Australia fue uno
de los pocos países donde se fabricaron (o ensamblaron)
vehículos pertenecientes al grupo Borgward, y esto
generó una relación entre aquellas marcas y
los australianos que llega hasta nuestros días.
Un pequeño número de Borgward Hansa 1500 habían
sido ya importados a Australia a principios de los años
cincuenta. Uno de ellos incluso participó del Redex
Trial de 1955, piloteado por Tottey y Hendley, de Armadale
en Victoria.
Pero el romance entre los productos Borgward y el país
verdaderamente surgió cuando comenzaron a llegar los
primeros Goliath en 1954. Estos eran importados en partes
por Kenneth Wright y luego ensamblados en una planta en Melbourne,
más para reducir las tarifas de importación
que para iniciar una industria local.
La principal virtud del Goliath estaba en su motor de dos
tiempos, sistema que los australianos apreciaban mucho desde
la aparición del DKW antes de la guerra. Con una buena
campaña de prensa y publicitaria, y excelentes resultados
en las pruebas de economía (llevadas a cabo por el
propio Kenneth Wright, acompañado por Colin Oliver),
el auto pronto se estableció firmemente en el mercado
australiano.
En 1958, además, Wright inició la importación
del Borgward Isabella, que resultó todo un éxito
en el mercado de los coches de precio medio. El Isabella fue
sometido a gran cantidad de pruebas por parte de la prensa
especializada, y el consenso general fue que se trataba de
un auto excelente, lo que disparó las ventas.
Dada la excelente repercusión entre el público,
se formularon planes para iniciar la producción (o
ensamblaje) del Isabella en Australia. Desgraciadamente, el
colapso del Grupo en Alemania hizo que el sueño quedara
trunco.
El último modelo importado por Wright fue el P100,
que tuvo una muy buena acogida.
Pero los Goliath (y Hansa 1100) no fueron
los únicos vehículos del Grupo Borgward en fabricarse
en Australia. Otro empresario independiente, L. J. Hartnett
(padre del auto Holden) logró montar una planta para
ensamblar los autos Lloyd en el país. De acuerdo a
su autobiografía, Big Wheels and Little Wheels, Hartnett
vendió alrededor de 3000 unidades del aquí llamado
Lloyd-Hartnett. En el mismo libro, Hartnett declaró
que el propio Carl Borgward le había sugerido el nombre,
un gesto que Hartnett había apreciado.
Además, Hartnett importó algunas unidades del
Lloyd Arabella. |