TERAPIA:
Tras retirar los puentes, se eliminaron las dos raíces. En
el lado izquierdo, naturalmente, se tuvo que abrir la cavidad maxilar.
Tras la cicatrización de las heridas, desaparecieron las temperaturas
subfebriles. Contra este tipo de campos de irritación no existe
otra terapia.
El siguiente caso también es digno de mención: una colega,
a la que por otras molestias se le habían eliminado todos los
posibles campos de irritación, notó que persistían
temperaturas subfebriles.
En cuatro países europeos, y por diferentes especialistas,
se prosiguió con la búsqueda y hasta un especialista
en Laparotomía sugirió la posibilidad de que la causa
se hallara en el campo ginecológico, lo que nuestra paciente
no aceptó.
Por mera casualidad, un médico de Ginebra, cuya especialidad
era la terapia quiropráctica, al ver algunas radiografías
de las cervicales de esta paciente comentó: "Estas modificaciones
en las vértebras cervicales son a menudo la causa de temperaturas
subfebriles y es a causa de una irritación del ganglio cervical
craneal", sin saber nada al respecto de los focos bucales y amigdalares.
Ello es comprensible, ya que los agentes nocivos tóxicos en
la cavidad bucal o en las amígdalas demuestran constantemente
una relación con la columna vertebral. A veces, y a causa de
la cronicidad de la síntomo-patología, estas transformaciones
de las vértebras cervicales permanecen y por esto la terapia
manual de esta zona da a veces los resultados más increíbles.
La colega recibió el tratamiento correspondiente y con ello
desaparecieron las temperaturas, que no volvieron durante un periodo
de observación de 15 años, es decir, una curación
positiva.
COMENTARIO: Ya conocíamos estas relaciones de otras afecciones
y frecuentemente pudimos leer: "Tras la eliminación de
los campos de irritación, es apropiado un tratamiento posterior
con métodos físicos masaje, quiropráxia, etc."
Lo que desconocíamos es que la "irritación mecánica"
puede generar también temperaturas subfebriles. Nunca se acaba
de aprender. Aunque este caso no sea muy corriente, es bueno conocerlo
para evitar fracasos.
SORDOMUDA:
A pesar de que esta paciente, A.G., 24 años, Sils, recomendada
por el Dr. F.S., de Barcelona, no está curada como nosotros
exigimos, es preciso, casi diríamos obligatorio, dar brevemente
una descripción de este caso.
Esta paciente, de muy jovencita, a los 15 años, ensordeció
en breve tiempo más y más, hasta quedar completamente
sorda y seguidamente tampoco podía hablar, de manera que era
sordomuda.
En las más diversas clínicas, se llevaron a cabo análisis,
exploraciones, etc., al igual que biopsias de diferentes nervios.
Todo fue inútil, no se encontraba la causa.
En este tiempo, se presentó también un fuerte dolor
occipital, astenia y apatía, de manera que su madre tenia que
darle la comida, que por sí sola no quería ingerir.
A pesar de ser un caso desesperanzador, se realizó una exploración
neuro-focal, que era lo único que todavía no se había
hecho. El resultado fue el siguiente: los puntos dolorosos eran muy
positivos a ambos lados en C3, especialmente a la izquierda, así
como los puntos amigdalares correspondientes en los bordes del trapecio.
La inspección bucal clínica mostraba, en la parte derecha,
restos de raíces cubiertos por la encía en el molar
"de los seis años"; muelas del juicio carentes de
espacio, y algunas caries superficiales.
RADIOGRAFÍA DENTAL: Restos de raíces con ostitis difusa
(Imagen nº. 103).
AMÍGDALAS:
Por recidiva de anginas, atrofiadas desde la infancia, con mucho pus,
especialmente en el lado izquierdo.
Sin hacer grandes promesas a los padres, y según los resultados
séptico-tóxicos, existente también desde la infancia
(rizoclásia de este molar de los seis años) y, asimismo,
según los resultados neurales de las muelas del juicio, se
eliminó primero la parte izquierda. Remarcamos, que al abrir
la boca, la paciente sintió una "vibración muscular"
en ese lado de la boca.
Ahora vino la sorpresa para todos nosotros: Cuando se extirpó
la parte ósea, la niña empezó a hablar. Naturalmente
con dificultad, ya que no lo hacía desde los 8 años.
El oído no se modificó, ni en el transcurso de un año.
Pero lo que desapareció completamente fue ese fuerte dolor
occipital, la apatía y lo que parecía imposible: la
madre la tenía que frenar para que no comiera tanto.
A causa de los resultados patológicos, al cabo de unos meses
se extirparon también las amígdalas. En el transcurso
de unos meses el oído mejoró algo.
Quedan aun algunas molestias gastrointestinales a causa de la duración
de todo el proceso, pero el estado general mejoró. Otra vez
nos preguntamos: ¿por qué se ignoran estos peligrosos
campos de irritación? ¿por qué vienen con esto
al final, cuando ya es demasiado tarde, y no al principio?.
COMENTARIO: Con la potenciación (como hemos descrito ya en
otro apartado) de un factor tóxico con uno puramente neural,
como en este caso una ostitis difusa, reabsorción de raíz
y erupción de muelas del juicio carentes de espacio, se pueden
producir las más graves enfermedades.