UNA
CONJUNTIVITIS INCURABLE:
Que muchas afecciones oculares son producidas por campos de irritación
en el área del trigémino es conocido y tenido en cuenta
por muchos oftalmólogos. Lo que lamentablemente aún
ocurre es que todo el examen consiste únicamente en una simple
inspección clínica de la boca. Por lo tanto, es imposible
establecer un diagnóstico sin disponer de radiografías,
aun cuando, con esto sólo, en ocasiones, no se puedan dar diagnósticos
completos.
PACIENTE: G.C., 45 años, maestro de obras, Lloret de Mar.
Desde hace tres meses padece de una fuerte conjuntivitis en el ojo
derecho, por lo cual se halla en tratamiento por un especialista (Prof.
A. Barcelona). También, y como mencionamos, se inspeccionó
la cavidad bucal.
La radiografía intraoral (Imagen nº. 98) mostraba claramente
una amplia ostitis marginalis hasta por encima del ápice del
molar, que sin duda resultaba de una herida producida por una espina
de pescado o similar, ya que la muela no tenia caries y, a pesar de
las apariencias, estaba viva. En el postoperatorio se apreció
una profunda bolsa en la raíz palatinal. Ahora viene lo increíble
de la curación: tras la extracción de esta muela y el
vaciado de la zona ósea patológica circundante, la conjuntivitis
desapareció al día siguiente, a pesar de haber existido
durante tres meses.
Estos casos son especialmente clarificadores, si bien no pueden verse
a menudo en esta forma tan poco complicada, por lo que se refiere
a la solución del caso. Debemos manifestar que cualquier terapia
local del ojo actuaba como provocación. Era incomprensible
que el paciente no notara nada en esa muela. A menudo en estos casos,
y en el momento de producirse la herida, se producen ligeras molestias
locales, que con el tiempo, y sin dolor, se convierten en crónicas.
VII - RADIX RELICTA Y RESTOS DE RAÍCES:
La inspección clínica ordinaria de la boca no es suficiente, tampoco con "evidencias claras", para establecer un diagnóstico. A pesar de esta lógica primitiva, seguimos viendo este tipo de diagnósticos en el tiempo; radiografías intraorales mostraban a menudo pequeños restos de raíces residuales, aparte de otras modificaciones patológicas, a pesar de una gingiva perfectamente cicatrizada.
Aquí la naturaleza comete un error por deficiencia, porque, lógicamente, estos restos deberían ser expulsados.
Queremos describir aquí brevemente un historial médico, especialmente porque la paciente estaba en tratamiento con un médico que era especialista en este campo.
Se trataba de una fiebre reumática: a la paciente se le estaban administrando antibióticos desde hacía meses, ya que según la patología y terapia tradicional: "La fiebre reumática no tiene nada que ver con el foco".
Después de una exploración de las vértebras cervicales, buscando los llamados puntos dolorosos (sobre laos que ya hemos hecho publicaciones desde el año 1.958 y que se comentan de nuevo en el transcurso de este libro), éstas mostraban, en puntos a la derecha que corresponden al maxilar y al mandibular, además de las amígdalas, un resultado positivo. Las radiografías in-dicaban restos de raíces retenidas con amplia ostitis, a pesar de una encía en perfecto estado y de llevar por años una próte-sis (Imagen nº. 99).
Tras su eliminación, se produjo la curación a corto plazo, sin extracción de las amígdalas. (Es muy frecuente observar amígdalas crónicas en casos de radix relicta u otras transformaciones patológicas en la cavidad bucal).
No hay que pensar que esto es un caso de escaparate o que estas cosas solo ocurren en el país de los toreros. Desde luego que no, porque podemos citar un caso de Centroeuropa donde un paciente fue tratado de cirrosis hepática con todos los medios al alcance y donde la boca séptica, con abundancia de restos de raíces, fue completamente ignorada.