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El
efecto del plomo sobre el hueso en formación
afecta la longitud y puede afectar asimismo
el peso y el perímetro cefálico al nacer, indicadores
de conocida asociación con la morbilidad y la
mortalidad infantiles. Si a ello se agregan
los efectos causados por las deficiencias de
la nutrición, de gran prevalencia en México,89
el resultado es un problema sumamente importante
desde el punto de vista de la salud pública.
No existen cifras que permitan estimar los niveles
de plomo para la población global de la Ciudad
de México; sin embargo, los datos emanados del
Programa de Vigilancia Epidemiológica del Binomio
Madre-Hijo que se llevó a cabo en nueve hospitales
de esa ciudad 90 permitieron estimar que, para
1993, hasta 48% de las madres y 44% de los niños
(sangre de cordón) incluidos en dicho programa
tenían niveles de plomo sanguíneo por arriba
de los 10 mg/dl. Ese es el límite de seguridad
que ha fijado el Centro para la Prevención y
el Control de las Enfermedades de EUA,16,26,91
lo cual implica que un número considerable de
niños nacidos en el Distrito Federal está en
riesgo de sufrir los efectos tóxicos del plomo.
Si bien para los niveles de plomo en hueso,
no hay un límite de seguridad establecido, los
valores que se han encontrado en la Ciudad de
México son más altos que los notificados en
otras partes del mundo.39 La magnitud de la
contaminación por plomo en ciudades como la
de México lleva a considerar que aun en el caso
ideal de que se abatiera completamente la contaminación
por fuentes exógenas, habría que enfrenta durante
varias décadas los efectos negativos de las
fuentes endógenas. En este sentido es particularmente
grave la situación de los niños: el plomo afecta
su peso al nacer y su desarrollo neuroconductual,
y dicho efecto puede llegar a ser severo y prolongarse
más allá de la infancia.26,67 Al considerar
lo anterior es fácil explicarse la relevancia
que tiene el estudio de los predictores de plomo
en hueso y su ensayo como un biomarcador más
sensible para efectos sutiles. La investigación
debe tender, en la actualidad, a la intervención
con miras a la eliminación. Las estrategias
nutricionales pueden llegar a constituir la
alter-nativa más viable y menos costosa para
el control de las fuentes endógenas; entre éstas
están la suplementación con calcio, hierro,
zinc, etcétera.52 Es necesario mantener la vigilancia
sobre los grupos más vulnerables como el binomio
madre-hijo y la población ocupacionalmente expuesta,
en particular la femenina, pero, además, es
necesario vigilar el cumplimiento de las normas
que se establecen. La utilización de este biomarcador
en poblaciones expuestas ocupacionalmente, tanto
en grandes centros como en ciudades pequeñas,
puede ayudar a dilucidar asociaciones controvertidas.
Se sugiere, sin embargo, utilizarlo con fines
de investigación en los lugares donde logísticamente
sea más propicio y correlacinar los resultados
con niveles de plomo en sangre completa, más
fáciles de medir y mas útiles para la vigilancia
epidemiológica. El estudio y la utilización
de la medición de plomo en hueso no sólo permitirán
avanzar en el conocimiento de los efectos tóxicos
crónicos y a bajas dosis de este metal, sino
también descubrir posibles intervenciones. |
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