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Acumulación de plomo en hueso y sus efectos en la salud

Luz Helena Sanín, M.D., D.Sc., (1,2) Teresa González-Cossío, Ph.D., (1) Isabelle Romieu, M.D., D.Sc., (3) Mauricio Hernández-Avila, M.D., D.Sc. (1)
Sanín LH, González-Cossío T, Romieu I, Hernández-Avila M. Acumulación de plomo en hueso y sus efectos en la salud. Salud Publica Mex 1998;40:359-368.

Cada día se reconoce más el significado toxicológico del plomo acumulado en hueso,10,15 si bien muchos de los mecanismos que ocasionan el daño aún no no están claramente caracterizados. En este trabajo se analizarán tres aspectos de interés tanto clínico como de salud pública respecto a la acumulación del plomo en el hueso: primero, en el hueso se realiza la medición más significativa de exposición acumulada al plomo; segundo, opera como reservorio de plomo, el cual puede ser movilizado en estados fisiológicos y patológicos en los que aumenta la resorción ósea (embarazo, lactancia, menopausia, inmovilidad, senectud, tirotoxicosis, etc.), causando efectos adversos en otros tejidos y atravesando la barrera placentaria con graves consecuencias para el feto;24,25 tercero, se ha reconocido que el esqueleto es un importante blanco de la toxicidad causada por el plomo, cuyos efectos incluyen perturbación del desarrollo óseo y de la formación y resorción óseas tal como lo ha planteado Silbergeld.10
Por otra parte, en este trabajo se discutirán las técnicas de medición de plomo en hueso que se usan en la actualidad y las perspectivas del estudio y la medición de plomo en hueso en términos de salud pública.

Plomo en hueso como biomarcador
En los últimos años se ha incrementado el interés por descubrir y validar marcadores biológicos que permitan conocer mejor los mecanismos de toxicidad del plomo. El Consejo Nacional de Investigación (NCR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos de América (EUA)26 ha clasificado los marcadores biológicos en tres tipos: de exposición, de efecto y de susceptibilidad. La medición de plomo en sangre completa ha sido, durante mucho tiempo, uno de los biomarcado-res de dosis interna más utilizados por las bondades que presenta en cuanto a su obtención, análisis e interpretación. Sin embargo, éste sólo mide exposición reciente o constante (exógena y/o endógena), ya que su vida media es de 35 días.27,28 Otros biomarcadores sanguíneos como la protoporfirina eritrocítica y la inhibición de la ALA deshidratasa miden efecto y se correlacionan con concentraciones sanguíneas de plomo de 20-25 ug/dl; asimismo, con concentraciones menores a ésta se han documentado efectos también tóxicos. También se han notificado efectos crónicos, como las alteraciones conductuales y la hipertensión, en bajas concentraciones de plomo en sangre. En 1972 Needleman y colaboradores 29 utilizaron por primera vez la decidua dental para medir ex-posición acumulada al plomo en niños. Sin embargo, ese biomarcador no es práctico, ya que los dientes no están disponibles en todas las poblaciones o en todas las edades,y la acumulación del plomo en los mismos varía a lo largo de la vida.14
Por ser el principal compartimento mineral del cuerpo humano, el tejido óseo se ha convertido en un elemento importante en el estudio de la exposición acumulada a plomo. Los análisis químicos han revelado que, en los adultos, cerca de 95% del plomo en el cuerpo se almacena en los huesos; en los niños la cifra se aproxima al 70%.30
El hueso es un tejido vivo, dinámico, y su proceso de formación y resorción está controlado por diferentes factores metabólicos y hormonales; además, su fisiología es muy compleja,30,31 de tal manera que los diferentes tipos de hueso tienen tasas de crecimiento y mineralización distintas y, por ende, acumulaciones de plomo variables.

La vida media del plomo en hueso es de 5 a 19 años 32 y aumenta en el hueso cortical. En otras épocas el plomo en hueso podía medirse únicamente por biopsia; hoy en día la tecnología ofrece técnicas inocuas y relativamente con-fiables.
La concentración de plomo en hueso es un biomarcador de exposición, tanto de dosis interna como de dosis biológica efectiva para tejidos como el óseo.32,33 Por otra parte, es un indicador que refleja la exposición acumulada a plomo, a diferencia de la concentración en sangre completa que refleja la exposición ambiental reciente. Se ha sugerido, además, que el plomo en hueso tiene una relación más directa con los niveles de plomo plasmático que el nivel de plomo en sangre completa 34 en las situaciones especiales que se asocian con un aumento en la resorción ósea. La asociación más intensa con plomo plasmático tiene un mejor significado biológico, ya que aquél constituye la fracción lábil y biológicamente activa del plomo capaz de cruzar, por ejemplo, la barrera placentaria y alcanzar los tejidos fetales.
Cake y colaboradores 35 midieron plomo en hueso (trabecular y cortical), plomo sérico y plomo en sangre completa en 49 trabajadores expuestos a plomo. Encontraron una correlación estrecha entre las mediciones de plomo en plasma y en hueso. La correlación fue mayor entre los niveles de plomo en hueso trabecularY plomo plasmático. La proporción de plomo plasmático/ plomo en sangre completa varió de 0.8 a 2.5%. Estos hallazgos implican que los niveles de plomo en sangre completa, que son el biomarcador usual en la práctica clínica y epidemiológica, pueden no representar adecuadamente, en todos los casos, los niveles de plomo plasmático. En algunos casos el plomo plasmático puede estar más influido por los niveles de plomo en hueso, que pueden ser una fuente significativa de plomo plasmático, especialmente en las situaciones en las cuales la movilización se incrementa, como en los estados fisiológicos o patológicos que promueven la resorción ósea. Como un ejemplo de la posibilidad de que el plomo en hueso correlacione mejor con el plasmático en ciertas situaciones fisiopatológicas y sea por ello un mejor biomarcador para algunos efectos, recientemente Hu y colaboradores 34 encontraron una asociación negativa entre los niveles de plomo en hueso y la concentración de hemoglobina, a pesar de la presencia concomitante de bajos niveles de plomo sanguíneo. Watanabe y colaboradores 36 encontraron correlaciones muy bajas entre los niveles de plomo en hueso y en sangre completa (0.10 con tibia y 0.17 con rótula) en un estudio realizado con carpinteros. En los estudios recientes de Schütz y colabora-dores 37 y de Hernández-Avila y colaboradores,38 se notifica una alta correlación entre plomo en sangre completa y plomo en plasma; Hernández-Avila encontró, además, una influencia independiente y adicional para los niveles de plomo en plasma, a partir de las concentraciones de plomo en hueso, especialmente trabecular (rótula), en niveles de exposición considerablemente más bajos que los informados previamente.
Otro hallazgo de gran interés en ese trabajo fue que la relación plomo plasmático/plomo en sangre total varía significativamente con las concentraciones de plomo en hueso, mas no con las concentraciones en sangre total. Aún no se define plenamente la relación real entre estos dos biomarcadores.26

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