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CEGUERA DEL OJO DERECHO:
PACIENTE: J.E., 60 años, campesino, Cassà de la Selva.

COMENTARIO: Muchos campesinos españoles tenían la costumbre de mantener un palillo entre los labios, con el que constantemente hurgaban en los dientes. En este campesino se daba el cuadro típico, igual que en la radiografía del caso precedente, pero sin pérdida de piezas; sólo una profunda bolsa.

La extracción del molar con parte ósea infectada produjo una recuperación completa en la visión del ojo ciego.

La sustancia ósea que fue eliminada tras la extracción mostraba, microscópicamente hablando, una destrucción total.

Una extracción sin el vaciado de esta zona impide una curación rápida, además de que puede comportar complicaciones.

Por esto, y se llame como se llame la terapia, hay que pensar en los peligrosos campos de irritación, no visibles efectuando una simple inspección ocular solamente con el espejo, la cual no nos evidenciará gran cosa. Esto es especialmente importante para los tratamientos geriátricos, ya que aquí se encuen-tran estos casos con más frecuencia y, sobre todo, fácilmente reconocibles en las radiografías.

Vemos repetidamente que el ir a la "caza del granuloma" como única causa por sí sola, no nos ofrece demasiadas conclusiones en el complicado ámbito de los campos de irritación, ya que las causas pueden ser múltiples, como se demuestra a lo largo de estas explicaciones. Y precisamente la eliminación conservativa o quirúrgica precoz de estas bolsas, si ello es aún factible, o de la muela, si la bolsa llega ya hasta casi al final de la raíz, salva a menudo el diente o la muela vecina.

Y así se salva... lo que todavía se pueda salvar.

SÍNDROME CERVICAL:
PACIENTE: E.D., 63 años. Madrid.
ANAMNESIS: Este paciente, tratado por nosotros a causa de otras molestias, vino a vernos aquejado de dolores punzantes en un punto de la región occipital derecha, que se reflejaban hasta la nuca.

DIAGNÓSTICO: Mediante una inyección de prueba en la región de la tuberosidad, desaparecieron repentinamente los dolores occipitales y de la nuca. Si se considera con qué facilidad, y mediante unas gotas de anestesia, se puede hallar el motivo, es más que obvio que se comience por ahí y no centrar la atención en el "lugar patológico", sino intentar resolver primero la pregunta del "detonante". Cuando existe dolor, esto es realmente sencillo.

TERAPIA: Extracción de la muela suelta con la ostitis, que erradicó la rarefacción circundante.

EPICONDILITIS:
PACIENTE: Sra. de L., 60 años. Turín.
ANAMNESIS: Epicondilitis existente desde meses atrás, sin haber sido localizada la causa. Al encontrarse en la Costa Brava, la paciente vino a nuestra consulta, y su tratamiento -como veremos- fue muy sencillo.

RADIOGRAFÍA DENTAL: (la paciente tenía una boca muy bien cuidada, con pequeños empastes). La radiografía nos dio una sorpresa. Se trataba de una muela viva, el segundo premolar inferior derecho, que, a causa de una espina de pescado u otra herida, tenía una amplia ostitis rafectaria marginal (Imagen nº. 97).

(* "Rafectaria": en este caso, que se hallaba entre el espacio de los ápices de dos piezas dentales).


                            

TERAPIA: Fue muy sencilla. Tras la extracción de la muela, se "raspó" la zona ósea patológica, se taponó y algunos días más tarde, y en 3 sesiones, se hizo un tratamiento de infiltraciones de Procaína alrededor del alvéolo para curar más rápidamente las molestias trópicas*.

(* "Trópicas": viene de la palabra tropismo, y se refiere a todo movimiento de orientación -respuesta a una determinada acción- que se genera en un organismo vivo, o una parte del mismo, ante la influencia unilateral de un factor estimulante externo").

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