| Medición
de plomo en hueso
Todas las consideraciones anteriores sobre las
bondades de la medición de plomo en hueso podrían
ser meramente académicas si no fuera porque
los avances en la instrumentación han permitido
la medición in vivo del plomo óseo, usando la
técnica de rayos-X fluorescentes (XRF), la cual
ofrece ventajas sobre otras técnicas para estimación
de plomo en hueso, como la quelación con ácido
etilen-diamino-tetracético (EDTA).68-70 En 1972
Ahlgren y Mattson 35 realizaron las prime-ras
mediciones de plomo en hueso in vivo, utilizando
como fuente de poder, rayos g provenientes de
57 Co; desde entonces la técnica se ha modificado
sustancial-mente. El principio de esta inocua
técnica de XRF es la utilización de una radiación
gamma de bajo nivel para provocar la emisión
de fotones fluorescentes del área anatómica
de interés. Los fotones son detectados y caracterizados,
según su longitud de onda, mediante un programa
de computadora diseñado especialmente (figura
2). La técnica no es invasiva, es indolora y
re-quiere de muy poca exposición a la radiación,
pues se considera equivalente a una exposición
de diez minutos al sol y a menos de 10% de una
radiografía de tórax.44, 71-77 Básicamente existen
dos técnicas de XRF: la L-XRF, que se concentra
en la emisión de electrones del orbital L, y
la K-XRF cuya radiación penetra en el hueso
más profundamente y se concentra en las emisiones
del orbital K. Cada técnica proporciona una
información particular pues detecta diferentes
tipos de depósitos de plomo en hueso. Así, la
L-XRF parece identificar un depósito de plomo
que está inmediatamente por de-bajo del periostio.
Este pico podría corresponder a plomo recientemente
depositado y correlaciona con el metal que es
secuestrable por el EDTA.
Por el contrario, la K-XRF suministra una visión
más amplia, ya que penetra a mayor profundidad,
aproximadamente entre 20 y 40 mm dentro del
hueso.30 La técnica K-XRF varía respecto al
isótopo radiactivo utilizado, la geometría del
arreglo entre fuente y detector, la programación
utilizada, los aditamentos electrónicos y el
sitio anatómico seleccionado para la medición.
El grupo de investigación de la Universidad
de Harvard ha desarrollado un instrumento de
K-XRF que utiliza 109 Cd, como fuente de radiación
para realizar mediciones en pierna.78-80 El
número de fotones fluorescentes de plomo se
compara con el que llega de la hidroxiapatita,
lo cual permite expresar la medición en microgramos
de plomo, por gramo de hueso mineral (mg Pb/g).
Este aparato tiene, además, dos características
que lo han hecho adaptable para estudios epidemiológicos:
la facilidad de su manejo y la adaptación de
un programa que permite estimar la imprecisión
de cada medida, como si fuera una desviación
estándar de múltiples mediciones. Esto último
permite hacer ajustes en los resultados finales.
La variabilidad inter e intrahueso es minimizada
al tomar mediciones en hueso cortical y trabecular
y realizar las mediciones en el mismo sitio.77
Se ha puesto a prueba la exactitud del método
con estudios llevados a cabo en cadáveres y
que han mostrado una correlación de 0.98 con
las mediciones químicas.81 Actualmente existen
en el mundo cerca de 12 grupos de trabajo que
utilizan XRF, la mayoría de ellos en EUA; en
América Latina existe uno solo, ubicado en México.
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Perspectivas
En México, desde 1682, se ha observado la contaminación
ambiental por plomo y sus potenciales efectos
adversos.82 La cantidad de plomo liberada al
ambiente está estrechamente relacionada con
la producción del metal en los últimos 5 000
años; aproximadamente la mitad del plomo que
se produce se libera como contaminante; 26 así,
la producción anual mundial estimada es de cerca
de 3.4 millones de toneladas métricas, de las
cuales se liberan al ambiente cerca de 1.6 millones.
El plomo es indestructible y no puede ser transformado
en una forma inocua. La dispersión del metal
no conoce límites geográficos y contamina áreas
lejanas al sitio de emisión original. En México,
la producción anual de plomo es de 225 472 toneladas.83
El plomo que se encuentra en la atmósfera pro-cede,
básicamente, de la combustión de la gasolina
con plomo; otras fuentes consideradas son el
carbón, la combustión de aceite, la minería,
la producción de cierto tipo de manufacturas,
los fertilizantes, la incineración, la producción
de cementos y la combustión de madera. Los efectos
históricos ambientales de estas emisiones sobre
los niveles de plomo en el humano han sido demostrados
al comparar las concentraciones de este metal
en restos de indígenas precolombinos y en el
humano actual, de modo que se han encontrado
niveles entre 100 y 1 000 veces mayores para
este último.26 En la Ciudad de México se ha
estimado que anualmente se depositan en el ambiente
hasta 15 000 toneladas métricas de plomo, provenientes
de la combustión de gasolina con plomo, situación
prevaleciente al menos hasta 1990. 84 Si bien
se han tomado medidas para reducir la concentración
de plomo en las gasolinas, las pinturas, los
alimentos enlatados y los juguetes, hoy en día
persiste la tradición de utilizar cerámica vidriada;
a lo anterior se aúna el plomo liberado al ambiente
en años anteriores. 85 La cerámica vidriada
a baja temperatura libera cantidades sustanciales
de plomo al contacto con alimentos, especialmente
si éstos tienen un pH bajo. Hace poco tiempo
se aprobó el uso de una nueva tecnología que
incorpora productos derivados del boro, en el
proceso de vidriado, en sustitución de la greta
tradicional que contiene plomo. Empero, el uso
de esta nueva técnica aún no se ha generalizado
y tampoco se han evaluado sus resultados, de
tal manera que se desconoce si el problema puede
solucionarse en el corto plazo. Por otra parte,
existen otras medidas que, si bien se han puesto
en marcha y para las cuales existen normas,
su cumplimiento no está sujeto a vigilancia.
Una persona residente en la Ciudad de México
puede haber acumulado grandes cantidades de
plomo en hueso, situación que adquiere mayor
relevancia en el caso de las mujeres, al convertirse
dichas reservas en fuentes potenciales de contaminación
endógena, especialmente in utero. Esto es especialmente
grave en el caso de la exposición ocupacional
femenina al plomo y debe ser considerado seriamente
en el establecimiento de las normas necesarias
al respecto. Si bien las altas concentraciones
de plomo en sangre han disminuido en la población
general,86, 87 los efectos a bajas dosis merecen
especial cuidado. Por un lado está el efecto
negativo en la antropometría al nacer, cuya
importancia reside en su relación con la morbilidad
y la mortalidad, el crecimiento y el desarrollo.88
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