| La
concentración de plomo en hueso, utilizada como
un biomarcador más sensible que el plomo en
sangre completa, para efectos sugeridos a bajas
dosis y con resultados contradictorios al usar
otro tipo de biomarcadores, puede ayudar a definir
la magnitud y el sentido de dichas asociaciones.
Hasta ahora son pocos los estudios de efecto
en los que se ha utilizado el plomo en hueso
como biomarcador; uno de ellos es el que se
llevó a cabo en la Ciudad de México, donde se
encontró una relación negativa, estadísticamente
significativa, entre la concentración de plomo
en tibia materna y el peso al nacer. Se observó
una diferencia media de 156 g en el peso al
nacer, entre los hijos de madres pertenecientes
al primero y cuarto cuartil de los niveles de
plomo en tibia (nivel no detectable y 20.7 mg
Pb/g hueso mineral respectivamente), después
de ajustar por los predictores más importantes
de peso al nacer.39 La media de plomo en hueso
para este grupo de mujeres (n= 272) fue de 9.8
y 14.2 mg Pb/g hueso mineral para tibia y rótula,
respectivamente. Otro ejemplo es un estudio
realizado en Boston 40 acerca de la relación
entre plomo en hueso y antropometría en una
muestra de 54 niños. Las medias fueron de 1.2
y 5.0 mg Pb/g de hueso mineral en tibia y rótula,
respectivamente. No se encontró asociación de
plomo en hueso y crecimiento físico. El plomo
en hueso constituye una alternativa como biomarcador
para efectos crónicos y para aquellos efectos
respecto a los cuales surge controversia al
utilizar otro tipo de biomarcadores; además,
es un complemento del uso de plomo en sangre
completa, el cual, aun con su problema de temporalidad,
es más útil para vigilancia epidemiológica laboral
y otro tipo de efectos. Se restringe su uso
para fines de investigación, ya que hacerlo
en forma generalizada o con fines clínicos no
representa una alternativa viable en cuanto
a la relación costo/beneficio.
Plomo
en hueso como fuente de exposición endógena
Aunque desde hace muchos años se ha reconocido
que el plomo se acumula en el hueso, se tenía
la idea de que se trataba de un secuestro, de
un depósito con una sola vía, en el cual se
iba acumulando el plomo removido de la circulación
y de los tejidos blandos.14 Se trata de un concepto
totalmente incorrecto, ya que el depósito y
la remoción del plomo en hueso sigue exactamente
la activa fisiología del calcio que está sometida
a los efectos de factores generales, tales como
la nutrición y el ejercicio, y de factores específicos
como las in-fluencias hormonales y metabólicas
esquematizadas en la figura 1. Entre los elementos
que modifican la fisiología del plomo están
los factores de crecimiento, las proteínas derivadas
del hueso y otras señales fisiológica como el
1,25-dihidroxicalciferol, los estrógenos, la
hormona paratiroidea, la calcitonina, la hormona
del crecimiento, la prolactina, la tirotropina
y nutrimentos como el calcio, el zinc y el fósforo.14,31,41
La fisiología del hueso, como ya se mencionó,
es compleja y por ello diferentes tipos de hueso
tienen diferentes tasas de crecimiento y mineralización,
así como diferente densidad final.30 Se conoce
como hueso cortical a aquel que tiene predominantemente
este tipo de tejido óseo (cortical) y cuyos
ejes longitudinales coinciden con las líneas
de mayor esfuerzo; este hueso es más denso y
mineralizado. El hueso trabecular está compuesto
mayoritariamente por tejido óseo de tipo esponjoso
en el cual el hueso laminar se dispone formando
trabéculas y, por ello, es menos denso que el
cortical. La concentración y la vida media del
plomo en hueso no parecen ser iguales en hueso
trabecular y hueso cortical.42
Algunos trabajos experimentales sugieren que
hay una mayor movilidad del plomo en hueso trabecular
que en el cortical.27,43,44 |
Por otra parte hay evidencia de que el plomo
óseo puede regresar a la sangre en proporciones
sustanciales (45 a 70% del total de plomo en
sangre completa), después de disminuir la exposición
exógena 45,46 o en circunstancias patológicas
o fisiológicas que implican mayor resorción
ósea.14,47,48 Los niveles sanguíneos pueden
mantenerse altos o iguales a partir de los depósitos
óseos, aun después de retirar la exposición
aguda a plomo. En un estudio con 36 trabajadores
expuestos laboralmente al plomo, 27 de ellos
activos y 9 retirados, se encontró una correlación
de 0.44 entre plomo en sangre y plomo en hueso
en los activos, y de 0.93 entre los retirados.49
El trabajo con radioisótopos en animales ha
de-mostrado que el plomo en hueso es una fuente
endógena de exposición,46 y Gulson y colaboradores
45 lo han documentado usando la misma técnica
en migrantes europeos de países con altas concentraciones
de plomo a Australia. Se han notificado cambios
mas drásticos en los niveles de plomo en sangre,
a partir de los de hueso, en casos de menopausia,
con un incremento de hasta 25% en los cinco
años posteriores al evento,47 así como en niños
después de fractura e inmovilidad 50 y en casos
de tirotoxicosis.25 El embarazo implica una
mayor demanda de calcio, tanto de la dieta como
de los almacenamientos fisiológicos en tejido
óseo.14 Estas demandas surgen de los requerimientos
fetales para osificación y crecimiento, los
cuales tienen su acmé durante el tercer trimestre
del embarazo. El hueso materno funge como fuente
de calcio en esa etapa. Se observan cambios
en la tasa de formación y de resorción, especialmente
en mujeres embarazadas con dietas deficientes
en calcio. Esta movilización ósea estimula en
gran medida la liberación de plomo, el cual
atraviesa libremente la barrera placentaria,
de tal forma que el plomo de hueso se convierte
no sólo en fuente endógena para la madre sino
también para el feto en desarrollo.14,31 Thompson
51 informó en 1985 acerca de la existencia de
manifestaciones clínicas de intoxicación aguda
por plomo en una mujer embarazada y en su bebé,
como consecuencia de la movilización del plomo
almacenado en huesos. Al estudiar el plomo en
hueso como fuente de exposición endógena, es
muy importante considerar los factores que pueden
agravar la remoción ósea en los estados fisiopatológicos.
Para las mujeres embarazadas, estas condiciones
incluyen dieta, estado general de salud, edad
y paridad, entre otras.14 Son pocos los trabajos
que se han hecho sobre los predictores nutricionales
y ambientales de plomo en hueso. En un estudio
piloto realizado en la Ciudad de México en mujeres
puérperas lactantes 52 se encontró que los predic-tores
significativos de los niveles de plomo en hueso
trabecular (rótula) eran: años de residencia
en la Ciu-dad de México; bajo consumo de alimentos
ricos en calcio; ningún consumo de calcio durante
el embarazo y, para el caso de hueso cortical
(tibia), a estos predictores se agregaba la
edad. Rabinowitz 28 estimó que para una vida
media de actividad ósea de 35 años y una cantidad
total de 200 mg de plomo en hueso, este último
podría liberar cada día 11 mg de plomo a la
sangre, de tal modo que el incremento observable
en las concentraciones sanguíneas sería de 3
mg/dl, cantidad que podría aumentar hasta 7mg/dl
en caso de envejecimiento u otros estados fisiopatológicos
que provoquen desmineralización. En el caso
de un trabajador expuesto a plomo que hubiese
acumulado una carga total de 450 mg y hubiese
presentado un aumento en la tasa de desmineralización
de 10% en un año, el plomo en hueso podría incrementar
los niveles sanguíneos hasta 26 mg/dl. |