El parecer, ampliamente extendido, de que la eliminación de estas zonas sépticas o tóxicas (a veces solo se utiliza la palabra foco) no tienen nada que ver con la llamada enfermedad específica, sólo es cierto en parte, ya que, aparte de la enfermedad específica, existe también el estado general, y éste se mejora mediante la eliminación de estas zonas pútridas.

Cuántas veces hemos visto pacientes de especialidades neurológicas* "incurables" que, a pesar de sus dolencias, psíquicamente volvían a ser humanos. Naturalmente, eran previamente informados sobre lo que les podía estar produciendo su sintomatología psíquica. Y precisamente los restos de raíces eran uno de los causantes principales, influyendo negativamente en todo el organismo. También puede darse la opinión de que en las condiciones de mayor higiene de hoy en día, estas circunstancias no son frecuentes. Ésto es completamente falso. Por una parte, tenemos aquí el caso de un ejecutivo, que nunca tiene tiempo para un tratamiento y que siempre aplaza estas cosas "secundarias" para mañana. También tenemos ese gran número de pacientes que, por miedo al estomatólogo, van dejando pasar el tiempo. Y, finalmente, tenemos aquellos pacientes que tienen una increíble cantidad de empastes, coronas, puentes, etc., compuestos por los más diversos metales, colocados frecuentemente sobre la más pútrida de las raíces, sin que antes les haya sido practicada una radiografía (indispensable para la colocación de prótesis).

(* "Neurológicas": se refiere a problemas del sistema nervioso).

EL PELIGROSO NUDO EN EL LABIO INFERIOR:
Si repetidamente hablamos de los campos de irritación en el trigémino, se puede producir la impresión de que padecemos de monomanía. Pues bien, la contestación es harto sencilla, hay que considerarlos, y no minimizarlos.

Veamos al robusto campesino C.I., al que se le quería extirpar un nudo inmóvil en el labio inferior para evitar "males peores", ya que el nudo crecía.

La anamnesis es corta, porque el paciente nos preguntó por la calle si esta operación era peligrosa. La contestación fue: "Veamos si no hay algún foco en la boca que pueda entorpecer la operación".

Al efectuarse el examen, constatamos que en el mismo lado se encontraba un pequeño resto de raíz, así como una ostitis difusa (Imagen nº. 100).

                            

Se eliminó esta zona, lo que debe ser un procedimiento usual, ya solamente sea bajo el punto de vista higiénico. Cuando cicatrizó la herida se redujo también el tamaño del nudo, que desapareció totalmente a los pocos meses.

Ahora se puede plantear la pregunta: ¿Qué hubiera pa-sado si se hubiera practicado la intervención en el labio, sin eliminar la causa que se encontraba -sin duda- en este campo de irritación?.

Por este motivo, no deben dejarse de lado ni las más pequeñas cosas, como aquí estos campos de irritación. Este ejemplo es claro y conciso.

TEMPERATURAS SUBFEBRILES:
PACIENTE: Rvdo. Padre P., 35 años, Barcelona

COMENTARIO: Este paciente nos fue enviado por temperaturas subfebriles*, al no encontrar otros motivos. La causa se encuentra frecuentemente, como ya dijimos, en la cavidad bucal, y es relativamente fácil de encontrar, sobre todo cuando no existen múltiples piezas desvitalizadas.

En este caso concreto, se trata de dos restos de raíces, una de ellas en la cavidad maxilar, como puede apreciarse en las radiografías (Imágenes nº 101 y 102).

(* "Subfebril": Dícese de un estado de temperatura en el cuerpo que se caracteriza por una elevación de la misma, que se mantiene durante largo tiempo entre 37'1 y 37'8 grados).

                            

La colocación de puentes sin radiografías previas es un grave fallo, aunque no se "vea nada".

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