de lo que
podríamos pensar. Si hasta la aritmética
y las matemáticas humanamente concebibles
pueden eludir el captar del entendimiento
común como se señala a través de los descubrimientos
de hoy día, ¡qué decir del Espíritu! El Espíritu
es no-matemático y no-mensurable, debido
a que no es material. Y nuestras mentes están
acostumbradas a pensar solo en términos de
medidas y cálculos. Por lo tanto, un reino
no puede concebirse como contenido dentro
de una persona. El Reino de los cielos no
puede estar contenido dentro de ustedes.
Un vasto reino o enorme imperio no puede
estar dentro de la personalidad de un ser
humano. Sin embargo, esto es posible bajo
otras ciertas condiciones dadas. La parte
puede contener al todo. ¿Es esto posible?
¿Han visto alguna vez una parte conteniendo
al todo? Ustedes han oído del todo incluyendo
una parte. ¿Como puede una parte incluir
al todo? Es imposible, porque el todo es
superior cuantitativamente a la parte. Una
vez más, pensamos en términos de cantidad.
Porque muchas partes hacen al todo, el todo
no puede ser parte de nada. Este es nuestro
modo cuantitativo de pensar. Pero, el todo
puede no necesariamente ser una totalidad
cuantitativa. Hay todos, que no son necesariamente
totales de las partes en sentido material.
Les daré un pequeño ejemplo de este tipo
de totalidad peculiar que no es meramente
la suma de las partes que lo constituyen.
La totalidad de la personalidad de nuestro
propio cuerpo es un ejemplo. Tenemos un sentido
de totalidad de nuestro ser. Tenemos diez
dedos de la mano, diez dedos de los pies,
dos ojos y muchos otros miembros del cuerpo.
Y tenemos un sentido de unión, integridad
y totalidad en nuestro ser. Nunca pensamos
que estamos hechos de miembros. No se va
por ahí pensando, 'Tengo diez dedos de la
mano, diez dedos de los pies, dos ojos.'
¡Quien piensa así! Nunca pensamos en los
miembros de nuestro cuerpo y jamás ni por
un momento calculamos en términos de las
discretas partes con las cuales nuestro cuerpo
está formado. Nos imaginamos como un total
-'Yo', 'Yo estoy aquí', 'Yo he llegado,'
'mírenme.' Cuando hablan de 'Yo' o 'Mi',
no se refieren a ningún miembro del cuerpo,
ni tampoco a la totalidad de los miembros
de nuestro cuerpo, se refieren a otra unidad
significativa que se encuentra presente en
todas partes del cuerpo, que les da la seguridad
de ser algo único e indivisible. Esta indivisibilidad
que son, que no es una totalidad matemática
o física de los miembros del cuerpo, está
presente por entero en cada una de las partes.
Esta es una idea muy difícil de imaginar.
Cada parte de nuestro cuerpo es un todo.
Debido a este misterio de organismos vivos,
el gran pensador filosófico llamado General
Smutts desarrolló una filosofía llamada 'Holismo,'
que significa, que todas las cosas en el
mundo son un todo. De acuerdo a él, cada
célula del cuerpo es un todo y cada átomo
también es un todo en sí mismo. Poseen una
estructura completa. No hay ninguna parte
en este mundo, todas las cosas son un todo
en sí mismas. Cada célula protoplasmática
de la hoja de un árbol es un todo luchando
por mantener su individualidad y armonía
con las otras células de la hoja del árbol.
Cada célula de nuestro cuerpo -organismo
vivo del cual estamos constituidos- es un
todo en sí mismo y lucha para vivir por sí
mismo, y quiere mantenerse y sostenerse a
si mismo, porque es un todo en sí mismo.
La totalidad que está presente significativamente
en una estructura completa orgánica, es diferente
de la totalidad de las monedas de rupias
o de las monedas de dólar o del montón de
piedras o montón de ladrillos, etc. Esa totalidad
que pensamos en nuestras mentes es diferente
de la totalidad que tenemos que concebir
espiritualmente, o al menos no-materialmente.
Es desde este punto de vista que el reino
de los cielos puede estar dentro de nosotros.
Así como la totalidad de nuestra personalidad
es inmanente o está presente en cada célula
de nuestro cuerpo, el entero reino de los
cielos está dentro de nosotros. El Reino
de los cielos no es un país. No es un imperio
físico. Es un significado, una connotación
y un valor. Lo llamamos Espíritu, y el Espíritu
puede estar contenido por doquier. No requiere
de espacio para existir. Por lo tanto, puede
estar totalmente presente incluso en los
átomos más pequeños. Así es como el reino
de los cielos está dentro de ustedes.
Todo esto no se encuentra explicado filosóficamente
en la Biblia. Los grandes maestros espirituales
-el Cristo, Krishna o el Buddha- no comentan
estas declaraciones. Ellos hacen declaraciones
sugestivas que deben ser explicadas por mentes
menores más tarde, para ser comprendidas
por mentes comunes.
Por eso, desde este punto de vista de la
capacidad del Espíritu de estar contenido
incluso dentro de una célula del cuerpo,
es que se habla de vaciarnos y ser llenados
por Eso. Las adherencias, como ya lo mencioné,
que crecieron sobre la conciencia, debemos
gradualmente dejarlas caer y aniquilarlas.
Deben ser anuladas. Las acumulaciones objetivas
sobre el Espíritu deben se desechadas para
que el Espíritu pueda florecer sublime y
noblemente. Por lo tanto, 'vaciarnos' significa
eso. Es estar junto al Espíritu y no dejarse
llevar por ningún valor material.
Si damos una cosa, la perderemos. Esta es
nuestra matemática. Cuanto más damos, más
perdemos. Es muy claro. Pero, 'Dad y os será
dado'-dice el Cristo. ¿Como puede ser posible?
¿Han visto a alguien que les retribuya meramente
porque ustedes le han dado algo? Toma todo
lo que ustedes le dan y se va. Pero, lo que
Cristo dice es que no recibiremos meramente
lo dado sino que recibiremos muchísimo más.
Si dan uno, recibirán cientos, miles y millones,
dice el Cristo. Esto tampoco es un cálculo
matemático. ¿Como pueden recibir cientos
y miles si dan tan solo uno? 'Dad y os será
dado', es lo que el Cristo dice. Y añade
a esto un adjetivo sorprendente, asombroso,
admirable: les será devuelto no meramente
en la medida que han dado, sino sobreabundantemente.
En una medida, el contenido es presionado
para hacer posible que contenga más y más,
y luego cuando se derrama abundantemente,
con esa abundancia se les devolverá. No teman,
pues no perderán al dar. Swami Sivanandaji
Maharaj fue un ejemplo vivo monumental de
esta filosofía espiritual de dar. Jamás he
visto una persona así, y no creo llegar a
ver otra, tal vez. Nosotros creemos que por
dar, perdemos. Pero, el Espíritu dice que
al dar, ganamos. Por doquier encontramos
que la ley del Espíritu es diferente de la
ley de la materia. La ley de Cristo es diferente
de la ley del César. La ley de Dios es diferente
de la ley del hombre. ¡Esto es maravilloso!
Ahora, vaciarnos, sería por lo tanto, la
tendencia de estar junto al Espíritu, y esta
tendencia de estar junto al Espíritu es reconocer
el carácter del Espíritu en el mundo de la
materia. Hemos perdido la conciencia del
Espíritu mismo. Somos conscientes tan solo
de la materia. El ser conscientes del Espíritu
es, ser conscientes simultáneamente de sus
características. No se puede pensar en el
fuego sin pensar en luz y calor. La idea
de fuego está automáticamente asociada a
la idea de calor y luz. De la misma manera,
la idea del Espíritu esta automáticamente
asociada con la Omnipresencia y a una capacidad
para permear y penetrar todas las cosas.
Incluir y trascender todas las cosas es otra
característica del Espíritu. ¿Qué significa
la frase incluir y trascender? Esto puede
ser explicado con otra analogía. Todo esto
no puede ser explicado lógicamente. La conciencia
de nuestro estado de vigilia incluye y trasciende
todo el contenido de nuestro sueño. En sueños
vemos riqueza, nos transformamos en un alto
oficial, con un buen salario, buenas comidas,
o somos un emperador. Pero, cuando despertamos,
¡perdimos todo! ¿Perdimos en verdad algo?
La conciencia misma de despertar es trascendente
a la conciencia de toda la fortuna y otras
cosas que parecíamos poseer en el sueño.
¿Desean ustedes ser un rey en un sueño, o
un hombre común en el estado de vigilia?
Pienso que preferirían ser una persona común
en el estado de vigilia que un rey en sueños,
porque el valor del rey en el sueño es inferior
al valor del hombre común en el estado de
vigilia. Es la diferencia en la conciencia
lo que interesa y no el ser un mendigo o
un rey. La diferencia yace en el estado de
conciencia, y no en aquello de lo que uno
es consciente. Así como el contenido del
sueño se encuentra incluido y trascendido
en la conciencia de vigilia, todos los valores
del mundo están incluidos y transcendidos
en la conciencia del Espíritu Supremo. No
vamos a perder el mundo cuando realicemos
el Espíritu. Muchas personas tienen temor
de realizar el Espíritu o Dios, porque piensan
que tal vez pierdan el mundo. Muchos piensan:
"¿Y mis amigos?" ¿Que pasará con
ellos si me voy con Dios? Oh, mis pequeños
hijos están aquí todos sufriendo, no quiero
ir a Dios. Esto es un modo tonto de pensar.
Porque es un modo de pensar material, interpretado
matemáticamente y comercialmente comprendido.
Continuamos siendo hombres de negocios. No
podemos ir más allá de esta idea.
Mis queridos amigos, cuando vayamos a Dios,
veremos a nuestros amigos allí. ¿Por qué
lloran por sus amigos? Los verán en una forma
mejor, con mejores ojos, mejor de como los
ven ahora. Y si lo que quieren es ayudarlos,
los ayudarán mejor y en una mejor manera.
Serán más fuertes y tendrán una capacidad
de ayuda mayor. Todo lo que existe en el
mundo se encuentra incluído en el reino de
Dios y nada se encuentra excluido. No caminamos
desde este mundo hacia Dios. Reitero, tenemos
una idea del movernos, cuantitativa. '¡Miren
este prejuicio!' No nos movemos del mundo
hacia Dios como si fueramos de un planeta
a otro en una nave espacial. No se trata
de un movimiento espacial. Es una transfiguración
de la conciencia, es lo mismo que sucede
cuando despertamos del sueño. ¿Cuando despiertan
del sueño pierden algo? ¿Pierden a sus queridos
amigos, reino y riquezas? Se sienten tan
solo contentos porque el demonio se ha ido.
'¡Qué pesadilla tuve en el sueño! Se ha ido
y ahora estoy contento.' Esto es lo que sienten
cuando despiertan. O es que dicen, 'Oh, mi
reino se ha ido, yo era rey, he perdido todo?'
¿Continúan golpeándose el pecho? Del mismo
modo, nada adverso les sucederá cuando realicen
a Dios. El Espíritu incluye todas las cosas
valiosas de este mundo material.
Es debido a este hecho que el Cristo no fue
comprendido por la gente. ¡Como puede la
materia comprender al Espíritu! Por eso Él
fue crucificado. Continuamos crucificando
a Dios cada día de nuestra vida, en una forma
u otra. Lo estamos matando al afirmar el
ego, al reivindicar los valores materiales
e inexorables adherencias a este modo cuantitativo
de pensar: 'dando, perdemos', 'al ir hacia
Dios perderemos el mundo,' etc. Todas estas
son suposiciones falsas, contrarias a la
Verdad.
Una vez más, repito, el vaciarnos es vaciarnos
de las adherencias materializadas que han
crecido aparentemente sobre la universalidad
del Espíritu. Luego, serán llenados con una
abundancia oceánica de la conciencia de Dios.
Cuando se eleven al nivel de Dios, serán
llenados con un océano que los inundará por
todos lados de sabor nectarino, belleza,
grandeza y magnificencia. Cuando llega Dios,
Él no viene como un hombre desde una dirección.
Él viene desde todas las direcciones, porque
Él está en todos lados. Él no viene tan solo
de Oriente u Occidente. Él no es un ser humano.
Él es el Espíritu universal que entra en
nuestra personalidad. Sri Ramakrishna Paramahamsa
solía decir que la entrada de Dios en el
hombre es como un elefante loco entrando
en una choza de paja. Otro místico decía
que es como un océano entrando en una gota,
o el océano inundando los ríos. Todas estas
son imágenes para darles una idea de lo que
es la Magnificencia del Espíritu. Todos piensan
de igual modo porque se encuentran en el
mismo pedestal de realización. Cuanto más
logremos pensar de este modo, más espirituales
seremos, más Yogins seremos. Yoga no es llegar
a ser algo en sentido social. Tampoco es
hacer algo con nuestras manos o pies. Es
una transformación de nuestra substancia
interna de pensar, sentir, querer y comprender
de una forma completa que supera nuestra
presente personalidad física. En ese punto
nace el Cristo.
Decimos que Cristo y Krishna nacieron a medianoche.
No nacen cuando brilla el sol, lo que significa,
cuando es de día para los sentidos. "Ya
nisa sarvabhutanam tasyam jagarti samyami,
yasyam jagrati bhutani sa nisa pasyato muneh"-dice
el Bhagavadgita. Lo que ustedes ven, los
sabios no ven, y lo que los sabios ven, ustedes
no pueden ver. Lo que es día para ustedes,
es noche para ellos; y lo que es día para
ellos es noche para ustedes. Para ustedes,
la conciencia de Dios es como la obscuridad,
noche de ignorancia, y Dios no existe. Debido
a eso mucha gente llega al punto de negar
a Dios. No Lo pueden ver. En tanto que los
sabios solo ven a Dios y nada más. Ellos
no ven al mundo como mundo. La persona que
ha sido curada de cataratas en los ojos no
ve dos lunas. No dice: 'Había dos lunas y
ahora se ha perdido una.' No había dos lunas
y tampoco una. Esta es la verdad. Del mismo
modo, cuando la medicina espiritual es administrada
al alma enferma de un ser humano, recobra
la salud espiritual que le permite pensar
de manera completamente nueva y reorientada,
y el hombre se transforma en un superhombre.
Un hombre que piensa de esta manera es un
superhombre. No es un hombre común. No puede
ser llamado hombre. Un superhombre es un
templo que guarda el Espíritu suprahumano.
Cuando Dios piensa a través del hombre, a
ese hombre lo llamamos superhombre. Tal fue
Cristo, Buddha y Krishna. Pero todos los
maravillosos maestros de la humanidad fueron
completamente mal interpretados; sus enseñanzas
nunca comprendidas, mal interpretadas, mal
explicadas y utilizadas para la perdición
del hombre hacia la cual parecemos dirigirnos
hoy día, infortunadamente.
Pero Dios es grande y todo estará bien en
el reino de Dios cuyos ojos Omniscientes
lo ven todo. El reconocer el Espíritu es,
por lo tanto, el reconocimiento de la existencia
omnipresente de Dios. Y el ser llenados con
Dios es lo mismo que ser llenados con el
Espíritu. Por eso, debemos vaciarnos de todo
prejuicio externalizado de pensar objetivamente.
No debemos aferrarnos a los objetos para
nuestro sustento. No solo de pan vive el
hombre, lo que significa, que no vivimos
meramente de la substancia cuantitativa del
mundo. Tenemos algo en nosotros que es más
que cuantitativo, que es superior incluso
a la entera cantidad del cosmos. El Espíritu
es mayor que el mismo universo. El universo
es, después de todo, una cantidad. Y el Espíritu
es más vasto que eso. 'Atyatishthad-dasan-gulam-el
Espíritu está por encima del universo,' dice
el Purusha Sukta.
Con este antecedente de la renovación espiritual
de nuestros pensamientos, debemos contemplar
diariamente el misterio de la creación, la
majestuosidad de Dios, la grandeza de la
vida espiritual, lo maravilloso del Yoga
y la gloriosa consumación que tenemos por
delante como suprema Liberación, Conciencia
de Cristo o realización de Dios.
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